Mafia 1
Miro por la ventana de mi habitación como varios carros de lujo se estacionan, seguramente mi hermano tiene una junta con sus aliados mafiosos, me alejo de la ventana para ir a la puerta de mi habitación y poner el seguro.
Mi nombre es Azure Mancini para desgracia mía pertenezco a la muy antigua familia de mafiosos de Italiana llamada la Real italiana, generación tras generación los hijos de esta familia han heredado el trabajo de sus padres, venta ilegal de armas, drogas y algunas veces personas, podría decirse que yo soy la rara de mi familia pues desde que tengo memoria he odiado pertenecer a esta familia, tenia 15 años cuando la mafia romana asesinó a mis padres.
Mi padre y mi madre muy crédulamente fueron a firmar un acuerdo de paz entre la familia con más poder de la mafia romana y la nuestra, tal acuerdo era solo una trampa para asesinarlos, me dolió en lo mas profundo de mi alma cuando los enterramos, eran mis padres y los amaba demasiado, ellos también nos amaban a mi hermano y a mi, por eso fue que quisieron hacer ese pacto con la mafia romana por que es la segunda mafia mas poderosa después de la italiana.
Mi madre pertenecía a la mafia rusa antes de casarse con mi padre, los hombres o mujeres de esta familia solo pueden casarse con otros miembros de la mafia aun que sea de diferentes países, mi hermano aun no quiere comprometerse pero a mi ya me está buscando marido, lo cual odio pues yo no estoy ni remotamente lista para casarme y tampoco quiero seguir perteneciendo a este maldito mundo de o matas o te matan.
Cuando cumplí 18 años pude reclamar mi herencia y por un tiempo me fui a vivir sola, lo cual fue un completo error, enemigos de mi hermano me seguían a donde quiera que fuera, me secuestraron, torturaron y más con tal de llegar a mi hermano, mi hermano siempre iba a rescatarme hasta que se arto de que siempre estuviera expuesta y me obligo a regresar a la casa de nuestros padres.
Así que aquí estoy, encerrada entre las paredes de mi habitación y cuando salgo soy escoltada por 50 hombres de los cuales 5 me siguen hasta el baño literalmente, no me dejan sola un solo segundo, el único lugar en el que no estoy siendo perseguida por esos gorilas es en la casa, un psicólogo viene una vez por semana a darme terapia por los traumas que sufrí durante mis secuestros ah y como si fuera nada es un mafioso también solo que estudio psicología, escucho como tocan la puerta.
— ¿Quien?—
— Azure tu hermano me envió, quiere que estés presente en la junta del día de hoy— el segundo de mi hermano es quien me llama, traducción quiere que los prospectos me conozcan en persona.
— Estoy ocupada con las tareas de la universidad— estoy estudiando derecho en una de las universidades más prestigiosas del mundo, hijos de reyes, políticos e hijos de otros mafiosos asisten a esa universidad, para los hijos de mafiosos es un área blanca lo cual significa que no podemos atacar ni ser atacados en los al rededores de la escuela, ni dentro de ella.
— Tu hermano insiste, podemos ayudarte más tarde a terminar tu tarea—
— Como si supieran de leyes par de idiotas— murmure molesta — No estoy arreglada, sigo en pijama— miento, aun que es sábado y no tengo planes así que si debería ponerme la pijama.
— Haremos tiempo para que puedas cambiarte— por un momento pensé en usar las habilidades que mi madre me enseñó pero que nunca he usado contra alguien por que no soy una persona agresiva y no quiero convertirme en lo que ella esperaba que me convirtiera, sin embargo miro la navaja que mi padre me regaló y la lanzo contra la puerta clavándola en esta, escucho el quejido de Enzo.
— Auch, ya me quedo claro el mensaje, le dire a tu hermano— fui a desclavar la navaja y después me puse la pijama, me acoste en la cama, encendí la televisión, puse la película de "Aves de presa" no iba ni siquiera a empezar lo divertido cuando mi hermano irrumpió en mi habitación.
— Te mande a buscar y tu heriste a mi segundo— la llave de mi habitación descansa en su cuello, ahora se como es que entra todo el tiempo.
— Yo no me preocuparía por tu amante si fuera tu, esta más que bien si pudo ir de chismoso— mi hermano Basilius Mancini mejor conocido como el cazador, sanguinario, vengativo, mujeriego, arrogante, sobre protector y líder de la mafia Real italiana.
— Azure se que esto de la mafia no va mucho contigo pero por favor tienes que asistir a esta reunión—
— Basilius ya estoy harta de que trates de buscarme marido, ni siquiera he superado mis traumas contra los hombres y tu quieres que baje a una sala repleta de ellos—
— Ellos no son peligrosos y si es necesario me asegurare de que tu matrimonio sea eternamente feliz—
— Nada es eterno hermano mayor— él suspiro y supe que había perdido la paciencia.
— Vas a bajar en 20 minutos arreglada y te comportaras como una Mancini o voy a sacarte de esa ridícula escuela y me voy a asegurar de que te cases en una semana—
— Bravo, ahora recurres a chantajearme, que buen hermano mayor eres—
— No es chantaje Azure es una amenaza que pienso cumplir— sale de mi habitación dando un portazo, suspiro conozco a Basilius lo suficiente como para saber que no esta jugando así que apago la televisión, me voy a mi armario para elegir un outfit que vaya acorde a la ocasión.
Me pongo unas zapatillas con tacón de 6 centímetros, me rizo las pestañas y me pongo delineador negro, no me pongo labial ya que me da flojera arreglarme demasiado para ver a los socios de mi hermano, abro la puerta, bajo las escaleras.
Los escucho conversar en la sala, camino hacia allá, el sonido de mis tacones hace que detenga su conversación para admirarme, miro a los presentes y además de los hombres de mi hermano también están sus socios.
— Por un momento pensamos que no nos brindaría el honor de su compañía señorita Mancini— sonrió hipócritamente a él segundo mejor amigo de mi hermano, el líder de la segunda mafia más poderosa de Italia, Donatello Bolzano, él es quien mas quiere que me convierta en su esposa, Ja, como si fuera a permitir que eso pasara.
— Solo estaba ocupada con los deberes de la universidad señor Bolzano— mi hermano me hizo sentarme a su lado, empezaron a hablar sobre sus negocios y al menos conté 15 leyes rotas en esa sola conversación, que para ellos es muy trivial.
— ¿Y usted que opina señorita Mancini?— no tengo ni idea de lo que están hablando, me aburrí de escucharlos así que solo me dedique a observar sus manos moverse o observar sus ropas.
— ¿Disculpe?— pregunte sin avergonzarme.
— ¿Que opina sobre eliminar a la familia Colombo? La familia que eliminó a sus padres— me tensé, no me gusta que me involucren en estos temas, decidí estudiar leyes por que no quiero seguir con el legado de mi familia y menos casarme con algún mafioso.
— Si les soy sincera no tengo una opinión al respecto, quien lleva el negocio es mi hermano y confío en su criterio para hacer lo mejor— si claro, lo único que quiero hacer es terminar mi carrera y aceptar el puesto de trabajo con uno de mis profesores en su despacho de abogados en Londres.
— Lo que mi hermana quiere decir— mi hermano me mira reprendiendome con la mirada y con una sonrisa mas falsa que su certificado de preparatoria —Es que esta de acuerdo en que lleve a cabo mi venganza y que ella me ayudara— esperen ¿que? —Después de todo los Colombo serán su primera sangre y está emocionada por eso— traducción a los primeros que voy a asesinar en mi vida, lo cual no sucederá.
— Vaya que la Licenciada tiene altas expectativas para su primera matanza— sonríe de lado, así se fue la tarde, ellos hablando sobre la maldita venganza y hablando sobre sus primeros asesinatos, mi hermano permitió que Donatello se sentara a mi lado, me tensé mucho cuando puso una mano sobre mi pierna, miles de recuerdos quisieron invadir mi mente en ese momento pero sacudí la cabeza para espantarlos, después con una sonrisa tensa quite la mano del imbecil.
— Sabes que no me gusta que nadie me toque— dije simple, mi hermano a nadie de sus socios le ha contado de mis traumas y eso se debe a que él tampoco sabe muy bien con que tipo de traumas quede después de cada secuestro, solo sabe que no estoy ni remotamente estable emocionalmente.
Cuando al fin se fueron quise correr a esconderme a mi habitación, todos sus socios se despidieron abrazándome y yo me forcé a no querer salir corriendo en ese momento, mi hermano ve mis intenciones de huir y me lo impide.
— Por favor Basilius déjame ir ya estuve aquí como querías, necesito tranquilizarme— mi respiración y mi corazón estaban acelerados, sentía unas ganas inmensas ganas de salir corriendo a cualquier lugar, mis manos temblaban y un sudor frío me recorría la espalda, estaba teniendo un ataque de ansiedad.
Basilius se quedo mirándome por unos segundos, el psicólogo le había explicado como se manifiesta mi ansiedad, tranquilamente de tomo de la mano, me indicó que tomará respiraciones profundas y exhalara lentamente, una vez que mi respiración volvió a la normalidad me cargo para llevarme a mi habitación lo cual agradezco pues las piernas no han dejado de temblarme.