Distante
Se sentía bien.
Desde sus pies hasta su cabeza, todo se sentía bien.
Sentir la respiración del otro en su nuca se sentía de maravilla y saber que ambos estaban entrelazados y acobijados para darse el calor necesario por el frío que el invierno brindaba lo hacía sentir como el cielo, pero toda esa comodidad y nube de fantasía se esfumó cuando el rubio, su hyung, se removió para salir de entre los brazos de Jungkook.
— Kookie, haces tanto ejercicio que cada vez que me abrazas siento que fuera tu saco de boxeo. Un día de estos me aplastarás —Jimin río para levantarse completamente y ponerse las zapatillas.
— ¿A dónde vas? —Jungkook odiaba sonar curioso o metido pero le salía cuando se trataba de Jimin. Quería saber hasta a qué hora se bañaba, si fuera necesario, solo para estar seguro de que no estuviera en brazos de otro.
— Yoongi hyung me llamó a su estudio, debo estar ahí. Nos vemos, Jungkook —y sin dejar que el pelinegro rechistara, Jimin salió en camino al estudio del rapero.
Últimamente Jungkook sentía que Jimin disminuía su tiempo con él. Hubieron muchas veces en las que ambos pasaron juntos todo el día y aquellos momentos eran oro para el más pequeño pero en los últimos meses el rubio escapaba de sus salidas o simplemente no interactuaba con el contrario en todo el día. Le fastidiaba mucho que Jimin lo haya dejado de lado.
Se levantó dispuesto a meterse en el estudio con ellos, con el fin de estar más cerca del rubio, pero al salir de su habitación se encontró con la inesperada visita de Taehyung, quien estaba a punto de tocar la puerta.
— ¡Oh! Hola, Jungkook, justo estaba por llamarte.
— ¿Necesitas algo? Estoy ocupado.
— Jin hyung me mandó a decirte que vayas a comprar las cosas del almuerzo, hoy cocinas con Yoongi hyung y hobi hyung —Jungkook agradeció en secreto aquel recordatorio ya que lo había olvidado por completo. — Y... ¿Está Jimin? —Jungkook negó y explicó dónde se encontraba su hyung.
Obligado, no le quedó más que agarrar sus zapatos, sus llaves y salir al mercado más cercano para comprar los ingredientes de la lista de compras.
💐
Un estruendoso timbre sonó dentro del estudio causando molestia al dueño del lugar. Aquel aparato servía para que él se diera cuenta cuando alguien estaba fuera de su estudio, y es que las paredes insonorizadas y su obligación de llevar auriculares hacen que no sea posible para él escuchar los toqueteos en la puerta. Aún así el sonido del timbre comenzó a causarle problema por lo hastiado que estaba del mismo. Debía cambiarlo a algo más suave y menos tortuoso para sus oídos.
Otro timbre lo sacó de sus ganas asesinas de deshacerse del mismo haciendo que su memoria ponga la imágen de Jimin en su máxima prioridad.
— Jimin... —Murmuró levantándose y agarrando un pequeño espejo que tenía dentro de un cajón para arreglar un poco su cabello.
Su pequeño rubio lo atraía de sobremanera y aunque le dijo que lo citaba por fines laborales, lo cierto es que quería pasar tiempo con él y desde la mañana estaba rezando para que el maknae no lo esté siguiendo.
Yoongi era plenamente consciente de los gustos de Jungkook hacía Jimin... Es decir, no sabía con profundidad que tan metido estaba el rubio en la cabeza del azabache pero estaba en su conocimiento que Jungkook sentía atracción y era por esto que el rapero comenzó a ponerle más empeño a la misión "conquistar a Jimin" que inició desde la primera vez que lo vió.
Un gran problema, aparte del timbre, era que el maknae no se despegaba de Jimin por un segundo y eso comenzó a causar disturbios dentro del equipo, aunque el azabache no se haya dado mucha cuenta.
Si querías hablas con Park Jimin primero debías sacar una cita con Jeon Jungkook y eso a los 5 chicos les molestaba. No saben en qué momento Jungkook se volvió tan posesivo, solo pasó, pero saben que está mal y las pocas veces que han estado con el rubio a solas no han titubeado en quejarse acerca de aquello y Jimin sabía de ello, tal vez esa sea la razón por la que comenzó a alejarse de Jungkook desde hace meses.
Otro timbre sonó y el odio de Yoongi hacía el aparato creció.
Sin demorarse más, dejó el espejo en su lugar y abrió la puerta sin antes soltar un suspiro, necesitaba prepararse para sacar a Jimin a comer.
— ¡Hyung! Deberías aumentar el volúmen del timbre, he tocado 3 veces y no me abrías y eso que dejé bastante tiempo entre ellos. —Jimin pasó dándole un pequeño abrazo a Yoongi que le permitió oler un poco de su aroma dejándolo con un sabor tanto amargo. Mucho Jungkook y poco Jimin en él.
— Créeme que lo menos que quiero es aumentarle el volúmen. Me decidí en cambiar el sonido, ¿Te gustaría buscar uno para mí? Que sea suave pero que no deje de ser insistente. —Yoongi cerró la puerta e inmediatamente se sentó en su silla, se había puesto nervioso y aún no había pasado nada significante, aunque la presencia de Jimin ya era bastante problemática en su mundo.
— Claro que sí, una misión que con gusto la cumpliré. Dime, Hyung, ¿Para qué me citaste? —Eso le gustaba del rubio, su forma directa de decir las cosas aunque ahora no ayudaba mucho a su nerviosa persona.
— Hay muchas cosas que quiero de ti, por ejemplo, tu tiempo, tus mimos, tus abrazos, tus consuelos y tu hermosa voz. —Directo y conciso. Tal vez se le pasó un poco la mano.
— Oh vaya, no sabía que requerías tanto de mí —su torso fue acercándose hacia las piernas de su hyung. Jimin estaba sentado en un sofá que el castaño poseía para sus descansos. Este mueble era más bajo que la silla de su escritorio lo que dejaba a Jimin mirando a Yoongi con la cabeza en alto.
— Pues creo no ser el único que últimamente busca de tu preciada atención, Jiminie —Yoongi lamió sus labios y fijó su mirada en la del rubio. Había algo raro entre ellos dos, algo que solo ambos entendían. Su relación, con el grupo, era bastante normal, se hablaban sin formalidad y al momento de hacer algo en conjunto lo realizaban profesionalmente, pero en lo privado había un constante jaleo de cuerda con sus piropos.
Jimin era una persona coqueta, recibía bien los elogios y él mismo los daba con el mismo coqueterío, algo raro de ver en Yoongi. El castaño solo era así ante la presencia de Jimin y solo actuaba de esa forma porque sabía que su rubio contestaría de la misma forma y a ambos les gustaba ese pequeño juego que elaboraban. Algo solo de ellos.
— Creo saber a quien te refieres, hyung, pero no metamos a terceros en esto. ¿Realmente me necesitas para darte atención física? —las manos de Jimin se posaron ligeramente en los muslos de Yoongi dando pequeños toques que alarmaban a la parte primitiva del mayor.
Solo era eso, un juego.
— Resulta que el genio presente, o sea yo, escribió y compuso una canción que casualmente quedaría espectacular con una voz tan preciosa como la tuya. Si aceptas cantarla será un hit y nos harías un enorme favor encantandonos con tu sonido.
— Vaya, hyung, no sabía que podrías ser mínimamente elocuente. Todo tu vocabulario se basa en insultos y gruñidos —Jimin rió dando por finalizado aquello que habían comenzado.
Solo un juego.
— Pues no me has escuchado cuando veía dramas de historia. Eras capaz de escucharme tratar de 'usted' a todo el mundo, incluso al maknae. —Su semblante se relajó y movió el ratón del computador para abrir el archivo de la canción. —Si te gusta, tómalo, y si no pues... Te tocará cumplirme un deseo. Depende de usted, señor Park.
— Señor Min, lamento decirle que su almuerzo depende de usted mismo y no lo digo porque hoy cocina junto a Jungkook y Hoseok hyung. Ponle play. —Jimin se tumbó por completo al sofá y cerró sus ojos decidido a prestar mucha atención.
Un melodía desconocida comenzó a sonar en los parlantes del lugar dándole un satisfactoria sensación de libertad. Amaba escuchar música en los estudios porque aquellos sitios eran cerrados y la música no se escapa por ningún lado. Podías escuchar todo.
La voz de Yoongi dió presencia en un intento de canto que le salió de maravilla. El rapero había empezado clases de canto desde hace dos meses y ya era capaz de realizar una canción netamente vocal por él mismo sin desafinar.
La música paró y el estudio se llenó de un silencio eterno.
Yoongi estaba expectante de la opinión de Jimin por lo que nunca dejó de observar a sus expresiones y le estaba poniendo tenso que el rubio no diga nada, normalmente se suele expresar con una rapidez impresionante.
— Eso fue... Hermoso... —Sus ojos se abrieron y se sentó para tener su mirada totalmente posada en la del mayor. —Aceptaria tu canción pero creo que a los fans les gustaría que fuera totalmente tuya, un solo vocal. Cantas de maravilla, hyung, estoy fascinado.
Yoongi no podría estar más rojo que nunca. Su voz quedó atrapada en su garganta y sus ojos parecían querer salir de sus cuencas. Ser hagalado por un cantante tan nato como Jimin era un objetivo que nunca pensó tener. Por un momento se sintió indestructible.
— Ah... Muchas gracias, Jiminie, pero no la puedo cantar, la canción fue muy difícil para mí por los pocos altos que hay y estoy seguro que con tu rango vocal podremos hacerla muy poderosa. Aceptala, por favor, la hice para tí. —Yoongi agarró las manos de Jimin y dió un pequeño apretón.
— Solo si me prometes cantarla conmigo en un concierto. Quiero que army sepa lo maravilloso que suenas. —Yoongi asintió aún sin asimilar que Jimin le haya dicho palabras tan bonitas pero sinceras.
Jimin se levantó del sofá y le dió un abrazo a su hyung que duró mucho tiempo.
— Creo que le debo un deseo, señor Min, rechacé un canción aunque me haya convencido de tenerla. La primera opción es lo importante, ¿No?. —El rubio se separó y le guiñó un ojo al mayor.
— Mmh, es bueno que haya aceptado el trato. Durante la merienda estoy disponible, ¿Y usted?.
— Por supuesto, entonces vayamos a cenar juntos. —Jimin alcanzó la manija de la puerta y la abrió para salir de esta— No te olvides que debes hacer el almuerzo, hyung —y salió dejándolo feliz por la cita y la aceptación de su composición. Todo un éxito.