La broma

Summary

Dipper Pines busca vengarce de las personas que lo asesinaron.

Genre
Scifi/Other
Author
Ann
Status
Complete
Chapters
1
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
16+

La broma

Dipper sintió como el aire salía de sus pulmones y caía al suelo derrotado.

De nuevo lo estaban golpeando.

La poca luz que entraba del baño provenía de la luna. No había nadie en la escuela y sabía que no vendrían a buscarlo. A nadie le importaba, era totalmente irrelevante incluso en su familia.

Los matones lo patearon con fuerza, dejando grandes moretones en su piel, todo esto, mientras reían de forma desquiciada. No sabía porqué le hacían eso ¿Qué mal había hecho?

Su cuerpo no aguantaba más y estaba por quedar inconsciente, pero el jefe lo agarró del cabello para que lo viera.

—Linda carita —El jefe sacó un bisturí—. Lastima que te metiste con la persona equivocada y ahora tenga que dañar este bonito rostro ―Deslizó el filo por su mejilla causando una herida.

—Por favor no —Lloró desesperado.

El jefe hizo gesto de silencio y sonrió.

—No me gusta verte llorar. Así que para no ver más lágrimas...

Dipper gritó de dolor y desesperación al sentir el filo del bisturí atravesando su ojo derecho.

—¡Deja de gritar! —El matón le dio un puñetazo.

—Bien hecho —El jefe soltó al chico. Dipper se cubrió su ojo—. No te pongas tan dramático, solo fue una pequeña broma. Ahora, acabemos con esto.

Dipper lloró aun más. Fue sostenido de brazos y piernas, suplicó que lo dejaran en paz y lo último que vio fue el filo del bisturí acercándose a él.

Un mes más tarde.

Bill llegó corriendo a la escuela, se había olvidado de la tarea en casa y tuvo que regresar. El vigilante no lo dejó pasar, llevaba media hora de retraso, así que se las ingenió y entró por la parte trasera.

—¿Qué dijo? ¿Qué me quedaré afuera y tendré otro reporte? ¡Ja! —Acomodó bien su mochila—. Soy Bill grandioso Cipher, siempre consigo lo que quiero.

Dio un paso y escuchó un chillido. Vio por donde piso y encontró un muñeco muy lindo. Lo tomó y olfateó, el aroma a pinos le pareció embriagador.

—Que lindo ¿Quién lo abra dejado? —Sonrió—. Me recuerdas tanto a él... ¡Mierda la clase!

Guardó el muñeco en su mochila y corrió al salón.

Como era de esperar recibió un regaño por parte de la profesora y tendría que quedarse en la tarde para recibir el castigo.

Se fue a su asiento, dejó su mochila en el suelo y sacó sus libros. Abrió el cuaderno y en una página encontró un mensaje con un líquido rojo.

Se levantó espantado y la profesora, muy enojada, ordenó que saliera de la clase. Bill se acercó de nuevo al cuaderno incrédulo y vio todavía el mensaje. Tomó sus cosas cuando escuchó por segunda vez la orden.

Fue corriendo al baño, se encerró en un cubículo y abrió el cuaderno.

—¿Qué mierda? —Tocó el líquido y efectivamente era sangre. Y fresca—. "¿Te gustan las bromas?", ¿Qué clase de broma pesada es esta? De seguro fue el pelo de chile. ―Frunció el ceño.

Leyó nuevamente la pregunta.

—Bueno es cierto —Sonrió mostrando sus filosos dientes—. Adoro las bromas.

«Entonces te enseñare una gran broma»

Brincó en la taza y miró hacia arriba en todas direcciones. No había nadie.

—¡¿Qui, quién dijo eso?! —Comenzaba a asustarse de verdad.

«¿No quieres hacer una broma tan grande que toda la escuela lo recuerde por años?»

—Sí, quiero ―Estaba indeciso, pero en verdad tenía curiosidad, aunque toda esa situación fuera tan extraña―. Pero ¿Quién eres?

«Eso no es importante»

Unas manos frías se posaron en los hombros de Bill y se acercó su oído.

«Yo puedo enseñarte»

Bill cerró los ojos con fuerza y luego los abrió, su color había cambiado de rojo a un brillante azul.

—Me encanta la idea, estoy contigo.

En la noche.

—Bill ¿Viste mi camisa esquelética? —Phill entró a su habitación.

—Vi que Maléfica la llevaba al jardín —No despegó la vista de su cuaderno.

—¡¡Maléfica!! —Phill se fue cerrando de un portazo. La cachorrita de nuevo estaba haciendo de las suyas.

—Ya estudie bastante —Cerró el libro y se estiró. Frotó su cuello incomodo—. Se me entumió el culo de estar tanto tiempo sentado.

Se levantó para agarrar la toalla e irse al baño. Cerró con seguro y al verse en el espejo encontró otro mensaje.

—¡Mierda! —Se tocó el pecho. Casi muere del susto. Se acercó para leer—. Son instrucciones. Vaya... ¡Son geniales! Esta broma suena épica.

Salió del baño a su cuarto y trajo un cuaderno para anotar todo. Luego limpió la sangre y se bañó. Cuando terminó y estaba por salir se encontró otro mensaje.

"Hazlo esta noche"

Bill levantó una ceja ¿Por qué esa noche? ¿Por qué la impaciencia? Él nunca se apresuraba con sus bromas, todo iba a su ritmo. Así que limpió otra vez y volvió a su cuarto. De pronto, su celular vibró y vio en la pantalla un mensaje de Tom. Desbloqueo y leyó.

"Mañana será el evento Halloween, pero antes el director nos quiere dar un anuncio importante. Entonces todos tendremos que ir directo al gimnasio"

Estaba por responderle, pero se mareo y cerró sus ojos con fuerza, al abrirlo se volvieron azules y respondió.

"Envíame todos los detalles de lo que hará y nos vemos detrás del escenario a las 1 a.m."

Apagó el celular y se vistió. Se metió bajo las sabanas y apagó la luz.

Cuando el reloj marcó la una de la mañana Bill se despertó y fue a buscar sus cosas. Se escapó por la ventana y corrió a la escuela.

Entró como en la mañana y se dirigió al gimnasio. Revisó todo el lugar y fue atrás del escenario. Beast y Tom llegaron y saludaron como siempre.

—¿Qué planeas esta vez? —Preguntó Tom.

Bill abrió su mochila y sacó el muñeco.

Beast y Tom se sorprendieron y se acercaron al muñeco. El olor a pino inundo sus narices.

—Huele a pinos, me recuerda a...

—A mi también —Beast frunció el ceño—. ¿Por qué tienes eso Bill?

—Este muñeco es mi amuleto de buena suerte ¡Podremos hacer una gran broma!

Tom y Beast se miraron, se sintieron mareos y cerraron los ojos con fuerza, al abrirlos habían cambiado de color al mismo azul brillante.

—Haremos la mejor broma de la historia —Dijeron sonriendo.

Los tres organizaron el escenario perfecto para la broma perfecta.

Al amanecer, Bill dejó unos bocadillos en la cocina con una nota "Feliz Halloween".

Las cocineras pensaron que eran una broma, entonces colocaron los bocadillos afuera y los profesores junto al director se los embutieron todos sin dejar nada.

En el gimnasio, los estudiantes vieron la escalofriante decoración que hicieron los tres y aplaudieron al director por tan maravilloso "trabajo" que hizo. Todo iba con normalidad y el director no podía estar más contento. Brindaron y bebieron hasta el fondo.

De pronto, se desplegó la pantalla y aparecieron fotos del director fallándose a varios estudiantes.

Comenzaron los murmullos entre los alumnos y el director enojado ordenó que quitaran eso. Aparecieron más fotos de maestros follando, vendiendo drogas y extorsionando personas.

Y no se quedaba allí.

Tom y Bill lanzaron baldes llenos de copias con mensajes del blog de chismes donde todo era "anónimo", excepto para el creador, o sea, Tom.

Todos descubrieron que clase de personas eran sus "amigos" y comenzaron a pelearse.

El director trató de poner orden, pero hasta los profesores comenzaron a agredirse y no había control alguno.

De pronto, los estudiantes comenzaron a sentirse mal y toser sangre.

—¡Nos han envenado! —Gritó una cocinera que también estaba envenenada. Los estudiantes comenzaron a entrar en pánico—. Pero los profesores no ¡Ellos están sanos!

―¡Yo los vi comiéndose unos bocadillos! ―Habló otra―. ¡Ellos deben tener la cura!

Los estudiantes miraron a los profesores y se lanzaron contra ellos.

Un estudiante desesperado agarró a una profesora y la mordió hasta arrancarle el cuero y masticarlo. Se comenzó a sentir mejor.

—¡El antídoto son ellos!

Los estudiantes se volvieron caníbales y destrozaron los cuerpos de sus maestros. Arriba del escenario, Bill observaba todo con una expresión aburrida.

—Esto no es tan gracioso.

Tom comenzó a sentirse mareado, se tambaleó y cayó sobre las copas ropas.

Bill estalló en carcajadas. Eso era lo que quería; lo que buscaba.

Beast también se mareo y un estudiante lo empujo haciendo que cayera sobre la pata de una silla. La sangre escurrió por su frente.

—Que espectáculo —Bajó al escenario donde se escondía el director—. ¿Hará la vista gorda como esa vez?

—¿Qué? —Lo miró incrédulo—. ¡¿Tu hiciste esto Cipher?!

—Sí ¿Por? —Sonrió—. Solo fue una bromita.

—¡¿Esto te parece gracioso?! ―Gritó furioso.

Bill lo agarró de la corbata y lo jaló hacia él.

—Claro que si. Me parece tan gracioso como a usted le pareció que me maltrataran hasta la muerte.

—¡¿De qué hablas?! ―Entró en pánico.

—¿No lo recuerda? —Lo sacó de su escondite—. Claro que no, porque esta viendo a Bill Cipher. Al chico que le prometió pasarlo de año si destrozaba la vida de Dipper Pines. ¡Usted solo me hizo esto porque no acepte chuparle su maldita verga flácida!

Lanzó al director fuera del escenario y llamó la atención de los estudiantes que deseaban "curarse".

Lo último que vio el director fue los brillantes ojos azules de Bill.

Nadie sobrevivió, pues el supuesto antídoto no existía.

Pasó un buen rato hasta que llegó la policía por una llamada de Bill. Lo encontraron desnudo, bañado en sangre que provenía de su miembro mutilado y estaba sin ojos. Además, entre sus manos sostenía el muñeco idéntico a Dipper Pine, el joven asesinado hace un mes.

Los policías estaban horrorizados.

—No entiendo por qué se asustan —Dipper estaba sentado al borde del escenario, movía sus pies como un niño pequeño—. Solo fue una pequeña broma.

Estiró sus labios en un tierno puchero.