"Luna Negra: Destinos entrelazados"

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Summary

¿Quién habría imaginado que la persona que más amaba sería, en realidad, mi peor enemigo? En un giro cruel del destino, estamos destinados a enfrentarnos, a librar una batalla en la que solo uno saldrá vencedor, mientras el otro se desvanecerá, convirtiéndose en un recuerdo agridulce del pasado. La destrucción del mundo mágico nunca había estado tan cerca. Las razas sobrenaturales se encuentran al borde de la extinción, y las líneas entre el amor, la traición y la lealtad se vuelven borrosas. Los héroes que antes se alzaron contra lo imposible ahora enfrentan la verdad más desgarradora: a veces, salvar el mundo significa perder lo que más amas. Ahora, el futuro no solo depende de la fuerza para luchar, sino del sacrificio que cada uno esté dispuesto a hacer. Porque cuando el enemigo es también lo que más amas, la batalla más difícil no está fuera, sino dentro de ti mismo. ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para salvarlo... o para destruirlo? ~Este es el segundo libro de la Trilogía Luna Negra~ Primer libro | "Luna Negra: Encadenados por la magia” Tercer libro | "Luna Negra: La era de los Tribidos" © 2024-2025 MelLuna. Todos los derechos reservados. Esta obra es original y pertenece a su autora. Queda prohibida su reproducción, copia o adaptación total o parcial sin autorización expresa. Se conservan pruebas de autoría.

Status
Complete
Chapters
43
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

"Prólogo"

¿Qué día es este?


Ella caminaba alegremente hacia su casa, envuelta en la suave brisa nocturna y bajo el cielo estrellado, cuando lo vio al otro lado de la calle. Se detuvo y le dedicó una sonrisa radiante.


—Hola —dijo, su voz llena de calidez.


—Hola... —respondió él, su tono arrastrado y su mirada perdida.


Ella notó que él parecía desorientado y en mal estado, con el cabello despeinado y la ropa arrugada.


—¿Estás bien? —preguntó, su expresión llena de preocupación.


—Sí... —murmuró él, intentando parecer más seguro de lo que estaba.


—¿Te he visto antes? —inquirió ella, intentando colocar un rostro familiar.


—Tal vez... —dijo él con un esfuerzo visible, tratando de enfocar su mente—. ¿Qué día es este?


Ella levantó una ceja, un tanto sorprendida por su pregunta.


—¿Qué tan ebrio estás? —preguntó, mientras él se encogía de hombros, mirando alrededor de manera imprecisa—. Octubre diecisiete.


—¿Y de dónde vienes tan tarde? —su curiosidad crecía al observarlo más de cerca.


—Hoy es mi cumpleaños. Vengo de festejar —respondió él con una sonrisa encantadora, pero sus ojos revelaban una tristeza subyacente.


—Espero que lo hayas pasado genial —dijo ella, su voz llena de simpatía.


—Sí, aunque tristemente una persona muy especial para mí no pudo estar conmigo —admitió él, la tristeza en su voz haciendo eco en la noche.


—¿Quizás está más cerca de lo que crees? —dijo ella, frunciendo el ceño mientras lo observaba.


Él la miró con una expresión enigmática.


—¿Sí?


—¿Sabes algo? Creo que el próximo año va a ser fantástico para ti —añadió él, con una mirada llena de un brillo inexplicable.


—¿En serio? ¿Por qué lo crees? —preguntó ella, un rastro de esperanza en su tono.


—Es solo un presentimiento. Aunque quizás empiece ahora —dijo él, con un toque de misterio en su voz.


—¿Quién eres? —preguntó ella, sintiendo una creciente intriga.


—Nadie… —respondió él con un leve suspiro, antes de dar media vuelta y alejarse lentamente, perdiéndose en la oscuridad de la noche.




Debí abrazarte la última vez que te vi…


Ahora sé por qué no quise despedirme de ti, entendí que antes de despedirme de ti tenía que decirte adiós para siempre y no quería.


Al final nuestra historia no fue tan larga como esperaba, ni tan eterna como existen en algunos poemas, pero te juro que fue de las más sinceras. Tu voz llegó a ser lo único que me calmaba, pero luego fueron tus silencios los únicos que me quebraban. Amé cada instante creado y recreado, vivido e incluso olvidado. Esperaba estar junto a ti hasta el último de nuestros días, pero nada de eso pude ser y está bien, no es tu culpa, a veces así es esto…


Tristemente no habrá una próxima vez…


Te conocí cuando todo era nuevo y emocionante y las posibilidades del mundo parecían infinitas, y aún lo son...para ti, pero no para nosotros…


A pesar de no verte, de no tocarte y de no hablarte, sé que estás ahí y lo estarás para toda la eternidad.


Quizás en otra vida, en otro tiempo, en otra historia, por eso no te diré adiós, mejor diré: hasta que nos volvamos a encontrar, ya sea en esta vida, en la que sigue, en mis sueños o en mis pensamientos…


© 2024-2025 MelLuna. Todos los derechos reservados. Esta obra es original y pertenece a su autora. Queda prohibida su reproducción, copia o adaptación total o parcial sin autorización expresa. Se conservan pruebas de autoría.


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