Capítulo 1
Todas las historias empiezan con un “era una chica como cualquier otra en un día como cualquier otro”, pues no la mía no es así, yo no era una chica como cualquier otra, había algo en mí que me hacía diferente del resto y me unía a esa pequeña minoría, y todo no empezó como “un día como cualquier otro” …
Empezare esto diciendo quien soy o al menos lo poco que se de mí misma, mi nombre es Alaina de padres desconocidos al igual que el día en el que nací, por si no se han dado cuenta sí, soy huérfana, por lo que después de salir de la vagina de alguna mujer fui a parar de algún modo en un orfanato en el que crecí con esa minoría de las que les hablaba, nunca tuve un hogar al que llegar, nunca tuve padres a quienes abrazar, no tuve amigos verdaderos no tenía nada, era solo yo contra el mundo o todo el mundo contra mí, mentiría si digo que nunca quise saber quiénes fueron esas personas que me tuvieron pero nunca me quisieron, pasando todo eso quiero hablarles de cómo fue mi niñez y todo eso hasta que cumplí la edad suficiente para salir de ahí.
Crecí en un orfanato en Londres, para mí era un lugar lleno de almas sin nombre tenía mi cama y todo lo que se necesita para vivir, habían alrededor de 120 entre ellos niños y niñas, los primeros años no los recuerdo, mi memoria se remonta a mis 6 años….
Asistía a clases de lunes a viernes de 8 de la mañana a 1 de tarde, me senté en el mismo lugar durante 12 años y miraba por la misma ventana todos los días durante esos 12 años, y durante esos años nunca supe quién era o si alguna vez fui alguien. Recuerdo una vez estar en clase y ver aquella ventana que me permitía ver los límites de mi imaginación, no supe descifrar que había más allá de esa ventana, incluso hoy esos marcos de madera me persiguen.
Cuando cumplí los 12 los muros empezaron a susurrar, - ¿y esa qué?, solo mírala, es una tonta, por eso nadie la va a querer, quien se fijaría en un estorbo como tú-, decían, había algo mal en mí, por eso estoy aquí, es lo que mi mente en bucle repetía, desde entonces nunca deje de cuestionar la más mínima muestra de cariño hacia mí, porque a los 15 con mi silencio otros se divertían, con mis lágrimas se embriagaban de poder, y yo con sus golpes destilaba debilidad. Pero a los 16 me canse de ser el saco de boxeo para deleite de otros, agarre la confianza y la fuerza que nunca tuve, ese día gane dos cosas, respeto, y una sanción por “violenta” condenada a limpiar el comedor por una semana, pero saben también perdí, perdí el miedo al silencio, el miedo a ser usada y humillada.
Desde el día al que yo llame “mi gran victoria”, algo cambio ya no me miraban con odio y desdén, deje de ser la marginada y por 1 año y medio el pasillo dejo de susurrar, por primera vez fui parte, tuve “amigos”, personas que me temían, pero me recibían, personas que no me defendieron, suena ilógico lo sé, quien puede ser amiga de personas así, pero, necesitaba encajar por lo menos una vez, necesitaba sentir una dosis de cariño o lo que sea, estaba tan cansada de llegar cada noche a mi habitación y llorar porque no tenía nada ni a nadie, me había cansada de ser odiada por ser yo, o la razón que haya sido, quería sonreír con esas personas al menos una vez, temía ser incapaz de sentir si seguía caminando sola por el pasillo que susurraba, deseaba con el alma que alguna brecha de sentimiento brotara en mi corazón, deseaba con el alma que alguien me mirara, deseaba con el alma no sentirme sola por eso fui parte…
El día que finalmente cumplí la mayoría de edad, he de confesar que estaba muerta de miedo, no sabía que iba a ser de mí, pero de una cosa estaba segura no iba a dejar que nunca nadie se burlara de mi o jugara conmigo, no estaba dispuesta a volver a ser la comidilla de alguien que de seguro si tenía nombre…
Ha pasado una semana desde que empecé a escribir esto, lo hago porque quiero recordar todo lo que voy a vivir, ahora que logro ver más allá de la ventana empiezo a sentirme viva, quiero vivir, quiero experimentar todo lo que pueda, aunque tengo miedo de lo que pueda encontrar en el camino, tengo miedo de no encontrar a nadie, es contradictorio lo sé, aparte de eso estoy quedándome en un pequeño lugar que encontré, es lo suficientemente habitable para una joven de 18 años y una semana, por si se preguntan cómo lo pago, recibí dinero para sobrevivir un tiempo, debo buscar empleo, empezar a pagar alquiler, comida, ropa y esas cosas que se necesitan. Hoy es una linda noche, el cielo esta estrellado y la luna brillante como siempre, me pregunto si alguna vez lograre brillar tanto como la luna, tengo miedo de dormir, por que mañana es lunes y emprenderé mi búsqueda por empleo, siento miedo porque volveré a sentir el rechazo de la gente, por eso no quiero dejar de escribir, siento paz cuando lo hago, escribo como si se lo contara a alguien, es que así me siento menos sola, sé que nadie lo leerá, ahora debo dormir, empiezo a tener sueño…