ASISTENTEđŸ©ž

Summary

Park jimin tenĂ­a un nuevo tĂ­tulo universitario, un prĂ©stamo estudiantil a su cuidado y un lugar para dormir en el sofĂĄ de su hermana. SabĂ­a que necesitaba encontrar un trabajo y mudarse, especialmente cuando se enterĂł de que su hermana y su esposo esperaban un bebĂ©. Era hora de encontrar su propio lugar, pero primero necesitaba un trabajo. Solicitar el puesto de asistente personal a Jeon jungkook, CEO de JEON INDUSTRIES, una de las compañías farmacĂ©uticas y de investigaciĂłn mĂĄs grandes del mundo, parecĂ­a ser estar buscando demasiado, pero ÂżquĂ© tenĂ­a que perder Jimin? ÂżSu sangre?... Saga: C. V.đŸ©ž ○Libro 1. ASISTENTE ○Libro 2. Beso ○Libro 3. Toque ○Libro 4. Deber ○Libro 5. Sorpresa ○Libro 6. Rebelde ○Libro 7. Acurrucador

Status
Complete
Chapters
13
Rating
4.7 6 reviews
Age Rating
18+

CAPÍTULO UNO

ÂĄJodidamente perfecto!


Park jimin pateĂł el neumĂĄtico obviamente plano de su camioneta y gruñó. Esto no era bueno. Iba allegar tarde a su entrevista de trabajo. Justo lo que necesitaba. Solo se agregĂł a las cosas que habĂ­an salido mal desde el momento en que abriĂł los ojos esa mañana, comenzando con su despertador golpeando el suelo y rompiĂ©ndose en un trillĂłn de pequeños pedazos. EstĂșpido plĂĄstico barato.


Su día fue cuesta abajo desde allí. Se quemó el dedo preparando el desayuno, se derramó café en su camisa nueva desayunando, y el gato de su hermana hizo trizas el pedazo de papel con la dirección de su entrevista de trabajo. ¥Ahora esto!


Jimin solo querĂ­a sentarse, enterrar su cabeza entre sus manos, y olvidar que el dĂ­a de hoy habĂ­a pasado. Por supuesto, si lo hiciera, nunca harĂ­a la entrevista, y necesitaba este trabajo si iba a poder darle algo de dinero a su hermana para el alquiler y la comida este mes. Puede que no fuera mucho, pero necesitaba cada centavo. Los tiempos eran duros para todos.


Jimin recogiĂł su pequeño maletĂ­n y se dirigiĂł hacia la parada del autobĂșs. No iba a llegar a su entrevista en coche. Eso era obvio. El sistema de transporte pĂșblico no era mucho mĂĄs confiable, pero al menos llegarĂ­a allĂ­ en algĂșn momento. Solo podĂ­a esperar que aĂșn lo entrevistaran cuando llegara.


BajĂł por la acera hasta la parada de autobĂșs mĂĄs cercana, justo afuera del pequeño recinto, mientras una mujer mayor se sentaba en el Ășnico asiento de la parada. Se levantĂł el cuello del abrigo mientras el viento invernal soplaba a travĂ©s aire frĂ­o. Era solo otra razĂłn para ir a la entrevista de trabajo.


No era su trabajo ideal ser recepcionista para una firma de abogados de lujo en el centro, pero era un trabajo. Le ayudaría a darle dinero a su hermana por dejarlo quedarse en su sofå. Si tenía suerte, podría tener suficiente para pagar su factura del teléfono móvil. En este momento, ni siquiera podía pagar para llamar y reprogramar su entrevista.


ÂĄSER UN ADULTO APESTABA! Jimin vio venir el autobĂșs de y se acercĂł a la parada. EscuchĂł a la mujer mayor ponerse de pie y luego gritar. Se volviĂł justo a tiempo para verla resbalar en el pavimento. Jimin dejĂł caer su maletĂ­n y alcanzĂł a la mujer, atrapĂĄndola mientras ella caĂ­a. Ambos aterrizaron con fuerza en el suelo helado, jimin gruñó cuando la mujer mayor cayĂł sobre Ă©l.


-Oh, querido muchacho, ÂżestĂĄs bien? -PreguntĂł la mujer mientras salĂ­a rodando de Jimin.


-Estoy bien, -respondiĂł rĂĄpidamente jimin. Se sentĂł y mirĂł a la mujer-. ÂżQuĂ© tal usted? ÂżSe ha hecho daño en algĂșn lado?


-No, estoy bien. -Ella rió nerviosamente-. Parece que has parado mi caída. jimin miró su ropa mojada y sucia, la pequeña rasgadura en su nueva camisa.


-Sí. -Trató de sonreír a la mujer, incluso mientras se despedía de su entrevista de trabajo-. Estoy feliz de que no se haya hecho daño.


-No, no, estoy bien. -La mujer mirĂł a jimin de arriba a abajo-. Te ves un poco peor que yo, me temo. Espero que no fueras a ninguna parte importante.


-No, señora. Jimin sonrió, esperando que ella no pudiera decir que mentía entre dientes.


-Oh. -Las cejas de la mujer se tensaron mientras miraba los papeles que se habĂ­an caĂ­do del maletĂ­n de jimin cuando se cayĂł. Ella se inclinĂł y comenzĂł a levantarlos-. ÂżTu currĂ­culum?.


-Sí, señora. Me dirigía a una entrevista.


-Ah, y te he hecho llegar tarde-. Jimin puso una sonrisa en su rostro.


-No querĂ­a ese trabajo de todos modos. Algo mejor vendrĂĄ, estoy seguro. - jimin plantĂł sus manos en el suelo y comenzĂł a levantarse cuando un dolor agonizante le atravesĂł el tobillo. Jimin gritĂł y se dejĂł caer al suelo, agarrĂĄndose el tobillo. El dolor fue insoportable.


-Oh Dios mío, no estås bien, -dijo la mujer mientras råpidamente alcanzaba por él. Jimin saltó, sacudiendo su pierna cuando ella alcanzó el dobladillo de sus pantalones. -Estå bien, joven. Soy un profesional médico retirado. Déjame mirar.


Jimin estirĂł cuidadosamente su pierna y la dejĂł en el suelo junto a la mujer mayor. ObservĂł mientras ella gentilmente levantaba la pernera de su pantalĂłn, revelando un tobillo que se hinchaba rĂĄpidamente y era bastante doloroso. La mujer examinĂł la herida con los dedos durante unos momentos antes de sentarse sobre sus piernas.


-Bueno, joven, creo que se ha torcido bastante mal, pero no parece estar roto. Jimin supuso que eran buenas noticias. Él no tenĂ­a ningĂșn seguro mĂ©dico. Si solo sufriera un esguince, podrĂ­a mantenerse sin apoyarlo un par de dĂ­as y esperar a que mejorara. Si se hubiera roto, tendrĂ­a que ir al hospital y estarĂ­a fuera de sus pies durante semanas. Ninguna idea estaba bien con Ă©l.


-Gracias, señora, -dijo jimin mientras se ponĂ­a de pie y caminaba cojeando hacia el asiento en el que ella se habĂ­a sentado hacĂ­a minutos-. Voy a sentarme aquĂ­ por un momento y luego regresar a casa, y tener el pie en alto un poco. -SeñalĂł el autobĂșs que se detuvo frente a ellos-. No quiere perder su autobĂșs.


-No puedo dejarte aquí por tu cuenta. -Sonaba indignada. Ella parecía indignada. jimin gimió internamente. Él realmente no necesitaba esto. Solo quería irse a casa y fingir que el día de hoy nunca sucedió.


-En serio, -dijo jimin. Señaló hacia la calle-. Yo vivo allí mismo. Estaré bien. Voy a irme a casa y tener el pie en alto. Lo prometo.


-Bueno, al menos déjame ayudarte a llegar a tu apartamento.


Jimin pensó en el pequeño apartamento donde vivía con su hermana y su esposo. Era pequeño, apenas lo suficientemente grande para dos y mucho menos tres. Jimin dormía en un futón en la sala de estar. Su hermana mantenía el lugar limpio, pero todavía mostraba el desgaste de años de desorden y falta de reparaciones. Maldito casero. La pintura en las paredes estaba desvanecida y se caía. El viento soplaba a través de las grietas en el alféizar de la ventana. La alfombra en el suelo tenía tantas manchas que parecía una alfombra de colores mezclados en lugar de los colores vibrantes que antes solía tener. Su hermana quedaría devastada si traía a un desconocido al lugar. Jimin negó con la cabeza.


-No, estaré bien, lo juro. -Luchó por ponerse de pie, agarró su maletín y luego comenzó a caminar cojeando por la acera hacia el apartamento. Cada paso se sentía insoportable.


-Al menos dime tu nombre, jovencito, -le gritĂł la anciana. Jimin respirĂł hondo y dibujĂł una sonrisa en su rostro cuando se volviĂł y mirĂł a la mujer.


-Park jimin, señora.


-Mi nombre es Min Hyuna, joven. -Ella sonriĂł dulcemente, recordĂĄndole a su propia abuela. Jimin la habĂ­a adorado-. Y te tengo que agradecer por salvarme.


-No hice nada, -insistiĂł jimin-, en realidad no. Hyuna se acercĂł y le dio unas palmaditas en la mano a jimin.


-Tonterías, jovencito, soy plenamente consciente del hecho de que si no hubieras parado mi caída, habría resultado seriamente herida. Jimin sabía que no iba a escaparse sin ceder ante la mujer. Él asintió, acariciando su mano de vuelta.


-Estoy feliz de que no se haya hecho daño. Recuerde tener cuidado cuando salga de aquí. El suelo puede ser bastante resbaladizo en esta época del año.


Jimin le dio una Ășltima sonrisa y luego se volviĂł hacia su departamento. Se mordiĂł el labio para no gritar cuando el dolor le atravesĂł el tobillo con cada paso que daba. TratĂł de mantener sus ojos en su destino y no en su tobillo lesionado. Finalmente llegĂł a la puerta y se apoyĂł contra el arco durante varios momentos, respirando profundamente. Cuando comenzĂł a entrar, notĂł que la viejecita seguĂ­a parada a medio camino entre Ă©l y la parada del autobĂșs. SaludĂł con la mano y luego entrĂł.


El apartamento estaba en el tercer piso y no habĂ­a ascensor. A mitad de camino, el dolor se volviĂł demasiado para Jimin. Se sentĂł en el escalĂłn mĂĄs cercano y enterrĂł su cara en sus manos. Esto apestaba en muchos niveles. Jimin no supo cuĂĄnto tiempo estuvo sentado allĂ­, pero comenzĂł a notar el frĂ­o que se filtraba en su cuerpo. LevantĂł la cabeza y mirĂł a su alrededor. Hizo una mueca cuando vio la ventana en la esquina del rellano del segundo piso abierta lo suficiente como para dejar entrar el aire frĂ­o. Alguien probablemente estaba fumando de nuevo.


Resuelto a subir a su apartamento, Jimin se puso de pie y comenzó a subir las escaleras. Estaba sudando cuando llegó al tercer piso, deseando no haberse levantado cuando sonó la alarma. A veces simplemente no compensaba levantarse de la cama por la mañana. Jimin finalmente llegó al departamento, se dejó entrar y se derrumbó en el futón. Se sentó allí por un momento, luego se quitó los zapatos y los colocó al lado del futón. Con cuidado, se bajó el calcetín, frunciendo el ceño al ver lo hinchado y morado que se veía su tobillo.


Min Hyuna dijo que no estaba roto, pero Jimin no estaba tan seguro. Le dolĂ­a lo suficiente como para estar roto y seguro que se veĂ­a asĂ­. Pero no era como si pudiera ir a la sala de emergencias y hacer que le revisaran. Él no tenĂ­a seguro. TendrĂ­a que esperar y ver quĂ© pasaba.


Jimin se quitĂł la camisa y la arrojĂł sobre la parte posterior del futĂłn antes de meterse bajo las sĂĄbanas. Incluso con la calefacciĂłn encendida, la habitaciĂłn todavĂ­a estaba frĂ­a. jimin estaba bastante seguro de que el superintendente del edificio la estaba reduciendo para ahorrar dinero, luego venĂ­a y les cobraba el precio completo. ParecĂ­a ese tipo de persona sĂłrdida. A jimin no le gustĂł desde el momento en que se mudĂł, pero no tenĂ­a muchas opciones cuando ni siquiera podĂ­a permitirse un techo sobre su cabeza.


Jimin agarrĂł todas sus almohadas y las apilĂł en el extremo del futĂłn, descansando su pierna encima de ellas. Se cubriĂł los hombros con las mantas y cerrĂł los ojos. ÂżTal vez podrĂ­a regresar y fingir que este dĂ­a nunca sucediĂł? Era una esperanza de todos modos.