"IM NOT THE ONLY ONE"

Summary

Tú y yo hicimos una promesa, en las buenas y en las malas. No puedo creer que me hayas defraudado, pero la prueba está en la forma en la que duele. Te he amado por muchos años, quizás yo simplemente no soy suficiente. Pero cuando me llamas amor. Sé que no soy la única. ❱Historia inspirada en la canción "𝐼'𝑚 𝑛𝑜𝑡 𝑡ℎ𝑒 𝑜𝑛𝑙𝑦 𝑜𝑛𝑒" de 𝑆𝑎𝑚 𝑆𝑚𝑖𝑡ℎ. ❱Historia corta.

Genre
Other/Drama
Author
Lola
Status
Complete
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
16+

DECEPCIÓN

Ya perdí el conteo de las veces que he revisado mi reloj de muñeca. Mis piernas se mueven en una acción nerviosa debajo la mesa. Bebí un poco del agua en la copa volviendo a colocarla sobre la mesa con un fino mantel blanco. La fina vajilla seguía intacta, aún no me había atrevido a pedir teniendo la ilusión de su llegada.

—Señora, ¿está lista?

Preguntó el mozo por cuarta vez. Le sonreí, nerviosa esperando que entienda lo mismo que le dije las otras veces anteriores. “Esperaré un poco más” ¿Cuánto más debo cuando sé el final de todo esto? Trague saliva conteniendo el nudo ardiendo en mi garganta y el tenue dolor en el pecho.

Mis ojos se fueron a la enorme puerta de vidrio de entrada, instantáneamente pensando en que al fin llegaría, pero solo era la ilusoria esperanza ciega que me mantenía con vida. No era él, de nuevo. ¿Cuánto más soportaré? Carraspee al sentir un sollozo atrapado en la garganta queriendo salir. No podía permitirlo. No quería admitirlo.

Rebusque en mi pequeño bolso mi teléfono celular, tal vez le había pasado algo, tal vez había tenido un inconveniente de última hora en su trabajo y se le olvidó avisarme, él solía ser un poco despistado con algunas cosas, pero ahí estaba yo para ayudarlo en lo que sea que necesitase.

Cómo supuse a las próximas veces que revise, nada, ni un mensaje. Excepto el de mi hermana menor preguntando por la velada. Quise reír, ella desde un principio me ha dado su muy buena opinión sobre todo esto, una donde había irreverentes insultos hacia la persona con quién comparto mi vida.

Le contesté junto a un emoji sonriente: “de maravilla”

Más lejos de la realidad no podía ser cierto. No podía decirle la verdad, no podía decirle algo que yo no quiero admitir. No puedo o tal vez no quiero. Suspire, ya era demasiado tarde y debía volver a casa. Lamentaba mucho que se echara a perder, había reservado en ese restorán con días de anticipación sabiendo que era su favorito.

Quería que fuera una sorpresa, una donde festejar que había ganado un importante caso ante la justicia lo convirtió en el favorito del bufete de abogados más grande de Seoul. Lo tenía más que merecido cuando había trabajado muy duro para conseguir la posición que llevaba hoy en día. Lo había visto desde sus inicios, desde que comenzó la carrera de leyes, yo lo acompañe.

Y lo sigo haciendo hasta el día de hoy.

La noche estaba algo fresca cuando salí, nada que no se pudiera tolerar. Acomodé mejor el cuello de mi gabardina y emprendí camino hacia la calle principal, tampoco había querido traer el auto, pensé que después de esto nos iríamos juntos. Paré un taxi y una vez arriba le indique la dirección de mi hogar.

“Estoy yendo a casa”

Fue todo lo que decía mi mensaje esperando por alguna respuesta que en los siguientes quince minutos en que quede mirando fijamente a la pantalla de mi teléfono jamás llegó. Suspiré sintiendo otra vez esa horrible presión en el pecho, está vez presentándose el escozor en mis ojos, evite por todos los medios soltarlo. Era una ridícula en ponerme así, estas cosas pasan, suelen pasar.

Pero a mí me pasaba con más frecuencia últimamente.

Abrí la puerta principal encontrando todo como lo dejé, en completa soledad y oscuridad. Coloque mi abrigo, bolso y zapatos en la entrada, común iba caminado hacia el interior lágrimas silenciosas mojaban mis mejillas. Encendí la luz que iluminaba la isla central de la cocina. La primera vez que vi está casa me enamore, una demasiado espaciosa y lujosa. El regalo de bodas de su parte.

Cada rincón fue decorado a mi modo porque él quería cumplir cada capricho que yo tuviera, quería verme feliz, deseaba fuera la mujer más dichosa del mundo. Sus palabras eran las de darme el mundo entero si fuera necesario, pero lo único que yo necesitaba para que mi mundo fuera perfecto era a él. Su amor. Su corazón.

Frente al espejo del enorme baño de la habitación comencé a desmaquillarme, peiné mi cabello finalizando con una suave trenza. Me coloqué aquel camisón de seda de color lila que el amaba y me dispuse a meterme debajo de las sábanas de seda egipcia. Tan reconfortables cómo suaves. Sin embargo, eso no llenaba el frío que mi cuerpo sentía viendo el tiempo pasar.

¿Cuánto más debo resistir?

Sentí el ruido de la puerta principal abrirse, el silencio transcurrir por varios minutos y luego a él entrar por la puerta de nuestra habitación. No me me atreví a moverme, miré por el despertador sobre mi mesa de luz que eran las tres de la mañana, él no podría verme ya que le daba la espalda haciéndole creer que dormía profundamente cuando la realidad era que lo estaba esperando con el nudo atravesándome la garganta como una filosa daga.

Hizo en tranquilidad su rutina hasta colocarse su pijama. Se acostó tan lento que era imposible sentirlo. Su calor me envolvió sobre mi espalda, al igual que su brazo rodeando mi cintura, su respiración en mi oído y el casto beso que plantó en la piel desnuda de mi hombro me sumergió en paz. Estaba todo bien. Él volvió a mi lado.