Capitulo único
¿Han tenido fantasías sexuales?
Todos alguna vez a lo largo de nuestra poca existencia en este universo hemos Sido testigos de sueños, ya sean los que aparecen cuando cierras los ojos y te preparas para dormir y descansar tu cerebro; o bien, los sueños húmedos, dónde sí, son básicamente sueños pero de una forma más... Explícita.
Jungkook con 19 años ya sabe a puño y letra lo que significa cada uno de los sueños mencionados, pues a pesar de su corta edad tiene una mente muy... ¿Abierta?
Desde pequeño le enseñaron todo sobre las relaciones sexuales, ya que para su familia era de vital importancia que supiera estas situaciones por si algo no deseado le llegara a suceder. Para muchas familias el mantener “la inocencia” de los pequeños es muy importante, sin embargo lo que no se dan cuenta es que esto se puede lograr aunque les des una educación sexual desde casa. ¿Tu pequeña de 6 años ya sabe lo que es tener relaciones sexuales? ¡Perfecto! La estás preparando para situaciones que aunque trates de evitarlo pasarán; la estás preparando para una situación en donde su cuerpo y estabilidad emocional estarán en juego, enseñandole que en este mundo hay gente mala que sólo busca su propio placer.
Así es, el que le digas a tu pequeño cómo nació no le va a quitar su niñez. ¿Sabes qué sí se lo quita? El que la orientes a saltar etapas, como lo es jugar con juguetes o no fomentarlos a un buen desarrollo para el futuro.
Muchas veces la educación sexual desde casa salva la niñez en lugar de destruirla.
Jungkook estaba consiente de que sus padres sólo buscaban su bienestar, y lo agradecía infinitamente.
Conforme fue su adolescencia fue adentrandose más y más en dicho tema, llevándolo a tres conclusiones:
1. Los hombres son estúpidos por creer que todas las mujeres son como los videos porno; con anchas caderas, grandes pechos y mucho trasero. Tienen estrías, marcas, distintas tonalidades de piel en algunas zonas, bello púbico y sobre todo distintos tamaños de todo. Sin embargo, que los hombres las imaginen como en dichos videos no es su culpa, sino que es de los hombres por idealizar a una persona basándose en otra.
2. Tenía muchas fantasías sexuales, muchas.
3. Kim Taehyung lo ponía en sobremanera.
Así es, Kim Taehyung; su hermano.
Taehyung llegó a la familia Jeon cuando él tenía 10 años, Taehyung teniendo 9. Sus padres decidieron "adoptar" al pequeño, ya que los padres de Taehyung viajaban demasiado, tanto que llegó a descuidar sus estudios.
Rachel, la Madre de Taehyung, decidió dejar al pequeño con la familia Jeon; ya que Taehyung se negaba a irse con ellos a Inglaterra y dejar Corea del Sur.
Fue algo difícil, pues aunque la familia Jeon y la familia Kim son muy unidas era algo complicado el simplemente dejar a su pequeño hijo en manos de otra familia. Sin embargo, decidieron ver por la felicidad y la comodidad de su pequeño osito, aceptando que Taehyung se quedaría con los Jeon y que la familia Kim se encargaba de los gastos de Taehyung, haciéndose responsables de eso y también de ayudar en la despensa en la casa de los Jeon.
La familia Jeon lo acogió como si fuese un hijo más, ya que Caroline, la madre de Jungkook, era muy unida a Rachel, siendo mejores amigas desde preparatoria.
Había un vínculo de confianza que no con cualquier persona se forma, llenandolo de amor y cariño. Los Jeon llamaban a Taehyung "hijo", como muestra de afecto; mientras que Jungkook lo llamaba "hermano".
Desde pequeños se conocían, llevándose sorpresivamente bien desde el primer instante en el que conversaron. Jungkook se encariñó con el menor en muy poco tiempo, así como Taehyung empezaba a brotar sentimientos por el mayor.
Ambos se veían como hermanos, mejores amigos y almas gemelas, contándose todos sus secretos; siempre fue así.
Hasta que Taehyung cumplió 16 años.
La pubertad a Taehyung le vino jodidamente bien, dándole un cuerpo más voluminoso en sus caderas, muslos y glúteos. Su piel acanelada le quedaba demasiado bien; su cabello rubio con rizos era tan sexy que le quedaba estupendo. Su cuello, joder, su maldito cuello tan perfectamente limpio y amplio que le daban ganas de dejar marcas por doquier.
Fue a la edad de 17 años que Jungkook se empezó a dar cuenta que no quería a Taehyung de una forma de hermandad, sino que eran sentimientos aún más fuertes. Sentimientos que siempre trataba de ocultar por miedo al rechazo. Tenía miedo, tanto miedo de que Taehyung descubriera esto y que se alejara. Tenía miedo de que lo mirara con desprecio por pensar de otra forma a su "hermano".
—¿Kook? ¿Me estás escuchando? —volvió a llamar Caroline, viendo con el ceño fruncido a su hijo desde su asiento—. No si quiera has tocado tu plato, ¿Te sientes bien?
Jungkook un poco desubicado por estar pensando en tonterías le dió una mirada a su mamá, para voltear a su lado y ver a Taehyung regalarle una sonrisa, que segundos después fue devuelta por el mayor—. Si, mamá, Estoy bien. Estaba pensando en un proyecto que tengo, nada del otro mundo...
La señora Jeon sólo asintió, volviendo a fijar su mirada en su plato—. ¿Creen que nos necesiten estos días?
Ambos jóvenes se miraron mutuamente, volviendo a mirar a la mayor. Caroline soltó una risa nasal; no podía pensar en quién habrán sacado estos dos en lo despistado. Definitivamente ella y Rachel quedaban descartadas.
—¿Lo olvidaron, cierto? —ambos fruncieron el ceño, tratando de descifrar lo que quería decir la señora Jeon—. Les había comentado la semana pasada que Dan y yo iremos a un viaje de negocios a Daegu por cinco días. Es un viaje corto, pero aún así quisimos ver la manera de no ir para no dejarlos solos. Sin embargo, este viaje es importante.
—Oh, ya lo recuerdo...
—¿Creen que puedan cuidarse solos? —esta vez habló el señor Jeon, viendo cómo Jungkook hacía una mueca. Definitivamente el estar solo con Taehyung no será fácil para su pobre paciencia. Ambos seguían llevándose muy bien, sin embargo el estar solos lo ponía nervioso.
—Estaremos bien, Señores Jeon. Pueden irse tranquilos —interrumpió Taehyung los pensamientos del mayor, haciendo que éste se atragantara con su comida.
—Por Dios, Jungkook, ¿Estás bien? —preguntó Taehyung con un tono preocupado en su voz, acariciando su espalda y dando pequeñas palmaditas—. Comelo despacio, es todo tuyo.
Okay, eso no sonó muy angelical que digamos. El azabache abrió sus ojos como platos, sintiendo sus mejillas arder. Dios, ahora mismo se imaginaba a Taehyung debajo suyo, pidiendo que le diera más y diciéndole que era todo suyo... Mierda.
Recuperando su respiración decidió dejar esos pensamientos atrás. Dios, cada vez era más desvergonzado; andar pensando ese tipo de cosas con Taehyung enfrente era tan descarado. Debería de controlar sus hormonas traicioneras.
—E-estoy bien, TaeTae —Jungkook se reincorporó en su asiento, dando una dulce sonrisa al rubio; acto que fue copiado por el contrario. Colocó su mano hecha puño sobre sus labios, y seguido carraspeó para seguir con su comida—. ¿Cuándo se irán?
—Mañana, después de que lleguen de la Universidad —contestó la señora Jeon.
—¿Seguros que estarán bien? —volvió a preguntar el señor Dan—. ¿Creen pasarla bien?
El mayor iba a responder su pregunta, siendo interrumpido por el rubio instantáneamente —. Estaremos muy bien, señor Jeon. Nos la pasaremos muy bien, ¿Cierto, Kookie? — Taehyung volteó a ver al azabache, quién permanecía en su asiento sin si quiera respirar cómodamente. Estaba como piedra en su lugar, pensando en qué contestar; y sobre todo... En no malpensar lo dicho.
“nos la pasaremos muy bien”
—Claro que sí —respondió—. No se preocupen, cuídate muy bien a Tae.
La señora Jeon sonrió, sintiéndose orgullosa de esos dos hermanitos; hermanitos que ella sabía perfectamente que no se querían como tal.
—¡Perfecto! Sabía que podía contar con ustedes, mis amores.
La comida pasó sumamente tranquila, hablando de distintos temas sobre negocios, chismes de la universidad que le contaban a su madre nada más llegando; exámenes o trabajos a realizar.
El primero en acabar fue Taehyung, quién se dirigió directamente a su habitación. Amaba pasar las horas en esa pequeña cueva que él llamaba "lugar seguro". Tenía muchos pósters de sus cantantes favoritos, fotos de sus amigos, de su familia, de los Jeon y de Jungkook.
Llegando a su habitación decidió darse una ducha; ya eran las seis de la tarde y tenía que estudiar para su examen de mañana.
Seguido de que el menor subió las escaleras Jungkook se paró de su asiento, anunciando que ya había terminado y felicitando a su madre por lo exquisito que le había quedado su platillo. Ambos padres sonrieron mutuamente, observando cómo su hijo subía las escaleras llamando a Taehyung.
La mañana llegó deprisa. Eso era algo que a Jungkook no le gustaba de la vida; ¿Por qué las horas de estudio se pasaban tan lentas y las tardes y noches pareciera como si alguien estuviese correteando? Mundo cruel...
Después de desayunar y despedirse de ambos padres se dirigieron a la universidad. Ambos iban a la misma, a diferencia de que iban en distintos años.
Llegando a la universidad con mucha alegría, Taehyung y Jungkook se encontraban hablando sobre una película que vieron hace unos días y del cómo terminó. Ni si quiera se dieron cuenta cuando cruzaron la entrada, ni mucho menos cuando ya se encontraban en el pasillo de los casilleros. Eso era algo que pasaba muchísimo, juntos no sentían el tiempo, sólo eran ellos dos.
Llegando al casillero del menor Jungkook se despidió, avisándole que cualquier cosa que llegara a suceder le marcara sin dudarlo; le dió un pequeño beso en su frente de despedida (como solía hacerlo desde siempre) para después darse media vuelta y marcharse de ese sitio. A unos cuántos metros lejos del rubio se encontró a yoongi, su compañero de clases con la que pasaba todo el día hablando.
—¡Hey! Conejo rabioso, ¿Por qué no contestaste mi mensaje anoche?
—buenos días para tí también, Min —Saludó Jungkook.
—Días —corrigió—. Sólo días, Jungkook.
—¿Pasó algo? ¿De nuevo te ignoró Jimin? —soltó sin pensarlo, viendo cómo su amigo se llevaba su mano hacia su corazón y hacía una mueca.
—Auch, eso dolió —Dijo sarcásticamente—. No, no es por eso; aunque tiene que ver con él.
Jungkook frunció el ceño, dejando en claro que no estaba entendiendo en absoluto a Yoongi.
—Verás, a los de primer grado les agregaron una actividad en donde tienen que realizar un proyecto en parejas, y como sabrás, mi rayo de luz está en primero —soltó un suspiro—. Así que no podrá acompañarme a la cena familiar.
—Ya entiendo... —Espera, en ese caso Taehyung también tiene ese proyecto... ¿Con quién le habrá tocado?—. Yoongi, ¿Con quién le tocó el proyecto a Jimin?
—Con Han Jisung, tengo entendido —respondió.
Vaya, no le tocó con Taehyung...
—qué extraño... No le tocó con Taehyung. ¿Con quién crees que le haya tocado?
Yoongi soltó una risa nasal, dándole una sonrisa del lado al azabache. Oh, no...Esa sonrisa no era una cosa buena...
Dando una seña con los ojos hacia donde estaba mirando Yoongi, Jungkook llevó la mirada. En dicho lugar se encontraba Taehyung, justo donde se habían despedido, pero con una segunda persona... Minjae.
—Oh, maldita mierda —Murmuró Jungkook, apretando su mandíbula. Minjae era una (de las muchas) personas que no soportaba. ¿La razón? Se la pasaba coqueteando con el rubio. Si, Taehyung era completamente libre; aquí el detalle es que llevaba dos años de esa forma, ¡Dos años pidiendo una oportunidad que Taehyung ya le negó más de sesenta veces! Aunque bueno, no lo culpa en lo absoluto; es Kim Taehyung.
—Mierda la que te está saliendo del coraje, amigo —se burló Yoongi, recibiendo un golpe en su brazo por el contrario —. Ya, hombre... No puede ser tan malo ¿No? Solo es un proyecto, lo terminarán en un día.
Jungkook pensó en las palabras de su amigo, asintiendo con su cabeza —Si, tienes razón...
No, jodidamente no la tenía.
—¿De verdad no pudieron terminarla en las horas que estuvieron en la universidad? —preguntó Jungkook, viendo a Taehyung negar con un puchero en sus labios. Lindo...
—No, Kook... Nos falta menos de la mitad, pero fue imposible terminarla; considerando que Minjae se la pasaba coqueteando conmigo lo hacía aún más difícil —respondió suspirando. Jungkook al escuchar lo último apretó sus manos con fuerza y apretó su mandíbula, dando respiraciones largas para calmar sus celos.
— Bien... ¿Dónde terminarán el trabajo? —preguntó Jungkook, volteando hacia el frente. Estaban por llegar a la casa, faltando menos de 5 minutos.
— P-pues... Ammm... Yo pensé que sería buena idea invitarlo a la casa... Je je je... —respondió, desviando su mirada a sus manos mientras éstas jugaban entre sí.
— “Je je je” —Repitió Jungkook—. Qué chistoso, Tae, ¿Seguro que no te escapaste de un circo?
— ¡V-vamos, Kook! —dijo casi gritando—. No pasará nada, te lo prometo. Es más, dejaré que estés presente mientras terminamos el proyecto, ¿Si?
Jungkook se negaba rotundamente el tener qué aguantar a Minjae en su propio hogar; aunque prefería tener a esos dos en su casa para vigilarlos. No quería que Minjae robara algo, sólo por eso quería estar presente.
— ¿Kook? —al no recibir respuesta, Taehyung detuvo sus pasos, jalando del brazo del mayor para que éste también lo hiciera. Ambos mirándose fijamente y sin soltarse la mano volvió a hablar el rubio—. ¿Qué pasa? —Murmuró con un tono de voz muy dulce, tanto que hizo que el corazón de Jungkook sonara más fuerte —. Vamos, Kook~, no pasará nada —Taehyung de acercó más al mayor, para pasar sus brazos sobre los hombros, parándose de puntitas por la diferencia de estatura; quedando muy cerca ambos rostros —. No pasará nada, no si tú estás conmigo —Murmuró sólo para que Jungkook escuchara, y Jungkook sentía que moría.
Con sus manos temblorosas las llevó hacia la pequeña cintura del menor, acercando más ambos cuerpos sin perder el contacto visual. Taehyung le regaló una sonrisa, escondiendo su cabeza en el cuello del azabache y sintiendo que Jungkook aceptaba muy bien su abrazo.
— ¿Estamos bien? —preguntó Taehyung sobre el cuello.
Jungkook soltó una risa nasal, absorbiendo el delicioso aroma de flores que desprendía del pequeño cuerpo de Taehyung— Siempre lo estamos, Tae.
Ambos llegaron a su hogar sonriendo y platicando de como les había ido en el día; abriendo la puerta principal de encontraron con la señora Jeon, quién les sonreía mientras se acercaba a recibirlos.
—Bienvenidos, mis príncipes —la mayor los abrazó y dejó un casto beso en ambas mejillas—. ¿Tienen hambre? Ya es tarde. En unos minutos nos vamos, sólo esperábamos a ambos para despedirnos. No queríamos dejar sin abrazo a Tae — bromeó Caroline, viendo cómo el azabache abrió su boca indignado.
— Increíble que menosprecies a tu hijo, mamá. Ya veremos quién te pondrá Netflix cuando quieras verlo —sentenció Jungkook, viendo cómo su madre copiaba la misma acción.
— Por eso digo, que los esperaba a ambos.
Ambos rieron, viendo cómo el señor Jeon se aproximaba hacia la entrada de la casa; justo donde los tres se encontraban.
— ¿Estás lista, querida? —llamó el señor Jeon a su esposa —. El vuelo no tarda en salir, debemos llegar un poco antes.
— sólo esperaba a que mis hijos llegaran y poder despedirme de ambos —explicó, dándole una sonrisa a su esposo —. Chicos, nos vamos. Tenemos un pesado viaje que nos espera — los nombrados simplemente asintieron con la cabeza —. Por favor, cualquier cosa me avisan; que estemos de viaje no significa que dejemos de ser sus padres, ¿De acuerdo? Cuídense mucho y coman sano — finalizó Caroline, yendo a abrazar a sus hijos que, sin dudarlo, extrañaría con toda su alma. Para Caroline sus dos pequeños eran su razón de ser, los amaba a ambos.
— Ya, mujer, suelta a Taehyung, lo ahogas. Ya hasta está morado, ¿No ves? — bromeó Dan, viendo cómo su esposa le rodaba los ojos.
Dan llevó su mirada a su otro hijo, dándole un abrazo y sintiendo que fué recibido. Se separó un poco de su cuerpo para poder decirle algo —. Cuida mucho a Tae, Kook. Aprovecha — Guiñó su ojo, viendo cómo su hijo tragaba saliva y se quedaba estupefacto. ¿Qué quizo decir su padre con eso? ¿A caso él...
— Bien, chicos, nos vamos. Ya tenemos nuestras maletas en el coche, así que sólo esperábamos sus llegadas — interrumpió Caroline a los pensamientos de Jungkook.
Ambos vieron a sus padres dejar la casa, viendo cómo su madre agitaba su mano desde su asiento de copiloto en el coche con una sonrisa y ojos llorosos. Se notaba que Caroline amaba a ambos; sentía que su mundo se venía abajo con tan sólo dejar a ambos solos por cinco días.
Viendo cómo el coche de los señores Jeon desaparecía de sus vistas decidieron ingresar por completo a la casa. Taehyung suspiró y se frotó el rostro con sus manos; en menos de dos horas tendría a Minjae en la puerta de su casa... ¡Trágame tierra!
Y lo que es peor aún, con un Jungkook malhumorado viéndolos a ambos... Ésto será difícil.
— Kook, iré a cambiarme ¿De acuerdo? Si llega Minjae antes... — vio cómo Jungkook rodó sus ojos, desviando su vista hacia el comedor —... Por favor, le abres y le dices que le pase a la sala, ¿Si?
— Claro, le diré que pase... — el menor suspiró, sintiendo un alivio enorme. Pensó que convencer a Jungkook sería más complicado —... Que pase y que se dé media vuelta y no vuelva nunca.
Taehyung le puso una cara de poker. ¿De verdad? Bueno, se esperaba que fuese difícil que haya una sana convivencia, ¡Pero por Dios! Parecían niños de preescolar peleando estupideces.
— Kook, Ya hablamos de eso... — le dió una mirada cansada al mayor.
— Era broma, Tae. Pero no dudes que lo tendré muy bien vigilado — advirtió.
Taehyung suspiró y le dió una pequeña sonrisa a Jungkook, desapareciendo de la sala principal para subir las escaleras e ir a su habitación. Se dió un baño y se puso algo cómodo; un short de mezclilla que le quedaba un poco grande de sus muslos, una sudadera más grande que su talla, dejando ver un lado de su hombro y clavículas. Para finalizar colocó en su cuello acanelado un collar con encaje, que se ajustaba perfectamente a su cuello. Amaba vestirse de esa manera tan cómoda, pues las cosas apretadas lo ahogaban mentalmente y prefería algo más suelto; raras ocasiones decidía ponerse algo ajustado.
Dando unos últimos retoques a su cabello escuchó el timbre desde su cuarto, sin embargo aún no buscaba sus útiles para poder salir de su habitación. Al reunir todos los materiales necesarios se dispuso a avanzar hacia la puerta, siendo abierta justo enfrente de él por Jungkook.
El azabache se quedó plasmado en su lugar, viendo de arriba hacia abajo la vestimenta de Taehyung. Se veía tan bien, ese era uno de los millones de encantos que tiene Taehyung, absolutamente todo se le ve bien puesto. Tragó saliva al visualizar sus muslos al descubierto, dejando ver esa piel acanelada y lisa. Malditos Minjae, bendecido vas a quedar con semejante imagen.
— T-Te ves muy bien, TaeTae — dijo con dificultad.
Taehyung le dió una sonrisa, sintiéndose orgulloso y feliz de que le haya gustado a Jungkook. Agachando su cabeza y pasando su lengua por sus labios sintió cómo sus mejillas se tornaban rojizas, sintiendo vergüenza al instante. Disimula, por Dios, Kim Taehyung.
— Gracias, Kookie... — volviendo a poner su vista en el azabache y mirándolo fijamente a sus ojos oscuros como la noche; sintiendo la penetrante mirada del contrario fija en él.
— El cacas- digo... Minjae está abajo — llevando su mirada a la bolsa del pantalón que llevaba sacó su celular, visualizando la hora — ¡Uy! Es muy tarde ¿No crees, Tae? Si gustas le digo que se retire, no hay ningún problema.
Taehyung rodó lo ojos a la par de que soltaba una risa. Qué más quisiera él no hacer el trabajo, ni mencionar la persona con la que le tocó; si fuera por él ahora mismo estuviera viendo una película en la sala, mientras Jungkook lo abrazaba.
Ambos bajaron hacia la sala, uno con cara de amargado, mientras que el otro preocupado por la cara de amargado.
— Tae, Hola, buenas tardes...
— ¿Qué tiene de buenas si tú estás aquí? — contestó Jungkook.
— ¡Jungkook! — regañó Taehyung, viendo con los ojos muy abiertos al azabache que parecía no importarle la situación —. No seas maleducado.
— No te preocupes, Tae... — interrumpió Minaje, dándole una sonrisa; llevó su vista al mayor, desvaneciendo su sonrisa al instante —. Es normal que esté de mal humor, no cualquiera pasaría una tarde a tu lado.
— Exacto, no cualquiera. Eres el segundo, porque conmigo ya lo ha hecho — respondió Jungkook, sintiendo satisfacción cuando el contrario apretó sus manos, haciéndolas puños —. Aprovecha, porque será la última vez para tí, pero no para mí.
Taehyung tragó saliva, sintiéndose agobiado por el aura de ambos. Parecían perros reclamando algún sitio, sitio que ya tenía dueño.
— B-bueno... ¿Empezamos ya? Quiero terminar lo más rápido posible... — interrumpió Taehyung.
Una vez en la sala principal de la casa de los Jeon ambos se acomodaron en el sofá, pensando en cómo seguir con su trabajo. Las horas pasaron con normalidad, dejando ver un hermoso atardecer ser borrado del oscuro cielo estrellado. Habían pasado al rededor de 4 horas tratando de concluir con el proyecto.
Jungkook nunca se despegó de aquél sitio, tragandose los celos cada vez que Minjae trataba de tener algún contacto físico con el rubio, quien solamente se alejaba algo incómodo. También solía decir indirectas, las cuales ambos (Taehyung y Jungkook) entendieron perfectamente. Uno sintiéndose incómodo y el otro sintiéndose estallar del coraje.
— Tae, ya es tarde. Me iré a bañar, ¿De acuerdo? — avisó Jungkook, llamando la atención de Minjae.
Realmente el azabache estaba esperando a que Minaje se fuera para así, poder ir y darse una ducha; sin embargo no pensó que tardarían demasiado haciendo ese proyecto. Decir que se hubiera esperado estaba de más, obviamente lo pensó mil veces; sin embargo, para Jungkook es desagradable y asqueroso el durar más de su hora sin darse un buen baño, así que descartó la idea.
— Bien... — escuchando la respuesta del rubio se levantó de su sitio, yendo hacia arriba para preparar su ropa y la tina con agua.
El lugar quedó en silencio, Taehyung escribiendo sin despegar la vista del cuaderno; mientras que Minjae veía fijamente al rubio. Incómodo, demasiado incómodo era para Taehyung.
Veinte minutos duró Jungkook en el baño; a decir verdad se bañó lo más rápido que pudo. Minjae no le daba buena espina y algo le decía que no dejara a Taehyung mucho tiempo solo.
Dando pasos veloces bajó las escaleras, yendo directamente a la sala de estar. Llevaba ropa muy cómoda, un pans color gris que le quedaba holgado de las piernas, una playera sencilla y unas sandalias cómodas.
Llegando a la Sala sintió su cuerpo hervir de coraje. Sus ojos se volvieron más oscuros, casi fuera de lugar; sus manos se hicieron puños y su respiración se volvió errática. La imagen que estaba viendo definitivamente lo estaba volviendo loco de ira.
Minjae tenía a Taehyung acostado en el sofá, siendo él quien estaba arriba. Sus manos las tenía ocupadas agarrando las de Taehyung, no permitiéndole defenderse con éstas. Su rostro estaba clavado en el cuello del rubio, mientras que Taehyung sollozaba en silencio, pidiéndole que parara sus piernas se movían frenéticamente, tratando de hacer movimientos que permitan quitarlo de encima.
Sin si quiera dudarlo, Jungkook se abalanzó a Minjae, agarrándolo de la playera que llevaba. Con un fuerte agarre y fuerza lo quitó de encima de Taehyung, tirándolo al piso con demasiada fuerza; tanta que se escuchó en demasía el golpe. Sin perder tiempo se puso entre su cuerpo, dándole un golpe en la mejilla, seguido de otro, otro, y otro, y otro.
— ¡K-kook, basta!
— ¡¿Cómo te atreves a tocar a Taehyung en mi propia casa, idiota!? — gritó Jungkook, siguiendo con sus golpes. Para ese punto Minaje ya soltaba Sangre de su boca.
— É-El se puso ese short, ¿A caso no se esperaba que no me contendría con esa provocación? — dijo con dificultad, haciendo que Jungkook soltara una risa nasal por lo ridículo y estúpido que era Minjae.
— ¡E-Eres un aqueroso! M-mi vestimenta no quiere decir que te quiera provocar. S-solamente me lo puse porque me gustó — mencionó el menor desde el sofá, con sus manos enrolladas en sus piernas, en forma de bolita.
— Eres un ser aqueroso y despreciable, Minjae — escupió Jungkook, soltando el cuerpo del mencionado con fuerza —. Lárgate de aquí, y más te vale que en la universidad no le dirijas la palabra a Taehyung, porque si es así, yo mismo iré y te sacaré a patadas del salón para darte otros buenos golpes, ¿Te quedó claro?
El mencionado asintió con su cabeza, parándose rápidamente. Agarró sus cosas de la misma forma, para ni si quiera levantar la mirada hacia el asustado y tembloroso Taehyung que se encontraba en el sofá. Una vez ambos quedaron solos en aquella casa, Jungkook abrazó a Taehyung, sintiendo cómo su pequeño cuerpo temblaba ligeramente.
— Hey, Tae, Mírame — pidió.
El rubio levantó su cabeza, dejando ver cómo sus lágrimas bajaban por sus mejillas un poco rojizas; su labio inferior mordía le exterior, y sus pequeños no tan marcados rizos Caían sobre su rostro. En otro tipo de contexto, para Jungkook, eso sería extremadamente tierno y sexy al mismo tiempo.
— Vamos, bebé, tienes que bañarte, ¿Si?
Taehyung asintió, aferrándose al azabache que aún lo tenía abrazado. Jungkook no quería detener ese contacto, así que pasó sus manos hacia los muslos de Taehyung y lo alzó cómo koala. Por instinto, Taehyung enredó sus piernas en el cuerpo contrario.
Subiendo lentamente y con mucho cuidado las escaleras Jungkook repartía Pequeños besos en la cabellera del rubio, quién se encontraba escondido en el cuello del azabache. Al llegar a la habitación de Taehyung lo dejó con cuidado en su cama, tratando de no lastimarlo.
— Te daré espacio para que te des un baño, ¿De acuerdo? — Taehyung, quién no había hablado desde el incidente, asintió con su cabeza, quitando las últimas lágrimas de sus ojos —. Bien, buenas noches, Tae. Cualquier cosa no dudes en llamarme, vendré en seguida — Jungkook salió de la habitación, no sin antes dejar un casto beso en la frente del menor.
Los minutos pasaron, tratando de conciliar el suelo, cosa que estaba siendo todo un reto para Taehyung. No podía dejar de pensar en las sucias y asquerosas manos de Minaje tocando toda su anatomía, como si fuese algo mutuo. No podía creer que existiera gente tan cruel y sin empatía que se aprovecha de las personas, buscando sólo su satisfacción.
Dando un fuerte suspiro trató de no pensar más en ese asunto y mejor centrarse a dormir.
Cosa que no logró.
Segundos, minutos y horas pasaron; y Taehyung no lograba cerrar los ojos y dormir tranquilamente. Llevó su vista hacia su reloj que se encontraba en un buró, al lado de su cama. 1:00 a.m...
Una loca idea atravesó su mente, a la que estuvo unos minutos dándole vueltas, para al final animarse.
Con pasos torpes se paró de su cama, cerrando la puerta de su habitación para dirigirse a la del mayor, quién se encontraba en su habitación; justo al lado de la suya.
Despacio fue abriendo la puerta, encontrando a Jungkook leyendo un libro sobre la especialidad que cursaba en medio de su cama, con la luz de su lámpara encendida.
Al escuchar la puerta ser abierta, el mayor volteó hacia dicho sitio.
— ¿Taehyung? — mencionó con rareza en su tono de voz. Dejó su libro a un lado de él, quitándose los lentes que llevaba puestos —. ¿Pasó algo? ¿Te sientes mal?
Taehyung agachó su cabeza, sintiendo sus mejillas sonrojarse. Ambos tenían la costumbre de irse a buscar a su respectivo cuarto en las noches, y a veces ambos dormían juntos; sea en la habitación de Jungkook o en la de Taehyung. Pero esta ocasión fue muy repentino, y más hablando de la madrugada.
— Y-yo... Mmmmm... No podía dormir... — contestó, jugando con sus manos—. Y me preguntaba si... Ya sabes, p-podría quedarme contigo...
Jungkook sonrió de oreja a oreja, sintiéndose sumamente feliz de que Taehyung quisiera dormir con él.
— Claro, ven... — el azabache hizo una seña para que Taehyung se acercara más a la cama,, haciendo caso al instante. Agarró su libro y lo puso sobre el buró, viendo cómo Taehyung subía a la cama.
— ¿Qué hacías? ¿Interrumpí?
— No, no.. ¿Cómo puedes pensar eso, Taehyung? Tú nunca interrumpes — recalcó.
El menor se acostó mejor sobre la cama, acostándose completamente. Jungkook copió la acción, aún sin apagar la lámpara de su buró; pasó su mano al rededor de la cabeza de Taehyung para que éste se apoyara sobre él. Taehyung se puso de lado, quedando muy cerca del pecho y cuello del azabache. Pasó su pierna sobre las de Jungkook, sintiendo la mano ajena dejar caricias desde sus muslos hasta el final de éstos.
— ¿Estás mejor, Tae? — Murmuró.
Taehyung asintió con la cabeza —. Un poco
— ¿Cómo te sientes? — preguntó Jungkook, sientiendo el pequeño cuerpo de Taehyung hacerse más pequeño.
— S-sucio... — respondió con dificultad.
Y en ese momento, Jungkook tuvo tantas ganas de ir a la casa de Minjae, sacarlo a patadas y darle más golpes hasta dejarlo, si es posible, en coma por todo el resto de su existencia. Jamás pensó que odiar a una persona estaría en su plan de vida, hasta el día de hoy. Nunca imaginó poder odiar a una persona, no hasta que una se atrevió a lastimar a lo más importante que tenía en su vida, Taehyung.
No sabía qué hacer, simplemente no lo sabía. Está situación había Sido traumática para Taehyung y lo podía notar; no sabía si era buena idea abrazarlo, o simplemente dejarlo solo para que piense las cosas.
Cerrando los ojos un segundo, se separó un poco del rubio para que éste levantara su vista. Ambos quedaron viéndose fijamente; mientras que Jungkook con su mano daba caricias en las mejillas.
— ¿Qué puedo hacer para que te dejes de sentir sucio? — preguntó.
Bésame... Pensó Taehyung.
¿Se verá muy mal si lo digo?
— Bésame — dijo, observando cómo el contrario abría un poco su boca y sus ojos parpadeaban sin cesar.
— ¿Quieres... Q-Que te bese?
Taehyung asintió, sin dejar de ver los oscuros ojos del azabache. Ambos contenían un resplandor en sus ojos, notandose por el contrario gracias al contacto visual que aún conservaban. Jungkook pasaba su vista desde los hermosos ojos castaños de Taehyung, para seguir con esa nariz tan perfecta y visualizar ese hermoso lunar, para finalizar con sus jodidos y sexys labios. Tragó duro, tratando de contener el deseo de devorarlo en segundos.
Taehyung ya empezaba a desconfiar sobre su decisión de decirle eso a Jungkook al observar que no decía ninguna palabra, se sentía algo arrepentido. Tal vez confundió todo, tal vez el amor que sentía por el azabache no lo sentía el contrario hacia el, tal vez Jungkook ya tenía a alguien a quién darle besitos y cariños, tal vez el azabache sólo sentía una hermandad por él, tal vez, tal vez, tal vez...
— N-No tienes que hacerlo si no quieres... — mencionó Taehyung, rompiendo ese silencio. Jungkook no podía producir ninguna palabra, estaba tratando de procesar el hecho de que Taehyung le pidió que lo besara, siendo que él tenía la idea de que el rubio no lo quería de esa forma. Lamió sus labios, si despejar su vista de los labios contrarios; y Taehyung se desesperaba cada vez más al no obtener ningúna palabra —. O-olvidalo, L-lo siento... Fue un error, p-pe— Jungkook calló las palabras estropeadas de Taehyung, uniendo sus labios con los de él. Taehyung soltó un suspiro al sentir la boca de Jungkook entrar por su cavidad, llevando sus manos a las mejillas del azabache para profundizar el beso.
Ambos simplemente se dejaron guiar por sus deseos, deseos que habían escondido desde hace mucho tiempo y por fin eran libres.
Jungkook llevó su mano hacia la cadera de Taehyung, acercando más su cuerpo; metió la mano a la pijama de la parte superior, contorneando con sus dedos la piel acanelada desde su espalda baja hasta la parte superior de su espalda, escuchando gemidos ahogados por parte de Taehyung.
Bajó su mano de nuevo, metiendo esta vez su mano a la parte inferior de la pijama; acariciando y apretando los glúteos. Taehyung sintió una corriente eléctrica pasar desde su espalda baja hasta su cuello, sintiendo poco a poco su conciencia iba dejando su cuerpo.
Jungkook al entrar en razón dejó esa zona, subiendo su mano y dejándola en la cintura. Miles de preguntas que no tenían respuesta rondaban por su cabeza, ¿Se dejó llevar tanto por su deseo? ¿Taehyung se alejará? ¿Pasó los límites?
Jungkook detuvo el beso, separándose repentinamente de los suaves e inchados labios del rubio. Escuchó un quejido que Provino de Taehyung, abriendo los ojos con su celo fruncido.
— ¿Por qué me miras así? — preguntó Jungkook con nerviosismo en su tono de voz.
— ¿Por qué te detuviste?
— B-bueno, yo... Yo creí que tú no querías esto...
— Lo quiero — respondió seguro —. Así como te quiero a tí.
¿Qué siento? Se preguntaba Jungkook. Felicidad, amor, paz, euforia. Sentía tantas cosas que ninguna lograba describir el cómo de verdad se sentía.
— ¿T-tu... No quieres? — preguntó con voz entrecortada —. ¿N-No me quieres?
— Por Dios, Taehyung. ¿Cómo puedes decir eso? — negó con su cabeza, dando caricias en sus mejillas con sus dedos—. Eres la persona más importante en toda mi existencia.
— Entonces... ¿P-por qué no seguiste besándome? ¿A caso N-No me deseas lo suficiente? — y en ese momento, Taehyung pudo jurar que vió el iris color negro de sus ojos volverse uno tan oscuro que podía verse a través de ellos.
— ¿De verdad piensas eso? — la voz de Jungkook era profunda, tan ronca y baja que podía estremecer a cualquier ser humano —. ¿Crees que no te deseo lo suficiente?
Jungkook subió la pierna de Taehyung hacia su propio cuerpo, masajeando toda esa zona. Acercó más sus cuerpos, chocando sus pechos y sus bocas a unos centímetros de ser unidas —. ¿Piensas que no te quiero? — con sus dedos delineaba los rojos e inchados labios del rubio, observando cómo suspiraba y cerraba los ojos al tacto —. ¿A caso no te das cuenta de lo celoso que me pongo si alguien te abraza? — preguntó —. ¿A caso no ves que sólo soy cariñoso contigo pero con los demás soy un hijo de puta? — Murmuró, atrapando el labio inferior de Taehyung; escuchando un gemido ahogado y sintiéndose satisfecho se separó —. ¿Crees que no me doy cuenta cómo muchos te mandan cartas declarandote su amor? — delineando la fina anatomía del menor pasó su mano, deteniendola en sus glúteos —. Cada día veo cómo muchos intentan acercarse a tí con dobles intenciones — Murmuró, dando un casto beso en sus labios y dar uno en la mejilla. Taehyung cerró los ojos, soltando el aire de sus pulmones y sintiendo los húmedos besos que Jungkook iba dejando; ladeó su cabeza, dándole espacio y permiso de explorar su cuello —. Veo cómo ven tu hermoso y perfecto cuerpo con morbosidad — siguió dando besos y leves mordidas en su cuello, bajando lentamente —. Y no sabes la satisfacción que siento ahora mismo al saber que nadie más puede tocarte de esta forma, sólo yo — se separó de su cuello para ir hacia su oreja y lamer el lóbulo —. Sólo yo puedo escucharte gemir como lo hacías hace unos minutos — Murmuró en la oreja del rubio, mientras sus manos delineaban los muslos de las piernas acaneladas —. Solo Yo puedo tocarte de esta forma y sentir tu cuerpo estremecerse; sólo yo puedo abrir tus piernas de esta forma — Taehyung a ese punto tenía sus ojos cerrados, sus mejillas sonrojadas, su boca levemente abierta y sus piernas temblando como gelatina, tanto que ni si quiera se dió cuenta cuando se abrieron para darle paso al cuerpo de Jungkook. El azabache simplemente lo tenía en las nubes, y amaba cada maldita sensación que le estaba dando sin siquiera tocar en demasía su cuerpo.
— K-Kook... — Gimió Taehyung —. Hazme tuyo, ¿Si?
Jungkook sonrió como bobo enamorado, sintiendo las manos de Taehyung posarse en sus hombros, hasta llegar a su cabello azabache. Sin esperar más Jungkook unió sus bocas, tornando su beso a uno desesperado y sin un ritmo en concreto.
Taehyung enredó sus piernas en la cintura del mayor, gimiendo sobre los labios del contrario y dando movimientos leves para sentir más el cuerpo del azabache. Jungkook empezó a tornar el beso aún más sucio, mordiendo los labios de Taehyung y escuchando un quejido; llevó sus labios hacia el cuello, dejando marcas muy visibles en la delicada piel del menor. Taehyung cerró sus ojos, gimiendo fuertemente al sentir los labios de Jungkook pasar por su piel, dando sensaciones que ponían sus bellos de punta.
Jungkook quitó con desespero la pijama de la parte superior, viendo la pequeña cintura y los pezones tan apetitosos de Taehyung. Tragó saliva, acercando su boca hacia un pezón; chupó y con su lengua contorneaba toda esa zona de arriba hacia abajo, escuchando satisfactoriamente los gemidos de Taehyung. Con la misma técnica hizo lo mismo con el otro pezón, dejando marcas alrededor de ellos. Bajó aún más , chupando cada pequeña parte del cuerpo que tenía a su Merced; llegando a la parte inferior quitó la pijama y la ropa interior, siendo ayudado por Taehyung donando sus piernas para facilitarle el proceso, viendo por completo la desnudez del menor; y mierda, tan sólo verlo con esas marcas en su piel que eran producto de besos dados por él lo ponían tan mal.
—Mierda, cariño, eres tan precioso —Dijo Jungkook, inclinándose de nuevo para darle un beso en los labios. Taehyung volvió a enredar sus piernas en la espalda baja del azabache, gimiendo por las sensaciones al chocar con el contrario.
Jungkook sin dejar de besar al menor fue quitando por completo su ropa, dejándolos a ambos completamente desnudos.
Taehyung observó los tatuajes que tenía Jungkook en su brazo; su cuerpo firme y bien trabajado gracias al ejercicio; su cabello despeinado gracias a sus manos que tiraban de ellos con desespero; su abdomen también bien trabajado y su pene totalmente duro , dejando ver sus venas y lo grueso y grande que era. Taehyung tragó saliva, pensando si de verdad todo eso entrará en él. Se mordió el labio inferior, y con desespero juntó más sus cuerpos, sintiendo el duro pene de Jungkook chocar con su entrada. Ambos gimieron por la increíble sensación.
—Tranquilo, Tae... Lo tendrás, pero si sigues de ese modo no podré ser suave contigo —Advirtió Jungkook con su mandíbula apretada.
— ¿Quién te pidió que fueras suave? —preguntó coqueto, batiendo sus pestañas.
Jungkook sonrió de lado, separándose solo un poco para abrir el cajón del buró y sacar lubricante. Unto su mano lo suficiente, acercando sus dedos a su apretada entrada. Introdujo dos dedos, viendo la espalda de Taehyung ser levemente levantada y escuchando un quejido por la intromisión.
Lento y sin lastimar a Taehyung movió sus dedos de adentro hacia afuera, cada vez más rápido y profundo; Taehyung Gemía de placer, nombrando al mayor en el acto.
Cuando Jungkook sintió que era suficiente preparación retiró sus dedos, volviendo a escuchar el quejido de Taehyung. Colocó lubricante en sus dedos, para después, esparcirlo en toda la extención de su pene; introdujo sólo la punta, escuchando un gemido de Taehyung.
— Tae... Esto te va a doler —Advirtió.
Taehyung sólo asintió, dándole permiso a Jungkook de seguir introduciendo su pene dentro de él. El azabache fue empujando suavemente su falo en la entrada, dando un gruñido de placer; mientras que Taehyung sollozaba y gemía al mismo tiempo.
— muevete... P-por favor —pidió Taehyung al sentir por completo a Jungkook dentro de él.
—Tranquilo, ya te lo daré —de forma suave fue moviéndose, sacando y metiendo su pene de forma torturosa para ambos. Sin embargo, Jungkook no quería ser tan duro, no cuando sabía perfectamente que Taehyung era virgen.
— M-Más... Jungkookie~ —Mierda, una de sus tantas fantasías se estaba volviendo real.
Jungkook obedeció la petición de Taehyung, moviéndose en un Vaivén más deprisa, consiguiendo gemidos deliciosos del rubio. Jungkook sonrió, agachando su cuerpo hasta quedar junto con el del menor y besarlo suciamente. Taehyung llevó sus manos hacia el cabello azabache de Jungkook, enredando las hebras en sus dedos y jalando de ellas. Estaba sintiéndose malditamente bien, todo se sentía tan real que no podía creerlo; el placer lo estaba consumiendo poco a poco, tanto que empezó a hacer un propio Vaivén con sus caderas, escuchando un gemido de Jungkook de aprobación hacia su acto.
Ambos se separaron del beso por la falta de aire en sus pulmones, viéndose fijamente mientras Taehyung sollozaba y gemía en el rostro del azabache; mientras que éste no dejaba de maltratar su próstata con su pene, dando embestidas más profundas y fuertes. Una imagen que Jungkook gravará en su mente por el resto de su existencia.
Taehyung, siendo un desastre de gemidos, llevó sus manos hacia la espalda del mayor, encajando sus uñas en toda la extención de ésta. Jungkook sólo podía gruñir de lo delicioso que era escuchar al rubio gemir su nombre mientras marcas rojizas eran dejadas en la amplia espalda.
— Oh, d-dios... —Taehyung cerró sus ojos, llevando su cabeza hacia atrás mientras su boca estaba levemente abierta — K-Kookie~
— Mierda, no sabes cuánto me pone que gimas mi nombre de esta forma - Jungkook dejó caer su cabeza en el cuello descubierto de Taehyung, besando y chupando toda esa zona —. Eres tan precioso, joder —mencionó entre suspiros; con sus manos recorría toda la anatomía del rubio, tocando y acariciando desde sus pezones hasta su cadera, y de ahí pasar hacia sus glúteos, apretando y soltando —. Tan jodidamente perfecto, tan jodidamente mío.
— Tuyo —contestó Taehyung, moviendo sus manos hacia ambas mejillas del azabache y levantar su rostro, quedando a escasos centímetros —. Completamente tuyo
Y Jungkook simplemente perdió el control de sí esas palabras sonaban tan malditamente calientes en la boca de Taehyung; volvió a unir sus labios, escuchando un gemido de satisfacción de Taehyung. Movió más sus caderas, logrando callar los gemidos del rubio gracias al beso; sintiendo aún más placer al sentir la entrada de Taehyung más apretada fué más deprisa, separándose de los labios del rubio para observar su rostro, ese maldito rostro que lo llevaba a las nubes y lo regresaba en un santiamén.
Sus mejillas rojas, cabello desordenado y húmedo por el sudor de ambos cuerpos, ojos entrecerrados y con lágrimas en ellos, labios inchados y rojizos por mordidas que él mismo hizo. Mierda, todo el cuerpo de Taehyung lo ponía tan mal, que tan sólo con eso dió unas últimas estocadas en la entrada de Taehyung, viendo cómo el nombrado apretaba aún más fuerte el pene del azabache, signo de que estaba a punto de acabar.
Unas cuantas estocadas más fueron suficientes para que Jungkook dejara su semen dentro de Taehyung, viendo fijamente esos ojos cafés y escuchando al rubio gemir por la sensación de ser llenado por completo por toda la semilla del azabache. A los segundos terminó el, eyaculando en su estómago. Ambos sonrieron con dulzura, volviendo a unir sus labios mientras el mayor retiraba el pene de la entrada.
Ambos se sentían completos, llenos y felices al sentir que el sentimiento que por mucho tiempo guardaron por miedo a la reacción del contrario, al fin salió a la luz; y al fin ambos se entregaron en cuerpo y alma al contrario. No les importaba en lo más mínimo el que dirán sus padres, solo podían importarse ambos; solo podían sentirse bien si ambos estaban juntos.
Ya sabrán después con qué palabras les contarán a sus padres lo sucedido, pero lo que sí sabían era que nunca más dejarían de lado sus sentimientos por poner los de alguien más como objetivo.
¿Qué pasará en esos días sin sus padres?
Serían días muy cansados... Literalmente.
| Daegu, Corea del Sur |
Caroline miraba hacia los grandes edificios que se situaban en dicha Ciudad, observándolos desde el hotel en el que llegaron hace unas horas; con una copa de vino daba vueltas el fluido rojizo dentro de él.
— ¿Crees que haya funcionado? — preguntó Dan a su esposa desde el sofá, dando un sorbo a su café.
— Oh, cariño~ — dijo con burla su esposa —. Créeme que funcionó.
—¿Crees que ya se declararon?
— estoy segura de que yá pasó —. Contestó.
— Aún no puedo creer que estemos en Daegu solo por tu plan— soltó un bufido cargado con diversión.
—No es sólo mi plan, es el de Rachel también —corrigió —. Ambas vemos la química de nuestros hijos, es más que obvio que se aman, y no como hermanos.
— Si, yo también lo noto- respondió —. Pero creo que era mejor si ellos solos... No lo sé... ¿Se dieran cuenta?
Caroline soltó una risa, negando con su cabeza y dando un sorbo a su copa de vino —. Créeme, cariño. Esos niños son muy ciegos, Dora la Exploradora se queda corta con ellos - Dijo burlonamente —. Sólo necesitaban un empujón, y eso podíamos hacerlo nosotros.
— Planear un viaje de negocios falso a Daegu para emparejar a nuestros pequeños... ¡Si, magnífico Empujón! — dijo con sarcasmo el señor Jeon, haciendo un berrinche.
—pequeños de 18 y 19 años, Dan. Si, son muy pequeños, tanto que de seguro ahora mismo han de estar jugando, pero con juguetes de adultos — dramatizó Caroline, soltando una risa de emoción.
— Mujer, das miedo. Pobres de mis bebés, han de estar muy asustados — dramatizó.
— Y cansados... — canturreo Caroline, dando otro sorbo.
— Solo espero que no me hagan abuelo pronto. De por sí dan lata como si ellos fuesen los bebés...
— Dan, deja de dramatizar, no es bueno para tu diabetes — dijo Caroline —. No ganas nada haciendo drama, total, nuestro pequeño ya ha de estar más lleno que pavo en navidad.
— ¡Jeon Caroline!
—¡Presente! — dijo burlona, recibiendo una cara molesta de su esposo — sólo son unos días, amor. Créeme, llegaremos y ambos serán como Drácula.
— ¿Como Drácula? —preguntó Dan.
— Sip, ambos serán expertos en chupar — Soltó una carcajada, mientras se agachaba y abrazaba su estómago con su mano libre.
—Deja de tomar, Caroline, ya se te está subiendo el alcohol Sin embargo, el señor Jeon sabía que eso no era del todo mentira. Conocía a Jungkook como la palma de su mano, y estaba tan seguro de que el pobre de Taehyung no descansaría ni un segundo en esos días de "trabajo".
[ FIN ]