La oscuridad
Como si fuese una serpiente, poco a poco comenzó a envolverme todo el cuerpo. Se deslizaba por mis piernas hacía mi pecho, cubriéndolo de dudas, temores e incertidumbre.
-¿Por qué será que discutimos todo el tiempo?- Pensaba.
Continuó su andar del pecho a mi garganta, apretando despacio y silenciosamente.
-¿Seremos felices juntos?- Reflexionaba.
Comenzó a invadir mis sentidos. En cualquier lugar la veía. En todas partes la escuchaba. La sentía en mi piel. La escuchaba en cada canción. La olía en el aire.
-¿Por qué si me ama, llora al verme? Dice que es porque me ama demasiado, pero ¿acaso le estaré haciendo daño?- No dejaba de preguntarme.
Pronto se alojó en mi cerebro, asfixiando toda idea, inundando todo pensamiento.
-Ella me dijo que la salvo siempre de la oscuridad que carga, pero siento como me va tragando a mí también. Como me lleva a lo peor de mí.-
Llegó a cubrirme casi por completo. Esa inmensa oscuridad. Pero, entonces resolví...
-¿Realmente la amo?-
¡SÍ!
-¿Nos hace bien estar juntos?-
¡NO!
Alberto Pascual