Prólogo
—¡Roland! —vocifero en busca de él, pero la niebla es tan densa que es muy difícil ver por donde camino, aunque por lo menos mi aura luminosa me permite ver el suelo donde piso.
—Podrías dejar de gritar estoy aquí —escucho su voz a mi derecha, pero hasta cuando está lo suficientemente cerca consigo verlo, está usando esa nueva forma que adoptó su cuerpo hace pocos días que aún sigue siendo un poco abrumadora.
—No puedo ver casi nada —me quejo, entonces se rodea de esa energía rojo carmesí iluminado una gran fracción del lugar donde nos encontramos, es un bosque de pinos muy altos, todo es muy oscuro.
¿Qué es este lugar?
—El purgatorio —responde como si se tratase del parque de la esquina—. Ven, no quiero que te pierdas —me toma de la mano para llevarme consigo invocando a dos canes del infierno que nos siguen de cerca.
—Tu transformación ha evolucionado mucho como la de nuestros Papás —comento vagamente planteando esa conversación—. Y por supuesto yo te odio por eso porque quiero impresionar a Claire, pero tú eres su mejor amigo y siempre eres más interesante que yo —me mira mal por decir tal cosa.
—Claire no cree que sea más interesante que tú —me contradice—. Ella no te necesita todo el tiempo, eres su novio, pero la confianza es algo muy feo cuando no se comparten experiencias —me explica dando un mirada a nuestro alrededor en busca de amenazas.
—No lo entenderías no eres parte lobo como nosotros —hago esa observación y él asiente dándome la razón.
—No soy parte lobo, soy como la profana trinidad, dueño y señor de las tinieblas —expone con un tono sarcástico, se ha enfadado.
—Lo siento no quise... —voy a disculparme, pero me interrumpe enviando un destello de luz rojo carmesí hacia delante donde gracias a ello podemos ver a un enorme témpano de hielo que tiene el ascendente donde están los padres de Papá Elijah, el suelo a su alrededor está cubriendo de nieve y estoy seguro de que cualquiera quien no haya tenido contacto con el frío de la muerte de Papá Gabriel no puede entrar allí porque moriría congelado.
—Lo encontramos —dice dejando que nuestros pies sobre el firme suelo para hacer retroceder su transformación—. Quítate la ropa —pide mientras se empieza a desvestir dejándome un poco extrañado.
—¿Por qué hay que…? —voy a preguntar, pero ya entiendo porque necesitamos estar desnudos.
—Papá Gabriel debería entender que nadie tiene tanta confianza como él para desnudarse —me quejo imitando la acción de mi hermano hasta que estamos totalmente desnudos, esto es algo penoso.
—No me digas que te da vergüenza, solíamos tomar baños juntos cuando éramos niños y no hay porque sentir incomodidad —se burla llevándome consigo hacia el enorme témpano de hielo y cuando estamos a unos pocos pasos Roland suelta mi mano para posar las suyas sobre la fría superficie.
—¿Qué percibes? —le pregunto tomándole del hombro para usar un poco de su energía que haga funcionar mi esencia mágica en este lugar.
—No podemos recuperar el ascendente —dice retirando sus manos el enorme témpano de hielo provocando que este nos envíe fuera del terreno donde se encuentra.
—¿Por qué no? —pregunto un poco enfadado.
—Es un monolito creado por el frío de la muerte que fue sellado con la sangre de Papá Elijah —responde a mi pregunta con humor—, ni siquiera el fuego infernal o celestial podrían derretirlo —agrega atrayendo nuestra ropa hacia nosotros para que nos empecemos a vestir.
—¿Claire te ha dicho algo malo sobre mí? —se me ocurre preguntarle dejándole pensativo.
—Además que roncas como caminero, no nada más —bromea ganándose que lo mire mal—. ¿Por qué lo preguntas? —me apena responder a esa pregunta.
—Por nada, olvídalo —pido restándole importancia al asunto mientras termino de ponerme mis zapatos apoyando en él.
—Ella está enamorada de ti —asegura—. Es básicamente humana entonces jamás sentirá ni una pequeña fracción de lo que significa estar contigo y por eso en lugar de preguntarme a mi debes preguntárselo a ella —sugiere con un ápice de diversión haciéndome reír.
—¿Qué hay de ti? Alguien está interesado en tomar al diablo por los cuernos —pregunto con un tono burlesco tratado no reírme mucho de ello.
—Creo que sí, bueno... no es nada, pero... —va a decir, pero en ese momento una sensación de peligro eriza mi piel, entonces lo pongo detrás de mí y un breve momento después una anciana se materializa enfrente de nosotros rodeada de fuego azul.
—¡Largo de aquí! —riñe lanzando una ráfaga de fuego hacia nosotros, pero mi inmunidad mágica desvía el ataque.
—Elevyo qoop vaetk —escucho balbucear a mi hermano pasando sus manos por mis costados y de sus manos surge un extraño brillo violeta que extingue el fuego de nuestra adversaria dejándola evidentemente asustada.
—Señor abismo —le nombra con súplica al sentirse derrotada ya que sus poderes se han ido.
—Él no te devolverá tus poderes, no es más que un simple humano —le aclaro cubriendo los brazos de mi hermano con los míos y por una extraña razón él nos hace retroceder unos pasos hacia el monolito, pero no digo ni hago nada para detenerlo quedándome muy sorprendido cuando lo atravesamos y no puedo crecer que hemos conseguido el ascendente, digo lo tiene entre sus manos.
—¿Cómo hiciste eso? —pregunto con mucha curiosidad.
—Recordé algo que una vez dijo Papá Gabriel sobre sus poderes—responde a mi pregunta alejándose un poco para ver el ascendente que es un extraño artefacto parecido al mecanismo de una caja musical.
—Debemos regresar al pueblo —sugiero y él asiente haciendo, llevando el ascendente a su interior para mantenerlo a salvo ya que según los libros este objeto oscuro es bastante frágil para mantener la existencia de un mundo prisión.
—Lo siento, pero eso no se va a poder —espabilo al escuchar un susurro entonces hago surgir mi transformación haciendo que las arenas del tiempo iluminen este oscuro lugar.
—¿Qué sucede? —se preocupa.
—No estoy muy seguro —le digo y en ese momento un hombre se materializa a unos pasos de nosotros en un torbellino de agua luminosa.
—Sarah Jackman es mi madre, he estado buscándola por mucho tiempo y ahora que sé en dónde está no me la van a arrebatar —riñe revelando esa información dejándonos un poco abrumados por ello.
—¿Cómo te llamas? —se me ocurre preguntar.
—Brendan, Brendan Shepard —responde a mi pregunta dejándonos un poco extrañados esto es demasiada conciencia.
—¿Sabes quién es Elijah, Amaya o Diana Jackman? —le pregunta Rolan y él asiente llevando su mano derecha a una cadena de plata en su cuello que tiene un anillo unido a ella.
—Son mis hermanos —responde con un tono nostálgico entonces ambos nos volvemos a ver por un momento—. Sólo denme el ascendente y nadie saldrá lastimado —asevera llamado nuestra atención.
—Ella es... nuestra abuela —le revela Rolan esa información dejándolo muy sorprendido por ello—. Nadie te la va a arrebatar sino todo lo contrario, vamos a traerla de vuelta porque necesitamos su ayuda para... —va a decirle, pero le interrumpo.
—¿Cómo hiciste eso? Yo tardé mucho en encontrar a alguien con una esencia mágica lo suficientemente enérgica para me pudiese enviar a este lugar y fue una experiencia horrible pero tu acabas de abrir un portal con una pequeña rabieta como si se tratase de cualquier cosa —pregunta nuestro aparente Tío con un ápice de diversión muy impresionado por ello.
—Estamos en mis dominios —responde Rolan encogiéndose de hombros para dirigir sus pasos hacia al portal entonces nosotros imitamos su acción porque el portal va a atraer a todo tipo de criaturas que están atrapadas aquí.
—¿Vienes? —le indico y él asiente apresurándose a cruzar el portal junto a mí.








