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Summary

Dandy Gay Neiman, ingenioso y atrevido, es una figura controversial que lleva su orgullo gay con honor. Y no, no estamos hablando de su apellido. Su personalidad brillante deslumbra a todos los que se le acercan, aunque en su interior, es un alma agónica vagando por un cementerio de dolorosas verdades. ¿Su mayor pecado? Darle color al mundo gris predestinado para él, incluso antes de su nacimiento. Dandy Gay nació para romper moldes. Entre la presión familiar y el acoso escolar, descubre un amor prohibido. Su historia es la más conmovedora y polémica de la saga MAS. Un viaje de lágrimas, valentía y aceptación personal. El libro que convierte a Dandy en el alma de la saga.

Status
Complete
Chapters
50
Rating
4.6 5 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

«Solo los astutos sobreviven en un mar repleto de tiburones, recuérdalo siempre, Dandy. Mi pequeño caramelito multicolor».


—¡Felicitaciones, Sr. Gay Veccio! Es usted padre de un hermoso niño —aunque el mencionado reprobó la palabra utilizada por la enfermera, su atención se enfocó en aquel pequeño envoltorio que ella sostenía en su regazo.

—Mi fuerte y sano primogénito. Mi primer hijo varón —corrigió, enfatizando cada palabra e intimidando a la mujer con solo una mirada.

Muy pronto, el resto de la familia se hizo partícipe del momento y se acercó a conocer al nuevo integrante. Benedict mostró a su hijo con orgullo frente a su hermano Bernard y a Betania, madre de ambos. La única que preguntó por la salud de Carmín, la exhausta mamá primeriza, quien descansaba en la habitación asignada por el hospital.

Abigail, esposa de Bernard, se acercó a ellos llevando de la mano al portador de un par de atractivos y curiosos ojos grises, Lance Gay Veccio. Su hijo de tan solo dos años de edad, quien estaba ansioso por conocer a su futuro compañero de juegos y travesuras. Al primero de ellos porque, en el vientre de su mamá, se gestaba otra vida que, muy pocos meses después, también vería la luz, su hermanito Lester.


—Nuestro bebé es hermoso —escuchó el comentario de su esposa y Benedict odió esa manía de las mujeres de usar palabras tontas para describirlo todo.

—Bernard pronto tendrá dos, debemos apresurarnos con mi otro hijo varón —Carmín lo miró con reproche, pero él ni siquiera se inmutó.

—No llevo ni un día siendo madre. ¿Y ya me presionas para tener otro bebé? —le refutó, indignada, por esa obsesión de querer superar a su hermano siempre— Aunque vuelva a embarazarme pronto, ¿qué sucedería si nace una niña en vez de un varón?

Le preguntó con retintín, pero la severa mirada de Benedict la estremeció al comprender su intención.

—Solo tendremos hijos varones —zanjó, inflexible. Carmín quiso replicar, pero ligeros toques en la puerta frenaron su acción.

El pequeño Lance se liberó de la mano de su abuela Betania y corrió hacia donde estaba su primo.

Muy pronto la habitación estuvo llena de personas, regalos y buenos deseos para el recién nacido. Las mujeres conversaban amenamente sobre el nombre más indicado para el bebé, siendo que la abuela estaba cansada de que, durante varias generaciones, en la familia solo se usaron nombres repetidos. Heredados de padres a hijos y siempre con la letra B como inicial.

Abigail sugirió iniciar una nueva etapa utilizando la letra L, dado que ya tenían a un Lance y a un Lester en camino. De inmediato comenzó una lluvia de sugerencias tales como: Lucas, León, Luciano, pero, aunque ellas no lo tomaran en cuenta, el padre del niño haría valer su autoridad.

—Mi hijo se llamará como yo —aclaró, levantando la voz—. Benedict Gay Neiman.

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