Customize readability
Aa

Toji Fushiguro |One Shots |+18

Summary

┏━━━━━━━━━━━━━━┓ ⚠︎Contenido adulto +18⚠︎ ➥Toji x Lectora. ➥Contenido variado. ➥Algunas escenas son en AU o en JJK. ┗━━━━━━━━━━━━━━┛

Status
Complete
Chapters
11
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

─⊱⋅📗Dormitorio. ⚠️⋅⊰─

El director Yaga me había encomendado una misión. El ir a exorcizar una maldición de grado especial se me hacía algo fácil ya que yo también era de esa categoría.

Podía crear demonios como guardianes e incluso armas demoniacas; mi debilidad era la luz, al momento de hacer a mis guardianes u otras cosas que tengan que ver con la oscuridad, si había iluminación se deshacían.

Durante el día utilizo más el combate cuerpo a cuerpo, además las armas no se deshacían si las creaba en la noche para usarlo al día siguiente o días después. Si lo hacía en ese mismo instante habiendo luz, no podía.

Claro está siempre tengo alguna que otra guardada en mi dormitorio. Por así decirlo, en el día era buena en todo, pero en la noche era extremadamente intimidante.

La oscuridad era yo.

Justo me encontraba caminando por la banqueta, pasaba entre las personas que algunas llamaban por teléfono y otras hablaban con su acompañante. La noche lucía espectacular, me encantaba ver la luna y las estrellas porque me relajaba la oscuridad.

Llegando al dichoso lugar, entré a una casa abandonada. Como siempre, dejé salir del suelo un demonio guardián que alrededor de él un humo púrpura oscuro se deshacía; su aspecto era grisáceo con unos cuernos negros y detalles como líneas profundas, ojos rojos y garras largas.

—¿Ves algo?— pregunté sin mirarlo, a lo que éste inspeccionó el área caminando entre el pasillo y las habitaciones. La casa era un poco amplia y grande de un sólo piso.

—No, mi reina.— hizo una reverencia.

—Bien.— caminé hacia la sala.

“¿En donde se habrá metido?”. Pensé para mi misma, si el guardián no lo vio, significaba que no estaba. Él podía ver incluso cuando estaban camuflajeados o escondidos por alguna parte del lugar.

No bastó mucho tiempo para escuchar algo, un estruendo en una habitación hizo que me sobresaltara. El guardián sin dudar se puso delante de mi, protegiéndome.

Un hombre alto con cabello negro lacio y musculoso se dejó ver en el pasillo de las habitaciones; tenía una cicatriz en su labio, una camisa negra ajustada y unos pantalones sueltos claros.

—¿Quién mierda eres y por qué estás aquí?— preguntó sin ninguna pizca de vergüenza. Mi guardián le gruñó, estaba en posición de ataque.

—Vine a exorcizar a una maldición de grado especial, pero parece ser que no se encuentra en el lugar.— contesté seria.

—Ah, esa cosa... La maté hace unas horas.— su voz sonaba indiferente. Más bien, eso demostraba.

—Bien, entonces me largo de aquí.— me giré sobre mis talones, ya no tenía nada que hacer en éste lugar.

—Aún no has respondido mi otra pregunta, zorra.— insultó. Me detuve en mi caminata hacia la puerta de la casa al escuchar aquello.

—¿Me llamaste zorra?— le miré de reojo. El sujeto se rio.

—Aparte de zorra, sorda.— bufó y luego sonrió de forma burlesca.

—A mi nadie me falta al respeto.— le miré con enojo, girándome para verle de frente. Saqué dos guardianes más del suelo.

—¿No te sabes defender tú sola?— volvió a reírse al ver mi acto y a los demonios que se posicionaban delante de mí. —Patética.

—Mátenlo.— ordené.

Los tres se le fueron encima como animales hambrientos a un pedazo de carne sumamente jugoso; uno le lanzó una garra pero el azabache lo esquivó, el otro lo iba a tomar del brazo para hacerle una llave y tirarlo al suelo pero falló ya que éste se había agachado por el ataque anterior, quebrándole las piernas de una patada.

Humo púrpura empezó a salir de ambas heridas, el demonio que le había lanzado una garra le tomó de su brazo para hacerlo hacia atrás y quebrárselo, dejándolo también en el suelo. Él tomó un cuchillo corto que había salido de la boca de un gusano que tenía enroscado en su cuerpo, ni siquiera me di cuenta cuando salió esa cosa, pero lo perforó en el pecho, matándolo de una.

Al presenciar aquello quedé atónita; era muy hábil, veloz y fuerte. Nadie podía derrotar a mis guardianes, era la primera vez que alguien lo hacía. Mis demonios empezaron a quemarse y deshacerse, regresando de nuevo al infierno.

—¿Eso es todo lo que tienes?— abrió sus brazos hasta la altura de su cintura como insinuando superioridad.

—No. Tengo más por mostrar, si es que vives para contarlo. — le sonreí.

Hice un movimiento circulatorio con mi muñeca, creando una katana demoniaca. Ambas manos junto con el arma desprendían humo púrpura. Corrí hacia él, haciendo un corte según yo, pero fallé.

El azabache estaba detrás de mí en un abrir y cerrar de ojos, me dio un codazo en la espalda sacándome el aire. Caí al suelo y me giré ya que de reojo miré que el azabache estamparía un puño contra mi rostro cosa que éste le dio al suelo quebrando la baldosa porque lo esquivé. Me levanté rápidamente tomando de nuevo mi katana que había soltado cuando me golpeó.

—Eres rápida.— sonrió ladinamente. —Me pregunto si lo serás en otra cosa.— rio por lo bajo.

—Puede ser.— respondí sarcásticamente. A decir verdad no era desagradable en cuestión del aspecto pero tampoco estaba interesada en ese ámbito.

Éste se me acercó con su cuchillo, causándome un corte en el brazo debido al corte que me dio. Gotas de sangre empezaron a brotar de la herida, pero ignoré el dolor.

Lancé otro corte hacia sus piernas, pero saltó y lo esquivó de nuevo, me estaba empezando a hartar de no poder hacerle algún daño como él a mí.

—Eres rápida pero también estúpida.— me dio una patada en las manos causando que mi katana saliera volando lejos de mi alcance.

—Bien, me rindo.— alcé ambos brazos en son de paz, tenía una técnica bajo la manga.

—Responde mi pregunta. ¿Quién mierda eres?— sus ojos me miraban de arriba hacia abajo.

—Soy _______ _______, de la escuela técnica de magia metropolitana.— bajé mis brazos.

—Mmmhh...— respondió cómo una confirmación proveniente de su garganta.

—¿Y se puede saber cuál es tu nombre? Por lo menos...— pedí con sarcasmo a lo que él se rió.

—Toji.— contestó sin interés.

—Muy bien, Toji...— enfaticé con mi voz su nombre. —Me parece de mal gusto que me hayas insultado.— dije molesta.

—No me importa lo que pienses.— alzó sus hombros para restarle importancia a lo que había mencionado y salir de la casa.

Aquella acción me hizo enfurecer más, a lo que utilicé mi técnica que tenía reservada.

—Técnica maldita: Humo de oscuridad.— gestioné un movimiento de muñeca circular con dos dedos.

Un humo púrpura se hizo presente alrededor de Toji quien éste empezó a toser. La técnica maldita que había activado consistía en asfixiar al enemigo, si salía del campo seguiría asfixiándose hasta que yo lo detuviera.

El azabache se alejó, pero no pudo seguir caminando hasta que cayó de rodillas al suelo poniendo sus manos en el cuello. Me puse delante de él para observarlo con aires de victoria.

—Si yo quiero... Puedes morir incluso si te escapas, así que ruega que no lo haga.— le miré desde arriba pues yo estaba de pie.

—¿Ro..Rogar?— tosió. —Eso nunca, prefiero morir.— alzó su vista, mirándome a los ojos.

—Bien, entonces muere.— mencioné con el mismo desinterés que él me mostró hace momentos.

Observaba como se retorcía, el hombre se notaba que no pasaba de entre los treinta y cuarenta años de edad. Sin embargo era apuesto y su cuerpo no estaba nada mal, daba a mucho que desear.

El contrario cayó al suelo por completo, su rostro estaba rojo y soportaba lo que más pudiera por vivir. Me senté en su pelvis como humillación para él pues no podría hacer nada.

—Vamos, sólo dame una disculpa y te dejaré vivir.— acaricié su pecho.

—Maldición.— musitó apenas con un hilo de voz. Parecía tener dificultades en aceptar sus errores. —L..Lo siento.

Repetí el mismo movimiento de cuando inicié mi técnica, pero esta vez deteniendo su asfixia, desactivándolo. El azabache dio un gran respiro llenando sus pulmones al máximo de aire.

Después de respirar bien, se sentó y tomó a su gusano, éste se hizo pequeño hasta que se transformó en una bolita, cosa que se lo tragó. Generé una cara de disgusto aún seguía sentada en su regazo.

—Estamos a mano.— le sonreí.

—Quítate de encima.— dijo sin más. Me levanté y el azabache también, sacudiendo sus prendas acomodó de su camisa.

—Me retiro.— hice una reverencia por educación pues eso nos habían enseñado en la escuela de hechicería. Toji sólo me miraba cuando acomodé mi falta el cual estaba un poco alzada por la pelea, su mirada bajó hasta mi muslo. —¿Te gusta lo que ves?— pregunté con una sonrisa ladina.

—No me provoques...— respondió con ojos entrecerrados.

—Lo tomaré como un sí.— reí juguetonamente, me gustaba burlarme de él. —Adiós.

Salí de la casa abandonada dejando atrás al azabache, me sentía cansada y mi brazo dolía debido a la herida que me causó. Caminé hasta llegar a la escuela, llegando a enfermería para que me curaran.

Como era demasiado tarde, decidí mejor ir mañana a informar al director Yaga sobre la maldición que ya estaba exorcizada. Me dirigí a mi dormitorio para tomar un baño y relajarme. Me puse una camiseta grande sin sostén ni bragas para dormir más cómoda, sequé mi cabello y me acosté en mi cama.

Me dolía el cuerpo pues estuve tensa en todo el combate, aquel azabache gastó mis energías que pronto me quedé dormida. Sentí unas cosquillas en mi pecho y vientre, adormilada me movía de un lado a otro.

Cada vez que hacía eso la sensación de cosquilleo pasaba a mi trasero y muslos por lo que abrí mis ojos para ver el causante de ello. Miré a Toji tocándome el cuerpo recostado a un lado mío.

Éste al ver que desperté, rápidamente puso su mano en mi boca tapando mi pequeño grito.

—Shhh...— susurró cerca de mi oído. Pasó su mano por debajo de mi camiseta, tocando mis pechos para masajearlos y pellizcar de mis pezones.

Toji vestía un kimono oscuro, dejaba ver un poco de su pecho desnudo que ante mis ojos eran una buena vista. Generé un pequeño ruido moviendo mi cabeza de un lado a otro, él acercó su oído a mis labios para escuchar lo que tenía que decir, quitando de su mano.

—¿Cómo demonios entraste aquí?— susurré.

—Por la ventana. Te advertí que no me provocaras zorra.— murmuró cerca de mí, volviendo a poner su mano de nuevo en mis labios para evitar que espetase algo más.

Su mano libre bajó hasta mi vientre, dando pequeñas caricias. Yo movía mi cadera de un lado a otro. No podía percibir su energía maldita, suponiendo que quizá la ocultó para que nadie lo percibiera.

—Estás ansiosa.— sonrió. No hacía nada por detenerlo, me había cautivado en pocos segundos pues su rostro era apuesto a pesar de tener esa cicatriz y lo poco que dejaba ver de su pecho me había excitado.

Me quitó la camisa cuando hizo una señal de que mantuviera silencio, quedando desnuda ante aquel hombre de aura oscura. Bajó su mano poniendo dos dedos en mi clítoris para luego masajearlo lentamente de un lado a otro. Sus ojos se tornaron más profundos debido a la lujuria que reflejaban.

La luz de la luna nos iluminaba ya que la ventana que se encontraba abierta detrás a un lado de mi cama, entraba un poco de aire. Mi piel se erizó por las pequeñas ráfagas de aire que entraban por dicha abertura. Toji metió dos dedos en mi interior al sentirme lo suficientemente húmeda; mientras hacía aquello me miró a los ojos, grabando cada expresión que podía hacer mientras metía y sacaba de ellos. Gemí en silencio abriendo más mis piernas para darle un mejor acceso.

—Te haré rogar por esta polla.— volvió a susurrar cerca de mi oído pero esta vez su voz sonaba más ronca producto de la excitación.

Siguió metiendo sus dedos un poco más rápido, el sonido del chapoteo de los fluidos empezaba a hacerse presente en la habitación. Volví a gemir pero esta vez fue un poco más alto, el azabache paró el movimiento de su mano.

—Demonios, cállate.— musitó con molestia. —No quieres que te escuchen tus compañeros de al lado. ¿O sí?— negué con mi cabeza. —Entonces no hagas ruido si no quieres que me detenga y me vaya.

Asentí mordiendo mi labio, Toji observó aquella acción y sonrió con malicia.

—Buena chica. Te daré la mejor follada de tu vida sólo porque me gustaron tus técnicas, pero déjame decirte que eres patética peleando cuerpo a cuerpo.

Volvió a mover su mano en mi entrepierna, sus dedos tocaban mi punto G estimulándome y causando que mis piernas empezasen a temblar anunciando la llegada de mi orgasmo.

—Vamos zorra. ¿Ya tan rápido te vendrás? Qué poco aguantas.— se rió en voz baja, sus labios se acercaron a mi oído. —Si te vienes, te castigaré.— advirtió.

Continuó con sus movimientos de dedos de la misma forma, apretaba su mano con mis muslos para evitar venirme, pero fue en vano ya que Toji seguía golpeando dentro mío con más velocidad y fuerza. Mis manos se posaron en su muñeca dándole a entender que parase pero lo ignoró.

Sin más mi orgasmo se hizo presente, las piernas y cadera temblaron al liberarme. Toji en ningún momento paró de estimularme hasta acabar, antes de dejar salir mis fluidos tapó mis labios para evitar que soltara gemidos y sonidos que pudiesen alertar a los demás. El azabache mostró los fluidos que solté, mirando sus dedos con mi esencia.

—Mira nada más, te ordené que no lo hicieras y desobedeciste.— llevó de sus dedos a los labios, lamiéndolos. —Sabes muy bien, pero mereces tu castigo.— se levantó de la cama por lo que le miré confundida. —Levántate de ahí.— ordenó.

Me levanté rápido quedando enfrente de él. No entendía qué era lo que quería.

—Arrodíllate.— demandó, mi rostro mostró un poco de confusión. —¡Que te arrodilles! ¿Qué no entiendes?— alzó un poco su voz pero no tanto como para que lo escuchen los de al lado.

Me agarró del cabello y me obligó a hincarme, cayendo al suelo un poco brusco. El azabache desató el cinturón de tela que estaba en su abdomen, la bata se abrió mostrando a Toji semi desnudo, no llevaba ropa interior debajo del kimono. Su grande erección sobresaltó saliendo entre la tela de ambos lados de su ya abierto vestuario.

—Chúpala.— ordenó tomando mi cabello en forma de coleta.

Lo tomé con una mano y la metí a mi boca haciendo movimientos de adentro hacia afuera, succionando y pasando la lengua por alrededor y debajo de su miembro. Toji suspiraba y de vez en cuando dejaba salir un gruñido; aceleró el movimiento con su mano en mi cabello, movía su cadera al mismo tiempo.

—Así me gusta zorra, trágatela toda.— metió más al fondo su virilidad, sintiendo su glande en mi garganta que ocasionó algunas arcadas y pequeñas lágrimas salieron de mis ojos. No lo disfrutaba del todo puesto que mi reflejo nauseabundo no era del todo bueno. —Eso te pasa por desobedecerme.

Metía y sacaba profundo sin dejar que respire, de las comisuras de mis labios salía saliva mezclado con liquido pre seminal cada que me penetraba. Repitió lo mismo por algunos momentos más y me separó de su miembro, dejándome respirar. Sin dejar mi cabello, acercó su rostro al mío.

—Túmbate en la cama.— indicó.

Me soltó del cabello para así poder levantarme, haciendo lo que pidió. El contrario se posicionó entre mis piernas, llevando su rostro a la altura de mi feminidad. Respiró cerca de mis muslos haciendo que me estremeciera por las cosquillas que me causó su nariz.

Dejó pequeños besos hasta llegar a mi clítoris, dando un lengüetazo que suspiré al sentir su tibio tacto. Empezó a succionar del botón pegando su rostro a mis pliegues, moviéndose de diferentes formas para darme el gusto. En mi caso mordía mi mano para evitar gemir mientras él lamía de mi botón, sentó que acariciaba mis muslos con sus grandes manos.

—Tienes unos muslos bastantes grandes y deseosos.— se separó de mi agujero para hablar, dio un manotazo a mi muslo, haciendo que sonara un poco fuerte, por lo que gemí. —No gimas tan alto o me detendré.

Regresó a lo que hacía pero esta vez metió tres dedos que sentí un pequeño dolor al ser repentino, pero también una mezcla de placer. Mordí una almohada ya que mis dedos y muñeca dolían por haberlos mallugado anteriormente con mis dientes.

—Qué caliente se siente aquí dentro.— mencionó separándose de mi intimidad para poder hablar. —Has soportado muy bien zorra. Así como castigo, también recompenso.— sonrió y se rió, soltando un poco de aire en mi entrepierna que generó un escalofrió en mi cuerpo.

Se percató de ello pues gemí arqueando mi espalda, ese hombre parecía no perderse de ningún detalle.

—Muy sensible... ¿Huh?

Sacó sus dedos para colocarse de rodillas en la cama sin dejar de estar entre mis piernas, se quitó el kimono por completo quedando ahora totalmente desnudo. Su pecho estaba bien trabajando al igual que sus brazos y piernas, tampoco era exageradamente musculoso, pero si estaban un poco marcados. Flexioné mis piernas hacia mí dándole una vista al azabache.

—Mmhh... Mmhh... Mmhh...— dijo en desaprobación con un sonido proveniente de su garganta, negando con su cabeza. —Había dicho que rogarías por ésta polla.— me tomó del cuello, asfixiándome un poco.

Con su otra mano libre agarró su miembro para pasarlo por mis pliegues, enfocándose más en mi botón y entrada. Aquello provocó desesperación y deseo, gemía cada vez que pasaba por esas zonas.

—Vamos, ruega que te folle.— susurró cerca de mi oído. Estaba haciendo exactamente lo mismo que yo le hice cuando estábamos en aquella casa abandonada. Ahora me arrepentía de ello.

—Ahh...— gemí por lo bajo. —Por favor Toji, hazlo.— rogué, se me dificultaba un poco al hablar ya que estaba asfixiándome con su otra mano.

—No te escucho.— se rió, estaba disfrutando de mi tortura.

—Fóllame por favor, Toji. Hazlo, hazlo, hazlo.— pedí a lo que el azabache sonrió.

—Sabes... Te ves hermosa así rogándome, pero...— flexionó una de mis piernas hacía mi pecho y la otra estaba solo abierta a un costado de su cadera. —Te verás hermosa con mi polla dentro.— tomó su miembro y lo metió a mi interior lentamente, sintiendo su longitud palpitante.

Gemimos al unísono cuando sentimos la calidez del otro. Mi mente parecía estar nublada de placer que no me había dado cuenta lo que Toji hacía era algún tipo de ilegalidad. Le resté importancia pues también lo disfrutaba.

—Maldición, nunca había sentido un agujero así en mi vida.— gimió y gruñó al final de sus palabras. —Estás tan estrecha.— su cadera empezó a tomar mas velocidad.

Era un total desastre, apretaba las sábanas de la cama a la par que también mis labios entre sí. Mi ceño fruncido demostraba que no estaba pasándola nada mal.

—Mírate, tan húmeda para mí que me estás recibiendo muy bien.— me tomó de la cadera para embestir con más fuerza.

—¡Ahh Toji, se siente tan bien!— gemí bajo mirándolo a los ojos con embelesamiento.

—Es porque yo soy quien lo provoca. Este agujero lo llenaré hasta que se desborde de mi semen.— tocó un pecho mío con una mano, pellizcándolo para hacer lo mismo con el otro.

A este punto el azabache me penetraba con velocidad, nuestras pieles chocaban que aumentaban nuestros libios. Se inclinó un poco hacia adelante y colocó una mano en la cama como soporte, la otra seguía tomándome de la cintura apretando de la piel.

Mi boca se abrió sin dejar salir un gemido, estaba sintiendo tan bien que hasta el aire se me fue cosa que Toji aprovechó la situación y escupió en mi boca para luego besarme con desespero. Pegó su pecho con el mío, dándome profundas y fuertes penetraciones.

—Eres mi nuevo juguete para usar. ¿Verdad?— preguntó en mi oído.

—Sí...— respondí gimiendo en su cuello.

—Ahora quiero que gimas mi nombre para que recuerdes quién te folló como nunca en tu puta vida.— ordenó.

—Toji....— gemí. —Toji ahh... Me voy a venir otra vez.— lo abracé al punto de encajar mis uñas en su espalda.

—Correte para mí.

Pronto sentí los espasmos en mi intimidad, apretando al azabache mientras soltaba de nuevo mis esencias. Toji al sentir aquella presión en su grande polla, descargó todo su semen llenando mi interior de su fluido blanquecino. Sus penetraciones comenzaron a tomar una velocidad lenta y sin ritmo, jadeando en el proceso. Dejó de moverse al finalizar, sacando su miembro y observando la entrada de mi interior chorreando de su semilla.

—Así te la dejaré siempre.— sonrió. Se levantó y se puso su kimono, por mi parte me recosté en la cama. Me quedé sin palabras, tenía razón fue la mejor follada de mi vida; por suerte utilizo el dispositivo intrauterino, al menos no tenía que preocuparme por el momento.

—Espera... ¿Dejarás siempre? ¿Piensas volver?— reaccioné momentos después. Me recargué en mis codos para verle.

—Claro que sí, aceptaste ser mi juguete para usar.— sonrió de nuevo, se miraba tan apuesto cuando lo hacía. —No dejaré que ese agujero la folle alguien más, eres mía de ahora en adelante.— terminó de atar la tela en su cadera que ajustaba el kimono a su cuerpo.

—Mierda...

—Después nos veremos, yo te buscaré.— me miró con indiferencia justo como lo hice antes de irme en aquella casa abandonada y salió por la ventana, cerrándola.

Me tapé con mi sábana para volver a dormir. Estaba demasiado agotada como para pensar y replicar algo respecto a aquello. Probablemente no sería tan malo ser su juguete, después de todo follaba mejor que otros chicos con los que me había tocado tener frustraciones sexuales.

Let ⚜️AlondraMCZ ⚜️ know what you thought about this chapter!
Love this

17

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

15

Spicy

Suspenseful

2

Suspenseful

Emotional

1

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

2

Shocking

Good Writing

2

Good Writing

Compelling Plot

1

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

4

Strong Dialog

Further Recommendations

Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

wolfgang.grotenklas: Super Geschrieben super Geschichte! Wann geht es weiter?

Read Now
Stripped Shadows

bm: Sehr gutes Schreiben. War total in der Geschichte und habe mitgefiebert, wie es weiter geht. Konnte das Buch kaum zur Seite legen Sehr spannend geschrieben. Freue mich auf Band 2 Hätte gern das Ruby mit Beiden lebt.Und es fehlen noch sehr viel Antworten

Read Now
Bloodlines

Sandy: This is a fast paced story that draws in and won't let you go. I loved it and I'm looking forward to seeing other works from this author.

Read Now
My Blacksmith Savior

Santie: Really good, clean old school romance, loved it.

Read Now
Nothing Between Us

Midnight Ink / Jessica: It's like walking down a long corridor with windows. You look out every now and then and see the past and remember old memories that have shaped the future you. This book makes you stay in the present between two people who hesitate to show their feelings, and by giving you glimpses of the past, the...

Read Now
Ruthless Lord

Siandial: I love this book, I got my husband to read it and he is really enjoying it as well. I'm excited to start book 2.

Read Now
TEXT BUDDIES

Curious Wombat : What a brilliant story, I absolutely love Text Buddies, I enjoyed it immensely and highly recommend it to everyone.Liam is a wonderful, hard working man, but it seemed that everything he did for his wife and family was never enough and was treated badly by all of them.Lucious is a wealthy farmer tha...

Read Now
The Argent Wolf

Lily: Can't wait for the second part of this book, it was really interesting 👌

Read Now
Alien Claim: Book 1

D: The book was really well written and I personally enjoyed it. I absolutely adore the way this was written. This was the first book I have read on here and I’m very glad it was. Very excited for the second book!

Read Now