único
Tae y Koo se tomaban de las manos, son una linda pareja de unos cuántos meses. Se podría decir que se enamoraron desde el primer día, cayendo cautivados por los encantos ajenos.
Ahora iban, cómo cada tarde, a la casa del castaño, verían una película. Aman aquellas tardes, en la que se quedan abrazados en la cama, sólo junto al otro.
Una vez en la casa del mayor, dejaron sus cosas en la sala y subieron al cuarto de éste. Jungkook se tiró a la cama con una gran sonrisa, mientras el otro le decía:
— ¿Olvidaste tu pillama, Bonito?
Koo hizo un puchero, se olvidó por completo.
— Tranquilo. — Fue a su clóset y sacó un pillama especial para su novio, uno de cinnamoroll —. Te compré este, por si acaso.
— ¡Hyung, está muy lindo! — Sonrió, casi saltando por lo felíz que era. Cinnamoroll era su personaje favorito —. Muchas gracias, Alfa.
Sin más, se levantó de la cama y le dió un tierno besito al mayor, para después cambiarse de ropa.
Luego se recostaron en la cama, abrazados para aspirar el aroma ajeno, viendo la película de Rosita Fresita.
— ¿Qué ocurre?
La voz hizo salir a Koo de su trance y voltear.
— Te he notado algo raro, Koo. — Cruzó uno de sus brazos por los hombros ajenos, para acariciar los cabellos —. ¿En qué piensas tanto?
El nombrado se sonrojó, pensando que ya lo había descubierto. Bajó la mirada y confesó :
— N- no es nada. Me da mucha vergüenza, Hyung.
— Sabes que cuentas conmigo, Bonito.
Su voz tan dulce, sabía que no se burlaría.
— Es que... Hace un par de días descubrí algo, algo q- que quiero tener — Tan apenado por decir cosas tan morbosas, su olor a fresas inundaba el lugar —.
— ¿Quieres que te compre algo, Koo?
— ¡No! No es eso, Hyung. — Tapó su rostro con sus manitos, viendo hacía otro lado —. ¿S- sabe qué es un chorro?
Taehyung rió, acariciando el cabello de su novio.
— Ohh... Era eso. — Acarició suavemente su mejilla —. Claro que sé ¿Quieres tener uno?
El pobre omega no pudo hacer más que asentir, demasiado avergonzado. Pero suficiente para que su novio entendiera.
Sin más, Taehyung tomó de la cintura a su pareja y lo sentó sobre su regazo, acariciándolo. Koo sólo se dejó hacer, nervioso y ansioso al mismo tiempo.
— ¿Nunca haz tenido uno?
Sólo preguntaba para obtener más de ese bonito Googie tímido.
— No puedo hacerlo, Hyung. — Sus ojitos mirando a otro lado, sintiendo cómo esas fuertes manos lo tocaban —. No puedo yo solo.
— Necesitas mi ayuda para complacerte bien, Conejito.
Sus pantalones fueron lanzados, igual que los de Taehyung, sólo en bragas, tan húmedas.
Sentía la polla semidura en su culo, rozándose. Sus piernas abiertas, dejando ver su fino y delicado cuerpo ante esos ojos hambrientos, no podía hacer más que sentirse pequeñito.
— Chupa. — Lo hizo salir de su burbuja, mostrándole dos dedos.
Gugk acató la orden cómo un buen cachorrito, uno que su novio ha estado amaestrando a su antojo, volviéndolo tan sumiso.
Su boquita succionó y lamió esos largos y delgados dedos, tan bonitos que le encantaban, casi ahogándose pero succionando bien cuándo el dueño le quitó la camiseta, empezando a toquetear suavemente sus suaves pezones rositas. Cada que chillaba por el dulce toque, su novio metía más sus dedos, importándole poco que pudiera ahogarse. Koo se mojaba tanto con tan poco, la mancha resbala por sus afelpados muslos.
Ya lo suficientemente mojados de sus babas, su novio los sacó de su boca, sonriendo por lo lascivo que se veía: con sus ojos medio cerrados y un hilo de saliva cayendo por su barbilla. Cómo una puta, su dulce puta.
— Cómo será tu primera vez, lo haré sólo con mis dedos. — Le hizo una seña para que se levantara un poco y por fin poder sacarle las bragas —. ¿Está bien, Cariño?
— Sí, Alfa. — Afirmó, tan entusiasmado que quería llorar—. Por favor haga que a Koo le guste mucho.
El mencionado junto sus labios para darle un tierno besito, que fue escalando a uno más caliente. Sus lenguas se enredaron dando volteretas en la boca del otro, luchando en una batalla que ninguno quería perder. Sin embargo, el omeguita terminó cediendo por culpa del gemido que le hicieron soltar, su clítoris estaba siendo acariciado.
Su respiración se hizo un poco más pesada, los largos dedos masajeaban muy bien su capullo hinchado y rojizo, soltaba tantos jugos por la increíble sensación. Temblando cuándo su orificio palpitaba, abriendo y cerrando, pidiendo por más.
— Chorrearás tan fuerte que te desmallarás por ser una puta necesitada.
Jungkook gimió, sus ojitos destellando por la vista. Su alfa era un experto, sus dedos tirando y rozando de su botoncito, tan necesitado de más. El olor de menta lo volvía loco.
— ¡Por favor, T- Taehyungie! — Cómo pudo, sus manitos se sostenían de las fornidas piernas —.
— ¿Qué pasa, Omega?
— ¡Más, más! — Rogaba, con las mejillas rojizas —.
Un fuerte grito salió de su garganta cuándo azotes cayeron a su sensible coño, tembló y su húmedad llegó hasta las sábanas.
— Alfa. — Su voz tan bajita, perdido en placer —. Hyungie, Koo está cerca.
Taehyung bajó un poco más su mano, llenándola de la humedad, sonriendo cuándo Googie movió sus caderas desesperado. Calentándose más por el roce en su dura polla, quería partirlo.
Su caliente y apretado coñito recibió muy bien dos dedos, que masajeaban sus paredes. Chilló cuándo esos dedos se curvaron, dando justo en su punto.
Entonces Taehyung dejó su piedad, y estocó justo ahí, sin parar. Escuchaba los quejidos, lloriqueos y gemidos lascivos de su omega, pero eso sólo lo animaba a seguir. Sus dedos sacaban los jugos pegajosos y el sonido llenaba la habitación.
— ¡Hyung, b- basta! — El pobrecito negaba con la cabeza, creyendo que de alguna manera el alfa le haría caso —. ¡Me haré pipí!
— No lo es, Cariño. — Tan cerca de su oreja, con esa voz gruesa —. Sólo suéltalo. Vamos, tú puedes. Se un buen omega para tu alfa.
Su coñito urgido se contrajo, amoldado entre los dedos del castaño. Sollozó, sin darse cuánto cuándo sus piernas temblaron tan mal, no podía dejar de gemir fuerte y empeoró cuándo su clítoris fue atacado.
Entonces su orgasmo llegó, su cuerpo se convulsionó en el regazo de su novio, su cabeza cayendo hacia atrás, sus ojitos llorosos y el gran chorro mojando las sábanas, su cabeza dolía pero su coñito aún seguía sacando más de eso que tanto quiso. Tan fuerte que empezó a llorar de desesperación porque no paraba, hasta que en su coño cayó una bofetada.
Y, cómo su alfa dijo, Googie se desmayó en sus brazos. Tan agotado que sus ojitos se cerraron en un profundo sueño, sin impedir que su cuerpo tenga espasmos.
— Gracias, Alfa. — Su voz bajita, aún sollozando —.
— Descansa, Lindo.
Primero estaba el bienestar de Koo, se veía que estaba demasiado cansado, luego tendrá tiempo de llenarle de semen el coño. Por el momento, sólo lo limpiará y le daría muchos besitos hasta que se sienta mejor.
Ambos igual de felices por complacerse, por ser su lazo.
fin.
holii, esto es re subido, antes lo tenía en wattpad. Aun así, ojalá les haya gustado<3