。.゚+ Prólogo 。.゚+
Todo rondaba bien en aquellas coloridas calles de Londres, cada pieza de arte era expuesta para ser vendida. El sol radiante del medio día le acaloraba cada centímetro de la piel, sacando brillantes pero pequeñas gotas de sudor en cada poro de ella.
Ahí estaba el rizado de mirada hazel, con una brocha y una paleta manchada de pintura. Su rostro de concentración y su excelente pulso, creaban retratos magníficos sobre la vida, política y amor.
Las fantasías de aquel hombre, eran plasmadas de manera detallada con trazos casi perfectos en un lienzo. Una mente abierta a conocimientos y admiración, expresaban su total fascinación por el arte.
Y consideraría que la mejor pieza, sería quien se acercaba desde días atrás a una banca de en frente de él, justo cuando campanas de la catedral del parque resonaban en todo el lugar hasta la acera de la calle en la que colocaba su puesto.
Unos ojos azules como el mar, adornadas por unas pestañas largas como el Nilo, el cabello dorado y brillante como el oro al igual que una sonrisa encantadora, serían los elementos perfectos de los nuevos retratos que se expondrían en un tiempo.
La belleza y simpleza de ese chico lo cautivó de inmediato, jamás había visto tal majestuosidad. Fascinado, iba todos los días a buscarle a la misma hora.
Desde ese momento supo lo que verdaderamente era arte y no lo dejaría escapar tan fácil.
"El mundo entero es arte, solo falta alguien que le admire como en realidad es. Una obra maestra."