Confused Valentine's day

Summary

Cupido había tomado vacaciones y ahora Taehyung debía ocupar el lugar de su amigo. Mås un pequeño diablillo se dedicara a dificultarle su ya complicado trabajo. Confuso dia San Valentín Angeles/Demonios Fluff; smut Publicada: 15/02/23 Wattpad: ©ani_reed Inkspired: ©ani_reed Inkitt: ©ani_reed

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐕𝐀𝐋𝐄𝐍𝐓𝐈𝐍'𝐒 𝐃𝐀𝐘

Taehyung pensaba que aquel catorce de febrero iba a ser tranquilo, bueno tranquilo para aquellos ĂĄngeles como el que no tenĂ­an esa preocupaciĂłn de regalarle algĂșn obsequio sĂșper pensado a alguien.

El creía simplemente ir como siempre a tocar el arpa en alguna nube, dónde la luz del sol le acariciara su piel y quedarse ahí hasta que la luna tomarå el lugar del sol y lo acompañarå.

Sin embargo aquella mañana, se encontró con una nota en la cama de su compañero de casa que era nada mås ni menos que cupido, y junto a esa nota estaba aquel arco dorado y flechas rojas.

TaeTae mi lindo angelito, espero que me puedas ayudar con este trabajito que tengo para ti.

Me he tomado unas lindas vacaciones con mi pareja en este dĂ­a tan especial, y para mĂ­ pesar sin mi presencia el amor este dĂ­a para los humanos que tanto cuidamos no serĂĄ completado.

Tu eres el perfecto candidato para sustituirme, por eso tĂș serĂĄs el nuevo cupido por estas veinticuatro horas, verĂĄs que no es tan difĂ­cil.

Te ama Jinie

Eso era lo que decía la carta con la perfecta caligrafía de su amigo, el cual en ese instante quería desplumar, claro que Jinie se merecía vacaciones, pero dejarle a él, el trabajo de cupido era totalmente absurdo.

Era bueno con las cuerdas del arpa, no con aquel objeto que aĂșn se mantenĂ­a extraño en sus manos.

Él se habĂ­a mantenido sentado en la cama esponjosa de Jin con la nota en sus manos, aĂșn que querĂ­a negarse su amigo ya no estaba, habĂ­a confiado en Ă©l. Y no podĂ­a defraudarlo.

Obviamente no se pondría aquel pañal que también se encontraba ahí,absolutamente no.

SaliĂł del cielo con el arco y flechas escondidas en su cuerpo. Y volĂł hasta la tierra. El ambiente ahĂ­ se mantenĂ­a pintoresco en rojo y rosa, con muchos peluches y chocolates de por medio.

AĂșn no parecĂ­a que cupido no estaba ahĂ­ pues aĂșn era la mañana, pero el dĂ­a podrĂ­a quedar completamente arruinado para muchos si cupido no unĂ­a y fortalecĂ­a las parejas que lo necesitaban.

Ni bien Taehyung se acomodo el arco en su pecho y las flechas en su espalda, sus objetivos en forma de corazones aparecĂ­an en la cabeza de cada humano.

Bien a simple vista podrĂ­a resultar algo sumamente fĂĄcil, pero no para Taehyung. No para un ĂĄngel tan ajeno a esas actividades.

Las flechas doradas se iluminaban de una manera hermosa cada vez que eran cargadas en el arco, pero estĂĄs con su mala punterĂ­a y escasa fuerza no podĂ­an encontrar a aquellos corazones. Taehyung cada vez estaba mĂĄs cerca de entrar en pĂĄnico. MĂĄs la mayorĂ­a de las veces trataba de respirar correctamente para calmarse.

Estaba volando por encima de una bonita escuela, ahĂ­ habĂ­an dos corazones que debĂ­an encontrarse ese San ValentĂ­n y Taehyung estaba esperando que una de sus flechas doradas tocarĂĄ el corazĂłn del profesor Min. Y cuando sus esperanzas se fueron una mala fuerza logrĂł alcanzar el corazĂłn flotante aunque lastimando su mano de paso.

Taehyung había gritado de felicidad al tal acto, ignorando el punzante dolor que emitía sus dedos. Ahora faltaba al profesor Park que su corazón era mås grande y fåcil de apuntar. Con toda confianza en él luego de su primer acierto, apuntó. La luz dorada de la flecha apareció y la disparó con facilidad.

Veía como el destello dorado iba directo aquel corazón, pero de repente una luz råpida de color rojo choco contra la fecha y la dirección a otra persona. Taehyung vio con horror como la fecha iba directo al estudiante que se encontraba hablando con el profesor Min, y cuando lo dorado lo toco hizo que ambos humanos se mirarån con amor y añoranza inmediata.

— No, no no. Profesor Min le saca como mĂĄs de veinte años a ese niño ÂĄes incorrecto! — dijo con desespero, sabiendo que no lo escucharĂ­an y fue aĂșn peor ver cĂłmo el profesor Park veĂ­a de lejos aquella interacciĂłn romĂĄntica. El primer corazĂłn roto hizo impacto en aquel dĂ­a. Ahora parecĂ­a que las parejas se encontraban irritadas mĂĄs aĂșn podĂ­an soportar el explotar.

Taehyung estaba dispuesto a arreglar aquello, sin embargo, aĂșn tenĂ­a la duda de que habĂ­a sido aquello. No podĂ­a ser algo humano como una ave o un objeto lanzado pues esas cosas no interferĂ­an con sus objetos angelicales. No estaba tan seguro de confiar en su a veces difusa vista pero podrĂ­a decir que en aquella luz roja que vio tambiĂ©n se hallaban pequeños cuernos de demonio. Ante tal pensamiento su piel de erizo, Ă©l era un ĂĄngel que nunca habĂ­a tenido contacto con algĂșn ser del Inframundo y querĂ­a mantenerlo de aquella manera.

Sus objetivos pronto se hicieron presentes era una pareja que parecía tener problemas, pero que aquel día quisieron olvidarse de ellos y fortalecer su relación. Y para añadirle mås presión a Taehyung si fallaba estos tendrían una ruptura inmediatamente.

El respiro fondo y apuntĂł. Su flecha iba con velocidad a su objetivo, sin embargo y como sospechaba esa fugaz luz roja apareciĂł otra vez y derribĂł su flecha que para su suerte cayĂł en el pavimento. Aquella luz roja emitiĂł una risa malĂ©vola burlĂĄndose de Ă©l, y Taehyung por primera vez en su vida diviso ese sentimiento de enojo en su ser — ÂĄTu! ÂĄCosa sea lo que seas no impedirĂĄs que yo una a esta pareja! — grito al cielo cargando otra vez rĂĄpidamente el arco.

La flecha fue con mĂĄs potencia estĂĄ vez y aĂșn que la luz roja la pudo tocar no fue lo suficientemente rĂĄpido para impedir que Ă©sta tocarĂĄ el corazĂłn. Taehyung sonriĂł — No dejarĂ© que arruines esto — su flecha dorada tomĂł una fuerza sorprendente otra vez, y no hubo oportunidad de que la luz roja lo alcanzarĂĄ.

EstĂĄ se quedĂł muy quieta al igual que Ă©l, viendo como la pareja entablaba una conversaciĂłn sin gritar ni discutir y sellar su amor con un beso. Taehyung estaba tan feliz, sus alitas revoloteaban girando en el aire con sus manitos tambiĂ©n alzadas. MĂĄs su vista se enfocĂł en la luz roja que aĂșn se hallaba ahĂ­.

Tomó con duda el arco y apuntó, sea lo que sea aquello venía con la misión de arruinar el San Valentín y no lo iba a permitir. La luz dorada viajó y se estrelló con aquella rojez. El nunca esperó que un chillido de dolor que parecía de un niño saliera de la luz.

EstĂĄ tomo forma adoptĂł la de un niño, aĂșn que este tenĂ­a pequeños cuernos y alitas negras de demonio, no podĂ­a sentir aberraciĂłn pues era una cosita pequeña demasiado tierna la cual habĂ­a herido. Y ahora se sentĂ­a culpable de aquello. AĂșn que los ĂĄngeles no maldecĂ­an, Ă©l lo hizo, al ver que habĂ­a dañado a ese pequeño, se acercĂł a Ă©l con cuidado y con una cara de total arrepentimiento. El niño tocaba su bracito herido y sus ojitos estaban empañados.

— Diablito bonito, perdĂłname — Taehyung iba a tomarlo en brazos para poder curarlo con sus poderes, pero este se alejĂł con miedo y comenzĂł a llorar, cada vez con mĂĄs fuerza. — No, por favor.... — Taehyung tambiĂ©n podrĂ­a jurar que podrĂ­a llorar de pura mortificaciĂłn. IntentĂł otra vez acercarse pero fue otra vez rechazado y acompañado de un feo grito.

— ¡Ñooo! ¡Tío Jungkook! — chillo.

Taehyung tapó sus oídos y cerró los ojos con dolor, hasta sus alas parecieron perder fuerza y cuando abrió sus ojos una nube negra se instaló alrededor del pequeño. El se asustó y trató de alejar al niño de ahí pero alguien se adelantó a ello.

El niño fue tomado en brazos por el demonio que salió de ese humo negro. Decir que Taehyung no tembló era una vil mentira. Con tener ya la presencia del diablillo había sido una impresión tremenda, tener ahora la presencia de un demonio adulto que lo podría incendiar con el chasquido de sus dedos le hacía temblar de miedo.

Estaba a punto de huir de ahí como un cobarde y mantener a salvó de sus alas de una quemadura dolorosa, si no fuera porque una mano caliente tomó su antebrazo con dureza haciéndole imposible la tarea de huir.

—¿QuĂ© fue lo que le hiciste a Hun?— pregunto con total hostilidad, junto a sus ojos brillando en rojo, con claro enojo. El demonio era endemoniadamente grande valga la redundancia, aĂșn mĂĄs con sus alas imponentes opacando la luz del sol, y para su mala suerte era una combinaciĂłn demasiado aterradora para Ă©l. AĂșn que tampoco podĂ­a dejar de ver la cara del demonio que aĂșn enojado se veĂ­a estĂșpidamente guapo.

— Yo- fue un accidente... — respondiĂł con un hilo de voz, con la mano en su brazo empezando a arder. — PensĂ© que era un riesgo para el San ValentĂ­n y le lance una flecha, no sabĂ­a que era un pequeño demonio — susurrĂł lo Ășltimo con dolor —por favor suĂ©ltame.

El demonio aĂșn lo miraba analizando sus palabras tratando de encontrar alguna mentira pero no habĂ­a nada de ella en sus palabras y gracias al cielo dejĂł su brazo libre. La quemazĂłn seguĂ­a ahĂ­ pero no ardĂ­a como en un comienzo.

— Te podrĂ­a carbonizar en este mismo momento, aunque fuera un accidente y no le hayas querido hacer daño, mi sobrino estĂĄ llorando por tu culpa y esa serĂ­a una fuerte razĂłn, pero hace años que dejamos esas viejas costumbres asĂ­ que lo dejarĂ© pasar por esta vez — dijo, sus ojos ya no brillaban en rojo, pero aĂșn el demonio ejercĂ­a una atmĂłsfera tensa — AdemĂĄs, tu no eres el ĂĄngel del amor.

— Si dejas que pueda pasar mi mano en su dolor podrĂ­a curarlo. Para poder enmendar lo que hice — contestĂł con una voz suave, no querĂ­a empeorar la situaciĂłn y tener que suplicar por piedad despuĂ©s — Y no, no soy yo. El se fue y me dejĂł a cargo de su trabajo, estaba tratando de no empeorar este dĂ­a, pero a una de mis dificultades tambiĂ©n se uniĂł ese pequeño diablillo.

Jungkook fue a mirar al niño que tenĂ­a en sus brazos — ÂżHun tu estuviste molestando a este bello ĂĄngel?

Taehyung por un momento perdiĂł la fuerza en sus alas, ÂżBello ĂĄngel? ÂĄPor los cielos! cĂłmo podĂ­a ser posible que eso era lo mĂĄs bonito que le habĂ­an dicho y era proviniendo de un demonio. Un demonio bastante guapo cabe recalcar. Aunque tuvo que parar sus pensamientos estĂșpidamente vergonzosos para enfocarse en el pequeño ser rojizo.

El labio inferior del pequeño habĂ­a comenzado a temblar y saliĂł de los brazos del demonio — ÂĄQuiero a papi! — gritĂł con lĂĄgrimas acercĂĄndose a Ă©l, como si Ă©l supiera dĂłnde estaba su papĂĄ.

Jungkook rasco su ceja — Si cupido te dejo su trabajo significa que eres una persona de confianza. Hun seguro vino aquí porque sintió la magia de su papá.

— ÂżQuĂ©? — soltĂł sorprendido — ÂżQuieres decir que Jin... del niño?

— Si, con mi hermano Namjoon tuvieron a este pequeño demonio, estĂĄ claro que no podrĂ­a publicar en los cielos tal hecho asĂ­ que no te sientas ofendido si no te lo dijo.

— ÂĄPor las mil plumas! — Taehyung tapo su boca sorprendido, aĂșn sin poder creerlo. Jin hace poco le habĂ­a contado de su pareja prohibida mĂĄs nunca pensĂł que tendrĂ­an ya a un niño de aproximadamente un año volando por ahĂ­, ni siquiera se habĂ­a dado cuenta de algĂșn signo de embarazo. Aunque recordando: — Se tomĂł un año para vivir en la tierra, pero no fue ahĂ­ donde fue Âżno? — se hablo a si mismo atando cabos — Dios fui tan tonto al no sospechar nada.

Tonto, tonto, tonto.

— Hey tranquilo, por la seguridad de Hun era mejor que nadie lo supiera. — trato de consolarlo — Y si ahora lo sabes es porque quizĂĄ Jin sabĂ­a que Hun aparecerĂ­a a molestarte, tienen una especie de juego donde Hun impide que sus fechas lleguen a su objetivo. Namjoon me lo encargĂł y me avisĂł de eso, mĂĄs nunca pensĂ© que le pegarĂ­as un flechazo.

Taehyung se sintiĂł apenado por lo Ășltimo — No sabĂ­a que se podrĂ­an convertir en una luz roja ni nada por el estilo, lo hice sin pensar. Nunca me interesĂ© en aprender cosas de su especie — hablĂł con culpa — perdĂłn pequeño — se dirigiĂł al diablillo que seguĂ­a con un puchero en sus labios y cejas fruncidas, una de sus manos angelicales fueron a su brazo y se apretĂł en la herida curĂĄndola en pocos segundos — Espero que ya no te duela. Soy amigo de tu papi por favor no me odies — dijo casi en forma de sĂșplica.

— ¡Si, TaTa! — gritó de forma linda, con una sonrisa, yendo a darle un abracito tierno.

— Creo que acepta tus disculpas — le hablo de forma mĂĄs relajada. — Entonces a mĂ­ me pusieron de niñero y a ti de cupido. Si que son unos hijos de puta. — Taehyung mordiĂł su lengua para no contradecirlo porque realmente no tenĂ­a nada que objetar.

— AsĂ­ que, bueno... eres Jungkook Âżno? Yo soy Taehyung y si no es descortĂ©s de mi parte creo que debo cumplir con el trabajo de Jin. El dĂ­a estĂĄ por acabar y francamente estĂĄ siendo un desastre. — Taehyung estaba apunto de tomar impulso y dirigirse a otro lugar, dĂłnde ningĂșn demonio que emanaba masculinidad pura lo pusiera nervioso, pero...

— ÂĄNo, tete! — El pequeño diablillo se colgĂł en su pierna.

— Creo que quiere acompañarte... — le hablo — y como mi misiĂłn es cuidar a Hun tambiĂ©n los acompañarĂ©. — obviamente tenĂ­a otras intenciones tambiĂ©n. Vamos era el dĂ­a del amor y Ă©l realmente deseaba que floreciera con esa hermosura angelical.

— Está bien —en serio ¡debía de dejar de sonrojarse!

AgradecĂ­a que sus tĂ©cnicas con el arco hayan mejorado porque sino estarĂ­a pasando una absoluta vergĂŒenza en frente de Jungkook, el cual no entendĂ­a porque trataba de impresionar. Bueno si lo sabĂ­a quizĂĄs le habĂ­a gustado un poquito, pero de verdad ÂżhabĂ­a alguien que lo pudiera juzgar?

Sus flechas doradas acertaban con una buena punterĂ­a en los corazones que lo requerĂ­an y cada vez que acertaba Hun soltaba una preciosa risa de emociĂłn, y esta aumentaba mĂĄs cuando veĂ­a a la pareja dĂĄndose algĂșn tipo de afecto.

— Jin deberĂ­a de tener miedo, le podrĂ­as quitar el trabajo fĂĄcilmente — le dijo Jungkook a manera de broma. HaciĂ©ndole soltar una risita.

— Realmente prefiero seguir dedicándome a tocar el arpa para tranquilizar a los ángeles malhumorados.

— Así que ese es tu poder — le hablo interesado — Ahora entiendo porque estoy tan tranquilo contigo.

Taehyung volviĂł a sentir sus mejillas como tomate, y sus manos flaquearon al lanzar una flecha, pero gracias al cielo logrĂł acertar.

— Yo... no funciona así, esa paz se logra solamente si me escuchan tocar el arpa.

— Entonces simplemente eres tĂș. — le dijo.

— ÂżA quĂ© te refieres Jungkook? — contestĂł esta vez mirĂĄndolo a los ojos.

— Hay algo que me atrae de ti, emanas una vibra tan relajante que es imposible que me quiera alejar, angelito —eso era lo que quería decir, pero Hun interrumpió.

El pequeño diablillo querĂ­a tomar el arco de Taehyung y el ĂĄngel por impulso se alejĂł, pero luego le sonriĂł — ÂżQuieres esto Hun? tu papi no creo que se enoje si te lo presto un momento. — Hun tomĂł el arco fascinado y se lo colocĂł de la misma manera en la que se lo ponĂ­a Taehyung.

— No creo que haga algo grave Âżno? — Taehyung le hablĂł suave. poniĂ©ndose a su costado. El cielo se habĂ­a oscurecido y el demonio a pesar de la oscuridad su piel blanca y tersa brillaba con perfecciĂłn.

— Nada que no podamos solucionar — le contestó.

— Lo que dijiste antes, nunca me lo había dicho.

— Sobre lo relajante que resultas ser.

— No-... bueno eso tambiĂ©n es nuevo — Taehyung rĂ­o — sobre bello ĂĄngel, se que no soy feo pero en el cielo hay una gran variedad de belleza que supera la mĂ­a — suspiro — tu Âżtenias a alguien con quien pasar este San ValentĂ­n? —Taehyung esperaba con miedo la respuesta.

— Aparte de Hun, no había nadie. — contestó de manera firme. Estoy soltero y a tu disposición, le faltó soltar — Y no dudes Taehyung, tu belleza quizás sea demasiada para muchos que no se ven a tu nivel para acercarte con intereses románticos.

— Gua, no me halagues demasiado me volverĂ© igual de egocĂ©ntrico Jin — bromeo — Aunque Ă©l es realmente muy guapo.

— No hay manera en que puedas superar su egocentrismo — le contesto de la misma manera juguetona — Y quĂ© hay de mĂ­, tambiĂ©n te parezco “realmente guapo”

Taehyung se quedĂł mudo por unos instantes procesando lo que acababa de escuchar, sonrojĂĄndose tambiĂ©n de paso — Bueno eres el primer demonio que he visto en mi vida, y no me esperaba que fueran asĂ­...

— ¿Así?

— AsĂ­... como un adonis — y aun se podrĂ­a quedar corto con esa comparaciĂłn. El perfecto contraste negro que emanaba su cuerpo, tanto en su ropa como caracterĂ­sticas fĂ­sicas lo hacĂ­an ver tan misterioso, guapo y fugaz. Era algo como un “AtrĂĄpame que me escapĂł cariño”

— Adonis eh — contestó con una sonrisa juguetona — ese dios griego de gran belleza. Guau tu si que sabes alagar Taehyung.

— Hey no te burles, es lo mĂĄs acertado que puedo decir, sin que luego me de vergĂŒenza haber dicho un halago super clichĂ© y bĂĄsico uhg.

Jungkook rio de una manera fuerte, sus alas negras que antes se veían intimidantes revoloteaban con el demonio, viéndose mås alegres al igual que el dueño. Hun se unió a la risa de Jungkook, sacåndole una risita a Taehyung de paso.

— Aunque tambiĂ©n, te podrĂ­as arrepentir de las cosas que no dijiste. — A Taehyung le tomĂł de sorpresa esas palabras dichas por Jungkook, trago pues, quizĂĄs Jungkook tambiĂ©n callarĂ­a al igual que el.

— Hun cuidado te puedes lastimar — dijo desviando su atenciĂłn al pequeño que cargaba una flecha en el arco. Hun direcciono la flecha hacia Ă©l y un poquito mĂĄs arriba de su cabeza. Taehyung abriĂł sus ojos con sorpresa — ÂĄNo Hun espera! — hablo de alguna manera alterada pero no logro hacer nada, la flecha ya habĂ­a sido lanzada. No sintiĂł nada extraño en Ă©l, pero sabĂ­a que no habrĂ­a ningĂșn efecto hasta que otra flecha fuera lanzada.

El y Jungkook cruzaron miradas, el demonio estaba igual de sorprendido que él, igualmente y como el primer caso no hubo manera de parar a Hun y lanzó la flecha en dirección a Jungkook, acertando aun con el demonio habiéndose movido de una manera råpida para no ser flechado.

Hun rio y alzó sus manitas de alegría — ¡Park y Min! — dijo antes de volar hacia otro lugar no tan lejos de ahí.

Taehyung y Jungkook estaban muy quietos miråndose. Ninguno atreviéndose a abrir la boca para hablar, pues tenían una clara idea de lo que sucedería si lo hacían. Mås las palabras de Jungkook resonaron en la cabeza de Taehyung, Aunque también, te podrías arrepentir de las cosas que no dijiste, Taehyung antes estaba dispuesto a ir al cielo y olvidar a Jungkook y lo que sea que haba comenzado a añorar su interior, pero lo que había pasado era una señal muy clara del destino.

— Jungkook, yo... quiero pertenecerte... — dijo, las palabras escapando tan fácil de sus labios. El demonio lo miró con intensidad.

— Mierda, no creo en tu Dios Taehyung, pero por ti le orarĂ­a todos los dĂ­as, por honrarme tenerte a ti en mi cama. — Jungkook hablĂł sin tabĂșes, acercĂĄndose a Ă©l, tomando su cintura — Los demonios se unen solo de una manera Taehyung, Âżsabes que es el placer carnal angelito?

Taehyung soltĂł un jadeo, pronto la oscuridad se hizo y estaba en algo suave boca arriba y Jungkook se encontraba encima de Ă©l — SĂ© que no es muy romĂĄntico para ti, pero no hay otra manera con la que los demonios demuestran sus sentimientos. Que las palabras se vayan al carajo, mi cuerpo te hablara — le susurro al oĂ­do, con su voz baja y gruesa que logrĂł erizar sus escasos vellos.

Lo quería, no le importaba cómo, quería saber qué era lo que le había producido a Jungkook para soltar lo que tenía que decir también. Su cuerpo ardía con una extraña llama, tan sensible y tan dispuesto.... Jungkook lo miraba con hambre y eso lograba enloquecer quería a ese demonio imponente solo para él.

— No importa como, solo... quiĂ©reme — soltĂł su voz sonando ronca. Jungkook gruñó encima de Ă©l, y quemĂł la tela que lo protegĂ­a de la desnudez sin dañar su piel.

Los besos de Jungkook fueron desde su abdomen a su cuello, dejando rastros de saliva en ese transcurso y esas pequeñas respiraciones que lograban calentar su piel. Sus besos incendiaron su piel, y él se retorcía por las descargas de placer que sentía gracias a ese calor intenso.

Las mordidas se intensificaron en su cuello, haciendo que los pequeños jadeos que anteriormente callaba se volvieran intensos y difíciles de silenciar. Podía sentir como Jungkook sonreía por cada uno de ellos y eso lo alentaba a seguir con su trabajo.

La pelvis del demonio se frotaba con la suya, ambas durezas generando una fricciĂłn placentera para ambos seres. A Taehyung le encantaba como se sentĂ­a la dureza del contrario, tan grande y palpitante por Ă©l. Jungkook aĂșn se encontraba con ropa, pero Taehyung se despojĂł de la tela que cubrĂ­a su pecho.

Acariciando con fervor la espalda dura, mientras Jungkook lo besaba poseyendo toda su boca, su saliva escurriendo entre medias de ellas, aunque no le importaba menos, mĂĄs que sus lenguas danzando al compĂĄs, rico y sucio.

Gemidos necesitados salieron de su boca, mientras se retorcĂ­a, Jungkook comenzĂł a bajar sus dedos lentamente por su cuerpo, encontrando el punto donde mĂĄs lo necesitaba. Su anillo de mĂșsculos estaba mojado y palpitando, una bienvenida que era difĂ­cil de rechazar para Jungkook que gruñó antes de meter un par de sus dedos a la cavidad caliente.

Taehyung jadeo de placer, y una especie de niebla de excitación cubrió todo su cuerpo mientras sentía como esos dedos rascaban nervios dentro de él llevåndolo a perder la cabeza. Jungkook lo miraba con intensidad desde su posición, él sintiéndolo y sabiendo que lo miraba se permitía ser mås lascivo. Sus brazos estaban encima de su cabeza, mientras abría su boca para soltar fuertes gemidos. Mås..., Jungkook..., Diooosss...

— Gime más fuerte mi angelito, que los cielos sepan que me estoy llevando al más bello de los ángeles.

— Te quiero Jungkook, por favor dentro... — Sus palabras eran incoherentes, sonando más como balbuceos, pero no eran difíciles de entender para el demonio. Pronto, sacó sus dedos de la cavidad caliente. Taehyung respiraba fuerte y con anticipación, por fin lo tendría, tendría la gran masculinidad de Jungkook en el, su entrada se contrajo a tal pensamiento.

— No sabes lo perfecto que te ves Taehyung. Eres un desastre tan hermoso, y solo mio — las alas de Jungkook parecían más grandes desde su posición, hermosas, esas alas serían las que el demonio utilizaría para abrazarlo y proteger de cualquier cosa a su ángel.

— Jungkookie... — gimiĂł, cuando la dura erecciĂłn de Jungkook se presionĂł en su entrada, la punta estaba hĂșmeda y lista para perforar y marcar su interior, y el demonio no hizo tan larga la espera. Una estocada suave fue lo que hizo que todo ese pedazo de carne ingresara en Taehyung, Ă©l tomĂł las sĂĄbanas debajo de Ă©l en puños, mientras sus ojos se cerraban, tratando de acostumbrarse a esa gran intrusiĂłn.

Sus paredes se expandieron hasta el límite, no había manera en la que Jungkook se introdujera en él para que no le doliera pero había hecho un gran trabajo para aliviar este dolor punzante. El demonio estaba dejando unos besos suaves en sus mejillas rojas y sudadas, repitiéndole que se hallaba precioso y sumamente bueno su interior.

— Creo haberte visto en mis sueños, sabes ĂĄngel. Los demonios dejan de tener pesadillas cuando se vuelven tan poderosos que hasta pueden controlar sus sueños. La primera vez que escape de una pesadilla fue cuando apareciĂł un ĂĄngel hermoso viniendo a salvar, se repitiĂł tantas veces aquello, que no se como hasta ahora lo puedo recordar con mĂĄs claridad. Eras tu Taehyung. — le dijo besando su nariz.

— ÂżCĂłmo es posible eso? — pregunto, tratando de recordar — recuerdo a un pequeño diablillo que me llamaba cada noche yo tambiĂ©n era un niño, pero no podĂ­a evitar querer ayudarlo. — Taehyung sonriĂł — QuizĂĄs si estĂĄbamos destinados. — Ambos, ĂĄngel y demonio, unieron sus labios, su beso instantĂĄneamente se volviĂł intenso. Acompañado con suaves primeras estocadas por parte de Jungkook.

Fue imposible no perderse en el placer que le brindaban los cuerpos contrarios. Jungkook gemía contra la boca dulce de su pequeño ångel, sintiendo como le era mås difícil profundizar sus estocadas por la entrada que se contraía. Sus empujes se hicieron mås fuertes e irregulares, mientras que la voz hermosa de Taehyung se volvía mås fuerte y entrecortada.

Jungkook fue directo a esos pezones dorados luego de soltar la boca suave de Taehyung, las pequeñas protuberancias estaban erectas y se metió una de ellas fåcilmente a su boca para comenzar a chuparlas para estimularlas, mientras que con su mano iba con la misma misión al otro pezón.

Taehyung tenia los dedos enredados en el sedoso cabello negro de Jungkook, no podĂ­a hacer mas, su cuerpo estaba echo gelatina que nada mas poda sentir placer intenso, la cosa que palpitaba en su interior era rĂĄpidamente golpeada, unas pocas estocadas mas y Jungkook ya lo habrĂ­a llevado a la cima.

Un gemido mĂĄs parecido a un grito con el nombre del demonio que lo poseĂ­a fue lo que soto luego de llegar, y manchar su abdomen de su esencia. Jungkook lo mirĂł encantado y con mĂĄs hambre. El demonio tomĂł sus piernas delgadas y las subiĂł a sus hombros para profanar con mĂĄs rapidez y mĂĄs intensidad su interior buscando su anciada liberaciĂłn. Y llegĂł, junto a la segunda suya.

Jungkook cayĂł sobre Ă©l, aun descargando en su interior. Dios no querĂ­a que saliera de ahĂ­. Taehyung sobaba su mejilla con los cabellos de Jungkook. Este se comenzĂł a levantar besando su hombro, hasta llegar a sus labios. El demonio lo moviĂł de alguna manera hasta sentarse y posicionarlo encima de Ă©l, tomando de manera posesiva las mejillas de su trasero. — Espero que hayas entendido a mi cuerpo hablarte — le hablo aun con la voz ronca.

— Lo entendĂ­ a la perfecciĂłn Jungkook — sonriĂł — Mi cuerpo tambiĂ©n te quiere y digamos que yo tambiĂ©n.

— Puedo sentir a tu corazón lindo ángel, no hay duda de ello. — le respondió — Este fue el mejor San Valentín.

— Lo fue — río — Ahora Hun es el cupido. Debemos ir a buscarlo. ¡Jungkook!

— Deja que mi cuerpo te hable otra vez preciosura. — ni bien el demonio terminĂł de hablar Taehyung ya se encontraba haciendo un vaivĂ©n con sus caderas asintiendo con los ojos desorbitados.

ÂĄPor cierto Hun logro unir a los maestros Min y Park otra vez!

El pequeño diablillo estå emocionado por contarle sus hazañas a sus papis, que bueno vendrían con un hermanito en camino para Hun.

Este fue un confuso pero bello San ValentĂ­n. ÂżVerdad?

⁎⁎âč⁎

Âč⁔/⁰⁔/ÂČÂł