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Summary

Kzhann está en medio de una mala semana. Por un lado, es acusada por intento de homicidio, y por otro lado, es visitada por un extraterrestre fugitivo que le pedirá unirse a su revolución. Cuando los altos cargos del planeta entran en alerta roja [Codigo: Invasor] Kzhann se meterá en aún más problemas, pero no estará sola.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Kzhann Quest


Ubicación: Zabera. Un planeta a muchos, pero muchisimos pies de distancia de la tierra.



Entre tantos parajes con infinidad de personalidades, tú que eres testigo del cariño que te demuestro, ¿No sería capaz de buscarte entre tantas caras?


¿Mi rostro cuando te encuentre, y mi sonrisa al abrazarte son fáciles de imaginar? Nunca me rindo. Soy capaz de lo imposible para demostrartelo.


Primer Capítulo. Kzhann Quest.



Gran Estadio Profesional de Atletas, Zabera. Horario Vespertino.



La manija del reloj marca la una… (¡Las calaveras salen de sus tumbas!) Atletismo, primer nivel. Los equipos se dividen en dos, su única diferencia es el horario. Hoy, los integrantes vespertinos son llamados Beatriz; única y exclusivamente porque el entrenador tiene cierto gusto por el nombre Beatriz. Qué eso no es nada, sus electrodomésticos también tienen nombres femeninos, cómo su refrigerador Dora, microondas Camila o el cepillo vibrador de cerdas naturales Melanie. Bocado, el entrenador, se encontraba sentado en la banca cercana a la pista dentro del estadio, custodiando el rendimiento de sus mejores corredores. A dos días de la carrera mundial, los exhaustos jóvenes deben darlo todo este mismo fin de semana para seguir posicionando al estado Rakaris Diyop en los primeros lugares. Entre esa pequeña multitud juvenil, estaba la estrella del show; la verdadera campeona consecutiva entre todos los corredores olímpicos del planeta Zabera… Al principio de la fila, corriendo con todas sus fuerzas… ¡Kzhann!



Un “-“ marca el inicio de un diálogo.



Kzhann (En su cabeza) - 20, 19, 18… Contar en reversa los metros que me faltan me ayuda mucho más que contar los que llevo avanzados. Desde las gradas todos me gritan ¡Kzhann, Kzhann! Bueno, ahorita no. Algunos atrevidos se tatúan mi nombre,


Y otras veces mi cintura, tal vez porque me consideran una valiosa competidora, o porque quieren una foto conmigo, pero, por favor, ni siquiera soy fotogénica.




Sin dificultad sobrepasa la línea de meta, y es la primera en empezar la última vuelta. Mientras tanto, sigue hablando consigo misma.


La imagen se distorsiona durante el relato, un flashback había comenzado. Kzhann recuerda a sus antiguos entrenadores.




Kzhann – Desde pequeña todos mis entrenadores me decían lo mismo “¡Nunca te unas a demenciales líderes de cuartel porque el mundo no sabrá darte el reconocimiento que mereces!” Sí, actúe por cuenta propia desde muy menor, y ahora mírenme ¡No le debo nada a nadie!




Un “Quest” después de un nombre, en referencia al título de este capitulo, se basa en la popular novatada que tiene un veterano, durante el que se cree, es el punto más importante de su vida.

Los segundos terminan y Kzhann llega a la línea de meta antes que sus compañeros. Tras su espectacular cierre, dirigiéndose visualmente a su entrenador, le alzó la ceja para llamarlo sin necesidad de usar su voz. Bocado se levantó de la banca y fue hacia ella, sorprendido ante el tiempo con el que se pactó la vuelta, y con una botella de jugo de unos dos litros, sabor manzana. Este le habló primero:




Bocado - ¡Pero qué leche batió la vaca! Estoy SORPRENDIDO, muchacha.



Kzhann - El día que usted me felicite de una forma normal, me voy a caer de espaldas, se lo aseguro…



No lo dijo con amargura, en su rostro solo había espacio para la felicidad. Ante todo, el orgullo y la motivación nunca le quito el bonito humor a la tez azulada.



Bocado - ¿A qué te refieres? Mis felicitaciones son geniales.




La corredora dejó salir una pequeña risa cantinera. Su entrenador tenía fama de buena gente, generoso, ocurrente, con unas patas de gallina que, en sus tiempos, devoraba kilómetros enteros con cinco saltos. Y cuando me refiero a “En sus tiempos” me refiero a la temporada atlética pasada, cuando aún no le dolía la rodilla.




Bocado - No soy ningún científico cómo para no escuchar a mi corazón ¡La carrera es en dos días! Tengo mis corazonadas positivas, Kzhann, ¿Qué dicen las tuyas?



Kzhann - ¡TAMBIÉN ESTOY EMOCIONADA! Mis tripas no hablan, gritan. No me dejan escuchar las corazonadas de mi corazón, no he comido nada desde hace una hora.



Bocado - Raro que lo menciones, tu amigo el motociclista llegó minutos después que salieras a correr, preguntó por tu hora de comida porque iban a comer juntos en una carreta de mariscos a dos cuadras del estadio que porque el camarón enchilado del señor marisquero está bueno… Me dio tantos detalles que hasta se me hizo raro que no me invitara a comer también.



Kzhann - De lujo, y ¿A qué hora le dijo?




A la vez que ellos hablan, los otros corredores que llegaron después empiezan a estirar los músculos cerca de la misma banca en la que Bocado estaba sentado, en un área cubierta por pasto sintético.




Bocado – Solo fue al baño, pero me lo dijo hace veinte minutos, ¿No se habrá caído por el escusado?




Desde el fondo se escucha a una persona gritar “KZHAAAAN” proveniente de la entrada del estadio. Guy Christo Manuel era el responsable, caminando a sus anchas con estilo. Manuel es el amigo antes mencionado. Kzhann y Bocado voltearon al mismo tiempo con expresiones de sorpresa.




Guy Manuel - ¡KZHAAN! ¡Changos, tus pasos se sienten hasta el baño! Parecía cómo si mi caca saliese bailando.



Kzhann – ¡Santos Cielos, mi hermano! Todos los hombres saludan de formas muy creativas.



Entrenador Bocado los interrumpe.



Bocado – La mía es por mucho menos asquerosa.



Kzhann – ¿Tienes algo para rematarlo, Guy?



Guy Manuel – Pensaré mejor después de haber comido el platillo especial del señor marisquero llamado Julián Themor.



Bocado - ¿Así se llama el platillo o el señor que lo prepara?



Guy Manuel – Ambas. Pero si yo inventara un platillo sí lo llamaría Manuel.



Kzhann – Ya nos vamos, Entrenador. Guy ya hizo espacio para la comida. Regresaré en una hora.




Dicha competidora era alta. Medía dos metros y veinte centímetros. Piel tiznada en azul y cabello color lila, sujeto en una cola de caballo y dejando un mechón rebelde en su frente para que no parezca lamida de burro.



Pasan los minutos, luego las horas. El día empieza a acabarse, y después de llenarse los estómagos con marisco enchiloso, Kzhann regresa a su última clase con el Entrenador Bocado nuevamente en el estadio. Corren en circuito olímpico, a la vez que Guy Manuel llegaba a su casa y se echaba tremenda siesta porque le dio el mal del puerco, pero no es algo que nos interese a nosotros. Kzhann y sus compañeros dan su mejor esfuerzo y termina la jornada deportiva.




Bocado - ¡Todos, vengan!



Los jugadores hacen caso a la orden y se reúnen ante el entrenador Bocado.



Bocado – Mañana el entrenamiento será de tres a siete, y será el último que hagamos hasta que termine el mes, guerreros. Pasado mañana es el gran torneo dónde sé que cada uno lo dará todo de sí. Todo indica que será la misma fórmula que el séptimo torneo mundial, un largo circuito donde cada uno tendrá que superar al competidor del equipo contrario, cómo carrera de relevos.



María Félix – Déjenme la carrera en zic zac.



Messi – Si es igual al séptimo, yo y Luca Pacioli haremos los saltos con pértiga.



Bocado – Beatrices, en verdad estoy muy orgulloso de todos. Cada año se esfuerzan en las carreras y todos ganan sus respectivas medallas. Deben tener su estante lleno de trofeos.



Benedetto – El suyo debe tener puros trofeos por su gran trabajo, ¿O me equivoco?



Bocado – Pues no te equivocaste.



Kzhann – La leche se caduca.



Bocado - ¿Y eso qué?



-Kzhann estaba delirando-



Kzhann – ¿Los Líderes estarán presentes esta vez? -Dirigiéndose a Bocado-



Bocado – Sólo Ayato y Apolo, los Élites que transmitirán por teleplasma la carrera. Váyanse a descansar. Kzhann, te toca cerrar la pista esta vez.



Kzhann – Claro que sí, aprovecharé para dar una última vuelta- -La interrumpe su entrenador, dándole un consejo mientras todos los demás van por sus mochilas y se retiran por la salida del estadio-



Bocado – Kzhann, eres muy valiente.



Camina hasta la pista con ella. Los competidores del entrenador ya se habrían ido, y Kzhann se quedaría escuchando a su maestro. El cielo morado y las nubes lila brillante adornaban al sol próximo a esconderse.



Bocado – Te quedas hasta tarde por la mejor parte.



Dice Bocado viendo el atardecer.



Kzhann – El atardecer es hermoso. Espero no decepcionarlo.



Bocado – Y aunque perdieras, guerrera, ¿Quién se molestaría? ¡Yo no! Confías mucho en ti misma y has demostrado ser capaz de resistir patadas de elefante, levantar un camión, recorrer toda la ciudad en veinticinco minutos. Vuelvo a decírtelo, campeona, eres valiente, ¿Qué más da lo demás?



Kzhann – Maestro…



Bocado – Si sigues con ese entusiasmo llegarás corriendo hasta otra galaxia.



Kzhann - Siempre que llego a la meta los atardeceres son preciosos. Es cómo si estuviera corriendo hacia el sol, intentando alcanzarlo.



Bocado se agacha para recoger una pequeña piedra cerca del pasto sintético y procede a lanzarla lejos. Al tomar otra, invita a Kzhann con un levantamiento de cejas que es común entre ellos, a lanzar piedras con él.



Bocado – Una medalla es material, el reconocimiento ya lo tienes y el mundo te ama. No te preocupes por nada más.



Kzhann – Confío en mí.



Bocado – Todos lo hacemos.



Kzhann – Gracias, pero no quiero sus limosnas.



Bocado – ¡Yo dando mis mejores palabras para ti y tus ánimos y me tratas de la fregada!



Kzhann – Usted no me tenía nada fé, ¿Verdad?



Bocado – Cuando te metiste a mi escuadrilla… Manzanas… Corrían más las patas de mula que tus patas.



Kzhann – Tenía piernas de espagueti.



Bocado – Pero los campeones existen, no cualquiera, pero pueden venir de donde sea.



Kzhann – No pues, gracias.



Bocado - … Conoce a más personas, Kzhann, me tratas como si fuera tu tío.



Ambos ríen y el Entrenador le da unas palmadas algo fuertes en la espalda a Kzhann. Pasa a retirarse sin decir nada más. Kzhann da una última vuelta por la pista mirando el atardecer.



La noche cae de golpe. Todo se torna frío y oscuro.



En eso recibe una llamada cuando está estirando, contesta.



Kzhann – Aloha, ¿Qué se le ofrece?



Marcyaga – Kzhann, ¿Estoy hablando con Kzhann?



Kzhann – Sí, soy yo… ¿Y usted?



Marcyaga – Habla la Élite Marcyaga.



Kzhann – Ay no.



Marcyaga – ¡Es la respuesta que todos dan cuando un Élite les habla por teléfono, es mega comiquísimo! Kzhann, la junta directiva de Estado, Rakaris Diyop, y por junta directiva me estoy refiriendo al Élite GZ, a mí, y la reliquia de Katso, pactamos un juicio SOLO PARA TI, pasado mañana.



Kzhann - ¿Un juicio?, ¿Y por qué razón, por creer que estoy tomando esteroides?



Marcyaga – Jaja no.



Kzhann – Oh, va.



Marcyaga – El excompetidor olímpico Hugo Cisnerio, que antes formaba parte de TU equipo olímpico, habló el día de ayer sobre su accidente. Dio detalles físicos que cuadran contigo.



Kzhann – No sé de qué están hablando… OH, OH NO, OH NO, SE ESTÁ CORTANDO LA LLAMADA.



Marcyaga - ¿En serio? Nunca hemos hablado hacia una cancha de futbol, pero sí debe tener mala recepción. Bueno, hermosa, HASTA PASADO MAÑANA.



Kzhann – PERO PASADO MAÑANA ES EL TORNEO.



Marcyaga – No te preocupes, te desocuparás antes… ¿Ya tienes señal?



-         Kzhann cuelga por los nervios y se arrepiente al momento –



Kzhann – Oh no… Viejo, si antes era sospechosa, colgar la llamada me hizo el triple, cuádruple o el binomial de culpabilidad.



Relámpagos impactan estrepitosamente cerca de la tez celeste. Kzhann se refugia tras una reja, pero los truenos se escuchan cada vez más fuerte.



Kzhann – Y justo estoy próxima a mi periodo, tengo demasiado hierro en el cuerpo, soy cómo un atrayente natural de rayos. ¡Oh! ¡Rayos y centellas! ¿Dónde está mi pata de palo? -Hablando con acento pirata, otro relámpago impacta cerca- AAAH, TRATO DE REIRME PARA NO LLORAR. -Una tabla la golpea en la cabeza y ella toma la roca con la que antes jugaba con su entrenador- ¡Entrenador, nunca quise ser un pirata!



-         Los relámpagos se concentran en línea recta, cómo si poco a poco se estuvieran acercando a Kzhann. En eso, hay una pausa eléctrica, sin embargo, el viento sopla con fuerza. De las nubes oscuras, un macro rayo se presenta prolongadamente ante Kzhann. Del mismo, sale una silueta delgada y pálida… ¡A SU FRENTE… GLOBICORE LAPIS… LOCO!





Globicore – ¡Hola, perdida!



-Kzhann lo atraviesa con una varilla que tenía a su alcance-



Globicore: DIOS, CIELOS, USUARIA, ¿NO SABES QUIEN SOY?



Kzhann – No sé exactamente quién eres. Pero esperaba que fueras alguien de la Élite, pero que bueno que no lo eres, ya estaría super muerta.



Globicore – ¿Por qué esperarías eso? Oye, no, espera. Toma, te traje un obsequio de mi viaje hasta acá. -Le da una piedra-



Kzhann – ¡De lujo, una piedra!



-Globicore se saca la varilla con facilidad y regenera la parte afectada-



Globicore – Darío tenía razón, te gustan las piedras, yo guardaré una bonita también.



Kzhann – Creo que es peligroso seguir expuestos bajo la lluvia. -Saca una sombrilla de su mochila-



Globicore – ¡Vengo de tu planeta natal, La Wiki! Donde -Toma una piedra del suelo y se la guarda en el estómago mientras sigue hablando- soy el usuario más buscado en la actualidad por querer cambiar el régimen Wikirense con mis propias manos ¡Pero casi se logra!



Kzhann – No comprendo… Ah, no están cayendo rayos, entonces así más rico. -Guarda la sombrilla otra vez-



Globicore – Sé que eres de La Wiki y no de Zabera. Darío, mi pobre abogado que llora por las noches debido a mi “Nula responsabilidad con la Ley y cuyos cargos terminan siendo su problema” me lo dijo todo. Eras moderadora en La Wiki, pero te desaparecieron cómo periodista. Pero aparentemente los muertos reviven.



Kzhann – La Wiki está llena de inconformidades.



Globicore – Este planeta no es la excepción. Necesito tu palabra para derrocar al actual gobierno de La Wiki y posicionarme cómo el líder planetario más GENIAL, QUÉ DIGO GENIAL, MÁS ASOMBROSO DE LA HISTORIA.



Kzhann – Lo siento, descerebrado.



Globicore - ¿Seremos de esos amigos que al principio se caen mal pero después lloran frente a frente y se ayudan el uno al otro?



Kzhann – Otra vez, lo siento, descerebrado. Pero ahora mismo tengo muchos problemas. La Élite de Zabera me puso de sospechosa de un crimen y me harán un juicio el mismo día de mi torneo mundial. Estoy viviendo una pesadilla.



-         Kzhann se sienta en el piso y se tapa los oídos para proceder a decir LALALALA y no escuchar nada, después se calla –



Globicore – Oww, no te ahogues tan pronto, pescadora. -La toma de la parte trasera de la blusa con delicadeza y la levanta, pero Kzhann vuelve a caer sentada. – Una cosa a la vez. No tienes que preocuparte así, Kzhann.



Kzhann – De todas formas, tenía el presentimiento de que pronto mi cabeza estaría estancada en una vara, ¿Por qué habría que creerte y confiar en ti?



Globicore - ¿Y tú realmente hiciste ese crimen del cual te culpan?



Kzhann – No. Pero sé que para los demás es un malentendido que me expone cómo una posible criminal ¡Pero no pasaron así las cosas, yo no los maté!



Globicore - ¡Salapach, pensé que el crimen era un robo o un atraco, no un maldito asesinato!



Kzhann - ¿Qué parte de yo no hice nada, pero estaba en el momento menos indicado no entiendes, descerebrado?



Globicore – Eres mucho más graciosa en persona.



Kzhann – Sí, en las fotos de la Wiki posaba muy seria. No tenía muchos amigos.



Globicore – Al menos dame una oportunidad para conocerme. Te traje una piedra. -Apuntando a la piedra que le había obsequiado-



Kzhann – No lo sé.



Globicore – Tranquila, tranquila.



Kzhann – Solo quiero que esto termine.



Globicore – Y terminará, pero tienes que calmarte. -Se sienta junto a ella- Escuché que puedes cargar un camión…



Kzhann – Sí, está en mi sitio web… Un momento, ¿Me estás dando confianza para la cosa gubernamental que quieres hacer en La Wiki?



Globicore – UNA COSA A LA VEZ, KZHANN. Primero trata de controlar tus emociones, ya después de pasado mañana hablaremos las cosas.



Kzhann – Hablaremos las cosas dice…



Globicore – Una carrera mundial el mismo día de tu juicio por un crimen atroz. MUEJEJEJEJE Eres muy cool, ¿Por qué usas lentes?



Kzhann – Con permiso, tengo que cerrar la cancha y no quiero ponerme violenta con las cucarachas.



Globicore – Espero no estés hablando de mí, la gente me pisa todo el tiempo por acciden- ¡AY! LO ACABAS DE HACER.



Kzhann – Oye, deberías darme miedo, sujeto pálido de la noche, pero eres gracioso. Lo siento por pisarte, ¿Para qué me necesitas?



Globicore – Eras moderadora de La Wiki, no tengo prisas, solo necesito un testimonio de parte de la grandiosa Kzhann.



Kzhann - ¿Me meterá en problemas?



Globicore – No lo creo. Ni siquiera te voy a sacar de este mundo.



Kzhann – Sigo enojada con Marcyaga y su estúpida forma de poner citatorios a civiles, ya se le subieron los humos… Ah, ni siquiera sabes de quién hablo.



Globicore – Por cierto, hice un largo viaje, así qué, me preguntaba si puedo dormir en tu litera. Cuidaré tus plantas mientras entrenas.



Kzhann – Da igual, no tengo litera, duerme en el sillón de la cocina si quieres. Pero mis asuntos son primero.



Globicore – Entendido, no tengo maletas así que haré menos espacio.



Kzhann – Y la única razón por la que acepto un desconocido prófugo en mi casa es porque ya paso de todo. Igual habrá problemas y, de seguro apoyarte en eso de la Wiki será divertido. -Golpea su cara contra la pared múltiples veces-



Globicore – Excelente, no quería presumirlo, pero tengo un buen par de oídos. En cuanto resuelvas tus cosas, sigue lo mío, ¿Okey?



Kzhann - ¿Qué es lo tuyo?



Globicore – Graciosa, no se ponga de chistosa. -Mientras se levanta-



Kzhann – En serio, ¿Qué era lo tuyo? No lo recuerdo. No estoy recordando nada. -Haciéndose la loca-



Globicore – Por todos los cielos, este es el comienzo más épico que Zabera haya visto. Con todos los colores y sabores que jamás pensarían. Necesito escribir este cuento.



Kzhann – (Mientras se levanta) Seh, yo lo leería. Por cierto, gracias por la roca… Eh, lo siento, no recuerdo tu nombre, según yo no me lo dijiste.



Globicore – Soy Globicore, Globicore LapisLoco.



Kzhann – Es un poco largo. Yo soy Kzhann.



Globicore – Tengo un mejor título. Llámame… -Los dos se estrechan la mano- Loco.



Kzhann – Loco… Muy bien. Invité a mi casa a un loco.



Globicore – Oh, no, no, que mi nombre no te engañe, no me gusta estar tanto tiempo sin lavarme las manos.



-Loco y Kzhann empiezan a caminar hasta la salida del estadio-



Kzhann – Genial… Otro obsesionado cómo yo.