For my LOVE. | KOOKMIN

Summary

❝ No pude escucharlo más, mi corazón se estaba rompiendo ¿qué no te das cuenta? ¡¿Qué no sabías que tus malditas palabras me lastiman?! ¿Por qué tu sonrisa es tan brillante? ¿Por qué no soy yo al que amas? ❞ — formato de carta. · parte única. · bad ending. · jungkook pov.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Único.

Seoul, Corea del Sur. 1994

Te alejas sin decir un último adiós, sin dar tiempo a despedidas, aquellas que con palabras vacías y crueles a oídos de cualquiera, fueron el silencio que urgentemente necesité para liberarme. Pero claro, siempre fuiste así.

Sólo era un tonto que se llenó de ilusiones con momentos de felicidad absoluta a tu lado, felicidad tan selectiva de la cual ambos fuimos los únicos participes, jamás pude darme cuenta de tus verdaderas intensiones o siquiera de tus propias metas, ¿cómo pude ser tan estúpido?

¿En qué momento pude conformarme con tus besos y palabras bonitas a escondidas?

Lo sabía, siempre supe el por qué estabas tan feliz de actuar en las sombras. No sentías lo mismo, no en la intensidad de la cual yo moría por demostrar.

Al fin y al cabo estaba perdidamente enamorado de ti, de usted.

JiMin, ¿acaso usted también sintió lo mismo? No, no lo hiciste, ¿verdad? Nunca pude ser lo suficientemente valiente para aceptarlo, por eso siempre me pregunté:

¿También sentía la necesidad de mostrar su cariño en público? ¿el tomar de mi mano sin ninguna pena? ¿el mostrar la mejor sonrisa cuando tenía un mal día? ¿acaso siquiera llegó a amarme como yo lo hice?

¿Estaba tan desesperado que imaginé cosas donde no las había?

Mi amor por ti fue tan ciego que no pensé en las consecuencias de amarte en libertad. No hasta ese día, no hasta que decidiste terminar con lo que sea que teníamos, no hasta que me presentaste a ella.

¿Lo recuerdas, amor mío?

¿Recuerdas la manera en la que pisoteaste mi corazón con nada más que una sonrisa tan sincera? Una que yo nunca pude causarte.


15 de noviembre de 1992, Busan, Corea del Sur.

Me encontraba demasiado ansioso, por la mañana el joven Jimin me había avisado que vendría a cenar esta noche. Mi tía, JinSeok, me ayudó con la comida, estaba tan emocionado que no podía dejar de pensar en las posibilidades o en los escenarios de lo que podría pasar.

“Le tengo que decir algo, JungKook. Es una sorpresa.”

Esas fueron sus palabras, no podía evitar que mi pobre corazón saltara de emoción. ¿Y si por fin me diría lo que deseaba escuchar desde hace tiempo?

No lo sabía, era frustrante. Nunca me han gustado las sorpresas, usted lo sabe.

Ding dong.

El sonido del timbre me hizo sobresaltar, me quité el delantal que llevaba puesto y fui a recibirlo a toda prisa en mi andar.

Lo primero que pude apreciar al abrir la puerta fueron sus hermosos ojos avellana que amaba tanto, junto con esa sonrisa que sólo me dedicaba cuando estábamos a solas. Su vestimenta era casual, pantalones de mezclilla junto con una camisa a rayas color blanco y el saco de vestir. Una combinación extraña a mi parecer.

—¡Hola, joven Jimin! Lo estaba esperando, por favor pase. —Me hice a un lado para dejarlo pasar.

_Buenas noches JungKook, disculpe la tardanza. Tuve un par de inconvenientes en el camino y se me pasó el tiempo. —Comentó risueño, su actitud solía mejorar tan pronto como se cerraba la puerta, parecía entrar en ese estado de confianza y dejaba caer las débiles paredes que le mantenían fuerte, protegido de la injusticia ajena.

—Oh, por favor, no se preocupe. No pasa nada, adelante, siéntese como en su casa. —Lo invité a sentarse en el sofá de la sala. Un viejo mueble que llevaba conmigo desde que me mudé al departamento luego de independizarme, el único regalo de mi familia por tan grande hazaña.

JiMin solo sonrió e hizo lo que le dije después de que dejó sus zapatos en la entrada. Su sola presencia me irradiaba paz y tranquilidad, era tan relajante estar con él.

—Ha sido un tiempo desde que vine de visita a su hogar, también de que no nos habíamos visto. Dígame ¿cómo le ha ido en la universidad? ¿no ha tenido problemas en algún curso? —Su actitud relajada me hizo sonreír como un tonto, de oreja a oreja y con los dientes brillantes.

—No, hasta el momento no he tenido problema alguno y ya sabe, no es como que no pueda resolver uno que otro que surja por ahí. Usted dígame cómo le ha ido también. —Respondí ansioso, los nervios carcomían mi sistema, pero la perseverancia me mantenía rígido en mi lugar.

—Me da mucho gusto que todo esté bien JungKook, verá, mi rutina ha tenido un par de cambios estos últimos meses, de eso quería hablarle cuando le dije de la sorpresa. —Y volvió a sonreír de esa manera, aunque su mirada brillaba con algo que no podía descifrar.

—Oh, claro, dígame, por favor, que me ha dejado un poco ansioso con su dichosa sorpresa. —Mi corazón palpitaba de manera fuerte, podía sentir los constantes latidos en mi garganta, a punto de salir hacia las pequeñas manos del hombre frente a mi.

—Por favor, joven Kook, no se apresure, eso se lo diré cuando estemos en la cena. Por el momento hay que ponernos al día con este par de semanas sin tener un pequeño espacio. —Jimin añadió un leve guiño que me hizo sonrojar, solía ser siempre así de coqueto, aunque no me molestaba en lo absoluto.

Kook.

Kook. De cierta manera podía sentir que algo estaba mal, él jamás me llamaba con ese apodo… por lo menos no cuando estábamos en una charla después de tiempo sin vernos.

Todo iba a estar bien.

(...)

Sin siquiera darnos cuenta el reloj marcó las ocho en punto y en ese momento decidimos dar el inicio a la cena.

El ambiente era normal entre nosotros, todo parecía estar bien. Las palabras salían sin esfuerzo y el entendimiento que nos conectaba facilitaba los pensamientos del otro. Todo estaba como debería de estar.

—Sabe, JungKook, hace un par de semanas fui a visitar a mis padres —Oh no. —Recuperé un poco del tiempo perdido, mi madre estaba enojada porque solo la visitaba una vez cada dos meses, ¿puede creerlo? en fin ella… Ella… —Por un momento creí que no lo diría, lo pensé… —Ella me pregunto que cuando le presentaba a una señorita, al parecer está desesperada porque su único hijo encuentre el amor.

Un sabor amargo abarcó mi boca, mi apetito había desaparecido. Sabía hacia donde se dirigía esta plática, fui un iluso al pensar que realmente sentía algo fuerte por mi. Soy un maldito tonto.

—Ya veo… ¿Y-y cuál era la sorpresa que iba a decirme? Si ya se puede saber por supuesto. —Hablé con el corazón en la mano, aunque las sentía temblar bajo la mesa de madera, me atreví a verte a los ojos, afrontar mi realidad de la manera más cruda posible.

—Claro, casi lo olvido. —De repente, deseé que esa sonrisa que me estabas dedicando no existiera, que el brillo en tus ojos fuera distinto y que mis propias acciones no me dañaran. Aunque era demasiado tarde. —He conocido a alguien, es una hermosa joven. Su nombre es HaNeul, vamos a un par de clases juntos en la universidad, es tan…

No pude escucharlo más, mi corazón se estaba rompiendo ¿qué no te das cuenta? ¡¿Qué no sabías que tus malditas palabras me lastiman?! ¿Por qué tu sonrisa es tan brillante?

¿Por qué no soy yo al que amas?

—Es por ello que me encantaría que se conocieran, llevamos saliendo un par de semanas pero vamos de manera formal. Usted es un gran amigo y estaría muy feliz de que conociera a la mujer que en un futuro será mi esposa. —La añoranza con la que afirmaste aquello último me hizo aguantar mis lágrimas, hice todo lo posible por no llorar frente a ti, por no mostrar la vulnerabilidad de ser un vago soñador.

¿Sabe qué fue lo peor? Que yo acepté conocerla.


En el momento en el que la conocí supe que tenía que dejarte ir, ella era lo que siempre buscaste, estaba seguro que sería la nuera perfecta para tu madre y que tu padre estaría orgulloso de ti. Y lo hice, me aleje de ti después de eso, tu encontraste algo que siempre quisiste; algo que con mi afán de que te fijaras en mí olvidé por completo, tu querías estar con alguien donde fueras libre y con ella eras feliz. Libre y feliz, como las flores en primavera.

Me quedó bastante claro cuando fui a despedirme, tu forma de tratarme era distinta. Parecía que querías deshacerte de mí, pero por supuesto no lo necesitaste; me fui por cuenta propia a sanar mi corazón herido.

A pesar de que tu mirada reflejaba tristeza cuando te di la noticia, no hiciste nada en retenerme, era lo mejor para ambos, lo sabías. Estabas de acuerdo y por ello no aclaste nada, no intentaste acercarte, no hubo más que un incómodo abrazo de despedida, aunque fingí no ver la forma en la que barriste tu mirada a nuestro alrededor, el aviso inminente de que deseabas hacer algo más, sin embargo, el que dio el paso doloroso hacia atrás fui yo. El anhelo en tus ojos no pasó desapercibido de los míos, pero eso no fue lo que necesitaba. Tú elegiste tu nuevo camino, uno donde yo no tenía cabida, así que no lo arruinaría más. Eso fue lo que me juré.

Y sé que tienes una mejor vida, ha pasado un tiempo desde mi partida, pero estoy bastante seguro de que no me extrañas, no tanto como yo a ti. Lo que pudo hacerme feliz fue que HaNeul pudo darte todo lo que yo siempre quise.

¿Recuerdas nuestro primer beso?

Ese es uno de los mayores tesoros que siempre recordaré.

Estaba tan nervioso, tú simplemente habías estado actuando raro desde días anteriores, pero yo no tenía idea de qué decirte. Aunque en el momento que me invitaste por primera vez a tu departamento todo rastro de nerviosismo desapareció, empezaste a actuar con normalidad así que no tenía por qué preocuparme. Me sonreíste, y lucías tan relajado que no me había dado cuenta en qué momento acabamos juntos en el sillón principal, hombro con hombro. Con centímetros de distancia que podían ser borrados por alguno de nosotros.

Cuando me di cuenta de ello ya era bastante tarde, las risas habían cesado y tu mirada por un momento parecía estar fijándose alrededor. Fue extraño y no comprendí por qué, no hasta que tus labios carnosos tocaron los míos.

Fue algo tan sorprendente que solo me quedé estático, y tu también lo hiciste.

Después, lo demás fue torpe, te respondí y el beso se convirtió en algo desordenado e inexperto. Efímero y corto, pero tan eterno a la vez. Luego de que acabó recuerdo que lucías tan rojo como un tomate y yo, bueno, yo estaba peor. No existió un sentimiento de arrepentimiento, salvo la vergüenza de no poder parar de vernos el uno al otro.

Días después de ese comenzaste a repetirlo, por supuesto, solo lo hacías en lugares seguros. Tu casa, la mía. La sociedad nunca había sido la mejor y por ello hasta cierto punto comprendí tus acciones.

Aunque me hiciste tanto daño, mi amor por ti sigue tan latente como el primer día. Al igual que tú, estoy buscando mi propia felicidad y por ello me voy más lejos de ti si es posible, quiero olvidarte y sanar.

Quiero aprender a amar y ser correspondido.

Pero primero debo amarme a mí mismo. No puedo saber qué es el amor si no puedo amarme yo primero.

Por ello te escribo esta carta, aquí te confieso los sentimientos que siempre tuve por ti. Esta no la enviaré a ti, me gusta la idea de que todo quede en el anonimato. Que se mantenga como el secreto a voces que nunca pudo ser confirmado. Espero y puedas comprenderme.

El primer paso para sanar es olvidarte, Park JiMin.

Y ten por seguro que lo lograré, cumpliré mis sueños y buscaré mi propia felicidad.

Voy a escribir mi propia historia y, esta vez, seré el protagonista de ella.

— Jeon JungKook.