Predilecta by Barineth at Inkitt
Customize readability
Aa

Predilecta

All Rights Reserved ©

Summary

Lo mejor es que cooperes, porque si no tu vida se volverá una verdadera pesadilla

Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

—Señor, los niños ya están a salvo, pero la señora Hoffman tiene una crisis nerviosa y han tenido que sedarla— dijo un hombre joven con un intento de conservar su postura recta que pretendía reflejar seguridad.

—¿Haz dicho niños?— cuestionó el otro hombre que portaba un traje de línea de color gris, mientras bebía un sorbo de su vaso lleno de licor sentado en su despacho.

—A si es señor Caster, el niño de diez años, y la niña de ocho.

—No tenía idea de que Marcus tuviera una niña, esto es más serio de lo que pensaba, ¿dónde se encuentran?— preguntó mientras se terminaba el contenido del vaso.

—Están en el hospital del norte, con su madre, pero nuestras fuentes dicen que serán enviados a un centro de servicios infantiles que se encuentra en las afueras de la ciudad, en lo que se determina que hacer con ellos. respondió el hombre con claridad, pero con una pizca de nervios.

El señor Caster se incorporó rápidamente para dirigirse a la puerta con velocidad.

—Vamos Joseph, tenemos que ir por ellos antes de que sea demasiado tarde. También necesito localizar a Gold y a Olga a la brevedad, recuerda utilizar los medios correspondientes, y por favor se muy discreto— ordenó mientras salían para dirigirse al hospital.

Una vez ahí, el señor Caster con un aire de autoridad se dirigió hacia la enfermera que se encontraba en recepción.

—Vengo a ver a la señora Hoffman y sus hijos— Soltó con un tono firme.

Ella se limitó a mirarlo unos segundos para examinar cada detalle de su persona.

—Lo lamento pero la señora Hoffman no se encuentra en condiciones de recibir visitas, y en cuanto a los niños, solo pueden verlos sus familiares, ¿acaso usted es algún familiar?— cuestionó la enfermera con egocentrismo.

Antes de que el señor Caster fuera capaz de contestarle de una forma tan indecente, Joseph llego a toda prisa con un celular en la mano, a simple vista se veía agitado aunque hacía lo posible por mantenerse al margen.

De una manera confidencial, le tendió el teléfono al señor Caster, después de intercambiar unas cuantas palabras él esbozó una sonrisa.

—Soy el tutor legal de esos niños, aquí tiene la evidencia- extendió el celular con un poco de agresividad— la abogada de la familia Hoffman lo puede confirmar.

La enfermera tomó el teléfono para poder verificar los datos, mientras sostenía una conversación poco formal con la mujer que se encontraba al otro lado de la línea, al cabo de unos minutos de intercambio de información se incorporó a la vez que cambiaba la expresión de su rostro a uno más gentil.

—Claro señor Caster, pediré su permiso para que pueda verlos.

Pasaron unos cuantos minutos cuando por fin la dichosa enfermera les entrego los permisos para ir a la habitación 294.Caminaron por largos pasillos hasta que llegaron al cuarto; el cual no dudaron en entrar ni un segundo una vez que estuvieron en frente de la puerta.

Al entrar se encontraron con un lugar bastante tranquilo, había un televisor con caricaturas, pero este no tenía sonido, en frente había una gran cama en la cual se posaba un niño bastante serio con la mirada perdida, era delgado y pálido con un color de cabello negro el cual estaba un poco alborotado, vestía una pijama blanca y estaba cubierto con una manta.

El señor Caster y el joven Joseph lo miraron fijamente sin saber que decir exactamente, aunque el niño en ningún momento se había tomado la molestia de siquiera mirarlos ya que parecía estar en un estado de trance. Por un momento, el señor Caster miró toda la habitación detenidamente para al final preguntarle algo a su acompañante.

—Dijiste que eran dos, un niño y una niña— su tono fue serio.

Joseph no supo que decir, entonces volvió a mirar al infante y se acercó cuidadosamente a él dejando a su jefe detrás.

—Hola amigo, ¿cómo estas?- preguntó con amabilidad mientras que le sacudía el cabello.

El niño no respondió.

El señor Caster, impaciente, se acercó al chico sin ninguna precaución para mirarlo de frente.

—¿Dónde está tu hermana?— amenazó, mientras tomaba al niño por su camisa de botones de la pijama.

El niño se sobresalto, provocando que saliera de su trance.

—Está abajo de la cama— respondió con prisa.

El señor Caster dio un vistazo rápido a la orilla de la cama, dudando si debía ser él quien sacara a la niña de su escondite o mandar a Joseph a que lo hiciera.

—Ella vio todo, y tiene miedo, por eso no quiere salir— dijo el niño interrumpiendo los pensamientos del señor Caster.

Esas palabras sorprendieron tanto a Joseph como a su jefe.

Con confianza, el señor Caster se decidió por asomarse debajo de la cama, y fue entonces que la vio. Una pequeña niña en una posición fetal, con un cabello abundante y largo de mismo color que el de su hermano, tenía la cara hundida en sus piernas mientras que aferraba un conejo de peluche a su pequeño cuerpo; al igual que el niño, tenía la misma pijama blanca.

El señor Caster, tomó una bocanada de aire para armarse de paciencia, pues él no estaba acostumbrado a lidiar con niños.

—¿Oye niña, todo esta en orden?— cuestionó sin tener un mínimo de tacto de gentileza al hablar con una niña que acaba de presenciar como murió a su padre.

— Señor... pienso que debería intentar hacer que se sienta cómoda— se atrevió a mencionar Joseph.

En eso, la niña poco a poco asomó la cabeza en dirección al señor Caster

Al ver la cara de la niña, pudo distinguir muy poco el rostro de la pequeña a raíz de que parte de su cabello abundante le cubría un poco la cara, en eso el señor Caster tuvo la idea de extender su mano como una invitación de confianza. La niña lo dudó por unos momentos pero al final estiró su bracito, cuando logró sacarla de su escondite, ella inmediatamente se aferró a su cuello para después soltarse a llorar.

—Mami, quiero a mí mamá, ¿dónde esta mí mamá? ¿por qué le hicieron eso a mí papá?

El señor Caster no sabía como reaccionar, comenzaba a sentirse incomodo, en eso Joseph se acercó con cautela a su lado.

—Es inútil, siempre que alguien intenta acercarse a ella, comienza a llorar—, aclaró el niño que los miraba con atención— lo mejor es que la dejen en paz.

—Tranquila, pequeña, pronto te llevaremos con tu mamá, a todo esto, ¿cómo se llama ese conejo? , veo que se esta poniendo triste por que te esta escuchando llorar— Sin tomarle la más mínima atención a lo que había dicho el niño, Joseph tomó el conejo hasta tenerlo en su poder completamente.

Fastidiado, el señor Caster depositó a la niña en la cama para poder reprender a Joseph en privado, sin embargo, todo pareció paralizarse cuando logró ver el pequeño rostro de la infante.

Sus ojos eran grandes y expresivos, en ese instante se encontraban hinchados de tanto llorar, pero lo que más le impactó fue su color, uno de ellos era de un tono café como el chocolate, mientras que el otro poseía un azul intenso, era demasiado hipnótico. Había escuchado de heterocromía, eran casos muy raros pero a simple vista eran personas que lograban fascinar a otros por esa simple anomalía.

El señor Caster tomó entre sus manos el rostro de la pequeña para examinarlo cuidadosamente, quizá esa acción duró varios minutos, porque tanto el hermano de la niña como su asistente habían optado una expresión algo confusa; pero eso no le importó, ya que todo ese tiempo lo utilizó para poder pensar con claridad de que hacer con los niños, los hijos de su mejor amigo, los cuales ahora eran prácticamente huérfanos ya que su madre no se encontraba en condiciones de hacerse cargo de ellos, pues a lo que sabía, había perdido toda la cordura y su uso de razón coherente.

—¿Joseph, pudiste localizar a Olga?— cuestionó mientras volvía a tender sus manos hacía a la pequeña para poder cargarla de nuevo.

—Si, ella está disponible a cualquier orden que usted le pida.

—Bien, llámala, y dile que tenga todo preparado para dos personas.

— ¿A que se refiere?— preguntó el niño con coraje mientras miraba con recelo al señor Caster.

—Tranquilo campeón, tú y tu hermana estarán en un lugar seguro en lo que todo esto se arregla— aclaró Joseph velozmente mientras le devolvía el conejo de peluche a la niña que estaba de nuevo acurrucada en los brazos del señor Caster— Así que no te preocupes.

El niño no aparto la mirada de su hermana ni del señor Caster cuando estos comenzaron a caminar a la salida.

—Tranquila pequeña, yo cuidare de ti, no tienes nada de que preocuparte jamás, ya nadie te hará daño— dijo el señor Caster de una manera confidencial a la menor mientras se aferraba a ella en un tierno abrazo.

Let Barineth know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

1

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

author

Excelente trama 👍👍👍

a year

Further Recommendations

Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Read Now
My Playboy Roommate

luisasabato: Spitze! Sehr zu empfehlen und hoffe auf ein Happy End

Read Now
Purple Heart

Jill Potrykus: Love multiple books by this author.

Read Now
A Blessing in Disguise

sandra: This was a good short book. You can get a little lost in who is talking. But overall short and sweet.

Read Now
Fashion victime du PDG

Shannon 17: Super histoire , dommage d'arriver a la fin, j'aurais voulu continuer.J'espère qu'il y aura bientôt une suite.

Read Now
An Irish Match

Joyce: This one will warm your heart and soul with a lot more than just Guinness being served to an American woman by an Irish pub owner.

Read Now
What We Never Healed

Austriangirl: Another hot afternoon spent in a haze of romance reading this lovely story. What more could I want, except a man just like Harvey!

Read Now
Half-Claimed

youdonthavetoknowmyname: I am not good at writing reviews, I never was but I am still doing it anyway, 'cuz this story taught me something and I believe I should also give it something in return. while I can't offer much, I'd share my side of ride in this story. I somehow relate to sasha, never having my identity as mine. a...

Read Now