Love Maze

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Summary

Davy Taylor, una chica atractiva y excelente estudiante, que al ser Otaku y juntarse con los "frikis" de la universidad, su vida social y amorosa no es la mejor. Ray Allen, un joven apuesto que toda su vida ha odiado y temido a las mujeres, rompió recientemente con su novio Bean por haber descubierto una infidelidad. Dos jóvenes que no creían que encontrarían el amor luego de sufrir constantes percances en sus vidas, se enfrascarán en un viaje estruendoso de emociones, traiciones y complicaciones. Descubre la historia de Davy y Ray, una historia de amor que comienza siendo un engaño.

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Davy Taylor


Enero de 2021


—Deberías darme de cumpleaños una figura nueva de Power. Me lo merezco he sido buen amigo. — Respondió Hazel haciendo una carita de perro "tierno".


Hazel Grant uno de mis amigos es fan obsesionado de Power de Chainsaw man, su anime favorito. No lo culpo a mi también me encanta ese anime, pero no soy una obsesiva. Es tan obsesionado que en su habitación hay centenares de figuras de solo ese personaje, además no nos olvidemos de que en su cama, hay una almohada Damikakura, que usa para dormir. Tremendo enfermo.


—Dale, Dav. Eres mi amiga favorita. Tu eres la única que me puede cumplir este deseo, Fran nunca lo hará. — Suplicó Hazel alargando las palabras mientras enrroscaba sus brazos alrededor de mi brazo derecho.


—Ya tienes muchas figuras. Es suficiente. — Respondí  fastidiada, haciendo una mueca de disgusto.


—Eres muy mala. Tu sabes que el único amor de mi vida es la hermosa e increíble Power. No me dañes mis sueños, bruja. — Se puso a "llorar" mientras apachurraba su cabeza en mi hombro. Yo me solté de su agarre y le tiré una almohada en la cara.


—Deja de ser tan infantil. Conoce chicas reales, deja de ser un cobarde y sal con alguien real por una vez. —Le dije para volver a acostarme boca arriba en la cama, mientras abría la página del manga que estaba leyendo.


—Si, claro. Lo dice la que nunca ha tenido novio. —Declaró en tono irónico, para luego darse cuenta de lo que dijo e hizo una expresión de terror cuando me levanté de la cama y tomé otra almohada para empezar a pegarle repetídas veces en la cabeza, mientras el trataba de amortiguar los golpes cubriéndose la cabeza con los brazos.


—Ya. Ya, me rindo. No me pegues, no quise decirlo. Pero sabes que tengo razón. —Resignada, le doy la razón y me alejo de él, dejando a un lado la almohada entre mis manos.


—Oye. Hablando de Fran ¿Donde esta? — Hazel voltea su mirada hacia mí y se queda pensando un momento para luego responder.


—Supongo que en su habitación. Debe estar jugando LoL. —Mencionó Hazel con desinterés.


Si, como lo habeis notado. Hazel, France (mi mejor amiga) y yo vivimos en un departamento los tres juntos. Todos ayudamos a pagar la renta y la comida del apartamento cada mes. Puede que parezcamos inútiles, pero nos esforzamos por vivir bien.


—Iré a ver que hace, para que podamos decidir que hacer en la tarde. —


—¡Dile que no elija ver esos animes yaoi que a ella le gustan! ¡Me cansé de ver tios cogiendo! — Chilló quejándose. Yo simplemente reí y salí de la habitación.


Nuestro apartamento era pequeño, pero lo suficientemente grande para vivir los tres. Cada uno tenía su propia habitación, sin embargo, teníamos que compartir un solo baño todos, por lo que, nos peleabamos en las mañanas para decidir quién lo usaba primero.

Caminé por unos segundos por el pequeño pasillo que conectaba nuestras habitaciones y me dirigí a la habitación de France, que a diferencia de la de Hazel y la mia, tenía una puerta de color violeta oscuro. La toqué y nadie respondió, así que asumí que estaba jugando con los cascos puestos.


Entre a la habitación y observé el usual desastre que es su cuarto. Las paredes son de un tono violeta claro, que también tiene pegado por todas partes pósteres de diferentes animes y bandas de rock; a un lado, estaba su cama queen y su mesa de noche de roble oscuro, y por otro lado estaba su escritorio gamer junto con una estantería llena de libros y mangas. Ella se encontraba en su escritorio jugando su juego favorito, League Of Legends.

Encima de su cabello negro noche, tenía puestos sus cascos de gatito de color rosa bebé. Yo amaba sus cascos a decir verdad, eran adorables.


Luego de mirarla por unos segundos, me acerqué a ella y le moví a un lado sus cascos para que pudiera escucharme.


—¿Pero que hacés? Estoy jugando. —Se quejó enojada. Yo sonreí y hablé.


—Recuerda que cada sábado planeamos que hacer en la tarde. Despegate del vicio un rato y socializa con nosotros por lo menos por unas horas. — Ella se iba a quejar otra vez, pero decidió no hacerlo.


—Pero ¿Me dejaran elegir que ver? —Preguntó mirándome fijamente mientras embozaba una sonrisa pícara.


—No. No está vez. Hazel está cansado de ver yaoi, Fran. — Respondí y ella puso una cara de disgusto y se puso una mano en el pecho como gesto de ofensa.


—Voy a matar a ese imbécil ¿Como se atreve? — Refunfuñó apretando los labios y frunciendo el ceño de la frente.


—Calma, otro día eligirás tú. Hoy es turno de Hazel. — Traté de calmarla dando pequeñas palmaditas en su hombro. Ella suavizó su expresión.


—Esta bien, pero cuando me toque a mí, él no puede hacer ni una sola queja ¿Ok? —Solté una carcajada y a sentí con la cabeza. Ella por fin sonrió y también río conmigo un poco.



(...)



—¡No, no te mueras! ¡Maldita sea! — Chillaron entre lágrimas Hazel y Fran abrazándose. Cuando se dieron cuenta de esto, se miraron unos segundos y se separaron rápidamente con un gesto de asco en sus rostros. La situación era muy cómica, así que no pude evitar soltar unas cuantas risas.


Hazel y France tenían una relación algo extraña. Se quieren pero, se odian. No se quieren de manera romántica, se quieren más como el amor que siente un hermano mayor por su hermano menor.


—¡No te acerques a mi alimaña! — Le gritó Fran alejandose más de él.


—¡Sucia otaku! — Contraatacó Hazel, haciendo que Fran se parara del sofa en donde estaba sentada y se tirara a jalarle su cabello negro con  sus manos.


—¡Tu también lo eres, ser inmundo! — Lo siguió golpeando hasta que yo me acerqué a ellos y los separé.


—¡Ya dejen de pelear por una vez, por Dios! ¡Tienen más de 20 años, dejen de comportarse como niños! — Grité frustrada. Me tenían cansada sus peleas. Al principio son graciosas, pero cuando llegan al contacto físico por mucho tiempo, los detengo.


—Ya les dije que si volvían a tratarse así, los iba a castigar. Y como lo hicieron no les voy a comprar comida ni dulces por una semana. Ustedes tendrán que comprarlos por su propia cuenta. — Es verdad, yo era la que les daba mecato gratis todo el tiempo. Yo ganaba más dinero que ellos por mi trabajo, así que ya que me encanta ver a la gente feliz, les compraba sus dulces y comidas favoritas para verlos sonreír y ver sus rostros contentos. Sin embargo, no lo hacía todo el tiempo, este era uno de esos casos en los que no iba a darles nada para que así aprendieran a dejar de comportarse como niños.


Ellos me miraron angustiados y me rogaron que no lo hiciera, pero no les hice caso. Se pararon y me apachurraron con sus brazos en un intento de convencerme, ya que ellos sabían que me encantaba que me dieran abrazos, me sentía segura y querida, aunque esta vez no les funcionó y al darse cuenta de esto se fueron a sus habitaciones.


Y ahora que los había "castigado", iban a estar de mal humor todo el resto del fin de semana.