Prólogo
Anabelle
“No todos los monstruos quieren matarte.Algunos quieren que les pertenezcas.”
La luz empieza a molestarme en los ojos, como si quisiera quemarme los párpados antes de abrirlo. El olor a alcohol comienza a inundar mis fosas nasales, dándome entender que no es un sueño, que necesito despertar, pero ¿Por qué mi cuerpo se siente tan pesado y cansado? Abro los ojos lentamente, lo primero que observo es una máquina de suero a mi costado la cual se encuentra conectada a mi brazo. ¿Por qué estoy en un hospital? Intento moverme de la camilla pero me siento muy débil. Mi garganta se siente seca, desgastada y no tengo fuerza para pronunciar una palabra entera sin trabarme.
—A….yu….da
En un intento de desesperación, comienzo a susurrar pequeñas sílabas, pero no tengo a nadie a mí alrededor. El dolor de cabeza comienza a ser muy intenso, cierro los ojos varias veces pero solo logro empeorar mi condición. Reúno un poco de fuerza para gritar y llamar la atención de alguna enfermera. Algo que consigo enseguida…
—¡Oh, por dios! ¿Te sientes bien? ¿Quieres algo mi niña?
La enfermera se acerca a mí como si acabase de realizar un milagro. Me toca la cabeza, mide mi presión y me inspecciona el suero.
—¿Qué…. me paso? —Logro pronunciar algo en un tono bajo y cansado. Miro mi cuerpo en busca de una respuesta, lo único que logro, es ver mi cuerpo muy delgado y extremadamente blanco. Algo muy raro en mí porque amo hacer ejercicios y broncearme
—Dame un chance voy a llamar al doctor, él te va a responder todas tus preguntas cariño.
Asiento débilmente.
Vuelvo a recostar mi cabeza en la almohada. Trato de recordar la razón por la cual estaba en el hospital, pero estaba bloqueada, los recuerdos son muy confusos y nada realistas. Ojos rojos, sangre, bosque, ansiedad, todo estos recuerdos en bucle infinito. Aunque algo en mí había cambiado y no estoy hablando de mi reflejo, algo interno era muy distinto.
—No puedo creerlo, eres tú….
Un señor de mediana estatura entra a la habitación. Su uniforme de policía me dice que estuve metida en problemas, aunque su rostro lo delata completamente. Luce extremadamente cansado, pero a la vez contento de encontrarme
—Soy el oficial Parrish a cargo de tu caso. ¿Te sientes bien? ¿Te acuerdas de algo? —Hace una pausa para que responda, pero niego con la cabeza enseguida— Tienes derecho a estar confundida, pero necesito hacerte unas preguntas, ya que has estado desaparecida por un año entero.
Niego rápidamente, mi corazón empieza a latir desesperadamente. ¡Eso no puede ser cierto!
—¿Un año? Eso no puede ser, yo… yo salí de la casa para ir al trabajo. Fue ayer… yo estaba….
Pero mi voz se quebró. De momento el dolor de cabeza se hizo intenso y comenzaron a bombardearme recuerdos que parecían un rompecabezas sin sentido. Esas imágenes en bucle nuevamente: un bosque oscuro, gritos, símbolos y unos ojos rojos.
El oficial Parrish saca una carpeta y me la acerca.
—Durante este año, todos la hemos buscado, incluida su tía Alice. Fue dada por muerta hace seis meses, y ahora aparece aquí… sin heridas graves, sin rasgos de violencia. Lo único que encontramos fuera de lo normal, es ese símbolo en tu muñeca.
Rápidamente miro la muñeca. Un símbolo de nudos que por alguna extraña razón me parecía familiar.
—¿Qué me paso?
El oficial me observo con atención y recogió la carpeta para sentarse a mi lado.
—Eso es lo que necesitamos que usted nos diga.
⚠️Advertencia lector⚠️
Esta historia contiene romance oscuro, violencia, temas de posesión, manipulación emocional y elementos sobrenaturales.
Los personajes no siempre toman decisiones correctas y algunas relaciones no están pensadas para ser ejemplos de amor sano.
Lee bajo tu propia responsabilidad.
Si buscas una historia dulce… este no es tu lago.
Memorias Sangrientas es una historia de vampiros, poder y obsesión.
Incluye escenas de violencia, control, deseo oscuro y relaciones moralmente grises.
Aquí nadie es completamente bueno.
Aquí, el amor también puede ser un arma