CAPITULO 1: Tú serás mi enemigo
Una mujer como Kasahia, nació para ser reina, su porte sus conocimientos y su talento neto para manejar problemas lo demostraba mejor que lo que podrían expresarlo cualquier palabra, manejaba a los burócratas como debía hacerlo y solía ser el dolor de cabeza de los hombres, quienes la describían como una mujer "Desagradable" , claro, estaban acostumbrados a que las "Feminas" hicieran lo que ellos les pedían, de hecho, debido a ello, era que en cuanto el consejo (formado en su totalidad por hombres) supieron que efectivamente el primogénito del rey, que había nacido siendo niña, sería la siguiente en el trono , le habian visto como su oportunidad para ascender, creyendo que sería fácil manipular a una mujer al frente.
No eran pocas las ocasiones en las que lo habían intentado, desde muy corta edad, Kasahia tenía recuerdos de como vários hombres le habian llenado de regalos con tal de ganarse sus "favores".
Y pronto entendió, siendo apenas una niña, que aunque no le parecía correcto que el mundo se basará en un "Hombres vs Mujeres", así era y en un mundo así le había tocado vivir, así que si realmente quería lograr ser una gran reina, tendría que ser fuerte, mucho más que cualquier otro rey antes visto que hubiese ocupado cualquier trono de cualquier reino o imperio en el mundo.
Por ello, en ése momento, para los soldados fué realmente shoqueante ver a la princesa del reino que acababan de tomar, mirarles como si fueran ratas, o peor que ratas, gusanos repugnantes que se arrastraban cerca de si a los que pronto terminaría aplastando con sus tacones violeta, que hacian juego con su vestido.
Aún siendo que ella estaba encadenada, no parecía ser ella la prisionera de aquella sala.
Finalmente se detuvo, negándose a hacerle cualquier clase de reverencia al hombre que tenía enfrente, ahora sentado, en el que se suponía, algún día sería el trono de ella.
El hombre, que debatía con la pesada mirada de Kasahia, era atractivo, alto, con un traje blanco lleno de medallas y bordados azules que hacían alusión a los colores de los estardantes que pertenecían a su imperio, y que además, tenían el mismo tono que sus ojos.
Cu cabello, tan obscuro que realmente se veía azulado, estaba perfectamente acomodado, como si no hubiese formado parte de la batalla que se había dado para tomar el reino de Kasahia.
"Así que, está es la princesa"- no era una pregunta, así que nadie respondió, porque aquél hombre no esperaba realmente que alguien lo hiciera-" ¿Qué nombre debo esperar, de está jóven princesa?"
Le sonrió perezosamente a la mujer, quien se limito a alzar más la barbilla y responder, de una manera que nunca nadie le había respondido a aquél príncipe.
"Quizá debería mirar en que lugar está sentado, esté no es su imperio, es mi reino"- su tono cortante frío y atenuante, hizo sentir al principe una tonelada de hielo callendole encima.
"Una lengua afilada para alguien que está encadenada" -aseguro, recostandose más en el respaldo aterciopelado rojo del trono.
Kasahia le devolvió la sonrisa perezosa que antes el le había lanzado aunque la de ella era más orgullosa.
"No necesito tener las manos libres para responder al hombre que se ha sentado en el trono de mi padre, sin saber el nombre de la princesa que algún día deberá ocuparlo."
El principe se quedó mudó, una de sus cejas comenzaba a elevarse lentamente en un gesto de completo desconcierto.
"Una mujer, en el trono"- extendió las piernas frente a su mismo, piernas que antes había tenido crizadas, todo su cuerpo se inclinaba hacía la princesa que tenía enfrente, con un aura tan segura que le inteigaba - " Debe creer que aoy poco inteligente, o que no tengo cordura completa, como para creerle éso, princesa"
Kasahia extendió sus manos, como si quisiera que él viese algo en ellas.
"Estás, no son las manos de una princesa que nació para esperar a que naciera un hermano barón, que diese finalmente la felicidad a si padre de tener un heredero"- volvió a bajarlas y dió unos pasos al trono hasta los escalones de mármol que llevaban al mismo -" está no es una mujer que se quedará tras la sombra de un hombre, esté es el cuerpo, alma y mente de alguien a quien criaron "- comenzó a subir los escalones mientras seguía hablando -" para gobernar un reino completo, uno que nadie más tendría el coraje de manejar, está es la princesa que desde su nacimiento fué elegida por su padre para tomar algún día su lugar "- finalmente se detuvo frente al principe, que le miraba en silencio -" yo soy el futuro de mi pueblo, el futuro de todo esté palacio y , si de alguna manera debo ser llamada, es la princesa Kasahia Galiata, hija de Rowan el magnífico, y futura soberana del reino del valle del viento."
A sólo unos centímetros, ambos podían percibir el aroma uno del otro he incluso oír su respiración.
"-Y también debe saber, príncipe "- dijo la palabra príncipe con mucha resonancia -" es que usted se ha vuelto en mi enemigo ".