Prólogo
La gente suele criticar la mayoría del tiempo, son humanos y eso es lo que ellos hacen. Aunque jamás critiqué a nadie, más bien envidié. Envidié el hecho de que muchos tuvieran todo en sus manos y lo desperdiciaran frente a los que no lo tienen, envidio como ellos respiran sin dificultad mientras que otros apenas podemos hacerlo con normalidad.
— Lo hiciste bien hoy — sonrió tomando su teléfono móvil.
— Es mí trabajo.
— Y uno muy bueno pequeño — se puso de pie tomando su sacó — Ya deposité el dinero, gracias por tus servicios Omega.
Cómo dije, odio y envidio a esas personas. Pero también siento lástima por ellas. Los tipos como ese hombre que acaba de salir de la habitación, lo tienen todo pero nada ni nadie los sacia, nada llena su ego y siempre buscan tener lo que no pueden conseguir, o directamente utilizan uno de los métodos más rápidos de todos, sus billeteras.
Siempre pensé de esta forma con respecto a estas personas. Y nada me haría cambiar de opinión. Todos en el mundo son así de interesados.
La vida es así de complicada para algunos y sencilla para otros.
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