It Will Pass

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Summary

Aisha, una chica que vive con su padre, el hombre que debía protegerla, pero en vez de eso decidió jugar a ser el dueño de sus pesadillas. Cuando las desgracias tocaron a su puerta, ella dejó de salir, parte de eso era por petición de su padre. Axel, vecino de Aisha y a quien le causa mucha curiosidad la pelirroja, pero nunca se ha atrevido a hablarle, al menos hasta que nota los golpes en su piel cuando ella hizo acto de presencia en la ventana que daba a su jardín y se preguntó por qué siempre parecía tener los ojos bañados en desesperanza. Cuando Axel se anima a entrar en su vida ya es tarde, ella se había escapado, dejando a su padre al borde de la muerte y una bolsa llena de libros en la puerta de la casa de su vecino. Entre ellos había uno en especial que le traería muchos problemas, más tarde se daría cuenta de que es un diario. ¿Por qué lo hizo? ¿Sabía ella las consecuencias que tendría dejarle aquello? ¿Volvería por él? "No hay mejor secreto oculto que el que no se esconde".

Genre
Action/Romance
Author
Saray
Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

—Bien hecho, Aisha —me dice Amarion, mi hermano—. Has mejorado mucho.

Lo miro de reojo en lo que doy por finalizado mi entrenamiento.

—Gracias —le digo cortante pasando por su lado para entrar en casa. Él vuelve a hablar, deteniéndome.

—Solo dime que no quieres hablar y lo entenderé. No tienes que adoptar esa actitud.

—Pues no, Amarion. No quiero hablar —digo enfrentándolo—, ¿Ahora sí te preocupo? —baja la mirada sin saber qué decir— Déjalo —le doy la espalda retomando el camino.

Amarion y yo no siempre fuimos tan distanciados. Todo eso cambió cuando Adhara, nuestra hermana, murió. Solíamos bromear entre los tres. Solíamos ser los tres contra el mundo, pero la desgracia tocó a nuestra puerta y arrasó con nuestra familia, llevándose consigo a Adhara.

Nuestra familia nunca fue tan unida, pero no era incómodo. Sabíamos que a pesar de todo siempre estaríamos ahí para ayudarnos. Todo eso acabó cuando nuestra hermana fue encontrada en un motel, fuera de la ciudad, sin vida y con signos de haber sido abusada sexualmente. Después de eso, papá decidió inscribirme en una academia de defensa personal para poder defenderme dado el caso.

«No contabas con que tanto aprendizaje no te serviría de nada al tener un monstruo justo bajo tu techo, ¿No es así?»—habló mi conciencia.

Tiempo después, Amarion decidió comenzar a trabajar, así que por sus horarios ya no lo veíamos mucho. En mi caso decidí seguir entrenando, pues me ayuda a distraerme por un rato.

Por otro lado, con mamá todo fue más complicado. Entró en la primera fase del duelo. La negación. No podía aceptar la muerte de mi hermana y es que yo tampoco podía imaginar lo doloroso que era perder a un hijo de una forma tan atroz, pero que lastimosamente es la más practicada desde hace mucho tiempo por la persona que menos lo imaginas o por un maldito extraño que por diversión decide apagar tu vida.

Un año después, mamá decidió que nos mudaríamos a Londres, con la esperanza de iniciar de nuevo y de que todo mejoraría. Nadie replicó porque sabíamos que ella solo quería avanzar y dejar de esperar a su nena de 16 años todas las noches, deseando que cruzara la puerta con su gran sonrisa para luego decir que llegó sana y salva, que no nos preocupemos.

La casa era considerablemente grande. Consistía en una sala de estar muy espaciosa y cómoda, a su lado una cocina pequeña pero acogedora. Tenía cuatro habitaciones grandes con sus respectivos baños y un patio grande que papá me permitió ocupar para practicar mis métodos de defensa. El garaje estaba ocupado con algunas cajas de mudanza y otras que guardaban cosas de Adhara.

Mi habitación consistía en una ventana que daba al jardín de la casa de al lado, por lo que a veces observaba a Axel, mi vecino. Tenía estantes con libros ya que me gustaba mucho leer, mi armario y un tocador. También un pequeño baño pero muy cómodo y suficiente.

Todos nuestros deseos de querer avanzar se fueron por el caño cuando mamá fue diagnosticada con cáncer. No podíamos hacer mucho por ella. Todo fue mucho más complicado, pues teníamos que estar al pendiente de que tomara sus medicamentos y turnarnos para acompañarla a sus terapias, por lo que casi siempre faltaba a la escuela.

Mamá no pudo luchar mucho. La depresión que le causaba la perdida de mi hermana y su diagnóstico, terminó por consumirla. Un 28 de diciembre del 2016 mamá murió. Papá no podía con tanto, así que decidió que estar sobrio era vivir en constante agonía y se refugió en el alcohol para no tener que enfrentar la realidad.

Tiempo después, Amarion se mudó a un piso compartido. Solía visitarnos todos los fines de semana pero dejó de hacerlo porque ahora estudiaba y trabajaba al tiempo, por lo que no tenía mucho tiempo libre y estábamos a cuatro horas de distancia. Así que ahora nos visitaba una vez por mes o cada seis meses. El no vernos, ni llamarnos o intercambiar mensajes por pensar en que éramos una molestia para el otro terminó por distanciarnos, hasta ahora.


Llegué a la cocina y papá estaba en el refrigerador tomando una cerveza. Mi estómago se retorció al verlo, causándome náuseas. Aún recordaba la manera enfermiza en la que me golpeó y tomó hace una semana, excusándose con que tenía que comprender su duelo y que esa era su forma de desahogarse.

Se giró para mirarme de manera enfermiza dando un trago a su cerveza— Sabes lo que pasará si llegas a mencionarle algo de esto a tu hermano —habló en voz baja el monstruo que decía ser mi padre—. No va a creerte y en caso de que lo haga, le darás asco. No hará nada para ayudarte.

Sus crueles palabras ya no tenían ningún efecto en mí. Lo miré adoptando una expresión neutral en mi rostro y hablé— Y pensar que te convertiste en la misma mierda que mató a Adhara.

—¡No hables de tu hermana! —gritó— No te atrevas a mencionarla siquiera.

—¿Por qué? —pregunté con un deje de sarcasmo y diversión que no sentía— Creí que ahora estarías orgulloso de entender a la mierda que acabó con tu hija. Dime, ¿Qué se siente haberte convertido en el monstruo del que tanto luchaste por protegernos años atrás?

—Espérame en tu habitación —habló entre dientes, con sus facciones arrugadas por el enojo—. No aprendes que solo trato de protegerte. Solo intento prepararte para que no sufras tanto, en caso de que te ocurra lo mismo que a tu hermana— no me di cuenta de que empezó a rodear el mesón hasta quedar a centímetros de mí—. Deberías estar agradecida, ¿O tengo que castigarte otra vez para que aprendas de una vez por todas?

Me atreví a responder sin dejar de obviar el sarcasmo en mi voz— ¡Oh! Entonces, te estoy muy agradecida por cada maldita excusa que sale de tu boca todas las noches al intentar foll…

—¿Cómo que la preparas en caso de que tenga que pasar lo mismo que Adhara? —interrumpió Amarion entrando en la cocina y cruzándose de brazos. Papá estaba pasmado y tenía una clara expresión de horror al creer ser descubierto— ¿Alguno de los dos va a decirme lo que está pasando?

—Yo… —quería decirle todo a Amarion. Quería que me llevara con él para dejar de vivir esta mierda que poco a poco me consumía. Pero las palabras de mi padre llegaron a mi mente, cayendo en mí como un balde de agua fría, causándome inseguridades a la hora de querer contarle toda la verdad. Suspiré— No es nada. Iré a mi habitación.

—No, tú te quedas aquí —observó a papá, dándole una clara señal de que nos dejara solos.

Papá me observó con la burla plasmada en sus ojos y pasó a un lado de Amarion, saliendo de la cocina.

Amarion relajó su expresión y me observó— Sé que no somos muy unidos, pero sabes que puedes confiar en mí. Estaré ahí siempre que lo necesites, no lo olvides —yo no sabía qué decir, así que asentí sin apartar la mirada del mesón. El suspiró y se acercó para besar mi cabeza, se separó dedicándome una sonrisa sin despegar los labios y luego se marchó de casa.


Eran las 9:05 p.m

Antes solía correr a esta hora hasta mi habitación, para así poder observar a Axel. Él solía sentarse en el jardín a ver películas u series en su computadora, hasta que no volvió a hacerlo. Tiempo después supe que se había mudado de casa de sus padres. Dejé de verlo disfrutar de su maratón de películas y ya no tenía nada mejor que hacer. Ya él no estaba.

Me puse a pensar en que hablar con Amarion podría traerle problemas. No es que no confiara en él, pero papá tenía un don para complicarnos la vida. Me alegraba saber que mi hermano estaba viviendo su vida, aunque eso significara tener que pagar los platos rotos por él.

Sabía que las visitas de Amarion traían consigo reclamos; los reclamos irritaban a mi padre. Luego, toda esa molestia la descargaría en mí, ya sea golpeándome lo suficiente para no poder moverme en días o tomándome violentamente como lo hacía siempre.


Horas más tarde papá entró en mi habitación, cerrando la puerta detrás de sí. Sabía lo que me esperaba de aquí en adelante solo por pensar en confesarle todo a Amarion. Yo miraba en silencio el techo de aquella habitación fría, mientras escuchaba cómo papá desataba su cinturón.

Solo tenía que esperar a que todo acabara. Todo terminaría pronto… O eso deseaba.