Revancha

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Summary

Alina ha pasado la noche con el esposo de su mejor amiga. A la mañana siguiente debe lidiar con un conjunto de sensaciones nuevas que le abruman y rompen la tranquila monotonía de su propia de su vida. Enfrenta una mezcla de emociones nuevas como la culpa, el dolor, el desamor... y la lujuria. Ha llegado el momento de reconstruir su fallida vida.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Alina

Alina vivía en la región montañosa de Salzkammergut, Austria, a las orillas del lago Hallstatt. La bella mujer había nacido muy cerca de allí, en Sankt Georgen im Attergau, que quedaba un poco más al norte. Pero en su juventud había conocido el lago y siempre le atrajo la vida tranquila y agradable de ese pintoresco pueblo, rodeado de pinos y montañas que parecía encapsular el valle.

Ahora estaba esperando relajada al camarero en el interior del salón de un pequeño café del pueblo. Estaba sentada en una cómoda mesita justo al lado de unos grandes ventanales. Era un día frío y húmedo. Desde su lugar podía observar el lago, cubierto de una mezcla de neblina y una fina lluvia que caía mientras daba un tono melancólico al paisaje.

Parecía que la tristeza le había invadido su alma. Se sentía nostálgica y en la soledad del momento no dejaba de reflexionar. Absorta en sus pensamientos, apenas escuchó al mesero, que cortésmente le dejó una taza humeante de café acompañado de un par de bocadillos de chocolate. El hombre le dirigió una leve reverencia, y mostrando una suave sonrisa se alejó para dejarla nuevamente con sus pensamientos.

Calladamente decidió esperar a que las gotas dejaran de caer antes de partir a su trabajo. Pensó en la noche anterior, en la que su recato habitual se había visto desbordado por el deseo y la lujuria acumulados en las semanas que habían precedido al desenlace inesperado.

Había pasado la noche con Alphonse, el marido de su amiga de toda la vida, Lena. Sentía una mezcla de suciedad, desencanto y sobre todo, incomodidad. Tal vez a su amante ocasional le pasaba algo parecido.

Pensó en los acontecimientos que le habían desbordado. Retrocedió a la mañana temprano, cuando el día había iniciado con un cielo claro y despejado. Completamente desnuda, se había despertado muy temprano, casi de madrugada. Había deslizado su cuerpo silenciosamente entre las sábanas para no despertar a Alphonse, se había duchado y, una vez cambiada, abandonó la casa. No dejó ninguna nota. Miró por unos instantes al hombre y supuso queentendería. En todo caso, ya se verían más tarde o más temprano.

No tenía ninguna idea sobre lo que sucedería a partir de allí. En realidad, no le importaba demasiado. Alina estaba casada desde hacía muchos años con Johann. Se habían conocido con Lena en la época de estudiantes de facultad. Juntas, habían crecido y luego de conocerlos, se comprometieron con sus actuales maridos. Los cuatro se habían vuelto inseparables. Hasta ahora, pensó amargamente.

Un dejo de dolor le atravesó el alma al entender que todo había cambiado en unos instantes para su pequeño universo de cuatro.

Tomó un sorbo de café mientras recordaba algunas escenas de la noche anterior. Le venían imágenes que al azar daban vueltas en sus pensamientos. No podía dejar de pensar en las caricias lascivas que se propinaron con Alphonse. Nunca se lo habría imaginado en ese rol. Simplemente había sucedido. Se había asombrado tanto de las cosas que había hecho espontáneamente, que llegó a pensar en sí misma como en otra persona. Johann nunca le había hecho sentir lo que experimentó la noche anterior.

Sin quererlo ni planearlo, se estaba excitando nuevamente. Trató de pensar en otra cosa.

Lejos de mejorar, el clima había empeorado. Sintió la vibración de su teléfono. Miró el display y la foto de un sonriente Alphonse le invitaba a hablar. Ignoró al dispositivo sin molestarse en contestar. Seguramente tendrían mucho tiempo para hablar. Sólo que no quería hacerlo ahora. No deseaba sentirse presionada. Por ahora, tenía muchas cosas para pensar.

Le pareció que el camarero le observaba demasiado. Sonrió para sí misma. Una conciencia culpable era difícil de controlar. Pensó en lo difícil que podía ser llevar una doble vida. Las emociones que un alma transitaba mientras los acontecimientos y el azar precipitaban todo tipo de pensamientos. La fragilidad de la vida, los pequeños detalles que finalmente se descontrolaban para dejar pequeños indicios aquí y allá. La catarata de conclusiones que se generaban con esos minúsculos indicios cotidianos que terminaban destrozando tantas vidas.

Recordó los terremotos pasionales, los gritos histéricos y las escenas dantescas que no pudieron explotar. Y la sensación de impotencia y cólera que le había envenenado el alma. Experimentaba en carne propia el amargo sabor de los engaños y las heridas que tardarían un tiempo en cerrar. Todo eso había sido inevitable. Las cosas habían terminado explotando, mientras se rompía el armónico orden natural en el que vivía.

Ninguna mentira persiste indefinidamente. Puede parecer que el final está lejos y que tarda mucho tiempo en llegar. Pero como Alina había experimentado, todo llega. Y como la última parada de un viaje, todo camino llega a un final. Y así las vidas se terminan transformando.

Alina nunca pensó que acabaría siendo amante de Alphonse. Simplemente sucedió. Dos almas inmensamente solitarias y desdichadas se habían encontrado. Y ahora su conciencia no le dejaba en paz.

No se sentía sucia ¿Por qué debería sentirse así? Irónicamente su alma apenas podía sentir algo de culpa. Se preguntaba honestamente si deseaba enamorarse nuevamente. ¿O simplemente se había dejado llevar por un momento de lujuria?

Tendría que averiguarlo. Se habían producido muchas heridas hasta ahora como para lastimar también a su casual amante de una noche. Era por eso que no quería hablarle.