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RUMORES Y MENTIRAS
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"La mentira y el engaño tiene fecha de caducidad, al final todo se descubre, y al mismo tiempo la confianza muere para siempre"
Walter Riso.
I
Dentro de los siete reinos se difundió el rumor de que el príncipe Lucerys Velaryon estaba cautivo bajo los verdes, se dijo que fue encarcelado en las mazmorras siendo torturado por su tío, el príncipe Aemond Targaryen. Muchos rumores se difundieron algunos peores que otros e incluso la cabeza del dragón de Lucerys, Arrax estaba en una pica demostrando que tenían la ventaja, eso solo alentó esos rumores maliciosos
Los hechos surgen luego de que ambos príncipes se enfrentaran hace un año y medio al salir de Rocadragón en medio de una tormenta, se dice que en el camino fue perseguido por Aemond Targaryen y su dragón Vhagar, testigos afirman que Arrax cayó herido, encontrado en las orillas de la bahía sin embargo no se encontró el cuerpo del Príncipe Lucerys. Algunos sirvientes, guardias e incluso rumores en las tabernas dicen que el príncipe está dentro de la fortaleza roja y los que lo han visto siempre mencionan lo mismo «Su rostro está cubierto por seda, nadie lo puede ver» también mencionan que no está en las mazmorras o siendo torturado. Algunos incluso insinúan que está en los aposentos del príncipe Aemond Targaryen
Aunque cualquiera que conociera el pasado de ambos sabría que esos rumores no son más que chismes y palabrería de la gente
Los rumores se habían ido extendiendo por los siete reinos, algunos más crueles que otros, tras la captura del Príncipe Lucerys Velaryon todo había sido un caos, se decía que ambas partes intentaron llegar a un acuerdo pero al final ninguna de las partes aceptó
En tal desesperación la reina Rhaenyra Targaryen bloqueó cualquier barco con suministros a la fortaleza roja, y aunque le había costado mucho trabajo y vidas lograrlo, era un pago que estaba dispuesto a asumir, sin embargo la fortaleza roja no cedió, y continuó en negación a aceptar cualquier trato impuesto por la reina sin importarle la hambruna que se desató en el reino que derivó en múltiples saqueos, disturbios, las calles ya no eran seguras, el miedo, la ira se apoderó de todas las personas que marcharon a la sede del rey Aegon II Targaryen.
"¡Vamos!" Los hombres y mujeres que avanzan por las calles gritaron efusivamente “Adelante, tenemos que llegar, no vamos a dejar que nos aplasten”
Las calles se llenaron de gritos, lágrimas y sangre, la guardia real había enfrentado la alarmante situación pero ninguno de los bandos se dejó dominar, quizás el hambre, el odio obligó a todas aquellas personas a aguantar hasta morir
Al llegar a las grandes puertas las cosas se pusieron aún más fuera de control
"¡Exigimos ver al Rey!" Un grupo de hombres se amotinó, los pocos que lograron pasar murieron bajo las espadas de la guardia real. Todo empezó a ser insostenible
Erryk Cargyll con el pequeño grupo de hombres vestidos de mercaderes dio ordenes antes de ir por caminos separados "Busquen al Príncipe Lucerys en las mazmorras" no tuvieron grandes problemas, excepto se encontraron con la guardia real pero se resolvió a tiempo "... y ¡ Los demás siganme, iremos arriba, revisaremos cada habitación!" espetó Erryk "Si alguien lo encuentra, llévenlo a Desembarco del Rey, y esperen hasta que llegue el Príncipe Jacaerys Velaryon, solo él y nadie más, ¿lo escucharon?"
Todos asintieron, sabían que no sería fácil, no tenían idea de dónde tenían al príncipe, los de adentro murieron antes de dar información valiosa.
Cuando Erryk Cargyll encontró la habitación del príncipe Aemond, esta estaba custodiada hasta los dientes, había más de quince soldados de la guardia real listos para matar a cualquiera que quisiera entrar a los aposentos del príncipe, la lucha fue larga pero al final lograron avanzar, desafortunadamente, algunos perdieron la vida luchando contra la guardia real. Erryk Cargyll también había escuchado esos sucios rumores de que el príncipe no estaba en las mazmorras, o en algún otro lugar dentro de la fortaleza roja, sino que estaba aquí, en los aposentos del Príncipe Aemond, bajo extremo cuidado y que incluso el príncipe no dejaría entrar a nadie, ni siquiera la Reina Viuda, y cualquiera que intentara ingresar tenía que pedirle aprobación directamente a él, a nadie más
Cuando un informante le dijo aquello no estaba seguro si debia contarle a la Reina Rhaenyra Targaryen porque seguramente solo eran sucios rumores, ya que el informante jamas lo habia comprobado, solo eran habladurías de los sirvientes del reino pero al ver como esta habitación era custodiada los rumores comenzaban a tomar fuerza. Después de una breve revisión se aseguró que aquí, en una habitación extremadamente custodiada, no estaba el príncipe Aemond Targaryen, solo dos mujeres que lloraban de rodillas al suelo pidiendo clemencia
"¿Dónde está el príncipe Aemond Targaryen?"
Ninguna respondió, solo sollozaron, así que rápidamente me acerqué y agarré a una de las mujeres por el brazo, repitiendo la pregunta, ella respondió.
"El príncipe no está aquí, lo juramos"
Uno de los hombres que vino con Erryk Cargyll espetó "¿Quieres que creamos que esta habitación con más de quince guardias reales custodiando la entrada, solo estaba cuidando a un par de sirvientas? Deberíamos cortarles la lengua"
El hombre aceleró el paso con un cuchillo en la mano, ambos gritaron y suplicaron clemencia pero no tenían tiempo que perder en cualquier momento podía llegar la guardia real por lo que Erryk Cargyll tomó el cuchillo y sujetó a la joven mientras uno de ellos sacó la lengua al final intervino la mujer mas anciana
"¡Deja a mi nieta! Ella no tiene nada que ver con esto, el Príncipe Aemond no está aquí, aquí ... hay alguien más aquí" la mujer se acercó a una de las paredes mientras retiraba una pintura que mostraba ambos dragones en el cielo, cuanto más vio Erryk Cargyll se dio cuenta que los dragones eran Vhagar y Arrax de los príncipes Aemond Targaryen y Lucerys Velaryon, aparecían a la par en la pintura, ¿por qué el príncipe tendría esta pintura?
La mujer bajó la pintura al suelo revelando una habitación oculta, Erryk Cargyll tuvo que admitir que todo esto era extraño, que era lo suficientemente valioso para el príncipe como para tenerlo protegido bajo tal seguridad. No hubo muchos cambios, la habitación era muy similar, excepto que esta tenía el techo pintado como si hubiera estrellas en la noche y el porche se abría directamente al mar, Erryk notó la cama que estaba cubierta con un dosel de tela suave, y eso no le permitía ver más allá, pero algo dentro de el se movió y al acercarse, lo vio
Era el Príncipe Lucerys Velaryon pero era ...
"¿Aemond?"
La suave voz del príncipe resonó en la habitación
"¿Aemond eres tú? Por favor responde"
(...)
Meses antes.
"Lo siento, príncipe Aemond, no se puede hacer nada"
"¿Nada? ¿Revisaste bien?"
"Te aseguro mi principe que hemos estado dia y noche leyendo y buscando algo que pueda ayudar al principe Lucerys pero no hay nada ... "
"¡NO ME IMPORTA!" Aemond agarró al hombre por el cuello empujándolo contra la pared "No quiero esa respuesta de mierda, irás a buscar cualquier cosa y a cualquiera, algo que te ayude si no eres tú ..."
"¡Aemond!" El grito de la reina viuda resonó dentro de la habitación Sir Criston Cole agarró a Aemond para liberar al maestre "Ser Criston Cole, lleva al maestre afuera"
Cada una de las personas salió dejándolos solos, nadie habló por un momento Aemond solo se paró frente a la chimenea pensando
Alicent Hightower miró a su hijo, nunca lo había visto de esa manera, esta situación comenzaba a preocuparla, tenía que hacer algo con Lucerys Velaryon e incluso antes, le había planteado la idea de solo entregarlo a cambio de los suministros que Rhaenyra había ordenado bloquear pero Aemond se opuso a tal grado que fue capaz de amenazar a la propia Alicent con montar a Vhagar y quemar toda la fortaleza roja si le tocaban un solo cabello a Lucerys, al principio pensó que solo era venganza pero esto parecía ir más allá del rencor de aquella época
"Hijo..."
"Madre, déjame" espetó Aemond "Necesito estar solo, hablemos más tarde"
Alicent Hightower quería decir algo más, pero Aemond había avanzado a la habitación detrás de la pared sin siquiera mirarla, simplemente se alejó, esto comenzaba a cansarla
Aemond cerró la puerta detrás de él, y caminó hacia el balcón donde la luz del sol brillaba más y allí sentado en un sofá estaba Lucerys con los ojos al frente, uno de los sirvientes le estaba leyendo una libro, de repente el príncipe comenzó a reírse junto con el sirviente, Aemond sintió una punzada y rápidamente se acercó. La risa del sirviente desapareció cuando vio que Aemond había llegado pero Lucerys, al dejar de escuchar al sirviente, se preocupó
"¿Pasa algo Borris?"
"Déjanos" le espetó Aemond al sirviente quien luego de una reverencia abandonó torpemente el lugar dejándolos solos en la habitación
"¿Aemond?" Aemond no respondió, cada vez que miraba a Lucerys no podía evitar sentirse culpable quería arreglarlo claro que quería, tenía a todos los maestres buscando alguna cura pero hasta ahora no había ninguna respuesta
Aemond estaba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Lucerys trató de levantarse, pero casi instantáneamente tropezó y cayó al suelo, Aemond caminó hacia él e inmediatamente lo levantó y lo sentó donde estaba antes, luego se arrodillo frente a él y comprobó que no tuviera heridas graves
"Déjame, no me lastimé"
Aemond se detuvo "Lo siento"
"¿Por qué siempre dices 'lo siento'? Es molesto" Lucerys comenzó a acercar sus manos al rostro de Aemond pero no pudo encontrarlo, Aemond tomó sus manos y las sostuvo besándolas, Lucerys se sonrojó y trató de apartar sus manos pero Aemond no lo soltó y simplemente comenzó a besar más y más, subiendo lentamente, besando esa piel blanca y tersa, tan suave. Sostuvo la muñeca de Lucerys frente a su nariz, anhelaba su olor, le daba tanta paz en un momento como este.
“Mierda…”
Pero también le hizo sentir la necesidad de esconder a Lucerys donde nadie más lo supiera, donde no hubiera sirvientes a los que sonreír o que pudieran escuchar su hermosa sonrisa, diablos ni siquiera que pudieran verlo. Aemond seguía besando las manos de Lucerys y cada vez mas se abría paso entre sus piernas, en su mente rasgaba la ropa de Lucerys, y saboreaba su dulzura, se imaginaba lamiendo y chupando hasta saciar su sed, anhelaba saborear la humedad de su cuerpo, y sentir su sudor, sintió la intensa necesidad de abrirle las piernas y penetrar su agujero para eyacular sin parar; agarrarlo por la cintura, moverse sin parar, quería sentir su aliento y verlo debajo de él.
Aemond pensó que se estaba volviendo loco por Lucerys, llegando a un punto en el que solo quería encerrarlo en esta habitación, solo ellos dos, nadie más, al final solo quería escapar con Lucerys en Vhagar e irse
“ah…”
La misma voz de Lucerys lo volvía loco, agarró una de las piernas de Lucerys tirando de la ropa de noche que llevaba puesta. Aemond levantó la vista y pudo ver a Lucerys recostado en el sofá, manteniendo los ojos cerrados, reprimiendo sus suspiros
Aemond sintió la sensación de ardor, se estremeció violentamente al ver el rostro de Lucerys, comenzó a recordar cómo se sentía la pared interna de Lucerys llena de semen, recordando cómo su agujero lo apretaba con fuerza, mientras sus labios carnosos jadeaban su nombre.
"Aemond..."
Tan pronto como imaginó el aliento de Lucerys pasando por sus oídos, sus palmas ahuecando su delicada muñeca...
"¡Aemond!"
"¿Que pasa?" Todo había sido parte de su imaginación, y cuando levantó la vista pudo ver a Lucerys con cara de preocupación, estaba asustado en cambio Aemond solo estaba profanando esa dulce mirada.
"Nada, simplemente no me respondiste, ¿estás bien?"
Lucerys estaba preocupado por Aemond, últimamente parecía estar más cansado, y aunque no se lo demostraba, parecía que algo le molestaba, Lucerys esperaba que no fuera por su situación, ya que él ya había aceptado su condición. Cuando Lucerys llegó aquí, llegó en muy mal estado, su cuerpo había caído desde una distancia muy alta al mar, dejándolo casi al borde de la muerte. Afortunadamente, su tío, Aemond Targaryen, lo salvó. Lucerys no recuerda mucho de lo sucedido, ya que había perdido gran parte de su memoria, dejando solo recuerdos de infancia
Aemond le dijo que había tenido un enfrentamiento con uno de los jinetes que estaban del lado de su tío abuelo, Daemon Targaryen, pues según su relato, luego de que el rey Viserys muriera, reclamó el trono, Daemon terminó matando a su madre la Princesa Rhaenyra Targaryen y a sus hermanos, la noticia lo devastó al punto de no levantarse de cama durante meses
Esa no fue la única desgracia, pues al caer desde tan alta distancia y estar al borde de la muerte perdió completamente la vista, un día al despertar no vio nada más que oscuridad, también comenzó a perder el 60% de su audición, los maestres le dijeron que llegaría un día en que se quedaría completamente sordo por eso mismo Aemond siempre estaba enojado con ellos
"Mientras estés aquí, estaré bien" reflexionó Aemond besando la palma de su mano.
Cerca del sofá donde estaba sentado Lucerys había una bandeja con algunas medicinas, eran las que Lucerys debía tomar todos los días a la misma hora pero estaban ahí y no parecía haberlas tomado.
"¿Tomaste tu medicación Lucerys?"
Lucerys odiaba esa medicina, era horrible y tenía un sabor amargo que aunque la bebiera disuelta en agua, no se le quitaba.
"Quiero ir a dormir"
Los maestres siempre batallaban para que él tomara su medicina e incluso Aemond había caído en la manipulación de Lucerys, casi siempre diciendo que tenía sueño u otras veces besándolo tan apasionadamente que Aemond se olvidaba de la medicina por completo
Aemond tomo la medicina al abrirla se dio cuenta porque la odiaba tanto, su olor era horrible pero gracias a esa medicina Lucerys había mejorado "Debes tomarla ahora"
"Lo siento, pero no puedo soportarlo. En serio voy a vomitar..."
"Tomala"
"Uf... siento que voy a vomitar".
“Incluso si vomitas debes hacerlo”
"No quiero"
"Lucerys"
Lucerys cerró los ojos a regañadientes, esperando que los abriera de nuevo, Aemond suspiró suavemente, luego vertió la medicina en el vaso de agua, lo revolvió y luego se lo bebió. Bebió mucho, pero su garganta no se movió, Aemond inmediatamente bajó su cuerpo y agarró suavemente la barbilla de Lucerys, presionando sus labios contra los de Lucerys, tratando de girar su cabeza sin fuerzas, y la obligó a abrir la boca.
"Mmm…"
Aemond empujó el agua medicada a través de sus labios entreabiertos, Lucerys negó con la cabeza para no beber nada, pero Aemond lo atrapó y lo mantuvo intacto, el agua medicinal que no podía beber se derramó de sus labios.
“No… um… de … "
Aemond repitió la acción silenciosamente. La manzana de adán de Lucerys no se movio hasta que subió y bajó lentamente la medicina paso por su garganta, Aemond miro como las lágrimas en los ojos de Lucerys decendian
"Ya no ... "
“… ¿Puedes beber solo?” preguntó Aemond, incapaz de dejar de mirar lo maravilloso que se veía Lucerys con las gotas de agua medicinal deslizándose por la comisura de sus labios. "¿O quieres que te ayude?"
"N-no... Ya terminé de beberlo, no quiero más, quiero dormir, llévame a la cama" Las palabras de Lucerys eran apenas comprensibles mientras comenzaba a tartamudear por el nerviosismo, su rostro y el parte detrás de sus orejas y cuello, estaban sonrojados "¿Escuchaste? Ya no..."
Aemond pasó el pulgar por la comisura de los labios de Lucerys, limpiando las gotas que seguían cayendo, luego tomó aún más medicina, repitiendo la acción desde el principio. Lucerys se negó con el ceño fruncido, aunque sus labios se separaron más fácilmente que la primera vez.
"Um, uhm..."
Lucerys, que se vio obligado a beber el agua medicinal, pronto se volvió dócil y cuando el agua entró en su boca, ya no se negó, sino que la tragó, dejándola correr suavemente por su garganta. La membrana mucosa seca se vuelve suave y húmeda, y el estómago vacío se hincha, los ojos se vuelven vivos y eufóricos. Aemond miró a Lucerys jadeando superficialmente, sus labios ligeramente separados debajo de él, sus ojos se encontraron mientras él limpiaba el agua dulce de alrededor de sus labios rojos con la punta de sus dedos.
"Ah ... "
Lucerys inclinó la cabeza y rozó sus labios contra los de Aemond, los labios empapados de agua medicinal se adhirieron suavemente. Lucerys rozó sus labios contra los de Aemond, exhalando suavemente mientras emitía sonidos placenteros, estimulando cuidadosamente la mucosa.
“Um….”
"..."
Aemond, que no rechazó tal oferta, abrió levemente los labios y tocó la membrana mucosa, probando cuidadosamente el toque y la calidez del otro, el beso, que solo se adhiere a los labios entreabiertos, naturalmente se vuelve más espeso, y al mezclar la lengua caliente, golpeó ligeramente como si buscara un oponente enfrentándose profundamente.
"Ah ... "
Cada vez que Aemond besaba suavemente los labios hacia arriba, un gemido reprimido se escapaba de la garganta de Lucerys.
“Hum… mm, eso…”
Aemond devoró el gemido húmedo de Lucerys y lo besó más profundo, explorando debajo de su lengua, temblando de emoción mientras acariciaba sus pezones, tocó suavemente la otra protuberancia y deslizó cuidadosamente su mano debajo del pijama que el llevaba puesto, y antes de que pudiera continuar, Lucerys lo detuvo.
"Aquí no... Ugh... alguien... alguien puede vernos" Aemond había olvidado por completo dónde estaban, estaban en el balcón al aire libre. Lucerys no sabia que nadie podía verlos, la vista estaba dirigida hacia el mar y, a menos que tuvieran un dragón, no sería tan fácil.
"Entonces será mejor que no hagas tanto ruido"
Aemond bajó por completo el pijama de seda de Lucery, dejándolo a un lado, luego se inclinó más cerca y lamió los labios hinchados de Lucery durante mucho tiempo, luego envolvió su mano alrededor de su pene erecto.
“Mhn….”
Los labios de Lucerys se separaron mientras trazaba el pene ya ligeramente húmedo en su mano. Las lenguas estaban densamente cubiertas de mucosidad que se pegaba de nuevo. La respiración y la saliva, constantemente yendo y viniendo de uno a otro, Aemond rozó lentamente el pene en su mano. El pilar duro se envolvió en la palma de la mano y se presionó suavemente, estimulando el glande con los dedos índice y medio. Frotando suavemente la uretra donde fluía el fluido acuoso, Lucerys torció su cintura dolorosamente.
“Ha, sí…”
Lucerys se tapó la boca con ambas manos evitando de alguna manera amortiguar esos sonidos, la mano fuerte pero lenta lo seguía llevando hasta el tope, cada vez que Aemond chupaba su lengua era como si sus genitales fueran estimulados, la respiración de Lucerys se hacía pesada, con cada movimiento enviaba escalofríos por su columna. Su perineo y caderas rápidamente se llenaron de líquido
Aemond siendo más persistente tocó las zonas sensibles, la lengua roja fue succionada como si se estuviera derritiendo y el pene empapado fue estimulado con tal fuerza que la sangre se acumuló, cuando los labios de Aemond se separaron por un momento, debido a los gemidos, con su lengua jugó y acarició
sus pezones. Temblando por todas partes, Lucerys no podía razonar fácilmente, tomó la mano de Aemond, quien se encontraba jugando con uno de sus pezones, y la colocó entre sus piernas
"Rápido ... lo quiero"
El razonamiento de Lucerys voló cuando Aemond había comenzado a besar sus muñecas, solo podía pensar en una cosa y ese era su intenso deseo de sentir a Aemond dentro de él. Al darse cuenta de cada sensación y el calor que se acumulaba en su mitad inferior, se bajó la ropa interior y luego abrió el agujero con los dedos frente a la atenta mirada de Aemond.
"ah ... Hmha..."
Con los ojos perdidos en el calor que se acumulaba en su interior, Lucerys apresuró a Aemond, que no se movía, por otro lado Aemond vaciló por un momento y luego se movió de nuevo con un suspiro de satisfacción. Su mano se arrastró hasta el trasero de Lucerys, empujando su dedo entre los suaves montículos, el húmedo agujero se retorcio y tenso, Aemond apreto los músculos de su mandíbula, estimulando hábilmente los pliegues irregulares, presionándolos lo suficiente
Tocando el trasero insistentemente con sus dedos índice y medio, Aemond se tragó los labios de Lucerys, tan pronto como sus carnes se envolvieron, los dedos penetraron el agujero.
"Mmm…."
Aemond insertó sus dedos profundamente, chupando la saliva de Luceys, quien gimió dulcemente. Cavó en la pared interior e inmediatamente la sacó, lo suficiente para que Lucerys apretara su trasero contra los dedos
“Ah …”
Lucerys bajó la cabeza con una sensación de hormigueo, agarrando y estirando lentamente la mano que le quedaba, pero no podía superar la emoción. Aemond repitió los movimientos, palpando de nuevo entre la entrepierna de Lucerys, que se masturbaba, en cuanto sus dedos tocaron los arrugados pliegues, abriendo de nuevo el agujero con fuerza.
"Humm..."
Los dedos rectos se movían dentro y fuera de la pared interior, el sonido de sus cuerpos mezclándose se extendió por toda la habitación solitaria, Lucerys, poco después de jadear y frotarse el pene, derramó semen blanco, soltando un gemido que fue absorbido por el beso de Aemond y desapareció sin dejar rastro
Cuando terminó el beso, dejando finalmente a Lucerys respirar, Aemond miró fijamente al hombre frente a él, las cejas oscuras brillando por la humedad, las mejillas esponjosas, una nariz y labios pequeños, esos labios que con un solo beso podrían elevarlo al cielo ahora estaba hinchado por la fricción. Todo en Lucerys era perfecto.
La parte delantera de los pantalones de Aemond estaba abultada, miré hacia arriba una vez más, saboreando el aroma que descubrí en el cuerpo de Lucerys, quien estaba apoyado en el sofá dejando escapar suspiros superficiales.
"¿Puedo ponerlo?"
Al escuchar a Aemond, Lucerys se sorprendió por su tono suave y tembloroso, difícil de creer que esta era la misma persona que monta uno de los dragones más grandes. Lucerys solo asintió y murmuró un suave "... sí"
Aemond condujo a Lucerys al dormitorio, lo acostó en la suave cama y comenzó a besarlo lentamente en la cara, se desabrocho rápidamente los pantalones y tan pronto como se los bajó, apareció un gran pene rojo y duro y aunque Lucerys no podía verlo, podía sentirlo rozando su abdomen. Aemond separó con cuidado las piernas de Lucerys y en cuanto sus cálidos cuerpos se juntaron, entró en el agujero de su sobrino.
“¡Ay, eh..!”
Con una estocada fuerte llenó las profundidades de la pared interior, Aemond mordió sus labios y movió la cintura antes de que volviera a atrapar los lóbulos de las orejas de su sobrino. Levantando la espalda de Lucerys y aplicando fuerza a su cintura, escuchó un gemido acalorado estallar cuando los labios entreabiertos se volvieron a entrelazar mientras los movimientos de su cintura rápidamente se volvían más feroces.
"¡Puck, Puck!"
Tenían una urgencia abrumadora de saciar su ser el uno por el otro, Aemond estaba enloquecido por el bello rostro de su sobrino por otro lado Lucerys colgaba de los hombros de Aemond y trataban de abrir sus piernas lo más posible, sin embargo, era difícil soportar las embestidas en su entrepierna
“¡Sí, ahhh, ahhh…!”
Gimiendo en voz alta, Aemond se aferró a los muslos de Lucerys y separó sus piernas, su pene duro entraba y salía de la abertura sin cesar, llegando tan profundo en su estómago, un bulto sobresalía de su abdomen y podía sentir sus testículos golpeando sus nalgas. Aemond miró a Lucerys, temblando de placer, la carne sensible y al rojo vivo se aferró con fuerza al pene cuando entró en el agujero; sus genitales se rozaron suavemente uno contra el otro, sus cuerpos, que habían estado excitados durante mucho tiempo, rápidamente alcanzaron el clímax, Lucerys alcanzó rápidamente su orgasmo.
Aunque Aemond estaba muy emocionado, no se apresuró, solo trató de darle más satisfacción a Lucerys, de repente sacó su pene que estaba cavando suavemente y tan pronto como el agujero se cerró por reflejo, atravesó las arrugas y perforó la pared interna
“Ae, mond… Ohh, siiii… por favor… oh…”
Gimiendo repetidamente varias veces, Lucerys clavó sus dedos en las sábanas, una vez más eyaculó un chorro de semen, curvó su columna y sintió el aire caliente e inmediatamente después Aemond estuvo dentro de él nuevamente.
"¡Ja, eh...!"
El semen se disparó en el pecho de Aemond, pero eso no impidió que su cintura se moviera mientras abrazaba al tembloroso Lucerys, constantemente cavando en el cálido y suave interior.
Después de que Lucerys eyaculó, pensó que se había desmayado y jadeó, tuvo una erección de inmediato y sintió una fuerte presión en el estómago, sintió que su estómago estaba a punto de partirse, tal vez era cansancio porque cada vez que él y Aemond tenían sexo, terminaba superado por el agotamiento, así que al menos ahora quería descansar solo dos minutos eso es todo lo que Lucerys necesitaba para poder continuar. A tientas con la mano tocó la cintura de Aemon y lo detuvo.
"...Ae, mond solo espera... un momento..."
Tan pronto como se separó la cabeza del pene, se derramó semen blanco de los pliegues del orificio.
“Ahhh”.
Lucerys dejó escapar un breve suspiro y su cuerpo se estremeció ante la sensación de vacío. Aemond luego de terminar de eyacular, tomó su pene que no había perdido su erección, y se presentó nuevamente por sus arrugas, ayudado por el semen que rebosaba por el orificio.
"Oh…"
Lucerys se negó encogiéndose de hombros. Aemond tensó los músculos de las caderas y abrió paso a través del agujero empujando con fuerza nuevamente en la pared interna. Tan pronto como tomó posesión de su interior, Lucerys gimió y arañó la espalda de Aemond
“Aemond … detente”
“Solo un poco más, un poco más …”
Sus piernas pronto se separaron cuando sintió la suave estimulación en el punto sensible que respondió de inmediato, sus nalgas se aflojaron para que no le doliera y una vez más el dulce aliento se movió entre sus labios poco después de que Lucerys, muy excitado, puso su brazo alrededor de Aemond esté se movío suavemente entre sus piernas, tan pronto como vio los ojos embriagados de placer de su sobrino, lo beso como si nunca se hubieran besado, como si lo estuvieran esperando.
Después de innumerables orgasmos y eyaculaciones, el sexo no terminó, los cuerpos mojados chocaron entre sí. Lucerys estaba casi agotado por Aemond, la cama junto con las sábanas estaban llenas de sus fluidos mezclados. Aemond sintió una sensación de eyaculación y sacó su pene, como si estuviera tratando de resolver el problema
“Uhhh…”
Su polla finalmente perdió algo de su dureza, luego vio cómo el semen escapaba goteando por el agujero rosado de Lucerys
"¿Que vas a ... ?" Lucerys sintió que Aemond presionaba su pene contra su agujero, tratando de empujarlo, así que él lo empujó contra su pecho y se negó
“Loco… ¿cuántas veces vamos a hacer esto?”
"O... ¿No te gustó?" Aemond dejó escapar un sollozo.
Y aunque Lucerys no podía verlo, estaba seguro de que solo estaba haciendo una rabieta, siente pena por Aemond pero no puede más, tenía sueño y quería dormir y si intentaba "consolarlo" su cuerpo no lo soportaría más
Lucerys lamentó no poder ver su rostro. No estaba seguro de qué cara tenía en este momento. ¿Estaba molesto o estaba decepcionado? Tanteó su mano hacia adelante en busca del rostro de Aemond, lo primero que sintió fue el parche que cubría su ojo, Lucerys se lo quitó en ese momento pero Aemond trató de detenerlo, su sobrino solo murmuró un 'está bien'. Dejando libre esa zona de la cicatriz, las puntas de sus dedos rozaron suavemente los labios de Aemond quien parecía estar sonriendo, Lucerys tenía miedo de olvidar su rostro, ¿y si el rostro de Aemond solo se volvía borroso al despertar? ¿que se suponía que debía hacer? No pudo evitar asustarse ante tanta imaginación.
Aemond podía sentir el suave toque de Lucerys, sonrió cuando la sintió hacer eso, amaba que el siempre tocara su rostro en cada oportunidad, besó la mejilla de Lucerys suavemente, y luego ambos se acostaron juntos. Lucerys se durmió casi de inmediato, su rostro era tan angelical que era hermoso. Anhelaba los momentos como este.
Aemond sabía que llegaría el día en que tendría que ver a Lucerys quedar completamente sordo y ya no sería capaz de escuchar todas las cosas que él quería decir y solo pensar en eso lo hizo sentir miserable, pero al menos estarían juntos, al final no se arrepintió de haberle mentido a Lucerys las mentiras a veces eran necesarias y estaba claro que si Lucerys supiera que su madre y sus hermanos estaban vivos se iría con ellos ... toda esa pandilla de traidores envenenaría su mente
Aemond, sin darse cuenta, presionó el cuerpo de Lucery contra su pecho.
" ... me lastimas" susurró un somnoliento Lucerys
"Lo siento ... "
FIN