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Taehyung pensaba que aquel catorce de febrero iba a ser tranquilo, bueno tranquilo para aquellos ĂĄngeles como el que no tenĂan esa preocupaciĂłn de regalarle algĂșn obsequio sĂșper pensado a alguien.
El creĂa simplemente ir como siempre a tocar el arpa en alguna nube, dĂłnde la luz del sol le acariciara su piel y quedarse ahĂ hasta que la luna tomarĂĄ el lugar del sol y lo acompañarĂĄ.
Sin embargo aquella mañana, se encontró con una nota en la cama de su compañero de casa que era nada mås ni menos que cupido, y junto a esa nota estaba aquel arco dorado y flechas rojas.
TaeTae mi lindo angelito, espero que me puedas ayudar con este trabajito que tengo para ti.
Me he tomado unas lindas vacaciones con mi pareja en este dĂa tan especial, y para mĂ pesar sin mi presencia el amor este dĂa para los humanos que tanto cuidamos no serĂĄ completado.
Tu eres el perfecto candidato para sustituirme, por eso tĂș serĂĄs el nuevo cupido por estas veinticuatro horas, verĂĄs que no es tan difĂcil.
Te ama Jinie
Eso era lo que decĂa la carta con la perfecta caligrafĂa de su amigo, el cual en ese instante querĂa desplumar, claro que Jinie se merecĂa vacaciones, pero dejarle a Ă©l, el trabajo de cupido era totalmente absurdo.
Era bueno con las cuerdas del arpa, no con aquel objeto que aĂșn se mantenĂa extraño en sus manos.
Ăl se habĂa mantenido sentado en la cama esponjosa de Jin con la nota en sus manos, aĂșn que querĂa negarse su amigo ya no estaba, habĂa confiado en Ă©l. Y no podĂa defraudarlo.
Obviamente no se pondrĂa aquel pañal que tambiĂ©n se encontraba ahĂ,absolutamente no.
SaliĂł del cielo con el arco y flechas escondidas en su cuerpo. Y volĂł hasta la tierra. El ambiente ahĂ se mantenĂa pintoresco en rojo y rosa, con muchos peluches y chocolates de por medio.
AĂșn no parecĂa que cupido no estaba ahĂ pues aĂșn era la mañana, pero el dĂa podrĂa quedar completamente arruinado para muchos si cupido no unĂa y fortalecĂa las parejas que lo necesitaban.
Ni bien Taehyung se acomodo el arco en su pecho y las flechas en su espalda, sus objetivos en forma de corazones aparecĂan en la cabeza de cada humano.
Bien a simple vista podrĂa resultar algo sumamente fĂĄcil, pero no para Taehyung. No para un ĂĄngel tan ajeno a esas actividades.
Las flechas doradas se iluminaban de una manera hermosa cada vez que eran cargadas en el arco, pero estĂĄs con su mala punterĂa y escasa fuerza no podĂan encontrar a aquellos corazones. Taehyung cada vez estaba mĂĄs cerca de entrar en pĂĄnico. MĂĄs la mayorĂa de las veces trataba de respirar correctamente para calmarse.
Estaba volando por encima de una bonita escuela, ahĂ habĂan dos corazones que debĂan encontrarse ese San ValentĂn y Taehyung estaba esperando que una de sus flechas doradas tocarĂĄ el corazĂłn del profesor Min. Y cuando sus esperanzas se fueron una mala fuerza logrĂł alcanzar el corazĂłn flotante aunque lastimando su mano de paso.
Taehyung habĂa gritado de felicidad al tal acto, ignorando el punzante dolor que emitĂa sus dedos. Ahora faltaba al profesor Park que su corazĂłn era mĂĄs grande y fĂĄcil de apuntar. Con toda confianza en Ă©l luego de su primer acierto, apuntĂł. La luz dorada de la flecha apareciĂł y la disparĂł con facilidad.
VeĂa como el destello dorado iba directo aquel corazĂłn, pero de repente una luz rĂĄpida de color rojo choco contra la fecha y la direcciĂłn a otra persona. Taehyung vio con horror como la fecha iba directo al estudiante que se encontraba hablando con el profesor Min, y cuando lo dorado lo toco hizo que ambos humanos se mirarĂĄn con amor y añoranza inmediata.
â No, no no. Profesor Min le saca como mĂĄs de veinte años a ese niño ÂĄes incorrecto! â dijo con desespero, sabiendo que no lo escucharĂan y fue aĂșn peor ver cĂłmo el profesor Park veĂa de lejos aquella interacciĂłn romĂĄntica. El primer corazĂłn roto hizo impacto en aquel dĂa. Ahora parecĂa que las parejas se encontraban irritadas mĂĄs aĂșn podĂan soportar el explotar.
Taehyung estaba dispuesto a arreglar aquello, sin embargo, aĂșn tenĂa la duda de que habĂa sido aquello. No podĂa ser algo humano como una ave o un objeto lanzado pues esas cosas no interferĂan con sus objetos angelicales. No estaba tan seguro de confiar en su a veces difusa vista pero podrĂa decir que en aquella luz roja que vio tambiĂ©n se hallaban pequeños cuernos de demonio. Ante tal pensamiento su piel de erizo, Ă©l era un ĂĄngel que nunca habĂa tenido contacto con algĂșn ser del Inframundo y querĂa mantenerlo de aquella manera.
Sus objetivos pronto se hicieron presentes era una pareja que parecĂa tener problemas, pero que aquel dĂa quisieron olvidarse de ellos y fortalecer su relaciĂłn. Y para añadirle mĂĄs presiĂłn a Taehyung si fallaba estos tendrĂan una ruptura inmediatamente.
El respiro fondo y apuntĂł. Su flecha iba con velocidad a su objetivo, sin embargo y como sospechaba esa fugaz luz roja apareciĂł otra vez y derribĂł su flecha que para su suerte cayĂł en el pavimento. Aquella luz roja emitiĂł una risa malĂ©vola burlĂĄndose de Ă©l, y Taehyung por primera vez en su vida diviso ese sentimiento de enojo en su ser â ÂĄTu! ÂĄCosa sea lo que seas no impedirĂĄs que yo una a esta pareja! â grito al cielo cargando otra vez rĂĄpidamente el arco.
La flecha fue con mĂĄs potencia estĂĄ vez y aĂșn que la luz roja la pudo tocar no fue lo suficientemente rĂĄpido para impedir que Ă©sta tocarĂĄ el corazĂłn. Taehyung sonriĂł â No dejarĂ© que arruines esto â su flecha dorada tomĂł una fuerza sorprendente otra vez, y no hubo oportunidad de que la luz roja lo alcanzarĂĄ.
EstĂĄ se quedĂł muy quieta al igual que Ă©l, viendo como la pareja entablaba una conversaciĂłn sin gritar ni discutir y sellar su amor con un beso. Taehyung estaba tan feliz, sus alitas revoloteaban girando en el aire con sus manitos tambiĂ©n alzadas. MĂĄs su vista se enfocĂł en la luz roja que aĂșn se hallaba ahĂ.
TomĂł con duda el arco y apuntĂł, sea lo que sea aquello venĂa con la misiĂłn de arruinar el San ValentĂn y no lo iba a permitir. La luz dorada viajĂł y se estrellĂł con aquella rojez. El nunca esperĂł que un chillido de dolor que parecĂa de un niño saliera de la luz.
EstĂĄ tomo forma adoptĂł la de un niño, aĂșn que este tenĂa pequeños cuernos y alitas negras de demonio, no podĂa sentir aberraciĂłn pues era una cosita pequeña demasiado tierna la cual habĂa herido. Y ahora se sentĂa culpable de aquello. AĂșn que los ĂĄngeles no maldecĂan, Ă©l lo hizo, al ver que habĂa dañado a ese pequeño, se acercĂł a Ă©l con cuidado y con una cara de total arrepentimiento. El niño tocaba su bracito herido y sus ojitos estaban empañados.
â Diablito bonito, perdĂłname â Taehyung iba a tomarlo en brazos para poder curarlo con sus poderes, pero este se alejĂł con miedo y comenzĂł a llorar, cada vez con mĂĄs fuerza. â No, por favor.... â Taehyung tambiĂ©n podrĂa jurar que podrĂa llorar de pura mortificaciĂłn. IntentĂł otra vez acercarse pero fue otra vez rechazado y acompañado de un feo grito.
â ÂĄĂooo! ÂĄTĂo Jungkook! â chillo.
Taehyung tapĂł sus oĂdos y cerrĂł los ojos con dolor, hasta sus alas parecieron perder fuerza y cuando abriĂł sus ojos una nube negra se instalĂł alrededor del pequeño. El se asustĂł y tratĂł de alejar al niño de ahĂ pero alguien se adelantĂł a ello.
El niño fue tomado en brazos por el demonio que saliĂł de ese humo negro. Decir que Taehyung no temblĂł era una vil mentira. Con tener ya la presencia del diablillo habĂa sido una impresiĂłn tremenda, tener ahora la presencia de un demonio adulto que lo podrĂa incendiar con el chasquido de sus dedos le hacĂa temblar de miedo.
Estaba a punto de huir de ahà como un cobarde y mantener a salvó de sus alas de una quemadura dolorosa, si no fuera porque una mano caliente tomó su antebrazo con dureza haciéndole imposible la tarea de huir.
âÂżQuĂ© fue lo que le hiciste a Hun?â pregunto con total hostilidad, junto a sus ojos brillando en rojo, con claro enojo. El demonio era endemoniadamente grande valga la redundancia, aĂșn mĂĄs con sus alas imponentes opacando la luz del sol, y para su mala suerte era una combinaciĂłn demasiado aterradora para Ă©l. AĂșn que tampoco podĂa dejar de ver la cara del demonio que aĂșn enojado se veĂa estĂșpidamente guapo.
â Yo- fue un accidente... â respondiĂł con un hilo de voz, con la mano en su brazo empezando a arder. â PensĂ© que era un riesgo para el San ValentĂn y le lance una flecha, no sabĂa que era un pequeño demonio â susurrĂł lo Ășltimo con dolor âpor favor suĂ©ltame.
El demonio aĂșn lo miraba analizando sus palabras tratando de encontrar alguna mentira pero no habĂa nada de ella en sus palabras y gracias al cielo dejĂł su brazo libre. La quemazĂłn seguĂa ahĂ pero no ardĂa como en un comienzo.
â Te podrĂa carbonizar en este mismo momento, aunque fuera un accidente y no le hayas querido hacer daño, mi sobrino estĂĄ llorando por tu culpa y esa serĂa una fuerte razĂłn, pero hace años que dejamos esas viejas costumbres asĂ que lo dejarĂ© pasar por esta vez â dijo, sus ojos ya no brillaban en rojo, pero aĂșn el demonio ejercĂa una atmĂłsfera tensa â AdemĂĄs, tu no eres el ĂĄngel del amor.
â Si dejas que pueda pasar mi mano en su dolor podrĂa curarlo. Para poder enmendar lo que hice â contestĂł con una voz suave, no querĂa empeorar la situaciĂłn y tener que suplicar por piedad despuĂ©s â Y no, no soy yo. El se fue y me dejĂł a cargo de su trabajo, estaba tratando de no empeorar este dĂa, pero a una de mis dificultades tambiĂ©n se uniĂł ese pequeño diablillo.
Jungkook fue a mirar al niño que tenĂa en sus brazos â ÂżHun tu estuviste molestando a este bello ĂĄngel?
Taehyung por un momento perdiĂł la fuerza en sus alas, ÂżBello ĂĄngel? ÂĄPor los cielos! cĂłmo podĂa ser posible que eso era lo mĂĄs bonito que le habĂan dicho y era proviniendo de un demonio. Un demonio bastante guapo cabe recalcar. Aunque tuvo que parar sus pensamientos estĂșpidamente vergonzosos para enfocarse en el pequeño ser rojizo.
El labio inferior del pequeño habĂa comenzado a temblar y saliĂł de los brazos del demonio â ÂĄQuiero a papi! â gritĂł con lĂĄgrimas acercĂĄndose a Ă©l, como si Ă©l supiera dĂłnde estaba su papĂĄ.
Jungkook rasco su ceja â Si cupido te dejo su trabajo significa que eres una persona de confianza. Hun seguro vino aquĂ porque sintiĂł la magia de su papĂĄ.
â ÂżQuĂ©? â soltĂł sorprendido â ÂżQuieres decir que Jin... del niño?
â Si, con mi hermano Namjoon tuvieron a este pequeño demonio, estĂĄ claro que no podrĂa publicar en los cielos tal hecho asĂ que no te sientas ofendido si no te lo dijo.
â ÂĄPor las mil plumas! â Taehyung tapo su boca sorprendido, aĂșn sin poder creerlo. Jin hace poco le habĂa contado de su pareja prohibida mĂĄs nunca pensĂł que tendrĂan ya a un niño de aproximadamente un año volando por ahĂ, ni siquiera se habĂa dado cuenta de algĂșn signo de embarazo. Aunque recordando: â Se tomĂł un año para vivir en la tierra, pero no fue ahĂ donde fue Âżno? â se hablo a si mismo atando cabos â Dios fui tan tonto al no sospechar nada.
Tonto, tonto, tonto.
â Hey tranquilo, por la seguridad de Hun era mejor que nadie lo supiera. â trato de consolarlo â Y si ahora lo sabes es porque quizĂĄ Jin sabĂa que Hun aparecerĂa a molestarte, tienen una especie de juego donde Hun impide que sus fechas lleguen a su objetivo. Namjoon me lo encargĂł y me avisĂł de eso, mĂĄs nunca pensĂ© que le pegarĂas un flechazo.
Taehyung se sintiĂł apenado por lo Ășltimo â No sabĂa que se podrĂan convertir en una luz roja ni nada por el estilo, lo hice sin pensar. Nunca me interesĂ© en aprender cosas de su especie â hablĂł con culpa â perdĂłn pequeño â se dirigiĂł al diablillo que seguĂa con un puchero en sus labios y cejas fruncidas, una de sus manos angelicales fueron a su brazo y se apretĂł en la herida curĂĄndola en pocos segundos â Espero que ya no te duela. Soy amigo de tu papi por favor no me odies â dijo casi en forma de sĂșplica.
â ÂĄSi, TaTa! â gritĂł de forma linda, con una sonrisa, yendo a darle un abracito tierno.
â Creo que acepta tus disculpas â le hablo de forma mĂĄs relajada. â Entonces a mĂ me pusieron de niñero y a ti de cupido. Si que son unos hijos de puta. â Taehyung mordiĂł su lengua para no contradecirlo porque realmente no tenĂa nada que objetar.
â AsĂ que, bueno... eres Jungkook Âżno? Yo soy Taehyung y si no es descortĂ©s de mi parte creo que debo cumplir con el trabajo de Jin. El dĂa estĂĄ por acabar y francamente estĂĄ siendo un desastre. â Taehyung estaba apunto de tomar impulso y dirigirse a otro lugar, dĂłnde ningĂșn demonio que emanaba masculinidad pura lo pusiera nervioso, pero...
â ÂĄNo, tete! â El pequeño diablillo se colgĂł en su pierna.
â Creo que quiere acompañarte... â le hablo â y como mi misiĂłn es cuidar a Hun tambiĂ©n los acompañarĂ©. â obviamente tenĂa otras intenciones tambiĂ©n. Vamos era el dĂa del amor y Ă©l realmente deseaba que floreciera con esa hermosura angelical.
â EstĂĄ bien âen serio ÂĄdebĂa de dejar de sonrojarse!
AgradecĂa que sus tĂ©cnicas con el arco hayan mejorado porque sino estarĂa pasando una absoluta vergĂŒenza en frente de Jungkook, el cual no entendĂa porque trataba de impresionar. Bueno si lo sabĂa quizĂĄs le habĂa gustado un poquito, pero de verdad ÂżhabĂa alguien que lo pudiera juzgar?
Sus flechas doradas acertaban con una buena punterĂa en los corazones que lo requerĂan y cada vez que acertaba Hun soltaba una preciosa risa de emociĂłn, y esta aumentaba mĂĄs cuando veĂa a la pareja dĂĄndose algĂșn tipo de afecto.
â Jin deberĂa de tener miedo, le podrĂas quitar el trabajo fĂĄcilmente â le dijo Jungkook a manera de broma. HaciĂ©ndole soltar una risita.
â Realmente prefiero seguir dedicĂĄndome a tocar el arpa para tranquilizar a los ĂĄngeles malhumorados.
â AsĂ que ese es tu poder â le hablo interesado â Ahora entiendo porque estoy tan tranquilo contigo.
Taehyung volviĂł a sentir sus mejillas como tomate, y sus manos flaquearon al lanzar una flecha, pero gracias al cielo logrĂł acertar.
â Yo... no funciona asĂ, esa paz se logra solamente si me escuchan tocar el arpa.
â Entonces simplemente eres tĂș. â le dijo.
â ÂżA quĂ© te refieres Jungkook? â contestĂł esta vez mirĂĄndolo a los ojos.
â Hay algo que me atrae de ti, emanas una vibra tan relajante que es imposible que me quiera alejar, angelito âeso era lo que querĂa decir, pero Hun interrumpiĂł.
El pequeño diablillo querĂa tomar el arco de Taehyung y el ĂĄngel por impulso se alejĂł, pero luego le sonriĂł â ÂżQuieres esto Hun? tu papi no creo que se enoje si te lo presto un momento. â Hun tomĂł el arco fascinado y se lo colocĂł de la misma manera en la que se lo ponĂa Taehyung.
â No creo que haga algo grave Âżno? â Taehyung le hablĂł suave. poniĂ©ndose a su costado. El cielo se habĂa oscurecido y el demonio a pesar de la oscuridad su piel blanca y tersa brillaba con perfecciĂłn.
â Nada que no podamos solucionar â le contestĂł.
â Lo que dijiste antes, nunca me lo habĂa dicho.
â Sobre lo relajante que resultas ser.
â No-... bueno eso tambiĂ©n es nuevo â Taehyung rĂo â sobre bello ĂĄngel, se que no soy feo pero en el cielo hay una gran variedad de belleza que supera la mĂa â suspiro â tu Âżtenias a alguien con quien pasar este San ValentĂn? âTaehyung esperaba con miedo la respuesta.
â Aparte de Hun, no habĂa nadie. â contestĂł de manera firme. Estoy soltero y a tu disposiciĂłn, le faltĂł soltar â Y no dudes Taehyung, tu belleza quizĂĄs sea demasiada para muchos que no se ven a tu nivel para acercarte con intereses romĂĄnticos.
â Gua, no me halagues demasiado me volverĂ© igual de egocĂ©ntrico Jin â bromeo â Aunque Ă©l es realmente muy guapo.
â No hay manera en que puedas superar su egocentrismo â le contesto de la misma manera juguetona â Y quĂ© hay de mĂ, tambiĂ©n te parezco ârealmente guapoâ
Taehyung se quedĂł mudo por unos instantes procesando lo que acababa de escuchar, sonrojĂĄndose tambiĂ©n de paso â Bueno eres el primer demonio que he visto en mi vida, y no me esperaba que fueran asĂ...
â ÂżAsĂ?
â AsĂ... como un adonis â y aun se podrĂa quedar corto con esa comparaciĂłn. El perfecto contraste negro que emanaba su cuerpo, tanto en su ropa como caracterĂsticas fĂsicas lo hacĂan ver tan misterioso, guapo y fugaz. Era algo como un âAtrĂĄpame que me escapĂł cariñoâ
â Adonis eh â contestĂł con una sonrisa juguetona â ese dios griego de gran belleza. Guau tu si que sabes alagar Taehyung.
â Hey no te burles, es lo mĂĄs acertado que puedo decir, sin que luego me de vergĂŒenza haber dicho un halago super clichĂ© y bĂĄsico uhg.
Jungkook rio de una manera fuerte, sus alas negras que antes se veĂan intimidantes revoloteaban con el demonio, viĂ©ndose mĂĄs alegres al igual que el dueño. Hun se uniĂł a la risa de Jungkook, sacĂĄndole una risita a Taehyung de paso.
â Aunque tambiĂ©n, te podrĂas arrepentir de las cosas que no dijiste. â A Taehyung le tomĂł de sorpresa esas palabras dichas por Jungkook, trago pues, quizĂĄs Jungkook tambiĂ©n callarĂa al igual que el.
â Hun cuidado te puedes lastimar â dijo desviando su atenciĂłn al pequeño que cargaba una flecha en el arco. Hun direcciono la flecha hacia Ă©l y un poquito mĂĄs arriba de su cabeza. Taehyung abriĂł sus ojos con sorpresa â ÂĄNo Hun espera! â hablo de alguna manera alterada pero no logro hacer nada, la flecha ya habĂa sido lanzada. No sintiĂł nada extraño en Ă©l, pero sabĂa que no habrĂa ningĂșn efecto hasta que otra flecha fuera lanzada.
El y Jungkook cruzaron miradas, el demonio estaba igual de sorprendido que él, igualmente y como el primer caso no hubo manera de parar a Hun y lanzó la flecha en dirección a Jungkook, acertando aun con el demonio habiéndose movido de una manera råpida para no ser flechado.
Hun rio y alzĂł sus manitas de alegrĂa â ÂĄPark y Min! â dijo antes de volar hacia otro lugar no tan lejos de ahĂ.
Taehyung y Jungkook estaban muy quietos mirĂĄndose. Ninguno atreviĂ©ndose a abrir la boca para hablar, pues tenĂan una clara idea de lo que sucederĂa si lo hacĂan. MĂĄs las palabras de Jungkook resonaron en la cabeza de Taehyung, Aunque tambiĂ©n, te podrĂas arrepentir de las cosas que no dijiste, Taehyung antes estaba dispuesto a ir al cielo y olvidar a Jungkook y lo que sea que haba comenzado a añorar su interior, pero lo que habĂa pasado era una señal muy clara del destino.
â Jungkook, yo... quiero pertenecerte... â dijo, las palabras escapando tan fĂĄcil de sus labios. El demonio lo mirĂł con intensidad.
â Mierda, no creo en tu Dios Taehyung, pero por ti le orarĂa todos los dĂas, por honrarme tenerte a ti en mi cama. â Jungkook hablĂł sin tabĂșes, acercĂĄndose a Ă©l, tomando su cintura â Los demonios se unen solo de una manera Taehyung, Âżsabes que es el placer carnal angelito?
Taehyung soltĂł un jadeo, pronto la oscuridad se hizo y estaba en algo suave boca arriba y Jungkook se encontraba encima de Ă©l â SĂ© que no es muy romĂĄntico para ti, pero no hay otra manera con la que los demonios demuestran sus sentimientos. Que las palabras se vayan al carajo, mi cuerpo te hablara â le susurro al oĂdo, con su voz baja y gruesa que logrĂł erizar sus escasos vellos.
Lo querĂa, no le importaba cĂłmo, querĂa saber quĂ© era lo que le habĂa producido a Jungkook para soltar lo que tenĂa que decir tambiĂ©n. Su cuerpo ardĂa con una extraña llama, tan sensible y tan dispuesto.... Jungkook lo miraba con hambre y eso lograba enloquecer querĂa a ese demonio imponente solo para Ă©l.
â No importa como, solo... quiĂ©reme â soltĂł su voz sonando ronca. Jungkook gruñó encima de Ă©l, y quemĂł la tela que lo protegĂa de la desnudez sin dañar su piel.
Los besos de Jungkook fueron desde su abdomen a su cuello, dejando rastros de saliva en ese transcurso y esas pequeñas respiraciones que lograban calentar su piel. Sus besos incendiaron su piel, y Ă©l se retorcĂa por las descargas de placer que sentĂa gracias a ese calor intenso.
Las mordidas se intensificaron en su cuello, haciendo que los pequeños jadeos que anteriormente callaba se volvieran intensos y difĂciles de silenciar. PodĂa sentir como Jungkook sonreĂa por cada uno de ellos y eso lo alentaba a seguir con su trabajo.
La pelvis del demonio se frotaba con la suya, ambas durezas generando una fricciĂłn placentera para ambos seres. A Taehyung le encantaba como se sentĂa la dureza del contrario, tan grande y palpitante por Ă©l. Jungkook aĂșn se encontraba con ropa, pero Taehyung se despojĂł de la tela que cubrĂa su pecho.
Acariciando con fervor la espalda dura, mientras Jungkook lo besaba poseyendo toda su boca, su saliva escurriendo entre medias de ellas, aunque no le importaba menos, mĂĄs que sus lenguas danzando al compĂĄs, rico y sucio.
Gemidos necesitados salieron de su boca, mientras se retorcĂa, Jungkook comenzĂł a bajar sus dedos lentamente por su cuerpo, encontrando el punto donde mĂĄs lo necesitaba. Su anillo de mĂșsculos estaba mojado y palpitando, una bienvenida que era difĂcil de rechazar para Jungkook que gruñó antes de meter un par de sus dedos a la cavidad caliente.
Taehyung jadeo de placer, y una especie de niebla de excitaciĂłn cubriĂł todo su cuerpo mientras sentĂa como esos dedos rascaban nervios dentro de Ă©l llevĂĄndolo a perder la cabeza. Jungkook lo miraba con intensidad desde su posiciĂłn, Ă©l sintiĂ©ndolo y sabiendo que lo miraba se permitĂa ser mĂĄs lascivo. Sus brazos estaban encima de su cabeza, mientras abrĂa su boca para soltar fuertes gemidos. MĂĄs..., Jungkook..., Diooosss...
â Gime mĂĄs fuerte mi angelito, que los cielos sepan que me estoy llevando al mĂĄs bello de los ĂĄngeles.
â Te quiero Jungkook, por favor dentro... â Sus palabras eran incoherentes, sonando mĂĄs como balbuceos, pero no eran difĂciles de entender para el demonio. Pronto, sacĂł sus dedos de la cavidad caliente. Taehyung respiraba fuerte y con anticipaciĂłn, por fin lo tendrĂa, tendrĂa la gran masculinidad de Jungkook en el, su entrada se contrajo a tal pensamiento.
â No sabes lo perfecto que te ves Taehyung. Eres un desastre tan hermoso, y solo mio â las alas de Jungkook parecĂan mĂĄs grandes desde su posiciĂłn, hermosas, esas alas serĂan las que el demonio utilizarĂa para abrazarlo y proteger de cualquier cosa a su ĂĄngel.
â Jungkookie... â gimiĂł, cuando la dura erecciĂłn de Jungkook se presionĂł en su entrada, la punta estaba hĂșmeda y lista para perforar y marcar su interior, y el demonio no hizo tan larga la espera. Una estocada suave fue lo que hizo que todo ese pedazo de carne ingresara en Taehyung, Ă©l tomĂł las sĂĄbanas debajo de Ă©l en puños, mientras sus ojos se cerraban, tratando de acostumbrarse a esa gran intrusiĂłn.
Sus paredes se expandieron hasta el lĂmite, no habĂa manera en la que Jungkook se introdujera en Ă©l para que no le doliera pero habĂa hecho un gran trabajo para aliviar este dolor punzante. El demonio estaba dejando unos besos suaves en sus mejillas rojas y sudadas, repitiĂ©ndole que se hallaba precioso y sumamente bueno su interior.
â Creo haberte visto en mis sueños, sabes ĂĄngel. Los demonios dejan de tener pesadillas cuando se vuelven tan poderosos que hasta pueden controlar sus sueños. La primera vez que escape de una pesadilla fue cuando apareciĂł un ĂĄngel hermoso viniendo a salvar, se repitiĂł tantas veces aquello, que no se como hasta ahora lo puedo recordar con mĂĄs claridad. Eras tu Taehyung. â le dijo besando su nariz.
â ÂżCĂłmo es posible eso? â pregunto, tratando de recordar â recuerdo a un pequeño diablillo que me llamaba cada noche yo tambiĂ©n era un niño, pero no podĂa evitar querer ayudarlo. â Taehyung sonriĂł â QuizĂĄs si estĂĄbamos destinados. â Ambos, ĂĄngel y demonio, unieron sus labios, su beso instantĂĄneamente se volviĂł intenso. Acompañado con suaves primeras estocadas por parte de Jungkook.
Fue imposible no perderse en el placer que le brindaban los cuerpos contrarios. Jungkook gemĂa contra la boca dulce de su pequeño ĂĄngel, sintiendo como le era mĂĄs difĂcil profundizar sus estocadas por la entrada que se contraĂa. Sus empujes se hicieron mĂĄs fuertes e irregulares, mientras que la voz hermosa de Taehyung se volvĂa mĂĄs fuerte y entrecortada.
Jungkook fue directo a esos pezones dorados luego de soltar la boca suave de Taehyung, las pequeñas protuberancias estaban erectas y se metió una de ellas fåcilmente a su boca para comenzar a chuparlas para estimularlas, mientras que con su mano iba con la misma misión al otro pezón.
Taehyung tenia los dedos enredados en el sedoso cabello negro de Jungkook, no podĂa hacer mas, su cuerpo estaba echo gelatina que nada mas poda sentir placer intenso, la cosa que palpitaba en su interior era rĂĄpidamente golpeada, unas pocas estocadas mas y Jungkook ya lo habrĂa llevado a la cima.
Un gemido mĂĄs parecido a un grito con el nombre del demonio que lo poseĂa fue lo que soto luego de llegar, y manchar su abdomen de su esencia. Jungkook lo mirĂł encantado y con mĂĄs hambre. El demonio tomĂł sus piernas delgadas y las subiĂł a sus hombros para profanar con mĂĄs rapidez y mĂĄs intensidad su interior buscando su anciada liberaciĂłn. Y llegĂł, junto a la segunda suya.
Jungkook cayĂł sobre Ă©l, aun descargando en su interior. Dios no querĂa que saliera de ahĂ. Taehyung sobaba su mejilla con los cabellos de Jungkook. Este se comenzĂł a levantar besando su hombro, hasta llegar a sus labios. El demonio lo moviĂł de alguna manera hasta sentarse y posicionarlo encima de Ă©l, tomando de manera posesiva las mejillas de su trasero. â Espero que hayas entendido a mi cuerpo hablarte â le hablo aun con la voz ronca.
â Lo entendĂ a la perfecciĂłn Jungkook â sonriĂł â Mi cuerpo tambiĂ©n te quiere y digamos que yo tambiĂ©n.
â Puedo sentir a tu corazĂłn lindo ĂĄngel, no hay duda de ello. â le respondiĂł â Este fue el mejor San ValentĂn.
â Lo fue â rĂo â Ahora Hun es el cupido. Debemos ir a buscarlo. ÂĄJungkook!
â Deja que mi cuerpo te hable otra vez preciosura. â ni bien el demonio terminĂł de hablar Taehyung ya se encontraba haciendo un vaivĂ©n con sus caderas asintiendo con los ojos desorbitados.
ÂĄPor cierto Hun logro unir a los maestros Min y Park otra vez!
El pequeño diablillo estĂĄ emocionado por contarle sus hazañas a sus papis, que bueno vendrĂan con un hermanito en camino para Hun.
Este fue un confuso pero bello San ValentĂn. ÂżVerdad?
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