Capítulo 1
La luna se veía reflejada en el apacible mar, mientras las olas danzaban esa noche estrellada de San Luis. El aire caliente pero agradable, traía el olor a sal del océano que rondaba entre las iluminadas calles del puerto. Los enormes botes atracados, junto a las lanchas y las motos de agua, esperaban por ser usados en el verano que se acercaría dentro de unos meses. Aunque no había necesidad de esperar ya que por ser una isla tropical el clima siempre era perfecto para zarparse a la mar y pasar agradables momentos bebiendo champan, acostado en una tumbona debajo de una sobre-bronceada chica universitaria que aprovechaba de la senectud de un hombre negado a envejecer. Mientras, se sacaban la cara en un intento de beso francés.
Ah
Y todo bajo el reguetón del momento.
Si, una escena de lo más deliciosa.
Pues esa, era la hermosa vista que Lara se daba mientras intentaba tomar aire fresco y despejar su mente en un balcón de uno de los cuartos VIP del club donde trabajaba. Era una lástima que Lara no tuviera grandes dotes poéticas, para describir el momento, pero sentía que su mente estaba lo suficientemente a mil como para sacar sonetos.
Hermosos sonetos dedicados a su casera en donde le cantaría las mil y un quejas que le guardaba desde que se mudó a su apartamento, pero que desde que leyó el mensaje de voz que le enviara ésta hacia una semana, ya no lo sería más.
Ahora pasados los últimos días estaba a punto de entrar en una crisis de las suyas, ya que aún no encontraba un lugar al cual mudarse. Porque al contrario de lo que pensaba la señora Dulce, el estudiar en la Universidad de San Luis no hacía que automáticamente aumentaran los ceros en su cuenta de ahorro.
Pero ¿Quién la mandaba a estudiar en la universidad posicionada como la numero en uno de todas las universidades del país?
Ubicada, por supuesto, en la ciudad más costosa y en donde los multimillonarios, dueños de imperios y grandes conglomerados, vivían sin preocuparse por facturas o recibos. En los diccionarios de esta ciudad, esas palabras no existían.Y de verdad no existían, Lara lo verifico cuando recién estaba llegada y buscaba un lugar que alquilar.
Recordaba perfectamente aquel día en que mientras buscaba revistas inmobiliarias en una pequeña tienda de libros, al momento de pagarlas, le pidió la factura al cajero quien la miro con cara de no saber a qué se refería.
─ ¿Factura? - preguntó extrañado el viejito encargado, que en opinión de Lara debería haber obtenido hacia un buen tiempo su jubilación.
─ Si- le contesto.
─ Disculpe señorita, creo que no conozco esa palabra- fue la extraña respuesta del hombre mayor.
Lara lo miro aún más extrañada y con algo de miedo. No quiso pedírsela nuevamente, pues pensaba que o el señor estaba tocando la senilidad o era un viejo muy vivo. Así que pagó sus revistas y salió del local, no sin antes sentir un pinchazo de duda y comprar un pequeño diccionario, de esos que tenían todas las palabras –excepto las que de verdad necesitas- y que, al momento de revisarlo, descubrió que en este no estaba la palabra factura.
Al principio pensó que era por el diccionario, pero le pareció demasiado extraño que el señor no conociese el término, siendo dueño de una librería y posiblemente teniendo la edad de los fundadores de la ciudad. Así que Lara entro a una librería más concurrida y reviso todos los diccionarios de muestra, para verificar que cada uno de ellos no tenía la palabra factura ni la palabra recibo.
Simplemente no existían.
Fue tanta la impresión, que saco su celular y usando el wifi del establecimiento, reviso en google a ver si por estar en San Luis los términos también desaparecían. Gracias al Dios del dinero, aun lo hacían, demostrando que aún estaba en el planeta tierra y que el capitalismo seguía existiendo.
Al final de ese episodio entendió que San Luis tenía sus propias leyes fiscales. Y que muy posiblemente sus años en esa ciudad costera serían los más irritantes de sus veintiún años de vida.
Y para muestra un botón.
Ahora, luego de vivir dos tranquilos años en su pequeño apartamento –que encontró, no por las revistas que comprara en la tienda del viejito- le daban tan solo dos semanas para desalojarlo, porque a los dueños se les ocurrió convertir el edificio en un bloque de tiendas por departamento. Como si en la zona hiciera falta.
De eso, había transcurrido una semana y aun no encontraba nada.
En los momentos en que podía, salía a buscar alquileres, pero la mayoría exigían depósitos exorbitantes por espacios del tamaño de una caja de fósforos y no les gustaba aceptar estudiantes universitarios. Por eso al ver que la fecha se acercaba no tuvo más remedio que recurrir a una de esas empresas en donde guardabas las cosas en pequeños depósitos, y guardar sus electrodomésticos y mueblería más grande, quedándose con lo más esencial mientras pudiera encontrar un lugar.
Sino encontraba un lugar pronto tendría que aceptar la oferta de Soff de compartir su chalet y con ello contratar un psicólogo que pudiera ayudarla con las crisis de TOC que sufría cada vez que se quedaba con su mejor amiga.
Suspiró
─ ¿Escapando del trabajo? - la voz masculina la sacó de sus amargos pensamientos.
Al girarse vio que era Jake, o como lo llamaban todos en el club J. Un guapetón con aires de surfista que trabajaba en el club como barman y que por sus encantadores hoyuelos y brazos musculados solía tener la barra llena de chicas que se derretían al verlos agitarse.
─ Quisiera – fue la respuesta de Lara regresando su mirada al océano, obviando a la parejita del abuelo y la jovencita del bote.
─ ¿Aprovecho mi descanso y tú?
─ Igual – respondió Jake apoyándose a la barrera junto a Lara y sacando una caja de cigarrillos. Le ofreció uno, pero Lara lo rechazo. Encendió un cigarro, le dio una calada, y soltó una bocanada de humo.
─ ¿Qué te pasa morena?Has estado toda la semana con cara de haberte tomado un trago de tequila, solo que sin sal ni limón – le pregunto.
Un suspiro fue su respuesta.
─ ¿Problemas con un hombre?
Bufó
─ Créeme, tengo asuntos más importantes que estar preocupándome por un chico.
─Sinceramente lo dudo- respondió el rubio.
Lara volvió a bufar
─ Nena, las mujeres suelen poner esa cara de culo solo por dos razones- continuó girándose y levantando dos de sus dedos.
─ Dígamelas Mistershaker, señor experto en faldas- le respondió Lara quien también se giró de medio lado en la baranda, y apoyo una de sus manos en la cintura.
─Por un hombre –bajo un dedo- O por su amiga Andrea.
Lara le lanzo una mirada punzante con ese comentario final.
─ Si alguna de tus groopies te escuchara te abofetearía.
─ Nena, mis groopies me adoran, jamás me levantarían la mano.
─ Entonces yo podría demandarte por acoso sexual –le regresó Lara en broma, pero con la seriedad suficiente para que pareciese en serio.
─Bueno, eso me pasa por meterme con Miss Seca –levantó Jake con sus manos en señal de rendición
Lara lo siguió mirando con seriedad, pero le duro poco.
Con Jake era muy difícil enojarse o permanecer enojada, el sinvergüenza aparte de físico tenia buena personalidad y aunque a veces sus comentarios sonasen ofensivos nunca eran hechos con esa misma intención. Simplemente formaba parte de esa actitud de “yo hago lo que quiero” que a todas les encantaba.
A excepción de Lara por supuesto.
Al principio Jake intento hacer que Lara picara el anzuelo pero lamentablemente para él ella no solia comer de platos de cartón –usando las mismas palabras de esta- a lo que el soltó una carcajada que le duró veinte minutos, asi que luego de ese encuentro, su relación fue convirtiéndose en algo más de compañerismo. Siendo el único al que le tenía más confianza entre todos los trabajadores del club.
Pero Lara admitía que Jake tenía lo suyo.
Buena altura, cuerpo delgado, pero bien tonificado -por su trabajo con la tabla de surf junto a una buena dosis de gimnasio- su cabello rubio hasta los hombros, ojos azules y un sex appeal totalmente natural hacían que su trabajo como barman le fuera como anillo al dedo para ir aumentando las muescas en su cama con una gran variedad de mujeres, que no podían evitar quedar encandiladas por sus encantos y por supuesto ebrias con sus dotes de gran mezclador.
Pero como buen “Womanizer” ninguna se podía hacer llamar su dueña.
─Nena, sé que soy una gran pieza para la vista, pero en serio deberías decirme que te tiene tan molesta- añadió el susodicho regresando a la tierra a Lara.
─No te estaba mirando- se defendió Lara.
─Si claro, porque soy feo –dijo con sarcasmo
─ Imbécil- Lara le golpeo el brazo riendo levemente, haciendo que los nudillos le dolieran un poco.
A Lara le resultaba ridículo andar por allí contándole las desgracias personales a la gente y mucho menos a los compañeros de trabajo. Además, apenas llevaba un año trabajando en el Antrax y no sentía confianza con todos sus compañeros. Lara estaba consciente de que era parte de sus defectos de personalidad. Aun así al único que le tenía la suficiente confianza para hablar de su vida era Jake, quien a pesar de que su profesión era ser un mujeriego, era bueno escuchando y no era hipócrita. Aparte de que si no la hacía le insistiría hasta que lo hiciera.
─ Problemas con la residencia. ─soltó Lara luego de unos minutos.
─ ¿Que paso? ¿Te están corriendo? ─pregunto el rubio en tono enojado.
─Según mi casera, no exactamente ─respondió Lara haciendo las respectivas comillas
─ ¿Cómo que no “exactamente”? Si te tienes que mudar, cosa que no quieres por esa cara de culo que cargas, entonces te están corriendo nena.
─Como te dije, según mi casera no es “exactamente” una mudanza.
─Eso es una mierda del tamaño del bote de ese viejo que le tiene la lengua metida a esa adolescente ─dijo señalando a la parejita que aún seguía en plena faena.
Al menos aún tenían la ropa. Lo que demuestra que quedaba algo de decencia en esta ciudad.
─Y ¿qué vas a hacer? ─preguntó Jake mientras arrojaba su cigarrillo al mar.
─Eres un sucio. ¿Sabes cuánto es el nivel de contaminación de esta playa? ─comentó molesta Lara, al verlo arrojar la colilla.
─Era una colilla de cigarrillo nena, no creo que el océano lo sienta, con la cantidad de plástico que ya hay.
─ ¿Y cómo sabes eso? Si eres uno más que lo ensucia.
Jake rodó los ojos
─ Ya tengo a Mir para que me regañe, nena, no necesito a otra mujer intensa. Y no intentes cambiar el tema.
Lara suspiró
─Por ahora estoy buscando lugar para irme, pero aun no encuentro nada, aún así empecé a mudarme y guardé mis electrodomésticos en un contenedor. Espero encontrar algo para la próxima semana, sino tendré que irme con Soff a vivir en su chalet-cabaña.
─ ¿Soff es esa amiga tuya? ¿La que me da cincuenta verdes de propina solo para que le deje tocar mis biceps?
─La misma.
─Es muy sexy─ soltó Joe
Además de demasiado generosa pensó Lara con ironía.
─Pero por tu tono la idea de vivir con ella no te agrada del todo.
Bufó
─Soff es grandiosa. Lo único malo es su guerra contra la limpieza.
─Entiendo. Y siendo tu una morena neurótica eso es un gran problema.
Lara le lanzo una mirada punzante ante esto último
─No soy neurótica.
─Nena, tu foto está al lado de la palabra neurótica en el diccionario- y aunque a Lara le pesara no pudo debatirlo.
Aun así, ella creía que nadie podía culparla por ello.
─Deberías relajarte y dejar que todo siga su rumbo. Y si para la próxima semana no pasa nada, puedes venir a mi departamento ─ofreció Joe y Lara lo miro con una sonrisa de medio lado.
─Gracias por el ofrecimiento, pero te tengo miedo.
─ ¿Que? Sientes que si me tienes tan cerca caerás en la tentación ─le guiño el ojo levantado la comisura de su boca.
Lara Bufó
─La verdad es que no eres mi tipo. Creo que puedo sobrevivir a tus encantos ─le reto Lara lanzándole una sonrisa igual.
─Nena, yo soy el tipo de todas.
─Ja. Lo siento amigo, pero entre mis metas no está el que pongas una de tus famosas muescas en honor mío, en tu cama.
─ Ya no hay espacio para más muescas en mi cama nena, así que tu nombre será el inaugurador de mi puerta─ añadió y Lara no pudo evitar soltar la carcajada.
─¿Y es que no tienes para comprar una nueva cama? –logró decir Lara luego de varios intentos.
─¿Sabes cuantos árboles son tallados en el mundo para hacer una cama como la mía? Eres una contaminadora.
Este comentario hizo que Lara volviera a soltar la carcajada por las tonterías que decía, quien obviamente intentaba hacerla olvidar su mal humor. Aunque Lara no sabía que era lo que le causaba tanta gracia, porque no eran graciosas. Aún así la hizo sentir bien soltar la risa de ese modo y olvidar por un momento sus preocupaciones.
Pasaron varios minutos y Lara poco a poco fue calmándose. Revisó su celular y vio que le quedaban diez minutos para que acabara su descanso.
─Bueno, no quiero cortarte el coqueteo infructuoso pero mi descanso está por terminar –dijo Lara mientras se separaba de la baranda en dirección a las puertas que la llevarían dentro del local.
─No creo que haya sido infructuoso nena. Es solo parte de mi plan. Dentro de poco yo te tendré apretada contra la puerta de mi apartamento, tus piernas abiertas enmarcaran mi rostro y al final una muesca en tu nombre decorara mi cama.
─ ¿No quedamos en que no había más espacio en tu cama?
─ Mentí. Aún tengo un espacio en todo el centro de la cabecera esperando el ansiado momento.
─Idiota.
─Yo sé que en realidad me amas.
Lara le saco la lengua, se giró y se acercó a la puerta del reservado, pero antes de abrirla recordó algo importante.
─Jake – lo llamó girándose para verlo arrojado a una de las dormilonas del balcón directo a tomar una siesta de madrugada.
─Hablando de cosas que se abren y se cierran. ¿Reparaste el seguro del baño del jefe?
─ No sabía que estaba roto ¿No debería hacerlo Paul?
─ Estuvo ocupado toda la tarde y no pudo hacerlo.
─ Pues entonces aun estará roto.
─ Lo revisare mañana. Aunque no debería hacerlo porque el jefe no me paga para ser también manitas.
─No seas idiota.
─Yo digo lo que es obvio. Y tu deberías estar de acuerdo siendo doña Lara “odio el dinero, pero en realidad lo amo” Cruz.
Lara ser rio sarcásticamente y salió del reservado.
…………………
Aunque afuera las olas del mar estuvieran agitadas por el viento marino, dentro del Antrax la cosa era distinta.
Era viernes y el cuerpo lo sabe. Lo que significaba que el club estaba lleno de estudiantes de la USL –la mayoría de primer año- quienes iban como ovejas en pastoreo en busca de olvidar el estrés de los estudios y por ser mediados de Junio los exámenes finales estaban a la vuelta, así que con más razón aun el club estaría lleno.
Lara salió de las zonas de los reservados VIP, dirigiéndose entre los cuerpos sudorosos hacia la barra que estaba aún más llena y como pudo –y a fuerza de empujes- cruzó la barra en dirección a la zona de los trabajadores, para refrescarse antes de volver a su turno cuando sintió que alguien la tocaba. Al girarse vio que Katy le decía algo, pero la música estaba tan a tope que era imposible escuchar cualquier cosa a menos de cuarenta centímetros.
─¿Sabes en donde está Jake? ─logró entender los gritos de Katy.
─Está en uno de los reservados –le contestó Lara, y siguió a la zona de trabajadores y fue hasta el baño.
Se refresco un poco secándose el sudor que se formó en sus sienes, aunque solo había estado unos minutos en medio del club, retoco su cola de caballo y maquillaje Al salir tomó su bandeja y fue directo a atender las mesas, luego de cruzar miradas con Ana quien la habia cubierto en su descanso. Esa noche su turno era en una de las zonas exclusivas del club.
Si le preguntaban, las palabras VIP y exclusivo eran demasiado usadas en ese club, aunque no podía quejarse mucho porque corría con la suerte de que el Antrax -nunca se atrevería a preguntarle a su jefe qué diablos se fumó para escoger ese nombre- era el club más visitado de la zona costera de la ciudad de San Luis.
Estaba ubicado al lado del puerto en donde enormes yates esperaban que sus dueños los usaran en el verano. Era la zona más cosmopolita de la ciudad, así que el dinero circulaba muy bien en el edificio que mezclaba un estilo vanguardista con toques minimalistas. La mayoría estaba pintado de blanco y los grandes ventanales que componían prácticamente todas las paredes del lugar permitían disfrutar de las vistas.
Y aunque en días como este, en donde costaba respirar oxigeno entre tanto sudor y dióxido de carbono, la paga era muy buena por lo que Lara de verdad se sentía afortunada de tener los atributos que llenaban su uniforme –siendo este un requisito indispensable para conseguir el empleo, según el aviso en el periódico- consistente en un top negro con la A distintiva del local y unos pantalones blancos súper pegados –que Lara tardaba veinte minutos en quitarse- todo conjuntado con unas botas cargo con tacones negras.
Lo único malo era que a veces tenía que lidiar con las manos resbalosas de idiotas que, al no tener el valor de coquetear de manera normal con una chica, esperaban aumentar su gancho a base de cerveza.
─Morena, ¿cuál es tu numero? ─le preguntó uno de esos imbéciles de una de sus mesas.
─Lo siento, está estrictamente prohibido compartir datos personales con los clientes ─contestó Lara mientras dejaba las cervezas en la mesa.
─Vamos morenita, no creo que tu jefe se entere.
─De verdad no puedo ─ cosa que era una mentira, sino había que preguntarle a Jake.
El idiota intento poner su mano en el trasero de Lara, que al no ser la primera vez que ocurría esto ya sabía cómo sacárselos de encima.
─Disculpen chicos ─se dirigió a los amigotes del baboso quienes simplemente sonreían como imbéciles y veían como su amigo intentaba apretarle un glúteo.
──Pero si no quieren ser sacados del club por acosar al personal les recomendaría que controlaran a su amigo.
Estos al ver que Lara hablaba en serio y luego miraba en dirección a Ralph el gorila del club –quien por cierto ya los tenía en la mira- comenzaron a distraer a su amigo. Lara aprovecho ese momento para regresar a la barra en donde vio que Jake ya estaba deslumbrando a unas cuantas chicas con sus bíceps.
─ ¿Qué tal la siesta? ¿Tuviste un buen sueño? ─le preguntó Lara dejando la bandeja mientras Katy terminaba de entregarle las bebidas de una de sus mesas.
─Siempre tengo buenos sueños, nena. Especialmente cuando son contigo.
Lara no pudo evitar reir.
─ ¿No te cansas de intentar ligar conmigo?
─Jamás, no renunciare a crear esa muesca juntos.
─ ¿Que muesca? ─intervino Miriam. La única –se atrevía a decir Lara- pelirroja natural y piel blanca con ojos verdes en toda San Luis, quien trabajaba en el club desde unos años antes que ella.
─ La muesca que demostrara que Lara Cruz cayó finalmente por mi–dijo el susodicho mientras que Miriam lo miraba de arriba abajo.
─Pues si eso llega a pasar, déjame decirte Lara que caerás en una red demasiado usada y con muchos remiendos ─comentó Mir condescendientemente, pero Lara no se sintió aludida porque sabía que esa condescendencia no era dirigida hacia ella, sino que iba al susodicho dueño de la red.
─Pues no deberías sonar tan indiferente querida mía, ya que tu caíste en esta red bastantes veces ─le regreso Jake lanzándole una mirada entre acida, pero con un brillo sensual que podía verse kilómetros a la redonda.
La relación entre estos dos era como la de los perros y gatos. Jake encontraba cualquier oportunidad para lanzarle indirectas a Mir y esta no perdía cualquier oportunidad para devolvérselas y así, al contrario. En sus primeros días en el club Lara estuvo varias veces en medio de sus famosos encontronazos, en donde los comentarios desagradables -pero velados de una fuerte tensión sexual- pasaban como pelota de tenis entre el par. Por curiosidad le pregunto a los demás que era lo que ocurría entre estos dos y Katy fue la única que le conto la historia.
─Estos dos tuvieron una relación cuando Mir estaba recién llegada ─comenzó a contarle la rubia mientras limpiaba la barra horas antes de que comenzara un turno la segunda semana de haber empezado en el club.
─Al principio no lo notamos porque no conocíamos a Miriam y al comienzo ella era muy desapegada y se la pasaba estudiando, cosa que aún hace solo que ahora menos. Y Jake… bueno, él siempre ha sido como es. Ninguna chica puede amarrarlo. Pero todos nos enteramos, el día en que jefe los llamó a su oficina y escuchamos a escondidas como este les dijo que sabía que estaban saliendo, que no tenía problema con eso pero que, si salía mal, esperaba no tener que botarlos por montar espectáculos de celos o detener peleas de pareja en medio de su club. Todos quedamos un poco impactados cuando supimos, aunque ya no los olíamos. Pero quedamos en shock cuando Miriam le dijo al jefe que no debía preocuparse porque los dos ya no tenían nada. Después de eso los dos empezaron a actuar como si nada hubiese pasado, así que nosotros también, pero luego de un par de semanas empezaron las peleas y los comentarios ácidos, así que todos llegamos a la conclusión de que los dos esperaban algo distinto de su relación y que por eso terminó tan extrañamente.
─ ¿A qué te refieres? ─preguntó Lara con el gusano de la curiosidad animado.
─Todos tenemos teorías al respecto, pero creo que uno de los dos iba muy en serio con esa relación, mientras que el otro la veía como algo más pasajero. Más de amigos con derecho.
─ ¿Y quién creía que era un noviazgo y quien solo sexo sin esfuerzo?
La respuesta de Katy fue simplemente hundir los hombros sin querer contestarle. Lara le saco la lengua a lo que la rubia respondió igual.
─Por cierto, dijiste que ya se habían olido la relación de esos dos ¿a qué te refieres?
Katy bufó deteniendo la limpieza y le lanzo a Lara una mirada exasperada.
─ Te dije que al principio costo darse cuenta, porque al parecer solo estaban juntos en privado, pero de un momento a otro todos empezamos a encontrar condones usados en todas partes del club. Literalmente en todas partes, incluso el baño de chicas. Cosa que no es rara en condiciones normales, pero la regularidad era sorprendente y en el baño que usamos era peor, así que sumamos dos más dos cuando notamos que los únicos que no se quejaban eran Mir y Jake.
─Entonces al parecer los dos fueron un par demasiado fogozo ─dijo Lara riéndose levemente, aunque le resultaba asqueroso todo lo de los condones.
─Demasiado a mi parecer. Pero si te soy sincera, con ese tamaño, entiendo por qué Mir se dejaba hacerlo en cualquier parte.
─Eww. ¡Eso es asqueroso Katy! ¿Mediste un condón usado? ─exclamó Lara arrojándole un pitillo, nadie en ese club era normal.
─Claro que no tonta –añadió rodando los ojos ─Pero fue casi imposible no darse cuenta del tamaño.
─Eww. Definitivamente demasiado asqueroso. Mi morbosidad no da para tanto.
─ ¿Qué? Ni siquiera lo toqué ─exclamo la rubia.
Recordando que ese día aprendió que Katy era capaz de medir un condón usado, estuvo de acuerdo en que la relación de esos dos fue bastante intensa si aún después de dos años seguían actuando como perros y gatos. Y que las cenizas aún estaban encendidas. Pero nadie se atrevia a decir algo al respecto.
Quizás por miedo a la lengua de Miriam.
─Ustedes dos ya bésense y follen de una vez. Pero eso sí, nada de estar dejando condones usados en el baño. Eso es demasiado asqueroso ─gritó Kim al llegar, justamente cuando el DJ cambiaba la canción lo que hizo que su comentario se escuchara claramente –logrando que varios clientes la oyeran cabe destacar- y Mirian la mirara con ganas de que su cabeza explotara.
Pero la rubia de bote no le hizo ni caso.
─ ¿Sabes quién llegó? ─preguntó en cambio a Lara mientras ésta veía como Jake le miraba el culo a Mir quien al ver que Kim ni la miraba, se dio la vuelta y fue a su zona para seguir atendiendo sus mesas.
Aquí no hay cenizas, sino brasas del tamaño de un puño –pensó Lara al ver la expresión de Jake.
─ ¿Me escuchaste? ─gritó Kim.
─ No, ¿quién llego? ─preguntó Lara sin querer saber sinceramente, pero como era Kim, sabía que debía seguirle el juego.
Ella era una a las que no le tenía mucha confianza en el club. Aunque en realidad era la única.
─ Chrisstian Esser ─contesto Kim, pero justo en ese momento el DJ volvió a colocar la música a tope y Lara no pudo escuchar bien su respuesta.
─ ¿Quien? ─insistió Lara y Kim en respuesta tomó su barbilla y la giro –muy bruscamente para disgusto de Lara- en dirección a la entrada justo cuando un rubio alto la cruzaba.
─” El Adonis de la USL”. Chrisstian Esser –repitió Kim.
A la fuerza Lara miró al chico que en ese momento cruzaba la pista de baile en dirección a la zona que Lara atendía.
Y ésta quedo impactada, no porque el chico efectivamente fuese muy apuesto –de esa belleza que solo percibías en algún cuadro renacentista- y su porte y andar fuesen sensuales –como si vieses a un lince caminar- sino por la actitud de todo el mundo al verlo, como si el hombre tuviese un imán que atrajese las miradas de todas las chicas y de unos cuantos chicos también. Esa actitud por parte de todo el mundo, hizo que Lara entendiera por qué llamaban a Esser el “Adonis de la USL”.
Luego de dos años estudiando en la USL, al fin podía entender un poco –pero muy poco en realidad- por qué casi todos estaban locos por acercársele.
Gracias a Dios, esas cosas no le quitaban el sueño a Lara.
Luego de aguantar hasta que Esser llegara a la mesa en donde sus amigos lo esperaban, aparto su barbilla del agarre de Kim, quien seguía embobada mirando como el rubio platino se sentaba y empezaba a charlar con sus amigos.
─Algún día estaré en la cama de ese hombre ─soltó Kim de repente y Lara la miro con los ojos abierto.
─ ¿No se supone que batea para el otro equipo? ─le preguntó Lara sorprendida.
─ Es bisexual ─respondió Kim, como si eso no fuera problema.
Lara no pudo evitar sorprenderse un poco por ese comentario, pero al final estaba claro en que ella no era quien, para juzgar a nadie, así que simplemente hundió los hombros y se giró para tomar las bebidas que Katy le tenía desde hacía rato. Luego procedió a dirigirse a su zona y atender sus mesas. Y cuando estaba llegando notó que ese pedido era justamente para la mesa de Esser.
…………
─ ¡Hasta que por fin llegas! ─gritó Louis desde la mesa.
El grito de su amigo fue lo primero que escuchó Chriss al cruzar las puertas de vidrio que dividían el espacio exclusivo de la pista de baile en el club de su amigo Damián.
─Discúlpame por tener cosas más importantes que hacer que ver tu cara ─le respondió el susodicho mientras se sentaba en el espacio que su amiga Tammy apartó para él en la mesa que compartían todos cada vez que venían al Antrax. Cosa que no era muy seguida.
Su ambiente no era precisamente el de andar de club en club como lo era el de su amigo Louis, pero solían ir a sitios más exclusivos, a pesar de que el Antrax –que para Chrisstian era un nombre que rayaba en lo ridículo- era un muy buen sitio. Solo que siendo una figura pública siempre se aseguraba de ir a lugares un poco más privados.
La razón de que esa noche o madrugada –si teníamos en cuenta que eran pasada la una- estuviera allí es que era viernes. Por lo que Louis estaba desesperado por desfogarse y olvidar que aún era estudiante universitario. Así que no fueron muy selectivos con el sitio al que ir y tomar algunos tragos.
─ ¿Que te tomo tanto tiempo, cabron? ─le preguntó su amigo pelinegro con voz profunda.
─ A diferencia de ti, soy una persona con cosas importantes que hacer ─fue la respuesta de Chriss y Louis le lanzo una de las aceitunas de la bebida de su novia Lucy, quien lo golpeo por haberle metido la mano a su Martini.
─ Ya basta niños. ¿Tuviste trabajo esta noche? ─intervino Tamy en tono conciliador a pesar de haber dado a entender que se comportaban como críos.
─ Tuve una sesión esta noche.
─ Imagino que estás cansado.
─ Estoy agotado y solo quiero dormir hasta pasado mañana ─añadió mientras estiraba los brazos extendiéndolos a los lados del espaldar del sillón acolchado, apoyando la cabeza.
Al cerrar los ojos sintió como Tamy le acariciaba el cabello mientras escuchaba la conversación que esta mantenía con Lucy respecto a ir de compras esa semana.
Se imaginó la imagen que daban los dos. Él recostado en el sillón mientras Tamara acariciaba su pelo. Cualquiera podría pensar que los dos estaban en una relación, pero Chriss daba las gracias que eso no era posible, simplemente Tamy era su mejor amiga desde pre-escolar y se tenían tal confianza que no le importaba lo que pensara la gente. Aunque la gente no necesitaba de nada para sacar ideas absurdas.
Poco a poco iba sintiendo que caía en un sueño profundo producto de las caricias de su amiga y del cansancio, cuando oyó la voz de la mesera al llegar. Se obligó a abrir los ojos porque, aunque quisiera dejarse llevar, no podía quedarse dormido en un club cuando apenas eran las dos de la mañana. Estaba allí para disfrutar con sus amigos hasta que el cuerpo aguantara.
Por Dios mañana iba a ser sábado.
─Disculpen la tardanza, aquí están sus bebidas ─dijo la mesera mientras dejaba las bebidas en la mesa.
Chriss la detallo de pies a cabeza a través de sus pestañas, producto de que su voz oscura, le atrajo.
Por lo que veía tenia buen cuerpo, no demasiado delgado –como muchas de las modelos con las que trabajaba- y el uniforme ayudaba bastante a resaltarlo y una larga cabellera negra sujeta en una cola alta de caballo.
─ ¿Qué vas a tomar Chriss? ─le preguntó Tamy mientras la mesera se giraba para tomar su pedido.
Allí, descubrió Chriss, que el rasgo más imponente era su mirada. De ojos castaños claros enmarcados por una cejas bien definidas y pestañas largas, que hacían que pareciese gatuna, pero firme. Sus labios eran rellenos pero lo suficiente como para saber que eran naturales. Le gustaba.
─ Un vodka-tonic ─pidió Chriss mientras Lara tomaba nota del pedido.
Este no pudo evitar lanzarle una mirada sugerente y una sonrisa de medio lado, cuando ella lo miro a cambio. Pero a Lara le pareció rara su actitud –que curiosamente le recordaba a un pavo real- asi que simplemente levanto una ceja, y cuando termino de anotar se despidió para ir por la bebida y atender otra mesa que justamente la llamaba en ese momento.
Chriss en la mesa quedo levemente impactado –y debía admitir que un poco shockeado- por la actitud de la chica. Pues era la primera vez que alguien –sea del sexo que fuera- no le regresaba el coqueteo.
La risa estruendosa de Louis lo saco de su impacto.
─ ¿Qué fue eso? ─ le pregunto Lucy quien intentaba calmar a su novio golpeándole la espalda para que no le diera un ataque respiratorio.
─ ¿La conoces? ─pregunto Tamy quien también mostraba un poco de impacto por el extraño intercambio.
─No ─fue la respuesta de Chriss, mirando en la dirección en la que se fue la chica.
─ Y entonces ¿que fue eso?
─ ¿No se dieron cuenta de que la chica lo mando a volar? ─intervino Louis quien poco a poco volvía a tener la capacidad de respirar normalmente.
Chriss simplemente rodo los ojos
─ Ese fui yo intentando coquetear, pero al parecer no le intereso. Así que hasta ahí llegó. Déjalo morir o te golpeare la cabeza imbécil ─esto último lo dijo enfáticamente a Louis quien iba a volver a intervenir.
En ese momento su celular sonó notificando la llegada de un mensaje.
Hola, no he sabido nada de ti en semanas. Quisiera saber si podemos vernos. ¿Quieres?
Al ver el remitente borró el mensaje, ya que era el numero de un ligue que duró unos días pero que aún insistía en verse otra vez. Definitivamente el género no tenía nada que ver con el orgullo.
─ ¿Tu hermano? ─preguntó Tamy al ver que lo borraba sin siquiera dudarlo.
─ Afortunadamente no, pero tampoco quiero leer los mensajes de esta persona.
─ ¿Aún te sigue escribiendo? ─preguntó al entender quien era.
─ Y me sigue enviando obsequios a cada sesión ─ declaró mientras volvía a apoyar la cabeza en el sillón.
─ Vas a tener que ponerle una orden de alejamiento ¿no crees?
─ Es un incordio, pero es inofensivo.
─ Si tú lo dices.
─ ¿De qué hablan? ─preguntó de repente Louis.
─ De Jordan ─contesto Tamy.
─ ¿El actor? ¿No terminaron hacen un mes?
─ Aún sigue escribiéndole.
─ Eso te pasa por no aclarar tus relaciones Chriss ─comentó Lucy mientras lo miraba desde el otro lado de la mesa.
Pero el problema era que el siempre aclaraba sus relaciones. Aunque técnicamente no eran relaciones sentimentales, simplemente quedaban para tener sexo. Lo problemático era cuando no entendían el no por lo que era: NO.
Así que ahora tenía que aguantar la intensidad de su ultimo ligue que no entendía que él no tenía relaciones duraderas con nadie, fuese hombre o mujer. Chrisstian simplemente se dejaba llevar por lo que le gustara y si funcionaba bien y si no, también. No creía que darse mala vida por las cosas fuera bueno. Aunque lo único con lo que él no podía lidiar era con alguien extraño dentro de su espacio personal. Lo enervaba como nada lo lograba hacer.
Por suerte Jordan no había llegado a esos niveles.
La mayoría del tiempo lograba lo que quería con naturalidad, mucho de eso gracias a su atractivo. Pero había veces en las que no funcionaba, como por ejemplo ese extraño intento con la mesera del club. Que por cierto estaba tardando bastante a criterio de Chriss.
─Necesito ir al baño ─se levantó Tamy y Chriss decidió aprovechar el momento para despejar un poco el sueño que le quedaba e ir a buscar su bebida a la barra.
─Te acompaño, mientras voy a la barra en busca de mi bebida.
Los dos salieron de la zona exclusiva del local y se dirigieron a la barra primero a buscar a la mesera. Cuando se acercaron Chriss vio a la chica estar algo ocupada con un borracho que la acosaba en el bar. El bartender intentó detener al borracho desde el otro lado de la barra, pero justo cuando Chriss se acercó a auxiliarla ella se giró bruscamente, empujo al hombre y dio la vuelta para tomar una copa que tenía una bebida curiosamente transparente y se disponía a arrojársela sin notar que el hombre había caído al suelo, así que cuando giró y lanzo el contenido de la copa no cayó en el borracho sino en la camisa de quinientos dólares de Chrisstian Esser.