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Summary

Parte de una raza rechazada y cazada, Louise lo pierde todo y se convierte en la figura de autoridad de una familia rota. Nadie los parará de cobrarse vengaza por cada lágrima derramada y cada lápida puesta en nombre de los caídos.

Genre
Fantasy/Drama
Author
Cam
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Soy parte de un privilegiado, o maldecido, sector de la sociedad que posee poderes y mutaciones corporales. Desde que el primero de nosotros salió a la luz, los humanos siempre han querido esclavizarnos para usar nuestros poderes y conexión con la tierra; luego de centenares siendo utilizados por otros, una revolución se desató. La parte oculta de nuestra comunidad se alzó junto con la parte que vivía entre humanos para hacer notar nuestras necesidades y luego de años de pelea, al fin reconocieron nuestra valía.

Dentro del reinado que rige en Westerfall se dispusieron departamentos específicos, como la Unidad de Contención Especial que son nuestros “protectores” frente a quienes aún tienen el valor de querer usarnos y el Regulador Oficial que es una manera de mantenernos contabilizados y clasificados según nuestros poderes. Incluso con todas las medidas tomadas y la aceptación oficial por parte de la corona, la mayor parte de los humanos nos marginan por nuestra naturaleza por lo que tenemos viviendas o establecimientos divididos del resto.

Mis padres dedicaron gran parte de su vida al proyecto de posadas para mutantes, autosustentables y que ayudaban a la corona aportando infinidad de materia prima para producción de alimentos y medicinas gracias a la colaboración de todos los habitantes, la suya fue la primera de todas y la que animó a muchos otros a construir las propias a lo largo de todo Westerfall permitiéndonos también estar conectados entre nosotros mediante el mercadeo y haciéndonos crecer de manera significativa como comunidad. Se podría decir que habíamos vivido felices hasta esa noche, cuando lo perdí casi todo y que marcó nuestras vidas con fuego vivo en nuestras memorias...

Verano

Estaba con mi madre, arreglando la habitación de una pareja que se estaban de paso durante el fin de semana cuando mi hermano menor Mikael entro corriendo siendo seguido por el mayor de nosotros, Lucien. El menor lloraba desconsolado mientras se ocultaba detrás de mamá y Lucien le gritaba por haberle hurtado sus libros de botánica otra vez, objetos que mis padres le han prohibido tomar a Mika sin supervisión de un adulto responsable. Mientras la situación a mí me hacía reír a carcajadas, acabó con la paciencia de mi madre.

-Por amor a la Diosa, ya paren. ¿Qué sucede ahora con ustedes? - dijo mientras sacaba a Mika de detrás suya y lo dejaba a su lado.

-Ese niño de mierda se llevó mis libros y no quiere decirme donde los escondió. Si los ha perdido o dañado, voy a matarlo y hacer que pague cada centavo con su trabajo. - quiso arremeter contra el pequeño con una de sus enredaderas, pero mi ella lo detuvo con su poder y lo dejó inmovilizado. La actitud de Lucien se apaciguo en un segundo, bajo ambas manos y mi madre junto con las de él. - Lo siento.

-Mika, dile donde están sus libros. Te dije un centenar de veces que no puedes tocarlos sin permiso, mucho menos jugar con ellos o esconderlos; son costosos y delicados. - mi hermano la miró y negó repetidas veces mientras hipaba.

-No los tengo, lo prometo. Yo no lo hice, los hermanos raros lo hicieron, ellos dijeron que lo habían tomado prestado con permiso de Lu. - los ojos se le llenaron de lágrimas otra vez y la voz se le ponía cada vez más aguda.

Mis instintos prendieron todas las alarmas, no se veía como si estuviera mintiendo. Trate de recordar al único par de hermanos que mi pequeño hermano podría ver raro y todo se aclaró cuando me vino la imagen de los hermanos humanos que estaban aquí hace un mes; eran especialmente sonrientes con los adultos y curiosos con los niños llenándolos de preguntas. Siempre iban de traje y lucían muy adinerados para interesarse en quedarse en nuestra posada, todo mundo creyó que eran parte de los reguladores del reinado haciéndonos una visita sin programar. El miedo de que tal vez sean cazadores o mafiosos de repente surgió y miré la ahora pálida cara de mamá, el escalofrío me recorrió desde la punta de los pies y me dejó los vellos de punta. Ella le dio una mirada de advertencia a Mika y un simple “Más te vale no estar mintiendo.” antes de salir corriendo de la habitación siendo seguida por Lucien que ya no había emitido palabra.

Una idea cruzó por mi cabeza, cabía la posibilidad de que solo fuesen ladrones que quisieran hacerse con artilugios mágicos para venderlos. Si ese era el caso y si teníamos suerte, podía revisar su habitación y encontrar los objetos robados. Si ellos efectivamente eran ladrones podríamos denunciarlos ante la Corona y serían castigados apropiadamente. Cargué en brazos a Mika y lo llevé conmigo a la habitación de los humanos para que pueda ayudarme, con cuidado de que nadie nos viera entrar cerré rápidamente la puerta. Bajé a mi hermanito y lo puse frente a mí.

-Mika, necesito que me escuches muy atentamente. Necesito que me ayudes a buscar las cosas de Lu y que prestes especial atención si es que hay otras cosas de nuestros amigos ¿puedes hacer eso por mí?

-Pero ellos fueron al bosque. Las cosas no pueden estar aquí. - dijo negando lentamente. - Mamá me va a regañar si me ve hurgando aquí, no quiero hacerla enojar.

-Mamá no se molestará porque la estamos ayudando con el problema, también a Lucien. Ellos no se enfadarán contigo, estarán muy felices incluso si descubres todas las cosas escondidas que podría haber aquí. - si no podía convencerlo de ayudarme, lo más probable es que tarde una eternidad y ahí sí me metería en muchos problemas, el principal: meter a Mikael en todo esto.

- ¿Lo prometes por el meñique? - dijo estirando su dedo pequeño. Lo miré un segundo y sonreí asintiendo acercando mi propio dedo también.

-Lo prometo.

Mika posee un poder de rastreo mágico increíble que se destaca entre las demás habilidades que ha presentado en su corta vida. Cada objeto mágico utilizado con los poderes de cierto mutante deja un rastro específico, también las personas dejan rastros propios parecidos al olor que podría rastrear un perro; Mika es capaz de reconocerlos y distinguirlos todos. Si ha conocido a la persona es capaz de guardar en su mente el recuerdo de la estela de su energía, misma energía que es depositada en los objetos mágicos personales que usamos los mutantes; así mismo es capaz de distinguir mutantes de humanos corrientes y animales u objetos mágicos. Es un poder raro entre nuestra raza y bastante codiciado por los cazadores que tienen conocimiento del mismo por lo cual los pocos portadores de tal habilidad suelen ser escondidos por sus familias para evitar ser regularizados por las autoridades y que sus identidades sean expuestas. Tiempo después entendería el porqué de todo esto. Él se sentó en el piso mientras yo adelantaba el trabajo comenzando a buscar por la habitación tratando de no hacer un desorden, busqué debajo de la cama y dentro de los armarios sin encontrar nada, los cajones estaban vacíos y no había rastros de maletas cerca. El tiempo se nos acababa y Mika tampoco conseguía nada incluso usando toda la concentración que era capaz de reunir.

-Cariño, levántate. No tiene caso, las cosas probablemente no estén aquí; ya veremos de ayudar a mamá de otra forma. - lo vi negar varias veces y tratar de recuperar su concentración. La energía centelleaba a su alrededor y el pensamiento de que esto fue una mala idea crecía cada vez más en mi mente. - Mika, por favor. Si nos descubren aquí será para peor, solo vámonos.

-Quiero ayudar a mamá. - dijo aún con los ojos cerrados, cada vez más fuerte.

-Lo haremos, pero de otra forma. Iremos con ella al bosque a buscar. - la puerta se abrió detrás de mí y mi corazón deseo con todas sus fuerzas que fuera mamá.

-Deberías escuchar a tu hermana, pequeño mutante asqueroso. Será mejor que se vayan ahora mismo si no quieren tener problemas.

Los dos hombres altos y corpulentos se alzaban sobre nosotros, dejándonos en una clara desventaja en una pelea física, pero nada de eso me importó cuando escuché que llamó a mi hermano mutante. Para los ojos humanos, Mika y yo salimos desfavorecidos en la repartija de los genes, los rasgos mutantes de la familia de nuestro padre están muy presentes en nosotros, dándonos un aspecto más repulsivo para la mayoría de ellos. Con la sangre hirviendo de la ira, tome impulso y lo golpee en la cara con toda la fuerza que podría tener, mi puño impactó de lleno en su nariz rompiéndola, el hombre se hizo para atrás tapando la nariz que estaba sangrando ahora, manchando su ropa y manos con el líquido rojo, me dedicó una mirada rabiosa y arremetió contra mí, lo detuve con un movimiento de mi mano esperando que se rindiera fácilmente porque no podía usar mi poder tan bien como mi madre y la resistencia que tenía era escasa.

- Llama mutante a mi hermano otra vez y te arrancaré las cuerdas vocales, pedazo de bestia. Devuelve lo que robaste. – dije apretando levemente la mano de energía que lo sostenía para que entendiera que iba en serio, él pareció no inmutarse por mi amenaza ya que dio una fuerte risotada y con un movimiento de cabeza su hermano estaba yendo a por Mika, el pequeño momento de distracción logró hacer que perdiera el control de la energía y el enorme hombre se vio liberado para volver a golpearme. El otro llegó a Mika y lo tomó del cabello arrastrándolo hasta mi lado; en un acto frenético quise golpearlo, pero su hermano me detuvo cogiéndome del brazo y tirándome hacia el otro lado de la habitación haciendo que impacte de espalda contra la pared, robándome el aire.

- La pequeña perra mutante tiene agallas, Shawn. ¿Puedes creerlo? – escuché como volvió a reír fuertemente mientras levantaba su puño en dirección a mi cara, levanté instintivamente los brazos para tratar de parar al menos un poco el impacto del golpe, pero nunca llegó. Al levantar la vista pude divisar la gran altura y los imponentes cuernos de mi padre, detrás de él mi madre con su mano levantada y los ojos blancos, claramente enfadados los dos y mirando a los hermanos. El tal Shawn soltó a Mika en cuanto los vio, su hermano estaba nuevamente siendo tomado del cuello por mi mamá, haciendo uso del mismo truco que utilicé minutos atrás, pero con una fuerza mayor obviamente ya que la boca del hombre se abría y cerraba desesperadamente en busca de oxígeno.

- Los quiero fuera de mi propiedad o los mataré. – gruñó mi padre, luciendo aún más temible. La tensión en mis hombros se aflojó y las piernas comenzaron a temblarme ligeramente, los ojos se me llenaron de lágrimas y nunca estuve tan feliz de verlos. Los hombres corrieron a tomar las chaquetas tiradas sobre la cama, en cuanto pasaron por nuestro lado escupieron los zapatos de papá que cerró los ojos fuertemente tratando de contener su ira supongo, mamá corrió hacia nosotros para revisarnos.

- Malditos fenómenos. Pagarás por esto, Faust Delacroix – habló Shawn y cerró de un portazo al irse.

Papá finalmente destensó cada músculo y se agachó para cogerme en brazos, con los ojos llorosos acepté gustosa su mimo y me acurruqué en la curvatura de su cuello soltando algunas lágrimas silenciosas, sintiéndome tonta por creer que podría pelear contra esos hombres. Si ellos no llegaban probablemente hubiese tenido algún hueso roto ahora mismo y Mika podría haber salido mal herido, mi padre me hablaba en susurros y prometía que todo estaría bien, a lo lejos podía escuchar a mamá hacer lo mismo con mi hermanito haciendo que mi culpa creciera aún más.

- Papá, lo siento. Quería ayudar a mamá a recuperar nuestras cosas, lamento haber metido a Mika en esto. – dije todavía acurrucada en su cuello, no quería ver la cara de decepción de mi padre, él abrió una puerta y se metió en lo que reconocí como mi habitación por el olor del incienso, me bajó con cuidado hasta que quedé sentada en la cama, con un movimiento de cabeza señalo mi camiseta y entendí que quería ver el golpe. Me puse de espaldas y levanté la camiseta hasta la altura de mi cabeza para que quede al descubierto, al cabo de unos segundos me toco el hombro así que volví a acomodarme la ropa.

- Debes dejar de seguirle el juego a Mikael en todo lo que dice, aún es un niño y miente para salvarse de los problemas, sobre todo si esta Lucien implicado en ellos. Tu madre encontró los objetos, Mika los escondió en el bosque, los amuletos estaban en el altar de tu madre, jamás salieron de ahí. – habló mientras me acomodaba los mechones sueltos de mi moño de pelo. Había algo que no tenía sentido, si Mika estaba mintiendo ¿por qué se pondría en peligro para ayudar a buscar las cosas? – Louise, sé lo que estás pensando y te digo que lo dejes. Mamá y yo nos encargaremos del castigo de Mikael.

- No entiendo por qué ellos no se defendieron en ese caso, ellos nos llamaron mutantes y parecían saber exactamente de qué les hablaba. ¿Por qué Mika intentaría rastrear los objetos si sabía que no estaban allí? Él sabía que estábamos haciendo algo peligroso. No tiene sentido que él mienta. – abrí la boca para continuar, pero el gruñido de papá me detuvo

- Louise, te digo que lo dejes. – se levantó de mi cama y noté lo intimidante que lucía desde mi lugar. – Iré a hablar con tu hermano, descansa y ponte tu ungüento especial en la espalda, te ayudará a sanar más rápido. Te veo en la cena. – se dio media vuelta y salió de mi habitación cerrando la puerta detrás de si, dejándome con más preguntas.

Me acosté para descansar solo un momento y terminé profundamente dormida. Recuerdo haber despertado a mitad de la noche con la sensación de que alguien me observaba, mirando al reloj a mi derecha, eran aproximadamente la 1am; como no había cenado, el rugido de mi estómago me hizo levantarme para ir a buscar comida a la cocina, estaba muy consciente de que iba en contra de las reglas de la casa, pero el hambre que sentía en ese momento era más fuerte que otra cosa. Tomé unas galletas y leche, estaba volviendo a la cama cuando vi la puerta de los señores Piazello entreabierta, me acerqué con cuidado de no hacer ruido de más, estaba a punto de tocar cuando oí el disparo silenciado, el sonido de un cuerpo caer y el sollozo de una mujer junto con una súplica.

Corrí lo más rápido que pude hasta la habitación de mis padres y entré sin pedir permiso, fui hasta el lado de mi padre y comencé a sacudirlo desesperada para despertarlo, él asustado saltó de la cama y me miró desencajado; traté de hablar lo más bajo que pude sin gritar histéricamente y tragándome el sollozo que quería salir.

- Alguien entró a la posada, mataron al Señor Piazello. Papá alguien los mató, están en su habitación. – mi voz salió ahogada e histérica, desesperada. Mis padres salieron de un salto de la cama, mamá corrió por sus armas y papá por su katana, yo negué frenéticamente. – No vayan, no por favor. Tiene un arma. – para ese punto tenía un mar incontrolable de lágrimas corriendo por mis mejillas y una cantidad de bilis peligrosa juntándose en mi boca, necesitaba vomitar.

- Lou, escúchame bien. Ve por Mika y escóndanse en el cobertizo del bosque, avisa a Lucien también, él tiene a Lucas. Quédense ahí hasta que los busquemos, no le abras a nadie por nada del mundo, Louise. ¿Entendiste? – mamá me tomaba de la cara y yo solo podía negar mientras lloraba, ella me las secó y me dio un beso en la frente junto con un rápido abrazo, como si supiera lo que venía para ella. – Lou, eres fuerte. Puedes hacer esto, confío en ti. – sentí los brazos fuertes de papá rodearme y el beso que dejó en mi pelo junto con su “Te amamos, princesa.”

Mamá y papá salieron rápidamente de la habitación y yo corrí en dirección a la de Mika. Para mi suerte, mis hermanos y yo tenemos nuestras habitaciones una al lado de la otra por la cual podría buscar a los 3 rápido, abrí la puerta de mi hermano pequeño y lo pude ver sentado en su cama con una historieta en la mano, el corazón me dolió por tener que hacer esto. Me acerqué a su lado y le di las instrucciones al oído rápidamente, luego salí y toqué brevemente la puerta del cuarto de Lucien, este estaba dormido en su cama. Al igual que con papá, lo sacudí hasta despertarlo, el desorientado y asustado levanto una mano amenazante hacia mi haciendo crecer enredaderas.

- Lucien soy yo. Alguien se metió en la posada y le disparó al Sr. Piazello, mamá y papá dijeron que tomemos a Mika y Lucas y vayamos al escondite del bosque. – hablé rápidamente y pude ver el pánico creciendo en mi hermano, no podía ver la cuna del bebé por ninguna parte.

- Vete con Mika, yo te alcanzaré luego con Lucas.

- Lucien por dios, déjate de estupideces ¿Dónde está Lucas? – dije cada vez más histérica.

- Está con ellos, Lou. Lo deje con los Piazello, ellos mencionaron algo de su hijo, que lo extrañaban y pensé que tal vez no sería mala idea dejarles a Lucas por esta noche. – él hablaba apresurado con los ojos llorosos mientras a mí se me revolvía el estómago haciendo que el vómito se junte más en la boca. – Lou, debes irte. Yo iré por él, es mi culpa que este allí. – solté un sollozo y negué.

- No, te ayudaré. Mika y yo no podemos controlar nuestros poderes muy bien, pero podemos ser de alguna ayuda, puedo ganar tiempo para ti mientras sacamos a Lucas. – me miró por un segundo y asintió.

- Necesito que tú te acerques por fuera de la habitación, yo entraré por la puerta, si alguien llega necesito que uses toda tu fuerza y los retengas lo más que puedas. Mika llevará al bebé, se lo pasaré para que salgamos los 4 de ahí; cuento con que los retengas para salir, pero si algo sale mal, necesito que corras con los dos al refugio, no mires atrás y no te detengas por nada del mundo. ¿Puedes hacer eso? – asentí y salimos de la habitación. Yo fui en búsqueda de Mika mientras que Lucien salió por el pasillo, al cabo de unos minutos no pude verlo ni oírlo más, solo escuchaba los gritos lejanos, cosas rompiéndose y muchos pasos corriendo de un lado a otro.

Tomé la mano de Mika y nos conduje lo más cercanos al bosque posible para que nadie nos viera, gracias a mi oído mejorado podía escuchar las suplicas de las personas en las habitaciones, los llantos ahogados, los golpes y los disparos. Me sentía totalmente aturdida, como si lo que estaba pasando no era algo que me estuviera sucediendo a mí, como si lo estuviese viendo en una película; no podía creer como un grupo de personas era tan macabro para masacrar a otros de esta manera. En cuanto divise la ventana que buscaba, nos acercamos lentamente y asome un poco la cabeza para ver algo, el cuarto seguía a oscuras pero se podía distinguir levemente los cuerpos de los señores Piazello, no lo lograba ver u oír si Lucas estaba ahí; la puerta se abrió lentamente y la figura de mi hermano apareció en el umbral, me erguí y abrí la ventana para hablar con él, cuando estaba a punto de abrir la boca una persona salió de entre las sombras y apuñaló a mi hermano justo en el lado izquierdo, en el pulmón. Lo único que pude oír fue el grito desgarrador de Mika a mi lado, creo que en algún punto yo también grité. Salté el marco y me acerqué a él lo más rápido que podía. Con el movimiento de mi mano hice que el cuello de la mujer girara de una manera grotesca hasta caer inerte en el suelo. Las lágrimas ya no me dejaban ver bien, el vómito finalmente salió manchando todo a un lado de nosotros.

Trate torpemente de presionar la herida de Lucien, con la esperanza de que se repusiera, de que no sea mortal, tratando de salvarlo; aún podía escuchar el llanto de mi hermano y a lo lejos, los pasos y comandas de otros hombres viniendo hacia donde estábamos. Lucien puso su mano ensangrentada y artículo con los labios pálidos un “Vete. Sálvalo”, los pasos se escuchaban cada vez más cerca; mi corazón se estaba rompiendo con cada paso que daba para alejarme de él. Mika pataleaba en mis brazos, lloraba y gritaba, hice uso de toda mi fuerza para sacarlo de la habitación lo más rápido para que no nos mataran también; lo cargué en brazos hasta la entrada del bosque donde las sombras eran tan pesadas que nadie podía vernos desde la posada. Sentía el pecho pesado, como si algo me estuviese oprimiendo a cada segundo. Bajé a Mika y trató de correr de nuevo a la posada, pero lo tomé del brazo y lo tiré al piso, volvió a romper en llanto; lo acerqué a mi regazo y él lo usó para silenciar mínimamente sus sollozos e hipidos. Yo acariciaba lentamente su cabello y mentía diciendo que todo estaría bien, porque yo sabía que no era cierto, ya nada estaría bien.

- Mika, debemos irnos. Debemos ser fuertes por mamá y papá, tenemos que llegar al refugio. – traté de separarlo de mi un poco para poder hablarle, tenía la cara roja y levemente hinchada con pequeñas manchas de sangre ensuciándolo. – Escúchame atentamente, tendremos que pasar un momento por el patio principal, tendrás que correr muy rápido, como las carreras que haces en la escuela, sin mirar atrás ni un solo segundo no importa que pase solo corre hasta el refugio. – Mika dudo un momento, pero al final asintió y me abrazó brevemente.

Nos levantamos del suelo y rodeamos toda la posada por el bosque hasta llegar al patio que daba a las entradas principales, Mika iba unos pasos por detrás de mí por lo que pude detenerlo antes que vea la escena que estaba frente a nosotros. Mis padres con Lucas en brazos, los huéspedes y los demás residentes se encontraban de rodillas y esposados, con hombres completamente vestidos de negro apuntándoles con sus armas; uno de ellos arrastraba el cuerpo de Lucien por el patio hasta arrojarlo frente a mis padres, vi como la cara de papá se contraía con horror y rabia mientras que mamá soltaba un grito horrorizado, el llanto no tardó; hizo el ademán de levantar las manos para atacar a los hombres que estaban frente a ella, uno de ellos la golpea en la cabeza con la culata del arma dejándola inconsciente y a mi pequeño hermano llorando en el suelo, papá hizo el intento de cargarlo de nuevo, pero lo pararon amenazando con dispararle a mamá por lo que Lucas quedó tirado en el piso. Mika se removió violento en a mi costado, preguntando qué pasaba, traté de pararlo sin éxito; se puso frente a mí y vio todo lo que sucedía en el patio, trató de correr hacia ellos y no me vi en otra solución que ponerlo a dormir, pronuncié las palabras que papá me había enseñado y Mika cayo dormido en mis brazos, no veía otra forma de protegerlo de todo esto, lo acuné tratando de parar mis propios sollozos y nuevas ganas de vomitar.

No tenía opción más que quedarme donde estaba esperando que el desastre pasara, si usaba mis poderes pondría en peligro a Mika y a todos los demás que estaban en el patio, podía intentar cruzar el patio, pero cargar con Mika en mis brazos sería perjudicial y lo más seguro es que termine siendo capturada.

- Hagamos un trato Faust, tus dos bastardos mutantes a cambio de la vida de todas estas personas, incluido tu pequeño y tu esposa. Si me los entregas, tienes mi palabra de que nadie saldrá lastimado nunca más – la voz provenía de un hombre alto que salió caminando entre los demás, llevaba una máscara que le cubría gran parte del rostro y un traje color borgoña que se ajustaba a su contextura; el cabello era de un rubio oscuro, pareciendo castaño y el cuerpo parecía corpulento, pero no trabajado, a su lado estaban los dos hermanos que se habían alojado en la posada. Al escucharlo me di cuenta de inmediato que se refería a Mika y a mí, había usado el mismo termino despectivo que usaron ellos.

- Ya te has llevado la vida de uno de mis hijos, no permitiré que te los lleves. – dijo mi padre de manera despectiva e irguiéndose en el lugar. El hombre de rojo soltó una risa sarcástica y ordenó a uno de los hombres de negro acercarse a ellos, una de las mujeres comenzó a llorar al ver la automática que apuntaba a la cabeza de su hijo pequeño, ella comenzó a rogar y pedir por favor no lastimaran a su hijo, pero nadie la escuchó, el grito de ella se mezcló con el sonido del arma al ser gatillada mientras que el cuerpo del niño caía inerte en un charco de sangre. Lucas comenzó a llorar más fuerte junto con otros niños que estaban allí y desde la distancia podría ver la mano de papá temblar.

- Mataré a cada uno de los presentes hasta que me digas donde están tus malditos hijos, empezando con tu bebé de mierda, así que intentemos de nuevo Faust, ¿me dirás dónde tienes a los pequeños mutantes de tus hijos o seguirás sacrificando gente? – lo vi negar como respuesta y temblé de miedo por todos. Mamá que se estaba despertando con sangre manchándola en la cara, tomo a Lucas en sus brazos de manera protectora, haciendo de escudo para él – Bien, haremos que entiendas el mensaje. Matheiu, mátalos a ambos. – el tal Matheiu se acercó por un costado y apunto a mamá y Lucas con el arma, papá se movió en su lugar, pero el hombre y la bala fueron más rápidos que él, otra bala lo alcanzó dándole en el brazo tirándolo por un momento.

Mamá cayó de frente aplastando el cuerpo de Lucas, pero el lloriqueo del pequeño jamás llegó. Lo único que se escuchaba era el llanto de mi padre. Él nuevamente se levantó y la acunó a ambos en sus brazos dejando salir sollozos sin importar lo que hicieran con él o si nuevas balas llegaban para detenerlo, podía verlo hablar sin entender lo que decía. Me tapé la boca con mi brazo y mordí mientras gritaba, sintiendo cómo la garganta se me desgarraba y el brazo punzaba del dolor – Hombre, yo no quería hacer esto; matar niños no es lo mío.

Tu no entiendes las cosas, siempre fuiste increíblemente testarudo Faust; espero que sepas y tengas en mente que todo esto que está sucediendo es culpa tuya creyendo que podías huir de mí, creyendo que podías tener una familia. Las escorias mutantes como tú no deberían existir, creí que entendías los ideales del Culto.

- Vete a la mierda, Marcus. Puedes matarme, no te diré dónde están. – tenía la voz rota y seguía inclinado en los cuerpos de mi madre y mis hermanos. Yo sentía el cuerpo pesado y el corazón totalmente destrozado, tenía que ver como todo lo que alguna vez amé y conocí moría sin oportunidad de hacer nada.

- Oh, no. Verás como todo cae y muere a tus pies antes de que mueras. – se acercó a una mujer que estaba enmascarada como él y le dijo algo que no logré entender, pero que comprendí de inmediato cuando ella asintió y todos cargaron sus armas y apuntaron a la vez a las personas arrodilladas. Algunos pedían piedad por sus vidas mientras que otros le pedían a papá que los salvaran. – Escucha las suplicas de tu gente, Delacroix. – dijo mientras se le acercaba a papá hasta quedar inclinado con sus rostros frente a frente. – Recuérdalas bien y recuerda algo muy importante, esto es tu culpa. – por la mueca que hizo puedo decir que el hombre de rojo no se veía venir el escupitajo de mi padre ni yo pude prevenir el puño que se levantó e impacto contra su cara haciendo que escupiera sangre tan roja como su traje. El rostro del hombre se contrajo en algo parecido al asco y la ira, tomando a mi padre y golpeándolo hasta el cansancio, cubriéndose de sangre suya y de papá.

Entumecida, desconectada de la realidad que estaba viviendo. Era como si alguien estuviese sacándome el corazón del pecho y estrujándolo cada 5 segundos, robándome el aliento e implantando un dolor que no podría describir, me dolía cada músculo y las ganas de vomitar eran cada vez más fuertes produciéndome arcadas difíciles de controlar. Todo en lo que podía pensar era en mi familia, en la sonrisa de mamá, los cachetes regordetes de Lucas y Lucien con sus tontos trucos de hacer crecer flores en el pelo de las chicas y papá, siempre amable y protector, dándome clases especiales que mamá no quería que me diera, siempre me trató como su pequeña princesa. Me hice una bolita y tapé mis oídos cuando los disparos comenzaron a sonar haciendo eco en todos lados, con cada disparó más lágrimas y más dolor se asentaba en mi pecho haciéndome creer que me desmayaría en cualquier momento, sentía los latidos de mi corazón retumbando en mi pecho y cabeza mientras que todo mi cuerpo temblaba con los hipidos.

- Busquen a los asquerosos con cuernos y entréguenmelos, no pueden haber ido muy lejos. Los quiero vivos.

- Sí, señor. Equipo 1 y 2 despliéguense por norte y este, equipo 3 y 4 por el sur y oeste, buscamos a un niño y una niña de cabello negro con unos cuernos, tengan cuidado con la niña, la perra mutante puede matarlos.

La orden y la respuesta llegaron tan rápido que casi no me dieron tiempo a pensar, como pude limpie mi rostro y tomé a Mika que seguía dormido, comencé a correr lo más rápido que mis piernas me permitían e ignorando el dolor en mi pecho a cada paso que daba.

Los estaba abandonando allí, en ese campo teñido de rojo, pero debía salvar a Mika, no podía permitir que él sufriera el mismo destino que los demás, tenía que hacer lo que fuera posible por hacer que sobreviva. Sabía que mis pasos iban a ser ruidosos y altos al cargar con el peso de mi hermano por lo que usé el encanto que me habían enseñado un año atrás, si daba un poco de mi sangre podía conseguir hacernos más livianos y rápidos, aunque de poco iba a servir si contaban con un rastreador en sus tropas, esperando que no tengan a nadie que nos pueda rastrear me escondí detrás de un gran árbol y usé la pequeña daga que guardaba en mi bolsillo para cortar un poco mi muñeca y escribir la runa en nuestras manos. Sentí la ligereza de inmediato y me preparé para correr nuevamente al escuchar cómo se acercaban a nosotros, corrí sin parar durante una hora o tal vez más hasta llegar al borde del acantilado, el agua se escuchaba violenta debajo de nosotros; si saltaba tenía la oportunidad de que la corriente nos llevara lejos o nos ahogara, podía esconderme en la copa de algún árbol y esperar a que se vayan. No me di cuenta del tiempo que desperdicié pensando ni escuché a los hombres acercarse hasta que un silbido se hizo presente a unos escasos metros de mí, dos muchachos que no parecían llegar a los 25 se acercaban cerrando mis posibles rutas de escape, a lo lejos se podía oír a más personas corriendo a nuestro encuentro.

Se me acaba el tiempo y la desesperación se apoderaba de mí, si los dejaba capturarnos, tal vez nunca tengamos la posibilidad de escapar de nuevo, pero si me tiraba el agua podía matarnos; uno de ellos apuntó el arma hacia Mika y supe que la muerte era mejor que dejarlos experimentar con él por lo que salte sin pensarlo. Los muchachos disparaban sus armas en nuestra dirección sin lograr darnos afortunadamente, me aferré al cuerpo de Mika y al momento de impactar contra el agua helada con la corriente violenta, desee con todas mis fuerzas saber algún hechizo, conjuro o runa que nos salve de esto. No podía reconocer que parte del cuerpo dolía más al momento del impacto, ni reconocí si lo que me estaba quitando el aire fue el golpe que me di de espaldas o el agua que me entraba por la boca, intentaba estúpidamente de mantener a Mika con la cabeza en la superficie lo más que podía, pero la corriente me ponía las cosas muy complicadas. Iba y venía entre la inconsciencia y la lucidez, tratando de mantenernos respirando el mayor tiempo posible. Necesitaba pasar un par de kilómetros más hasta que la corriente haya cesado para ponernos a salvo, tal vez podría arrastrarnos a la orilla, tal vez con suerte no nos seguirían el rastro; sentí a Mika removerse de mi agarre y lo escuché toser, luego vino el impacto que me puso todo negro.

Creía escuchar la voz de mi padre llamándome mientras sentía como me comprimían el pecho, luego la tos que eventualmente me hizo vomitar. Por un momento había olvidado los sucesos de la noche anterior, esperaba ver los rostros de mis padres, pero me encontré con Mika y su mirada preocupada con los ojos llorosos, se tiró sobre mí en cuanto tuvo la oportunidad sollozando y gritando como loco.

- No me dejes, te moriste. No puedes dejarme solo, Lou. – no dejaba de gritar y llorar, a mí se me rompía el corazón junto con él. - ¿Dónde están mamá y papá? - no contuve el sollozo que salió y abrí los brazos para llorar junto a él.

- Lo siento, Mika. No voy a dejarte solo, se llevaron lejos a mamá y papá, pero te prometo que lo arreglaré, pero voy a necesitar que seas obediente conmigo ¿Puedes hacerlo? – él solo me miró atento por unos segundos, como si estuviese pensando lo que estaba diciendo y finalmente asintió sin más. – Bien, necesitaré que me ayudes a recolectar algunos ingredientes para hacer una posición. Si queremos pasar desapercibidos, tendremos que tapar estos bebés de aquí – dije apuntando a sus cuernos y por consecuencia haciendo referencia a los míos, si éramos buscados probablemente el rasgo que más se haría mención son los cuernos que poseemos y que nos delatarían de inmediato. Hay pocos mutantes con nuestras características.

Le di, nos di, el tiempo que creí necesario para llorar y descansar mínimamente mientras pensaba en todas las cosas que se nos veían por delante y lo difícil que sería para los dos sobrevivir solos, pero haría lo que fuese necesario para mantenerlo a salvo. Me tomé un momento para admirar el bosque, no escuchaba la corriente de agua por lo que supuse, Mika me había arrastrado hasta darnos un buen escondite entre los árboles que eran tan espesos en sus copas que casi no dejaba entrar la luz del sol, el olor a humedad y musgo era bastante fuerte en ese lugar. Con suerte estamos lo suficientemente lejos de la orilla para darme el tiempo necesario a juntar todos los elementos y preparar nuestra pobre huida.

Luego de un rato que se pudo recomponer a duras penas del llanto, se levantó conmigo a recolectar todo lo que necesitábamos, busqué algo que pudiera usar de cuenco y unas rocas para machacar y cortar lo demás, después de unos minutos Mika llegó cargando bastantes cosas en sus manos, desde un par de ramas, plumas, pelo de animal y varias hierbas, tenía suerte de que mi hermanito haya robado varias veces los libros de herbología de Lucien, era una ayuda extra con la que yo no contaba, no era muy buena con el asunto de las plantas y eran bastante necesarias para todas las pociones que debía hacer si no quería usar mi magia.

- ¿Estás segura de que sabes cómo hacerlo? – preguntó y yo lo miré mal. – Solo pregunto, no parece que tengas idea de lo que haces.

- He visto hacer esto a papá miles de veces. Esto ocultará los cuernos y nos cambiará un poco la apariencia, el color del pelo, tal vez te haga ver mayor. Ven aquí, toma esto. – dije acercándole el cuenco improvisado con la poción preparada. Lo vi hacer cara de asco y contener una arcada tragando duro la mezcla. - Necesitamos partir enseguida. – tomé un sorbo de mi propia parte del brebaje, no distinguía si lo asqueroso era el sabor a mierda que tenía o la consistencia. Definitivamente debí de hacer algo distinto a papá porque los de él jamás tuvieron este sabor asqueroso.

Esperamos unos segundos hasta que finalmente hiciera efecto, los cuernos desaparecieron junto con el cabello negro reemplazándolo por uno rubio oscuro, la mandíbula se le marcó un poco más y me dio la impresión de que creció unos centímetros. Lo único que lo hacía ver como si mismo eran los ojos azul cielo, una herencia de nuestro padre que solo Mika y yo poseíamos, Lucas y Lucien eran muy parecidos a mi madre. Sentí mi propio cuerpo cambiar, los cuernos ya no estaban y podía ver mi cabello ahora mucho más largo con un tono rojizo intenso bastante bonito, esperaba conservar los ojos de papá también, quería llevarlo conmigo para siempre.

Oculté y rompí todas las cosas que usé para hacer la poción de manera que no fuéramos tan fáciles de rastrear en caso de que los hombres de Marcus llegaran a este punto, aun así, debíamos alejarnos y acercarnos a la ciudad más cercana lo más pronto posible porque dos niños solos en un bosque darían bastante de qué hablar y no tenía tiempo para perder metiéndome en problemas. Caminamos durante horas hasta que la entrada de Chesterfield, que era la ciudad más cercana, se veía divisaba. Para este punto sentía el cuerpo débil y extremadamente cansado, a penas me sostenía en pie por la falta de agua, sabía que en cualquier momento Mika y yo colapsaríamos, pero necesitaba entrar a la ciudad al menos, llegamos a la entrada arrastrando los pies prácticamente cuando los guardias salieron de sus puestos y nos apuntaron con sus armas, mi hermano pequeño entró en pánico y quiso retroceder, intenté pronunciar palabra pero mi boca estaba tan seca que casi no podía hablar, las palabras simplemente no salían, debía protegerlo. Estiré mi mano para tomar el brazo de Mika y ponerlo detrás de mí, pero no lo alcancé y caí de bruces al suelo perdiendo el conocimiento completamente.