Sassy - Kookmin Omegaverse Two Shot

Summary

Donde Jimin no entra en el prototipo de Omega perfecto pero a su novio Jungkook le da igual.

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Complete
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2
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4.9 26 reviews
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18+

1

La moto se detiene frente al parking del Instituto y con ello el rugido ensordecedor.

Su conductor se baja de un salto, y sus desatadas botas militares de color negro chocan contra el suelo en un ruido sordo. Se saca el casco y peina su cabello negro hacia atrás, pero este terminará cayendo en su frente de todos modos, así que se rinde antes de lo que le gustaría.

Está todo tatuado, desde los nudillos en sus dedos de uñas pintadas de negro hasta una zona libre en su cuello donde en lugar de tinta hay una cicatriz de una mordida, y a pesar de que lleva una camiseta negra metida por dentro de unos pantalones ajustados, también negros, puede deducirse que bajo ella también hay más tatuajes.

Sin demorarse demasiado, aunque tampoco mostrando urgencia en sus actos, el azabache tatuado guarda el casco en la guantera, saca las llaves y se encamina hacia el campo de rugby.

En el camino recibe miradas de todo tipo, que se detienen en sus tatuajes, en su forma de andar o de vestir.

Miradas dirigidas al septum de su nariz, y si abriese la boca probablemente también se detendrían en el piercing en su lengua.

Pero sobre todo, recibe miradas curiosas que se inclinan al rechazo. Porque Jimin está seguro que ninguno de esos adolescentes hormonales ha visto a un Omega como él.

Suelta una pequeña carcajada silenciosa y continúa caminando con un aura poderosa, destilando valentía y seguridad por todos sus poros.

Incluso algún que otro Omega le mira con fascinación, hasta que lo huele y descubre que es uno de los suyos.

Entonces llega la confusión.

No es muy habitual ver Omegas así, Omegas que se tatuen, se perforen y opten estilos de ropa atrevidos y oscuros. Tampoco Omegas que anden como si dominaran el mundo a su paso. Lo lógico para entrar en el estereotipo, es llevar conjuntos ajustados que resalten tu figura o por el contrario anchos para remarcar tu inocencia, Jimin ni siquiera está en el punto medio cuando la suela de sus botas podría romperle el brazo a cualquiera de un pisotón.

Tampoco les da mucha importancia. Esos que le miran todavía son jóvenes, siguen en el Instituto y su mente es estrecha. La Universidad cambia la perspectiva de uno de buena manera, y Jimin está seguro de que los que consigan llegar a ella también lo harán como él lo hizo.

Pero por el momento, Jimin tiene que continuar yendo al Instituto. No para ir a clases, él está en primero de carrera, sino para recoger a Jungkook del entrenamiento.

Por fin llega al extenso campo de Rugby de las instalaciones y decide sentarse en una de las gradas cualquiera. A lo lejos, los jugadores del equipo entrenan arrastrando ruedas gigantes mientras que otros se embisten entre ellos.

En ese momento, el sol se asoma y golpea en su piel pálida, así que decide colocarse las gafas oscuras que cuelgan del cuello en pico de su camiseta negra. Su sonrisa se ensancha levemente en el momento en que puede distinguir a cierto Alfa torpe y despistado, aunque en el campo es el mejor.

Jimin se apoya con los antebrazos en la grada superior y reposa su espalda en ella, sonriendo descarado mientras Jungkook consigue el balón una vez más y el Alfa frente a él bufa frustrado. Ambos Alfas vuelven a encararse en una pose donde sus hombros embisten uno contra otro.

Jimin se lame los labios.

Jungkook está bastante sexy haciendo eso, con el torso desnudo y sudoroso. Su mente viaja perversa a escenarios que conoce como la palma de su mano, pero vuelve a tierra tan pronto como escucha unas voces a su lado.

-Por todas las lunas- jadea una Beta rubia a su derecha- Voy a desmayarme- su mano se abanica a sí misma de forma exagerada.

Su amiga Omega a su lado ríe y la sacude.

-Está buenísimo, Sana, normal que estés así.

Jimin sonríe sin quitar la mirada del frente. Puede entender ese sentimiento, la verdad es que los Alfas del equipo no están nada mal y harían a más de un Beta u Omega suspirar.

-¿Entonces vas a decírselo a Jeon?- la Omega le pregunta a esa tal Sana.

La sonrisa se esfuma de los labios del tatuado. Se gira hacia ellas y las mira con la ceja alzada. La Beta y la Omega están demasiado ocupadas hablando como para percatarse del Omega a unos metros de distancia.

-¿Pero cómo se lo digo? No quiero sonar descarada. Jungkook es demasiado tierno. Tengo la sensación de que voy a asustarlo.

Jimin entrecierra los ojos. Las vistas del torso de Jungkook han pasado a un segundo plano después de esta conversación tan interesante.

-No te comas tanto la cabeza, es un Alfa y un hombre. Sólo tienes que enseñar carne de más y ya está. Listo. Caerá embobado por ti.

-A ver, que yo solo quiero echar un polvo. Tampoco quiero enamorarlo.

-Ilusa- masculla Jimin entre irritado y divertido.

Las chicas se giran con el ceño fruncido.

-¿Perdona? ¿Nos has dicho algo?

-¿Perdón?- Jimin se hace el confundido.

Las chicas vuelven a su conversación, y Jimin es capaz de notar que ahora hablan de él. Le están criticando porque es un Omega y luce así. El azabache suspira acostumbrado y devuelve sus ojos al campo. Ciertamente, tolera mucho mejor eso que sus fantasías sobre Jungkook.

El entrenador hace sonar su silbato concediéndoles un tiempo de descanso. Jungkook entonces alza la vista y busca con su mirada a lo largo de todas las gradas. Cuando da con Jimin sonríe.

-¡Sana, está sonriéndonos! -chilla la Omega a su lado- ¡Corre, vamos a poner en marcha el plan!

Jimin por el rabillo del ojo las ve retocándose y arreglándose. La Omega mete las manos en el sujetador de su amiga y le levanta los pechos por ella misma.

Pechos.

Jungkook es de traseros. El Omega del azabache gruñe por dentro mientras que por fuera, Jimin mantiene la sonrisa descarada en su rostro.

De vuelta en la lejanía, el castaño toma su bolsa de deporte, alcanza la botella de agua y bebe. Después, habla con el entrenador unos segundos. Este asiente con la cabeza y Jungkook se encuentra corriendo hacia Jimin.

-Vale, está viniendo. ¡Está viniendo!

-¡Lo estoy viendo, Tzuyu!

-En cuanto esté cerca, vas y le felicitas por lo bien que juega.

Jimin se levanta de las gradas, estirando su cuerpo y bosteza levemente. Camina despreocupado hasta ellas para alcanzar las escaleras de las gradas.

-¿Me dejáis pasar?

-Claro- las chicas se apartan curiosas.

Jimin pasa de largo y comienza a bajar las gradas. Jeon está cerca y Sana ve el momento adecuado para levantarse.

-¿Cómo estoy?

-Estás buenísima. Vamos, tú puedes- le anima su amiga.

Jimin está bajando el último escalón, Sana comienza a bajarlos, y en el instante en que la chica está por bajar el último, Jeon llega finalmente a ellos después de su carrera, sonriendo jadeante.

-Hola- murmura Jungkook con una sonrisa, sus ojos no se apartan de Jimin. El Omega se saca las gafas de sol, las coloca de nuevo en el cuello de su camiseta y, sin importarle nada, ni el sudor en el cuerpo de su Jungkook o la Beta a unos metros de distancia, envuelve sus dedos en el cabello sudoroso del Alfa y lo atrae hasta su boca, para que sus labios choquen en un beso hambriento.

Jungkook sonríe en medio del beso y no tarda en colocar sus manos grandes en la cintura del Omega y aproximarlos hasta que el espacio entre ellos desaparece de todas las formas posibles.

La cara de Sana es un cuadro, al igual que la de su amiga Tzuyu, pero eso da igual ahora que Jimin está saboreando la boca de su novio con ganas.

Jungkook se separa agitado.

-¿Y esto?- pregunta. Ha sido un beso intenso, demasiado intenso para que sólo lleven un día sin verse. Sin embargo, el Alfa sonríe embobado.

-Nada, que me ha puesto cachondo verte entrenar así que lo he visto oportuno.

Las mejillas de Jungkook se sonrojan furiosamente. Mira de soslayo a la chica a su lado, es compañera suya en clase. Ella ha escuchado las palabras descaradas de su Omega.

-E-eh... Hola, ¿eras Sandra?

La chica boquea furiosa y se da media vuelta, su amiga Tzuyu le recibe con caricias de consuelo en su espalda.

Jungkook sacude su cabeza, tampoco es como si le importe lo que le pase a esa chica, apenas se conocen. Vuelve su mirada a Jimin.

-Entonces decías que te he... -le cuesta decir las palabras- Ya sabes... Eso.

Tierno.

Jimin sonríe.

-Que me has puesto cachondo, Jungkook. ¿Podrías ducharte el último de todos hoy? Se me ha ocurrido que podríamos hacer algo interesante en las duchas de los vestuarios, y no querrás que nadie esté mirando.

Los ojos del Alfa se abren expresivos comprendiendo.

Asiente repetitivamente con la cabeza pero de su boca no salen palabras. Le da vergüenza.

-¿Sí? -ríe el Omega.

Jungkook sonríe levemente y acorta de nuevo la distancia entre ellos con un beso casto y suave. Después se separa.

-Nos vemos luego, bonito- se despide el Alfa.

Jungkook sonríe como un crío y se gira para correr de vuelta con sus compañeros.

-¡Lo estaré deseando!

Jungkook le envía un sentimiento divertido a través del vínculo, y Jimin sabe que ha sido demasiado descarado.

Se encoge de hombros y da media vuelta. Cuando gira su mirada, las dos chicas están sentadas en el mismo sitio de antes, la tal Sana luce enfadada.

El Omega suspira y sube las escaleras, las pasa de largo y se sienta de nuevo en las gradas, sonriente.

-Cómo... -gruñe furiosa- ¿¡Cómo puede estar con eso!?- el susurro a su amiga es tan alto que Jimin lo alcanza a oír incluso desde las gradas de arriba donde ha decidido sentarse.

Jimin, levemente molesto, apoya sus antebrazos en sus muslos para inclinarse.

-Si quieres podemos preguntárselo a él- les sonríe cínico -A mí también me gustaría saber qué es lo que más le gusta de mí. Si es mi trasero o lo bien que se la chupo antes de que me clave contra el colchón- el Omega saca la lengua descarado.

Sana por poco combustiona.

-Seguro que sólo te quiere para eso. Para el sexo, luego se cansará de ti y buscará a un Omega más decente.

Jimin la mira con curiosidad Después se encoge de hombros.

-Bueno, la verdad es que tenemos un sexo alucinante. No veo el problema en lo que dices. Pero por lo último, la marca en mi cuello creo que opina lo contrario.

Los ojos de ambas se abren ante la marca en el cuello tatuado del Omega. No la habían visto todavía entre tanto tatuaje, pero cuando se fijan en ella pueden darse cuenta de una cosa.

No es una marca temporal.

Es una permanente. Para toda la vida.

-Es lo que pasa cuando somos destinados y lo sabemos desde los cinco años -continúa- Pero supongo que sí, Jungkookie sólo me quiere para el sexo- con una última sonrisa, Jimin vuelve a apoyar su espalda en la silla de la grada y desvía su mirada al campo.

Jungkook se gira una vez más y le sonríe de vuelta.

Las chicas no soportan más su bochorno y se marchan resignadas y furiosas.

Es lo que pasa, cuando alguien intenta coquetearle al Alfa de un Omega descarado.