Prólogo
─¿Qué me hiciste, Harry? ¿Qué jodidos me has hecho?─inquirió el mayor, no había reproche en su voz, más bien era genuina incertidumbre y un dejo de dulzura.
─¿A qué te refieres?─inquirió Harry frunciendo el ceño.
─Me refiero a ésta cosa que ha comenzado a crecer en mi pecho cada vez que te hago mío, ese sentimiento de euforia cada vez que te veo sonreír y la sensación de calidez en mi corazón cada vez que te beso─Louis acarició el labio inferior de Harry con el pulgar─. Hablo de cada vez es más difícil dejarte ir, es más difícil apaciguar las ganas que siento de moler a golpes a Adam cada vez que te toca, es jodidamente imposible para mí el imaginar que cada noche te vas a dormir con él y quisiera ser yo quien estuviera allí y no él.
─Louis─jadeó Harry, su corazón corriendo como un caballo desbocado.
─Hablo de que ya no puedo seguir negando esto que siento por ti─besó castamente los labios del rizado y luego pegó su frente a la suya─... te amo, Harry─murmuró el castaño–─me enamoré de ti.
Y entonces el mundo de Harry explotó en miles de pedazos, todo a su alrededor cayó, no existía absolutamente nada ni nadie más que él y Louis. Los hermosos ojos azules del castaño lo miraban como si fuese lo más hermoso, como si sólo existiera él y nadie más, lo miraban como si fuese todo su mundo, y eso golpeó a Harry como un meteorito.
─También te amo, Louis yo también me enamoré de ti─dijo en voz baja el rizado, lágrimas de felicidad inundando sus verdes ojos.
Y Louis sonrió, luego lo besó, y finalmente lo estrechó con fuerza entre sus fuertes brazos.