Introducción
Alguna vez, en un lugar y en un momento imprecisos...
—¿Seamos amigos? —pregunté.
—¿Amigos? —Sonrió—. ¡Por supuesto!
—¡¿De verdad?!
—¡Claro que no! —exclamó como si fuera la cosa más obvia—. No, no, no y... ¡NO!
Esa fue la primera vez que me rompieron el corazón.