S E C R E T O

All Rights Reserved ©

Summary

¿Vale la pena el riesgo de ceder ante lo desconocido? Quizás. Tal vez no. Pero cuando el deseo es más fuerte para negarlo, la culpa se hace a un lado y detenerlo solo hará que los secretos más profundos, cuestionen la lealtad que alguna vez creyó inquebrantable

Status
Complete
Chapters
10
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1.

julieta

A medida que iba creciendo, Mamá y Papá mencionaron con orgullo el origen de mi nombre ya menudo me gustó escuchar su gran significado.

Julietta provenía del gran muelle dónde Papá salvó a mamá, en realidad su nombre era Gilliat. Un nombre ortodoxo para un puerto que ya se encuentra a más de veinte años de abandono.

El muelle colapsó por la falta de mantenimiento, ya que eran estructuras antiguas y estas no soportaron los movimientos sísmicos que hubo en el lugar, en ese colapso mamá estuvo apunto de morir, pero papá con su valentía resolvió tomar la mano de Mamá a tiempo. Desde entonces son inseparables y producto de ese amor nací yo.

Quisieron más, pero Mamá tuvo complicaciones conmigo y lamentablemente se le negó la oportunidad de tener otro. Desde entonces su cariño, su atención y todo su amor me pertenecen, nunca he escuchado un No por respuesta a las cosas que pedía y aunque eso podría hacerme mimada y un poco malcriada, la realidad es que tengo los pies sobre la tierra y no uso poder de las cosas por las cuales ha sido beneficiada.

He tenido una vida de sueño; padres amorosos, educación adecuada y todo lo que necesitaban, Papá se encargó de que fuera en la seguridad de nuestro hogar, antes era algo que no me incomodaba.

Ahora que tengo diecisiete años, en unos meses dieciocho. Estár encerrada es algo que molesta, ahora entiendo que mi Papá disfrazaba su cariño manteniéndome en la seguridad de nuestro hogar como algo que a el solo le apetecía y no como fuente de que corría peligro. Ahora era un fastidio estar en estas cuatro paredes, ahora era desagradable conseguir rayos de sol desde apenas la ventana de mi cuarto.

Ahora era embarazoso darme cuenta que jamás había dado mi primer beso, ni siquiera pude tomar clases como una chica normal. Conocí solo mujeres, no se me mostró ningún tipo de hombre a mi alrededor y no conocía a nadie de la figura masculina que no fuera mi Padre, me afixiaba y me tenía enjaulada en su red de mentira.

No era amoroso, era un hombre demasiado posesivo y pronto la luz en la mirada de mamá se fue apagando, al inicio no lo entendí y luego supe que era una prisionera más, que a mi Madre también se le prohibió salir y que todo lo que una vez me contaron solo fueron los primeros años de felicidad como pareja, luego de que se enteraron que no podrían volver a ser padres, todo se derrumbó y el único que tuvo poder para salir a la luz del sol, fue mi padre.

Mamá se fue marchitando, su brillo se fue apagando y aunque me daba esas sonrisas que antes me gustaban, sus ojos guardaban un dolor que ni yo, siendo su hija, podría calmar y aunque intenté ayudarla, la realidad es que ella no quería ser rescatada , pronto Papá había arrebatado la Luz de mamá y con ello se consumió todo lo que una vez Lirieth Dupuy fue.

Una noche sin más, los golpes de papá fueron la indicación de que mamá se había ido.. Pronto todo lo que era ella se esfumó y con ello se fue todo lo que una vez construyó, dejándome atrás.

Unos frascos y unas cuantas pastillas alrededor de ella, sus ojos sin vida y acostada fueron finalizando todo el dolor que la aquejaba. Papá no lo soportó y aunque el sabe que la mayor parte fue su culpa, tiró lo alrededor. Pronto no quedó nada de el y me sentí en esta casa tan grande.

Soy una chica fuerte, voy a sobrevivir a ésto.. Puedo con ésto.

Papá se internó en un centro de rehabilitación, no puedo quedarme sola por ser menor de edad y el único familiar que queda vivo, es la única persona de cuál papá nos alejaba.

Su hermano.

Nunca lo vi personalmente, no sabía que eran los cálidos abrazos de un tío, pero escuchaba su voz reconfortante, sus regalos solo podía dejarlos en la entrada, porque a pesar de ser hermano de mi padre. El no dejaba que se acercara.

Siempre fuí su pequeño rayo de sol. Me encantaba cuando escuchaba su voz o cuando fui lo suficientemente grande, para entender lo que decían las notas que enviaba junto a los regalos. Mi único tío, mi favorito.

Ahora sabría que era lidear personalmente con el.

¿Me aceptaría?

Una cosa es enviar notas, llamadas. Pero.. ¿Vivir unos meses juntos?

Me sacudo de pensamientos extraños y me dejo llevar por la emoción que recorre todo mi ser de salir de ésta casa, y poder pasar éstos meses llenos de enseñanzas, confiando en que el será mejor que papá y me mostrará el mundo.

Porque si en realidad soy su pequeño rayo de sol, lo más lógico es que no deba permanecer encerrada.

Mi casa se encuentra lo suficientemente lejos del resto, como para que no escuche sonidos no deseados y también escuchar el auto que se estaciona justo frente a la entrada, seguido de la puerta de un auto abrirse todo ésto mientras bajo las escaleras con la calma que me caracteriza, después de hoy. Ésta casa y todo lo que queda aquí dentro, se queda olvidado para comenzar algo nuevo.

Dejo mis últimas maletas en el suelo en cuanto bajo, mirando a mi alrededor me doy cuenta de lo vacía y fría que se encuentra éste lugar, hace rato ya había dejado de ser un Hogar y ahora parece solo un museo, donde yo era una obra más.

El timbre suena y espero que lo haga dos veces más, antes de inspirar profundamente y abrir la puerta.

Lo primero que veo no es nada comparado con lo que imaginé, si pensé que mi padre era alto, éste hombre frente a mi es algo completamente distinto.

Tengo que agarrar el pomo con fuerza dar unos pasos atrás y subir mi mirada, cuando sus dos metros y medio, un cuerpo que claramente parece en forma pero no en exageración, trae un gorra en sus manos, camisa de cuadros celeste y matices grises abiertas, y lo cubre un suéter gris oscuro. Unos pantalones negros abrazan sus piernas con bolsillos de solapa a cada lado de el.

―¿Julietta? ―su voz rica resuena en el espacio vacio, alejando mi mirada de sus piernas, para mirar su rostro.

Es extraño e indecente. La manera en la que mi cuerpo reacciona y mis mejillas se calientan cuando veo la barba bien recortada, dejando un buen volumen en el menton sin dejar lugares de su rostro demasiados marcados. Sus ojos y la mirada en la que fácilmente podría perderme. No se parece en nada a papá lo cual es extraño, pero reconfortante porque así me hago una idea, de que mi tío es completamente diferente en todos los sentidos de quién me crió.

―Si.. ―mi voz sale más baja de la deseada. Aclaro mi garganta un poco y alzo mi barbilla para enfrentarlo. ―. Soy Julietta Supongo que es el Tío Bennett. ¿No?

Su rostro que se mantenía serio y cauteloso, se transforma cuando su boca se mueve en una media sonrisa, una que se hace grande cuando me mira de arriba abajo, antes de dejar su cuerpo un poco atrás y alzar sus brazos.

―Mi pequeño rayo de sol.. ―inspiro cuando escucho el apodo que tiene guardado desde hace mucho para mi.

Mis ojos se llenan de lágrimas, porque después de mucho tiempo siento que hay un nuevo comienzo para mi y lo confirmo cuando suelta el pomo que ya me estaba haciendo daño -por la fuerza que estaba ejercitando- acorto el espacio para poder envolverme en su cuerpo grande, se siente bien.

Inhalo impregnandome en su olor, familiarizándome sabiendo que éste posiblemente sea éste aroma al que me voy a acostumbrar, lo que llamaré "Casa"

―Tío Bennett.. ―hablo en su pecho, sintiendo los latidos de su corazón.

―Mira que grande estás. ―me aleja de su cuerpo para verme mejor. ―. Estás preciosa Cariño. Tío va cuidar de ti ahora.

Cierro los ojos cuando me oega una vez más a su cuerpo, abrazando otro poco más. Pronto tendremos el tiempo suficiente para familiarizarnos cada uno ¿pero ahora? Ahora se siente bien, envuélveme en sus brazos. Me hace sentir segura.

―Es todo lo que lleva contigo ―susurra en mi cabeza, levanto la mirada para ver como señala lo que hay detrás de mi.

Me giro viendo cuatro maletas, todas ellas grandes y da la idea de que no quiero regresar más a esta casa. Pero es algo que no importa ahora mismo.

―Sí, te ayudaré. ―muerdo mi labio, dándome cuenta que puede ser un poco exagerado y quizás un poco abusiva.

Tomo una de las maletas, cuando su mano toca con suavidad mi brazo.

―Suelta eso, estoy seguro que has hecho todo tu sola. ―me suelta y me da la llave del auto. ―. Acepto tu ayuda abriendo la parte trasera del coche, ahora me encargaré yo de ti.

Asiento dando media vuelta, obedezco abriendo la cajuela. Una vez que las dos maletas lo llenan, queda cerrar y dejar las otras dos en la parte de los asientos de atrás. Una vez que miro por última vez lo que fue mi hogar enciende el coche, tomando mi mano por encima de el mano de cambios, lo miro mientras dirige su mirada de la carretera, hizo a mi.

―Nos pondremos al corriente, con muchas cosas. Todo va a estar bien. No vas a estar en mejor lugar que no seas conmigo, Pequeño sol.

Aprieto un poco su mano y me dejo llevar, se que sera un cambio para mejor.

No puedo esperar.