All I Wanted [Lipsoul]

Summary

El superar una ruptura amorosa no es nada fácil, para Jinsol fue un infierno, sin embargo, pudo salir adelante, pero qué pasa si esa persona vuelve.

Genre
Drama/Other
Author
Sharich
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo Único

Se movía de un lado para otro, necesitaba tener todo en orden, el piso limpio, la cocina sin platos sucios, los muebles sin una pizca de polvo, las ventanas sin marcas de huellas... Jinsol se acostumbró a mantener todo limpio.

Una hora más tarde terminó, dejando todo el departamento reluciente. Cansada de recostó en el sofá y cerró sus ojos.

Se quedó dormida.

Despertó horas más tarde, cuando su estómago rugió pidiendo ser alimentado. No quería cocinar, era un martes por la tarde, se levantó con demasiado pereza, así que tomó su teléfono y ordenó comida rápida.

Hacía mucho que no estaba sola. La sensación de tranquilidad y el silencio le pareció cómodo, aunque en un principio era lo más horrendo, no lo soportaba y salía de casa seguido, ya sea a donde sus amigas o de visita a sus padres.

Jinsol no creyó que viviría sola, cuando se mudó lo hizo con su pareja.

Fueron tiempos muy bonitos, que recordará siempre, debido a que fue su primer amor, e igual, hubieron tiempos difíciles y conflictivos, aún así, ella se mantenía lo más positiva posible. Pero aquello no fue suficiente.

La puerta sonó dos veces. Jinsol se levantó y fue a la puerta principal, vió por la mirilla, no es que fuese inseguro su edificio, pero no confiaba mucho en las personas desconocidas, aún si era siempre el mismo repartidor de comida.

Después de hacer el intercambio comida-efectivo, Jinsol se deleitó con la deliciosa sopa, mientras veía en la televisión un programa de variedades.

Su teléfono sonó, era su amiga Sooyoung.

Le bajó el volumen al televisor antes de responder.

—Hola~ —dijo y sorbió un poco de la sopa.


—Jinsol-ah ¿qué haces? ¿estás ocupada? —preguntó Soo, su voz animada le hizo sonreír.

—Estoy tomando sopita y viendo la tele —respondió.

—Genial, bueno, hoy Haseul celebrará el cumpleaños de Kahei en el bar NextLevel, estás invitada. —avisó Soo. —Kahei se alegraría mucho si vas. —añadió.

—El cumpleaños de Kahei es en una semana —dijo Jin.

Lo sabemos, pero Haseul quiere hacerle un pre-cumpleaños.

—¿Quiénes irán?

Las de siempre: Jiwoo, Hyeju, Chae, Yerim...

Jinsol lo pensó unos segundos.

—Vamos, Jinsol, debes salir y divertirte —Casi que rogó, sabiendo que su amiga se negaría. —Salgamos, como en los viejos tiempos.

Jin bufó. —Esta bien, iré.

Sooyoung chilló de emoción.

—Te pasaré a buscar, a eso de las ocho, ocho y treinta. —dijo Soo.

—Bien, te estaré esperando.

La llamada finalizó unos segundos después.

Jin suspiró.

Tal vez no sea tan malo salir de fiesta un martes por la noche, pensó.


Cuando falta una hora para que Sooyoung la recogiera, comenzó a alistarse. Le tomó unos minutos elegir que ponerse, optando por algo sencillo. Se maquilló lo suficiente sin ser exagerado, se colocó los accesorios, y un poco de perfume.

A las ocho con diez minutos el claxon del auto de Sooyoung se escuchó. A pesar de vivir en un edificio, su piso no era de lo más altos.

Cerró la puerta y bajó en el ascensor.

—¡Dios, ya deja el escándalo! —dijo Jin ya que Soo no dejaba de tocar el claxon —¡Basta, estoy aquí!


—¡Unnie~! —Yerim salió del auto y le abrazó. —¡Que guapa estás~!

Jinsol le sonrió, Yerim es un amor de persona, es su vitamina D.

—Yerim-ah, gracias —respondió devolviéndole la sonrisa.

La ventana del copiloto fue bajada, revelando a Jiwoo.


Sooyoung volvió a tocar el claxon.

—¡Maldición, nos van a echar si sigues así! —dijo Jin.

—Entonces entra rápido, debemos buscar a Chae y Hyeju —dijo Soo.

Unos minutos después, las cuatro iban en busca de sus amigas faltantes. Yerim y Jiwoo cantaban a todo pulmón, animando el ambiente, mientras Sooyoung estaba enfocada en el carretera. Ella sonreía viendo todo, sus ánimos estaban subiendo.


Cuando llegaron a la casa se Chaewon, Jinsol sé corrió de asiento quedando en el medio. Sooyoung agradecía que Hyeju estuviese con Chae, no quería hacer otro viaje.

—Vamos Chae, solo siéntate —dijo Hyeju, palmeando sus piernas, indicando donde debía sentarse.


—¡Enana no tenemos toda la noche, y de tenerla entonces no dudaría en dejarte! —dijo Sooyoung.


La pequeña rubia rodó sus ojos, y con cuidado subió, cerrando la puerta tras ella.


—¡Mierda, Chaewon, la próxima vez que Haseul te venga a buscar! —se quejó Sooyoung.


—¡Bueno entonces deja de decirme enana, maldito ogro gigante! —le devolvió Chae.

—¡Yah, basta las dos! —interfirió Jiwoo, cansada de escucharlas pelear. —Será mejor que dejen de pelear, vamos al cumpleaños de Kahei a pasarla bien, no a estar peleando por una estupidez.


Todas en el auto quedaron en silencio, la música en la radio fue lo único que se escuchó.

Cuando llegaron y bajaron del auto, pudieron suspirar de alivió. Haseul y Kahei no vivía cerca como las demás, la pareja tomó la decisión de irse de Seúl en busca de un lugar donde la contaminación auditiva sea baja. Por ello, el Bar NextLevel era el indicado para reunirse, quedaba a mitad de camino en entre ambas ciudades.

Al entrar, la música junto a las luces parpadeantes de colores les dió la bienvenida. Se adentraron hasta las dos mesas que Haseul había reservado en el lugar.


Todas se saludaron, en especial a Kahei, que estaba emocionada y muy sonriente. Le encanta cuando de reunirse con sus amigas se trata.

Cuando se sentaron, cuatro en cada mesa, estando lo suficientemente cerca como para escuchar por encima de la musica.


—Brindemos por la cumpleañera —Dijo Haseul alzando su shot de tequila.

Todas con su vaso de chupito en mano, lo alzaron, luego gritaron por Kahei y tomaron el trago quemándose la garganta.

El tiempo pasó, entre risas y tragos, burlas y cantos, bailes y mareos.


Jinsol no recordaba hace cuanto había tomado tanto. Pero fue hace mucho. Con el alcohol en su cuerpo, se levantó queriendo bailar, así que jaló de Yerim para que la acompañase.

Comenzó a mover su cuerpo al ritmo de la música, la pista de baile estaba llena, por lo que chocarse con otras personas era inevitable. Vió a Yerim hacer lo mismo, con su sonrisa brillante acompañada de la luz de los reflectores la hacía ver hermosa, Jinsol le gustaba pasar tiempo ella, le conocía desde primer año de universidad, y estuvo en sus momentos más felices y tristes de su vida, por eso la quería igual que una hermana.

De tanto movimientos, sintió mareo. Le dijo a Yerim que iría al baño, su amiga preocupada le acompañó. Al llegar, Jinsol se humedeció las manos y las paso por su rostro en leves toques. Yerim estuvo a su lado todo ese tiempo.

Cuando dio vuelta para salir, vió a aquella rubia que un día conoció perfectamente. Le miró, estaba tan radiante y hermosa como siempre, sin embargo, ella pasó sin notarla, como dos desconocidas más.


Yerim se dió cuenta que su amiga no dejaba de mirar a la chica rubia, así que le tomó del brazo y la sacó del baño.

—Déjame, iré a la barra —le dijo Jinsol a Yerim.

—No, ya has bebido lo suficiente, vayamos con las demás —respondió.

Pero Jinsol negó. —Estaré en la barra, no me pasará nada.

Entonces dejó a Yerim ahí, viendo como su amiga iba me busca de más alcohol.

Jinsol se sentó en un silla vacía, a su derecha estaban dos chicas bebiendo y coqueteándose descaradamente, y a la izquierda nadie. Pidió un botella de licor, y se dedicó a ver pequeños trago.


—Un shot de whiskey —escuchó pedir a su izquierda, curiosamente reconociendo aquella voz, giró su cabeza para mirar a aquella persona.


La espléndida rubia estaba sentada a su lado. De todas las personas era ella, justamente ella, la chica que una vez hizo latir su corazón desenfrenadamente.

—Jungeun... —susurró.

La chica bebió su shot y le miró, conectando miradas. Jinsol sintió su cuerpo revivir. Los orbes avellanada de Jungeun le hipnotizaban, como la primera vez que la vió.

—Jinsol... —imitó Jungeun.


Su voz sigue siendo tan cálida como siempre, pensó Jin.


—¿Estás sola? —preguntó Jungeun.


—Vine con mis amigas —respondió inmediatamente, temerosa a que la rubia se fuese.

Jungeun río.


Jinsol la escuchó y juró volverse a enamorar.


—¿Y qué haces aquí sola? —Jungeun le miraba fijamente.

—Q-Quería un trago —Jin no podía resistir la intensa mirada de la rubia, sentía que la analizaba.

Jungeun asintió. —No es divertido beber sola, ¿qué tal si me compartes de tu botella?


—Claro, puedes tomarla —Jin se giró quedando frente a la rubia. Jungeun igual se dió vuelta, chocando sus rodillas con la pelinegra.

Con una coqueta sonrisa estiró su brazo para tomar la botella. Jinsol entró en pánico por la cercanía de Jungeun, y aún más cuando sintió la mano de esta en su rodilla.

—Lo siento, necesitaba apoyo —dijo Jungeun, volviendo a tomar distancia.


Jin no dijo nada, solo se dedicó a observar sus movimientos.

—¿Te quedarás ahí como estatua? —le dijo Jungeun. —¿Quieres bailar? —ofreció su mano.

Jinsol no lo pensó dos veces y tomó la pequeña mano que una vez encajó con la suya.

Jungeun le guió hasta el centro de la pista de baile, donde le soltó y miró, sus orbes avellanas se oscurecieron y Jinsol creyó ver un agujero negro que la succionaba para no dejarla salir nunca.


La vió moverse, tan sensual como la mirada que le daba. Jinsol siguió sus movimientos sin apartar su mirada. La tensión se elevaba al igual que la música. De un movimiento a otro, ambas estaban tan cerca, con sus cuerpos rosándose. Jungeun llevó sus manos al cuello de la más alta, haciendo que sus cuerpo estuviesen pegados. La calor comenzó a aumentar en el cuerpo de Jinsol.


—¿Aún piensas en mí? —preguntó Jungeun, su boca en la oreja de la contraria.


—Sí. —respondió, no iba a mentir.

Jungeun sonrió.


—No me has olvidado.

Jin negó. —Es un poco difícil hacerlo.

Las manos de Jinsol se posaron en la cintura de Jungeun, sintiendo sus palmas arder.

Vió a Jungeun acercándose y solo bastó un segundo para cerrar sus y unir sus labios. Un beso apasionado, lleno de lujuria. Sus lenguas se encontraron, el sabor a alcohol se mezcló. Las manos de Jungeun atrapadas en los cabellos de la pelinegra en busca de más cercanía. Jinsol la abrazó para que no escapara.


Se separaron un segundo en busca de aire, sus respiraciones chocaban y al igual que sus corazones contra sus pechos.


Jungeun le tomó de la mano y la sacó de la pista de baile, llevó a Jinsol a una oscura esquina donde la estampó contra la pared, y apenas le dió oportunidad a Jinsol de tomar aire, cuando le atacó uniendo sus bocas.

Jinsol sintió sus piernas flaquear cuando la rubia metió su mano bajo su blusa, apenas y podía con el fogoso beso como para aguantar las caricias de la rubia.


—¿Por qué me dejaste, Jinsol? —Jungeun separó sus bocas, sin detener las caricias, solo para preguntar aquello.


No dejó que Jinsol respondiera, la volvió a besar agresivamente.

Se separó nuevamente, detuvo las caricias y le miró. —¿Por qué lo hiciste?

Jinsol abrió su boca, tomando una gran bocanada de aire para luego responder.


—Jungie, yo... —No esperaba que su exnovia la estuviera acorralando fuertemente, mucho menos esperaba escuchar esas preguntas, que hasta ese día no tenía idea de como responder.


—Todo lo que quise era a ti, —dijo Jungeun, su voz completa ronca, profunda, como si estuviera enojada. —Todo lo que quería era que no me dejases ir.


—Lo siento, yo no quise- —sintió las largas uñas de Jungeun recorrer su espalda.


—¿Por qué no me detuviste, Jinsol? ¿Por qué te diste por vencida? ¿Estabas cansada de mi? ¿Ya no querías estar conmigo? —Jungeun atacaba ahora con preguntas.


—Jungeun, lo siento, estaba en mi peor momento, no sabia lo que hacía —dijo Jinsol, el sentimiento de culpa y arrepentimiento la invadió. —No quise hacerlo, te amaba, pero yo era un desastre en todos los aspectos y tú merecías a alguien mejor.


—¿Me amabas?


—Sí.

—¿Aún lo haces?

—Aún te amo.


Jungeun le miró, no sonrió ni hizo algún gesto al escuchar esas dos palabras que alguna vez escuchó de Jinsol.

—Mentira, no me amaste —replicó la rubia.


—No es mentira. Te amaba, te amo. —Dijo Jinsol, su corazón volviendo a quebrarse.

—Si tanto me amabas ¿por que me rompiste el corazón?


Para entonces, Jinsol se dió cuenta que estar ahí le causaría otro meses de terapia. Pero no podía detenerse, era demasiado débil ante la rubia.

—Jungeun, perdón, perdón por todo, por dejarte, por romperte el corazón, —la voz de Jin salió como un delgado hilo que podía ser cortado por cualquier respuesta negativa. —Créeme, si pudiera darte mi corazón para arreglar el tuyo, lo haría sin dudar pero mi corazón esta tan roto como el tuyo.


Jungeun le miró, sus expresiones se suavizaron. Sabía bien lo sentimental que llegaba a ser la pelinegra.


—Te dejé porque me sentía insuficiente, no importaba cuánto me esforzará mi mente me decía que merecías algo mejor, a pesar de eso, mi amor no decayó, no sé si fui egoísta, pero te dejé para que buscaras a alguien mejor que yo.


—Eres una cobarde. —dijo Jungeun. —Te repetía todos los días cuanto te amaba, que no te dejaría, que tenías mi apoyo, y aún así creíste que estaría mejor sin ti. —su voz se fue debilitando. Sus manos cayeron, y sus ojos reflejaban ahora la tristeza acumulada en su interior.

—Jungeun, perdón.

—Dime ¿cómo te va ahora? ¿estás mejor?

—Sí, un poco...—respondió avergonzada, pero era verdad, ella fue mejorando los aspectos negativos de su vidas poco a poco, en un proceso lento.


Jungeun río amargamente.


Jinsol le miró con culpabilidad.

—Debo irme. —dijo la rubia. Dio un paso atrás, liberándolo a Jinsol.

—Jungeun, en serio, perdón por todo.

—Ya no nos volveremos a ver, Jeong Jinsol. No me necesitabas tanto como yo a ti para mejorar tu vida.


—Espera —la detuvo. —Podemos...


—No Jinsol, lo que sea que vayas a decir es un no. No dejaré que entres en mi vida, no te necesito en ella.


—¿Entonces por qué me hablaste, por qué me besaste?

—Para que sintieras como me sentí ese día. Me besaste y acariciaste, y luego me dejaste. Realmente te amaba, Jinsol, no sabes cuanto.

—¿Todavía me amas?


—Ya no te amo.

Fue suficiente para ambas.


La pelinegra la dejó ir, la vió escabullirse entre la multitud hasta desaparecer en ella.

Sus manos comenzarán a temblar y sus pulmones reclamaban oxigeno.


Como pudo, caminó hasta la mesa donde estaban sus amigas.

Sooyoung y Hyeju la vieron y fueron en busca de ella inmediatamente. Y la atraparon cuando sus sentidos la abandonaron.


Despertó el día siguiente, en su departamento, con un inmenso dolor de cabeza. ¿Qué era todo eso que había sucedido? ¿Realmente estuvo con Jungeun? No sabia si era verdad o un sueño. Solo sabía que su corazón se volvió a romper.


La puerta de su habitación fue abierta lentamente, detrás de ella apareció Yerim, quien se le acercó.


—Traje esta pastilla para la resaca —le dijo Yerim, colocando un vaso de agua en la mesita de noche y la pastilla a lado de este.

—¿Qué sucedió? No recuerdo mucho. —preguntó llevando su mano a la cabeza.


—Te desmayaste, bebiste mucho anoche —respondió.

—¿Solo eso? ¿Nada fuera de orden?


—Te refieres a que te desapareciste una hora y todas te estuvieron buscando... —Yerim se cruzó de brazos. —Unnie, nos tenías preocupada.


—Lo siento...

Yerim guardó silencio unos segundos, mientras Jinsol tomaba la pastilla.

—¿Sucede algo? —preguntó Jin ante la mirada de su amiga.

—Estuviste con ella —dijo, y Jin no tuvo que preguntar con quien, sabía perfectamente que se refería a Jungeun. —No debí dejarte sola.

Así que todo fue verdad, no estuve soñando, pensó.

—Fue un momento de debilidad. —dijo desviando su mirada, avergonzada.

—Entiendo. Espero no se vuelva a repetir. —Yerim parecía la mayor de las dos.


La castaña fue hastal la ventana, corriendo las cortinas para que el sol iluminara la habitación.

—Agradezco que ya no la volverás a ver. —dijo con una mueca de victoria.

—¿Por qué dices eso?

—Se a ido a vivir al extranjero, esta mañana, solo se eso. —respondió. —No tengo idea a que país o si regresará algún día.

Jinsol agachó su mirada. Realmente no volverá a ver a Kim Jungeun, y lo ultimo que le dijo fue que ya no la ama.

Se arrepintió mucho ese día, tanto que se quedó en cama. Sus amigas la fueron a ver después que Yerim le contara que había estado con la rubia y ahora volvía a ser la misma Jinsol decaída y triste que hace unos meses.

Volver a recuperarse, después de saber lo mucho que hizo sufrir a Jungeun al dejarla, no sería fácil.


Pero nada era eterno, el sentimiento era reemplazable y los sueños con ella era escenario falsos.


Si Jinsol pudiera pedir un deseo, sería volver al día en que conoció a la rubia. Se enamoraría nuevamente y haría las cosas bien.


Pero esas cosas solo pasan en las películas y ella estaba en la vida real, solo le tocaba afrontar la realidad y salir adelante con el pensamiento que la siguiente persona que vuelva amar le haría saber y demostrar que no la dejaría ir nunca.