Destinos Cruzados

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Summary

El destino los cruza de muchas maneras , pero aun así ellos nunca lo notan por qué se rehúsan a ver más allá de sus propios mundos y cuando por fin lo hacen, con el tiempo se dan cuenta de cuántas veces sus caminos se cruzaron y nunca lo vieron. Liam Ford es un joven empresario de 30 años que perdió a su esposa embarazada en un trágico accidente, cargando un dolor tan grande que vivía su vida como un alma en pena, hasta que la vio... Ana Lucía Luna Montero, una Latina de belleza e inteligencia exuberante, divorciada, por qué aquel que creyó el amor de su vida la engañó de una cruel manera, usaba los hombres como accesorio hasta que lo conoció... Ellos se conocen de "casualidad" en un bar y la conexión es inmediata, después de una intensa noche juntos, inician una relación que debería ser casual como había planeado Ana Lucia al volver a él, pero sus destinos estaban tan cruzados que ya no había manera de evitar que por fin sus vidas se juntaran, mientras que en el camino de la aceptación también se revelan secretos, mentiras y descubren que aun siendo tan diferentes, estaban destinados el uno al otro. Demostrándole al mundo que a pesar de ser como el agua y el aceite, son tan perfectos juntos, como lo es el sol al día y la luna a la noche.

Status
Complete
Chapters
41
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4.5 6 reviews
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16+

Capítulo 1

Liam Ford

Hoy veintiuno de enero se cumplen tres años desde que me tocó decirle adiós para siempre al amor de mi vida, mi esposa, mi amada Emma. Parece que fue ayer que la vi por primera vez como algo más que mi mejor amiga, con su hermoso cabello rubio, su piel blanca de porcelana, sus mejillas, labios rosados, la sonrisa más hermosa y tierna que había visto en mi vida, con sus ojos azul cielo que me miraban siempre llenos de amor, junto con su ternura y alegría me enamoraron tan perdidamente, que pese a que fue un matrimonio primeramente por conveniencia, me enamore de la manera más profunda.



Además de que ella fue mi mejor amiga desde la escuela.


Compartimos juntos los tres años más hermosos de mi vida, hasta que un día como hoy, hace tres años atrás, recibí esa llamada que rompió mi felicidad, esa cruel llamada en la que me decían que mi esposa había tenido un accidente en su auto y no sobrevivió al impacto, ella murió al instante y para completar,los médicos me informaron que tenia doce semanas de embarazo y que era imposible salvar nuestro bebé.


Nuestro bebé, el que yo

aún

no sabía que existía


Eso me destruyó tanto, que lo único que he hecho es trabajar como loco intentando ser fuerte, pero cada veintiuno de cada mes, sencillamente no puedo, cada veintiuno recuerdo que se cumple un mes más de haberlos perdido y hoy es peor, hoy es el tercer aniversario sin ella y cada día me siento más solo, he intentado retomar mi vida y darme otra oportunidad, pero ninguna mujer ha podido si quiera provocar un poco de lo que me provocaba mi esposa. Ninguna ha captado mi interés más allá de alguna noche ocasional, pero después del sexo, nada más sucede, lo único que recuerdo sentir después de un encuentro ocasional, es autodesprecio de haber ensuciado la memoria de mi esposa.


Hoy aquí en el mismo bar de siempre, bebo un nuevo trago de whisky recordandola, mientras observo el lugar que pese a que siempre vengo nunca me había tomado el tiempo de detallar. Es un lindo lugar, muy texano por así decirlo, todo el lugar está hecho en madera, piso, paredes, techo, sillas, mesas y barra, es grande y el lugar tiene varios focos pequeños repartidos por todo el lugar lo cual hace que el bar sea muy iluminado, a pesar de ser estilo texano se ve elegante, sirven buen licor y ponen música variada, pero como es un bar todas sus canciones son realmente deprimentes y aquí es donde cada veintiuno me emborracho hasta que mi mejor amigo Joseph me saca casi inconsciente y me lleva a casa.


— Otro — le pido al cantinero que está detrás de la barra, el asiente.


— Aquí tiene, caballero — dice al poner un nuevo trago de whisky, la verdad, no sé cuántos he bebido, sólo sé que dejé de contarlos hace mucho rato.


Llevo un buen tiempo aquí ahogándome en el licor y la miseria, me veo tan deprimente que ninguna mujer se me ha acercado a coquetear como siempre que vengo, solo una mujer que me ve hace rato desde un extremo de la barra pero no se acerca «así de miserable me debo ver» y no es por presumir, pero nunca tuve problemas al buscar una mujer, ellas sólo llegaban a mi sin yo hacer absolutamente nada, en la universidad fue un éxito hasta que me case, pero igual desde que mi preciosa Emma falleció, no he podido ver ninguna otra mujer con otros ojos y menos con ojos de amor.


Sacudo mi cabeza para expulsar aquellos pensamientos, este no es un día en el nada de eso es importante este es un día para...


— Pero ¡¿Qué mierda?! — suelto mientras me sobresalto cuando siento que alguien quiebra una botella a mi lado, al girarme y levantar la vista veo a una mujer que sostiene el pico de la botella que quebró junto a mi, en la yugular de un hombre mientras ella misma con la otra mano le aprieta las bolas.


El hombre tiene una cara de horror y asombro que fácilmente saldría un meme, suda a cantaros y a pesar de que él es más grande que la pequeña mujer que lo amenaza, ella tiene tanta seguridad con lo que hace que logró que el hombre realmente esté muy pero muy asustado.


Hasta yo lo estaría

.


— Per...perdóname —le dice el hombre a la mujer con mucho miedo en sus ojos tragando pesadamente.


—¿Por qué pides perdón? ¿Por agarrarme el culo como si fuera de tu propiedad? ¿o por hablarme como si fuera tu puta? — le pregunta con una mezcla de ironía y molestia, ella presiona un poco la botella en el cuello del tipo haciendo brotar una gota de sangre.


—Por...por... todo — muy pálido le responde y casi sin aire por el agarre de ella en su entrepierna.


—¿Sabes algo? — le pregunta la mujer de forma que el tipo supo que debía responder, así que él responde negando con su cabeza — hoy es tu día de suerte, no estoy de ánimos para cortarle las pelotas a ningún imbécil, así que te doy diez segundos para que desaparezcas de mi vista antes de que me arrepienta, así que... ¡te ví! — después de recuperar el aire perdido, el hombre salió despavorido cuando ella lo liberó de su agarre, su miedo palpable logró que la mujer soltara una carcajada antes de sentarse nuevamente a mi lado como si nada hubiera pasado, segundos después todos imitaron su acción, la música volvió sonar y todo volvió a la normalidad.


¿En qué momento se sentó a mi lado?


— Otra cerveza cariño — le pide al cantinero, este en vez de darte una botella, se la sirve en un vaso mientras la mira con una sonrisa coqueta, blanqueando mis ojos por la obviedad de su mirada, regreso mi vista a ella y ahí es cuando aprecio mejor a la mujer a mi lado


Ella tiene un color de piel hermoso, de ese tono que sólo las latinas tienen, un cabello largo hasta casi sus caderas, castaño mediano casi oscuro, semi ondulado, tiene unas cejas pobladas a juego con unas largas y curvas pestañas que cubren unos bellos ojos color café claro, posee una fina y respingada nariz, tiene unos hermosos labios carnosos que los cubre un labial color vino, tiene un escote maravilloso, además de una cintura diminuta, amplias caderas, unas piernas y culo de infarto. Usa unas botas militares, vaqueros negros que se ciñern maravillosamente a sus lindas piernas y culo, usa una blusa blanca ceñida sin mangas que deja ver su hermoso escote y lleva una chaqueta de cuero negra.


—¿Terminaste? — me hizo sobresaltar su voz


—Perdón, ¿Qué? — pregunto levantando la mirada.


— Te pregunte que si terminaste — repite


— ¿El que? — pregunto de nuevo confundido


—La exploración visual que tienes conmigo — me dice con burla guiñandome un ojo.


—¡Mierda! Perdón, nunca he sido así de descarado — le respondo sintiendo el calor de la vergüenza acumularse en mi cara — es que me quedé totalmente asombrado al ver una mujer tan hermosa enfrentándose con tanta rudeza a un hombre así como el de ahora.


— Ah, ¿eso? — sonríe — estoy acostumbrada a lidiar con ese tipo de idiotas — hace una pausa pensando y amplía más su sonrisa — mejor dicho, estoy acostumbrada a tratar con todo tipo de idiotas — seguido me guiña el ojo y antes de poder reaccionar choca su cerveza con mi vaso de whisky.


— Soy Ana Lucia pero casi todos me dicen Analu y ¿tu? —se presenta.


— Soy Liam — le respondo con una sonrisa que como se forma se desvanece.


— Por lo que dice tu cara, veo que hoy no es un buen día — no pregunta, afirma.


— No, honestamente no lo es — respondo con una sonrisa triste.


— Eso pensé — responde dándole un trago a su cerveza — uno no bebe tanto whisky solamente si algo bueno pasó.


—Y a ti ¿que te trae por aquí? — le pregunto tratando de evadir el tema


— Es mi bar, siempre vengo ciertos días al mes un rato para revisar que todo esté en orden, me tomo algo y me marcho. — responde amablemente finalizando su cerveza


— Interesante — le respondo — Nunca te había visto antes y soy cliente habitual — ella asiente y pide otra cerveza.


—Ah, es que cambie mis días de revisión y por casualidad se juntaron nuestras visitas y aquí estamos — responde dándole un trago a su nueva cerveza.


—Oh, entonces ¡Salud por eso! — acerco mi vaso y ella con una sonrisa lo choca.


—Salud entonces — le da un trago a su cerveza — quieres compañía para tu —lo piensa un poco — pronta... ¿borrachera? — pregunta con una mueca de confusión, que se me hace hermosamente graciosa.


— Claro, sería muy agradable — acepto de inmediato aunque ya estoy un poco ebrio, hace mucho no me sentía así de cómodo con una mujer. Ella en respuesta sonríe.


Comenzamos a hablar de cosas triviales, nada personal, cada que quería preguntar algo personal ella desviaba el tema sutilmente y continuaba con una amena charla. La verdad no sé si lo que diré sonará horrible porque es el tercer aniversario de la muerte de mi esposa, pero mentiría si dijera que esta hermosa mujer no me hizo sentir mejor y logró distraerme, aparte de que me tiene hipnotizado con su belleza y sensualidad, tiene una forma de reír tan coqueta que cuando lo hace me la pone dura y hace mucho que no me sentía así, no se como diablos hace eso, pero me siento como la mierda deseando a una mujer el día del aniversario de la muerte de mi esposa.


Ay mi Emma, perdóname.

— Eso que te tiene tan triste no te da descanso de sentirte un poquito mejor ¿no? — me pregunta sacándome de mi trance


— Emm si, lo siento — respondo enfocando mi mirada en ella — Es que hoy hace un año... —me corta antes de poder decir cualquier cosa


—¡No! No quiero saber —ríe incómoda — son cosas personales y apenas nos acabamos de conocer, además, es que la verdad no creo que sea una buena conversa para ahora si te tiene tan mal, y bueno, lo otro es que no soy de las personas que saben consolar y decir las palabras correctas en el momento correcto o que se concentra a la hora de escuchar los llantos de los demás — sonríe levemente y continua — No te vayas a burlar, pero cuando alguien está triste y veo que va a llorar me da tanto pánico lidiar con esos sentimientos que me pongo nerviosa y empiezo a contar pésimos chistes de humor negro — dice lo último susurrado haciéndome reír — no se nada de consolar y no me siento bien abrazando personas tristes o siempre termino empeorandolo — con unas suaves carcajadas continua haciéndome reír con ella — te ofrezco una compañía para que hables de cosas que te hagan no pensar, en eso soy buena, pero en nada más, si eso te sirve, puedes buscarme aquí cuando quieras — concluye.


— Te lo agradezco mucho — le sonrío con agradecimiento — Eres la mujer más extraña que he conocido en mi vida, pero eso te hace magnífica por lo poco que pude conocer, te agradezco nuevamente por escucharme y tu grata compañía, pero ya me tengo que ir — al ponerme de pie el cuerpo me recuerda que entre conversa bebí mucho, el piso se mueve y por poco me voy a suelo.


—¡Hey, Calma machote! — dice en español y se carcajea sosteniéndome para evitar que caiga — vamos, te llevo a tu casa — dice y niego rápidamente.


— No, no te preocupes, no quiero ser una molestia — ella blanquea los ojos — voy a llamar a mi mejor amigo para que me recoja — le digo sacando mi celular del bolsillo indicando con una seña que voy a llamar, ella bufa pero asiente.


— Está bien —accede — Pero si él no te contesta, yo te llevo, bonito y borracho no se te puede dejar vagando solo tan tarde. — dice haciéndome reír y antes de poder refutar me interrumpe — y nada de llevarme la contraria, tengo un gancho tan bueno que te puedo noquear de un solo golpe y llevarte inconsciente — me amenaza con una sonrisa y me guiña un ojo


—Está bien, palabra de boy scout — sonrío nervioso por qué algo me dice que no miente, así que procedo a llamar a Joseph, quien después de cuatro veces llamarle, la línea suena hasta que se va al buzón de mensajes, así que me rindo de seguir insistir. El bastardo nunca suelta su teléfono y justo ahora que lo necesito, no responde, así que me tocó tragarme mi orgullo y aceptar la ayuda de Analu. Cuando me giro a verla me brinda una sonrisa de suficiencia con una expresión de "lo sabia"


—Vamos — ordena y la sigo, ella ubica uno de mis brazos en sus hombros para poderme apoyar al verme tambaleando.


Me guía hasta una range rover gris, la cual al parecer le pertenece por qué la desbloquea para luego guiarme hasta el lado del copiloto, abre la puerta y me ayuda a sentar en el cómodo asiento ayudándome también a abrochar mi cinturón, lo cual agradezco porque creo que me tomaría una eternidad hacerlo con lo ebrio que estoy. Lucía luego de darme una pequeña sonrisa de burla cierra la puerta para rodear la camioneta y subirse al asiento del piloto, le doy la dirección, la cual no pone el el GPS por qué al parecer la conoce, así que luego de encender el motor pone la camioneta en marcha. El camino es tranquilo y muy silencioso, pero extrañamente es un silencio bastante cómodo.


Al llegar a nuestro destino me ayuda a bajar y ¡Rayos! Esta mujer si que es fuerte, se le dificulta menos que a Joseph cargar conmigo y es que no soy pequeño mido 1.92 y esta bella mujer no pasará de los 1.65, además que me gusta mucho entrenar y no soy delgado. Mientras estoy como idiota pensando en como hace esta pequeña mujer para cargarme con tanta facilidad, no me doy cuenta que ya estoy en mi habitación, hasta que caigo en la suavidad un cómodo colchón que es mi cama.


—Ya vuelvo, no te muevas — dice y antes de poder responder algo, se va.


Acostado esperándola, suspiro sintiendo como la habitación da vueltas, haciéndome sentir peor, aunque afortunadamente al poco tiempo vuelve Lucia con un vaso de agua al que le pone el contenido de un sobre plateado que empieza a hacer burbujas.


—Tómalo todo, esto te ayudará a bajar la borrachera y no tendrás mucha resaca mañana — asiento y me lo tomo, ella espera junto a mi a que me haga efecto lo que me dió y efectivamente después de un rato me siento mucho mejor, definitivamente estoy más lúcido. Ella pone otro sobre en mi mesa de noche — Este es para que lo tomes en la mañana y vas a estar como nuevo — me indica.


Cuando ve que entendí todo, sonríe y se acerca a mí para despedirse con un beso en la mejilla y no se si es una estupidez de borracho o un impulso de idiotez pero no puedo controlarme, necesito hacerlo, necesito probar esos labios.


Ese es mi pensamiento antes de girar mi rostro hacia ella...