Amor a contracorriente

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Summary

La vida de Aiden no era nada fácil. Una infancia llena de bullying por su aspecto, haciéndola creer que no era merecedora de afecto. Y lo que iba de su adolescencia se resumía en decepciones amorosas y rechazo de muchas personas. Aún así, ella soñaba con enamorarse de alguien y ser felíz, y estaba dispuesta a hacer todo lo que estuviera a su alcance para cumplirlo. Aiden tuvo la oportunidad de conocer a Steven y se enamoró perdidamente de él. Sin embargo, las circunstancias de la vida los separaron, pues Steven tenía que mudarse pronto. La chica había tratado de seguir con su vida sin él, estaba decidida a encontrar una forma de superarlo. Ella no sabía que pronto Steven traería a su vida a alguien más que estaba por aparecer de manera inesperada. Isaac Zabala, amigo de la infancia de Steven. Un romance que nunca llegó a consolidarse, un corazón roto y una vida que de repente parecía no tener sentido. Siempre han dicho que amar a alguien estando enfermo no era nada fácil y Aiden lo entendería pronto.

Genre
Romance/Drama
Author
dana
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo — Come back... Be here

Nuevamente me encontraba en mi habitación, escuchando los gritos de mis mejores amigos contra mí, creo que ya era la tercera vez en el mes que sucedía esto.


Los gritos se resumían en "eres estúpida", "tú no aprendes", "eres imbécil", "no tienes cerebro", entre otros.


Por otro lado estaba Sebastián, mi mejor amigo, tratando de entenderme y de no perder la cordura por lo que le acababa de contar.


— Tienes que entender que él ya es parte del pasado, ¿Cómo lo vas a superar si echas a cualquiera que te quiera? — decía con una de sus manos sobando su frente.


— ¡Es que ella es idiota, Sebas! Parece que no tiene cerebro para pensar — exclamó uno de mis amigos, tirandome una almohada.


Suspiré y miré hacia la cama, siempre que me daban estos discursos sólo me ponía mis audífonos y fingía que los escuchaba, pero esta vez los había olvidado en mi cama, así que tendría que soportarlos.


— Cállate, Alejandro, era lo mejor para los dos, entiendan — dije, ya cansada de sus comentarios.


La puerta se abrió de pronto y ví entrar a mi otro mejor amigo, Josué. Nos miró sonriendo por unos segundos.


— ¿No me piensas invitar a pasar, Aiden? Mal educada — dijo con resentimiento.


— Como si no acabaras de pasar por la cocina a ver una jalea, estás más que en tu casa, siéntate de una vez — respondí, girando los ojos.


— Uh, creo que estás de buen humor — cerró la puerta y rápidamente se sentó en la cama con los demás — ¿Qué onda? Vine en cuanto ví el grupo — dijo, comiendo de la bolsa de papitas que estaba sobre mi cama... tan lejos de mí.


Me levanté para tomar la bolsa, pero en seguida otro de mis amigos, Thomás, la agarró.


— Literalmente llegaste una hora tarde, y eso que vives más cerca que todos nosotros — le habló a Josué antes de girarme a ver — No hay para las imbéciles — me dijo con la sonrisa más falsa del mundo.


Suspiré sentándome contra la silla de mi escritorio, estarán insoportables.


— ¿Por qué no le cuentas lo que hiciste a Josué, Aiden? — dijo Alejandro, con una sonrisa, él sabía que se me venía un sermón.


Lo miré mal y empecé a dar vueltas en mi silla, cansada de la situación, sabía que no me quedaba de otra.


— Terminé con el David — solté rápidamente.


Josué asintió con una expresión de confusión, tratando de entender la situación.


— Él no nos agradaba y se notaba que la Chernóbil no lo quería, ¿Por qué están molestos?


Mis amigos disfrutaban de ponerme apodos ridículos todo el tiempo, su favorito era Chernóbil, basado en mi verdadero nombre y porque decían que era tan tóxica como esa ciudad.


Tragué saliva, sabía que a mis amigos no les agradaba mucho mi ahora ex novio, de hecho, se burlaban de él con apodos estúpidos, pero ¿Saben quién no les agradaba aún más? Mi ex casi algo.


— Terminé con el David porque... aún sigo enamorada del Steven — empecé a jugar con mis manos.


Josué cambió su expresión confusa a una de decepción, mordió su labio inferior, sabía que hacía eso cuando estaba evitando decir algo.


— Volverá por el fin de semana y dijo que nos juntemos con el Sebas y sus otros amigos.... — continué, siendo interrumpida.


Lo próximo que supe fue que otra vez tenía una almohada en mi cara.


— ¡Josué, Dios! — exclamé, devolviéndole la almohada — ¡Entiende que estoy enamorada!


— ¡Si! Te enamoraste del chico que usábamos para conseguir las tareas — dijo Martín, mi otro amigo, con desagrado — Seguro nos odia ahora, ¡En cuanto se hagan novios te alejará de nosotros!


Y volvieron a empezar los gritos...


Pero pasemos a lo importante, ustedes se estarán preguntando: ¿Quién demonios es Steven? Y yo se los explicaré brevemente.


El año pasado, cuando estábamos en la pandemia, estaba de novia con... una chica de internet. Lo sé, a veces mi estupidez no tiene limites.


En el mes de Octubre anunciaron en nuestro colegio que empezarían las clases presenciales nuevamente, ahí conocí a Steven.


Steven era un chico muy inteligente, siempre se sentaba atrás de mí, en el segundo puesto de la fila de en medio, antes teníamos puestos separados por el tema de la pandemia y la seguridad.


Me atrajo desde el primer momento en el que lo ví, pero me daba tanto miedo hablarle, yo no era la chica más bonita, era muy baja, de complexión media y mi cabello siempre estaba asqueroso.


Por otro lado estaba él... Tenía su cabello castaño largo y bien cuidado, sus ojos celestes y era tan alto y delgado, se podía decir que era todo lo que mi niña interior quiso en una pareja.


No intenté nada con él, sólo lo veía a lo lejos, la primera vez que hablamos fue el último día de clases de ese año, en Diciembre. Le pedí que cuidara mi teléfono porque iría al baño, la verdad sólo era una excusa para hablarle, él dejó una nota en mi teléfono, decía "Steven estuvo aquí", fue tan ridículo que se me hizo tierno.


Luego volvimos de vacaciones en Marzo, ¡Nos había tocado en el mismo curso otra vez! Esta podía ser una oportunidad, pero... era incapaz de traicionar a mi novia de ese momento.


Recuerdo la vez que nos hicimos amigos, fue el tercer día de clases, ya nos podíamos sentar de a dos y él se sentó junto a mí. Estábamos en clase de matemáticas y yo me estaba quejando de que no entendía nada, y él me ofreció su ayuda, dijo que me podía sentar con él en matemáticas e inglés para que me ayude, y así lo hice, ahí empezó todo.


Yo era incapaz de traicionar a Trinidad, mi novia de ese momento, pero... ella no pensaba de la misma forma. En Abril me enteré de que me había sido infiel, lloré en los brazos de Steven y no tardé mucho en darme cuenta de que me había empezado a gustar de verdad.


Ese mismo mes él se me declaró, dijo que le gustaba, todo era tan perfecto, al fin estaba teniendo mi sueño adolescente.


Semanas después dijo que se tendría que ir de la ciudad en el segundo semestre. Sentí mi mundo derrumbarse.


Estábamos en la cancha, nos habíamos escapado de educación física.


— ¡Mira esa rosa! Es tan linda.


— Me gustan las rosas de colores.


— ¿Sabes, Steven? Si fuese una rosa estoy segura de que sería una rosa negra, soy como una rosa negra.


— ¿Ah, sí? ¿A poco tú crees que eres tan bonito como una flor?


— Oh... no, no me refería a eso, no soy nada bonita...


— Porque lo eres, eres tan bonito como una flor — me interrumpió, parando de caminar — Tengo que contarte algo.


Aún con nervios por lo que había dicho antes, traté de hablar normalmente.


— Claro, mi vida, dime.


— Me iré al Sur el lunes — dijo después de un gran silencio.


— ¿En serio? ¡Que genial! Amo las vacas, mándame una foto de alguna, ¿Y por cuánto te quedarás? Sé que tu internet no es muy bueno, será algo difícil hablar — dije mientras continuaba caminando.


— No, Aiden, no entendiste... me estaré yendo al Sur todo este mes para empezar a arreglar la casa de allá porque me iré a vivir al Sur después de las vacaciones de invierno, mi mamá lo lleva planeando desde el año pasado...


Sentí que todo se derrumbó, para las vacaciones de invierno faltaban apenas dos meses, él se iría... todo lo que había deseado durante mi adolescencia se iría.


— Perdón por no contartelo antes.


— Apuesto que será lindo vivir allá, tenías gallinas, ¿No? — dije, forzandome a sonreír y tratando de no llorar.


Steven me quedó mirando durante unos segundos, hasta que lo entendió, él siempre me entendía.


— De hecho, un animal se comió a mi gallina, ahora sólo tengo un gallo — me siguió la corriente mientras me tomaba de la mano disimuladamente.


Seguimos nuestra plática normal, abrazandonos de vez en cuando y bromeando sobre cuando se iría.


Al mes siguiente Steven me había comentado que se ausentaría de clases durante una semana porque iría al Sur, esa semana cambió todo.


Antes de él no tenía ni un sólo amigo, siempre había sido la chica callada y rechazada, así que jamás había sido buena haciendo amigos.


Steven me había presentado a sus amigos del salón: Alejandro, Thomás, Josué, Sebastián y Martín.


Fácilmente encaje con los chicos, se volvieron mis mejores amigos en menos de un mes, y apesar de todo seguían aquí, dándome sermones todos los días, aunque nunca siga sus consejos.


En esa semana en la que él se fue me acerqué a ellos.


Tal vez me acerqué demasiado a uno.


Terminé metiendome con el Alejandro, y aunque Steven y yo no teníamos nada oficialmente, no pude con la culpa y decidí ser sólo su amiga.


Ni siquiera me despedí de él el día que se fue, hasta el día de hoy me sigo arrepintiendo. La forma en la que me miró mientras estaba con los chicos, la forma en la que me miró mientras el Alejandro estaba acostado en mis piernas... Era algo que jamás me perdonaría a mí misma.


— ¿Nos estás escuchando, cerezo podrido? — dijo Thomás.


— No me llames así, imbécil.


— ¡Ahora la enojada es ella! — exclamó Alejandro, ofendido — Cherryman, tú eres la que se equivocó aquí, no nosotros.


Giré mi mirada hacia él para mostrarle mi dedo de en medio, sabían que odiaba que me dijeran por mi nombre real.


— Si no vas a llamarme Aiden, prefiero que me digas Cherrie y ya, idiota.


Desde los 12 años sabía que no me sentía conforme con mi género, ser mujer no era algo que me agradara, simplemente sentía que había nacido con el sexo equivocado.


A los 13 años descubrí que era transgénero, pero nunca tuve permitido hacerme algún cambio físico, así que hasta ahora seguía luciendo femenina.


De todos modos, sólo faltaban 3 años para que sea mayor de edad y me pudiera cambiar el nombre legalmente, así también podría empezar mi transición.


Por ahora, me conformaba sólo con que no me dijeran Cherryman, vaya nombre extraño.


Muy pocas personas me trataban de >él<, ni siquiera yo lo hacía por la costumbre, mas pero todos me decían Aiden, estaba conforme, era un inicio.


Mis amigos eran un poco pesados, aunque afortunadamente no solían molestar tanto con mi deadname, sólo en momentos en los hacía llegar a su límite, aunque aún así eso no los justificaba, pero lo aceptaba.


Antes de empezar a llevarme con ellos ni siquiera eran un grupo, era parejas. Alejandro con Tomás, Martín con Josué y Sebastián con Steven. Steven no les agradaba mucho en realidad, excepto por Sebastián, eran amigos desde pequeños. Por otro lado, Alejandro, Tomás, Martín y Josué sólo se llevaban con él por las tareas, Steven era el mejor alumno y les pasaba siempre las guías.


Ahora los tenía a ellos, no tenía al Steven, pero si a mis amigos, amigos que él me había dejado.


Sentía que en cualquier momento iba a llorar al recordar como era todo al inicio de año, decidí levantarme de la silla y pasarme la mano por la cara disimuladamente.


— ¿Quién quiere pizza? — dije, sonriendo.


— Si era es tu manera de aceptar que la cagaste, la acepto — dijo Sebastián parándose a mi lado.


— ¡Pizza, pizza, pizza! — cantó Josué.


Abrí la puerta y los miré, esperando a que reaccionen y entiendan.


— Vámonos, quiero salir a caminar. — dije minutos después al ver sus caras de confusión.


— Pensé que nos estaba echando — le dijo Tomás a Alejandro.


— ¡Yo tambien! Ya le iba a pegar otro almohadazo — respondió, soltando la almohada.


Por alguna razón extraña, Alejandro y yo no teníamos la mejor relación del mundo, después de lo que pasó, él y yo éramos de esos amigos que se golpeaban y se insultaban todo el tiempo, incluso bromeabamos con lo que pasó entre nosotros.


Giré los ojos mientras veía mi cama toda sucia cuando terminaron de salir los 4 pendejos, luego debería limpiar.


Sebastián fue el último en salir, se acercó a mí y me dió unas palmadas en la cabeza, como si fuera un perro, vaya forma de demostrar afecto.


Espero que sepas lo que estás haciendo, Aiden — dijo antes de salir.


Tragué saliva, en dos días vería a Steven, estaba nerviosa, habían pasado cinco meses desde que se había ido, y yo aún no conseguía superarlo.


Tomé mis audífonos y me los puse antes de salir, empecé a reproducir "Come back... Be here" de Taylor Swift.


Estos dos días serían bastante largos.