Capítulo 1
-Romina, levántate-dijo la madre de Romina, mientras esta seguía aun profundamente dormida-no querrás llegar tarde -insistió.
Romina asomo su cabeza de entre las cobijas, y su mirada se fue directo al reloj que tenia en el búro a un lado de cama, este marcaba 6:30 a.m.
-NO INVENTES- Grito mientras salía de entre las cobijas lo más rápido posible ,levantándose directamente para recoger su uniforme y dirigirse al baño-Mamá no podre llevar a Esteban a la escuela tengo que estar a las 6:50 en mi escuela-grito mientras se bañaba .-Está bien, Esteban se ira solo-.
-De nuevo-se escuchó decir al pequeño Esteban.
Romina García, una chica de 16 años con una vida adolescente un tanto normal, sin contar lo adelantada que estaba para su edad ,los excesos que ya mantenía y lo complicado que todo puede llegar a ser a esa edad. Ella vivía solo con su madre quien era profesora de primaria en la escuela que iba su hermano el ya tenia 12 años estaba en sexto grado, su padre se encontraba ausente de sus vidas en temporadas ya que luego de varios meses sin saber de elregresaba de la nada queriendo pasar tiempo con ellos. Debido a que solo era Romina y su madre compartían responsabilidades como lo recoger a su hermano de la escuela cuando a su madre no le daba oportunidad de llevarlo a casa,cocinar y a veces limpiar un poco la casa donde vivían, que en realidad era un departamento en el segundo piso que se encontraba rodeado de mas edificios con departamentos donde vivían sus mejores amigos. Natty, Santiago,Isabel, Sebastian y Omar.
Romina se baño lo mas rápido posible, se cambio e intento peinarse, cuando salió del baño faltaban 15 minutos para las 7 , así solo tomo un jugo del refrigerador unas galletas de la lacena para después salir de su casa.
Para su suerte la escuela no estaba nada lejos de casa, así quesalió corriendo hacia la escuela. Cuando llego, el prefecto cerro la puerta en su cara.
-Profe porfa, déjeme entrar no llegue demasiado tarde-dijo sujetándose de los barrotes de la puerta de entrada-.
-Lo siento García, se lo dijimos la vez pasada , una vez mas tarde y no podrá entrar, es una costumbre de usted-
-Y que chingados se supone que voy a hacer toda la mañana-dijo bastante molesta, soltando los barrotes.
-Lenguaje-contesto el prefecto con una cara de muy pocos amigos-No se, que vaya a hacer sus actividades fuera de la escuela no son mi problema, pero podría regresar a su casa por ejemplo-sonrió triunfante .Romina le dirigió una mirada asesina, y dio media vuelta.
Obviamente ,no podía regresar a su casa ,olvido sus llaves y si su mamá se da cuenta que no la dejaron entrar a la escuela la castigaría ,seguía preguntándose por que la actitud cada que la regresaban de la escuela ya que bueno había cosas peor espero se volvió a concentrar en el tema ¿Qué haría hasta las 2 de la tarde?
-Claro-dijo mientras seguía caminado y un señor la volteo a ver un poco extraño-¿Qué?-dijo pero siguió su camino, mientras le mandaba un mensaje a Natty:
“Llegue tarde we, hasta el lunes entro”.
Era más que obvio que se iría a la casa de Sebastián toda la mañana, la cual por supuesto no le quedaba lejos, esperaría hasta que finalizara la escuela y iría por Esteban al trabajo de su mamá ,luego iría a casa a darle de comer a Estaban y por ropa y después a la casa de Sebastián de nuevo, es viernes y no podía quedarse en casa.
Cuando llego al edificio de Sebastián, subió hasta el quinto piso ya que el también vivía en un departamento, toco y nada, volvió a tocar y nadie abría ,pensó un poco los horarios de Sebastián y ella sabía que él estaba ahí ya que esos días él no trabajaba ,toco de nuevo pero esta vez un poco más fuerte, pues recordó que justo enfrente del edificio de Sebastián vivía una señora tan chismosa, que siempre le decía sus padres lo que hacían en casa de este, Romina seguía insistiendo en que alguien abriera hasta que al fin Sebastián abrió la puerta, y ahí estaba el recién despierto suponía debido a su cabello castaño obscuro todo revuelto, a su cara definitivamente de desorientado ,estaba con su pantalón de pijama pero sin camisa lo cual era bastante agradable a la vista de Sebastián. Sebastián era alto y tenía músculos bastante marcados, apenas tenía 18 años y los aparentaba bastante bien es decir no se miraba más grande de su edad ni más pequeño,era de piel morena clara, tenía ojos de tamaño promedio y un poco rasgados de estatura media 1.70 aproximadamente pero sobre todo era un muy buen amigo con Romina, y con todos siempre trataba de ayudarlos y en ciertas ocasiones tomaba el papel de responsable, ya que era el mayor de todos daba buenos consejos.
-Vas a pasar o vas a esperar que la vecina haga el informe más largo- le dijo a Romina quien solo se le quedo mirando. Romina asintió y entro a la casa, en cuanto entro miro todo completamente desordenado, en la barra había pedazos de pizza que habían comido hace 3 días, restos de comida que no sabía y no tenía para nada la intención de saber cuánto tiempo llevaban ahí , en la sala había más ropa que en las mismas habitaciones, más comidas, y platos sucios.
-Si así es el exterior- comento, mientras intentaba mover un poco de basura del comedor para dejar su mochila-no quiero saber cómo es el interior-¿No has pensado recoger un poco-.
-¿Para qué?-contesto este mientras cerraba la puerta y seguía a Romina- si están ustedes 3 para que lo hagan- obviamente se refería a ella, Natty e Isabel.
-Oye , no somos tus sirvientas eh -sonrió Romina.
-Lo sé, lo sé pero me van a ayudar verdad?-se rasco la nuca- al menos tú que estas aquí lo tienes que hacer, mira mi casa es un asco-.
-Bueno- dije riendo-pero primero dame de comer, salí de mi casa nada más con un vaso de jugo- hice puchero.
-¿Y por qué no estas en la escuela, y estas aquí despertando gente?-camino hacia la cocina, y abrió el refrigerador como revisando con que contaba para el desayuno.
-Por qué no me dejaron pasar-se sentó Romina en uno de los bancos de la barra mientras Sebastián sacaba un sartén-llegue tarde ya sabes-el solo torció un poco la boca-y si volvía a casa, ya sabes cómo se pone mi mamá-.
-Si claro-dijo Sebastián mientras fingía que revisaba lo que tenía en el sartén.
Cuando Sebastián estaba a escasos 2 meses de cumplir sus 18,se despertó como cualquier otro día para ir a la escuela sin embargo su madre no estaba ,su padre nunca figuro en su vida ya que abandono a su mamá a su hermano mayor y a él cuándo el apenas tenía 2 años de edad; así que al no encontrar a su madre en casa se fue a clases ,sin embargo al regresar su madre seguía sin llegar marco a su celular pero mandaba directo a buzón, fue a su habitación y faltaban algunas cosas, en la barra de la cocina había un sobre con una nota:
“Lo siento mi amor, ya no puedo más. Te dejo suficiente para llegues a los 18 y puedas comenzar tu vida de adulto, te ama mamá”.
En el sobre había como unos 50 mil pesos, con lo cual estuvo existiendo algunos días sin embargo la mayoría se fue en su fiesta de cumpleaños número 18, la cual fue una fiesta que duro 3 días con sus mejores amigos junto a él, pero cuando todo termino tuvo que conseguir un empleo de medio tiempo para poder continuar con la preparatoria, su hermano le insistió en que fuera a vivir con él, debido a que él no vivía en la misma ciudad sin embargo Sebastián se negó a dejar todo lo que conocía así que Mauricio, como se llamaba su hermano, le enviaba un poco de dinero pero aun así a Sebastián no le gustaba pedirle y esperaba cada fin de mes que le llegara “su mesada” como decía lo cual consistía de $5,000 a $7,000 pesos sin embargo tampoco alcanzaba mucho por lo cual decidió comenzar a vender algunas sustancias con lo cual se ayudaba un poco, nunca vendía en casa solo en casos muy extremos y con personas de mucha confianza. No le gustaba hablar de padres y familia debido a que la mayoría del tiempo se sentía bastante solo, abandonado o algo así había comentado un día que se encontraba completamente ebrio los chicos intentaban comprenderlo sin embargo nunca habían pasado por el abandono de sus padres era una situación complicada para entender, hacían todo lo posible por que Sebastián no se sintiera solo, se sintiera integrado y viera en ellos la familia que no tenía en ese momento, así que debido a que su mamá se fue ,su casa se convirtió en punto de reunión de todos los chicos. Sebastián era inconsistente en la escuela, a veces iba a veces no, como ese día por ejemplo y debido a que se encontraba de vacaciones en su empleo y era viernes decidió tener un fin de semana largo.
-Ten -dijo colocando un plato con huevo revuelto y pedazos de tocino enfrente de Romina.
-Gracias-sonrió, mientras Sebastián también colocaba una taza de café después dejo otro plato y otra taza para proceder a desayunar juntos.
Al terminar el desayuno comenzaron a limpiar la casa, primero en bolsas de basura metieron toda la basura que había en casa que era bastante, mientras Sebastián metió alguna ropa a lavar la casa tenía 3 habitaciones, la habitación de Sebastián, la de su madre a la cual todos sabían que no se ingresaba no era algo prohibido ni nada de eso pero no sentían que Sebastián se lo tomaría muy bien así que esa habitación siempre estaba bajo llave y una tercera habitación más la cual las chicas se habían apoderado de ella, como pasaban bastante tiempo en esa casa, había bastante cosas de ellas, ropa, maquillaje, bolsos, zapatos y todo lo de ellas lo tenían acomodado en esa habitación había una sola cama individual, así que a veces cuando llegaban muy tarde de sus fiestas llegaban y dormían ahí pero por lo general o regresaban a sus casas o dormían en cualquier parte que vieran comodidad de la casa.
Eran las 10:00 de la mañana y la casa ya se miraba más limpia ,sin embargo faltaba la habitación de Sebastián, la cual no se notaba que ya habían pasado semanas desde la última vez que se ordenó.
-SEBASTIAN-Grito Romina, sorprendida ante tanto desorden.
-¿Qué?-pregunto este riendo.
-Si no piensas limpiar, no tardes tanto en pedir que lo hagamos-dijo Romina mientras con un pie movía una pequeña montaña de ropa. Sentía un poco de nauseas, al moverlas debido a que se encontraban completamente tiesas- ¿Qué hay aquí?- pregunto con repulsión- sobrinos?-Sebastián la miro con sonrisa pícara lo cual le daba una respuesta positiva a Romina-Que asco-comento Romina.
La miro como molesto, y en un momento se encontraron sus miradas, él sonrió de nuevo y se abalanzo sobre Romina, no era mucho la distancia así que cuando Romina se disponía moverse Sebastián con un brazo la tomo por la cintura y la levanto sobre su hombro , ambos reían.
-BAJAME-gritaba Romina entre risas, mientras la carcajada de Sebastián sonaba en la habitación- AHORA SEBASTIAN, ES ENSERIO-el comenzó a dar vueltas -YAAAAA- grito de nuevo, Sebastián paro y la aventó a la cama para después aventarse a un lado el también .Ella solo le dio un manotazo cariñoso- Te pasas maldito, casi haces que regrese el desayuno-rieron- como me caga que hagas esas cosas Sebastián , lo sabes-.
Sebastián giro su cara y ella también, seguían sonriendo entonces Sebastián se acero más a ella.
-¿Qué tanto te caga?-susurro sin quitar la sonrisa.
-Bastante- imito el tono de voz Romina.
-¿Si?-ella asintió-¿Y esto te caga?- La beso, sus labios estuvieron unidos como unos 3 minutos, ella no tenía por qué responder le el beso, pero besaba bastante bien para el gusto de Romina “Seria una tonta si no lo hago” pensó .
Se separaron debido a que necesitaban aire, Romina inhala bastante aire él la miro a los ojos y se volvió a acercar, se besaron esta vez un poco más intento mientras él tomaba uno de sus muslos para apretarlo no bastante fuerte y ella puso su mano en su abdomen. Él la beso una vez más y se separó.
-Tenemos que limpiar- dijo mientras se levantaba de la cama.
-Aja- dijo Romina sonriendo aun, debido a que voltio a ver a Sebastián y debido a que traía su pantalón de pijama se miraba que su “amigo” se había despertado-¿todo bien?-sonrió mientras no despegaba la mirada del asunto de Sebastián, este se dio cuenta y se puso una mano para evitar que Romina siguiera mirando.
-¿Qué piensas que no siento oh que?- rieron- ándale hay que terminar de limpiar-.
Comenzaron a limpiar de nuevo ,mientras seguían bromeando y jugando como si ese beso no hubiera pasado nunca. Después de unas dos horas terminaron, Romina reviso el reloj y eran las 12 de medio día, después fue por una botella de agua para los dos, y se acostaron en el tapete de la sala recién aspirado.
-Oye- le dijo Sebastián mientras prendía un blount, Romina saco su vape de la mochila.
-¿Si?-Respondió.
-Sobre lo de hace rato-rio- lo siento se me antojo-Inhalo del blount.
-¿Qué va a pasar-Exhaló Romina el humo de su vape-cuando todo esto termine?-.
-¿A que te refieres-pregunto Sebastián, con el humo del blount dentro.
-Si, digo-inhalo Romina del vape-¿tenemos que crecer no? ,¿no siempre podremos vivir asi?-soltó el humo-¿siempre estaremos viviendo así? yo huyendo de mi mamá-rieron mientras Sebastián tosía un poco-tu no entrando a clases,¿ nos vamos a seguir hablando todos?, ¿estaremos todos juntos siempre?-.
-Pues ,supongo-sonrió Sebastián mientras inhalaba de su blount.
-Tenemos que crecer ¿no?- lo interrumpió Romina- no creo que siempre podamos permanecer como estamos ahorita ,me da mucho pánico pensar en los cambios que tendremos que hacer conforme vamos creciendo sabes y me da más pánico el pensar que entre esos cambios ustedes ya no estarán-.
-Mamá-interrumpió esta vez Sebastián, como dándose cuenta de la palabra que acaba de decir, que hacía meses no decía-siempre decía que viviera el momento-inhalo-y que no me preocupara por el futuro,el presente es lo de hoy así que-exhalo- no creo que sea un buen consejo debido a que a bueno ella se fue pensando solamente en su presente y no pensando en el mío, egoísta como siempre- rió- pero el caso es que no hay que preocuparnos por cuando estemos en la universidad, o casados con hijos pagando cuentas y más cuentas ,aunque bueno yo ya lo hago verdad-sonrió mientras llevaba el blount a su boca- pero no hay preocuparnos aun nos falta mucho para que tengamos esas preocupaciones y si vivimos ahorita con ese temor no vamos a desfrutar esta parte de nuestras vidas y en cuanto si vamos a estar todos juntos eso es si o si querida- inhaló- hace 3 años tu y Natty le vendieron el alma al diablo para poder estar con nosotros así que ya no hay vuelta atrás, no pienses tanto en tu futuro ya después te preocuparas-.
-Tienes razón- contesto Romina, sonriendo- no debería de preocuparme eso hasta que tengo tu edad- rió.
-no tiene nada de malo tener 18 eh-dijo Sebastián un poco ofendido-ya no tengo que andarme ocultando en los antros , o no tengo que pedirle a nadie que me compre nada porque con mi credencial todo lo puedo-rieron aún más hasta que fueron interrumpidos por el sonido de la puerta.