CAPĂTULO UNO
âÂĄBĂĄjame! âJimin entrĂł en pĂĄnico, mientras el gran oso lo llevaba lejos de su primo. ÂżEste tipo estaba loco? No sĂłlo lo habĂa mordido, sino que tambiĂ©n lo estaba llevando a sabe quien dĂłnde, a hacer Dios sabe quĂ©.
Ahora se arrepentĂa de escabullirse de la manada. DeberĂa haber mantenido su culo en casa y nada de esto hubiera pasado.
âSi me arañas la espalda una vez mĂĄs, âle advirtiĂł el tipo, âte pondrĂ© sobre mi rodilla.
Le estrechĂł sus ojos, mientras clavaba sus garras en el trasero de su captor. El shifter gruñó cuando se detuvo y lo puso de pie. â ÂżQuĂ© pasa? â PreguntĂł. âSabes que eres mi compañero y espero que sepas del asunto sobre el calor de apareamiento ÂżPor quĂ© eres tan terco?
Apenas podĂa ver a su compañero. Necesitaba sus anteojos. Sin ellos era prĂĄcticamente ciego. MirĂł hacia arriba, a la cara borrosa del hombre, mientras fruncĂa el ceño. âNo tenĂas que ir como todo un hombre de las cavernas por eso. âEmpujĂł su dedo por el puente de su nariz por costumbre, antes de recordar de nuevo que sus anteojos no estaban allĂ. âPodrĂamos haber hablado, antes de que decidieras secuestrarme.
âSĂ, lo siento por eso. Mi oso se hizo cargo y todo lo que querĂa hacer era llevarte a casa.
La voz de su compañero era sedosa y profunda. DeseĂł simplemente poder distinguir su rostro. Incluso medio ciego, vio lo macizo que era el tipo. âÂżY crees que esa es una excusa aceptable?
âPuede que no sea una excusa â, dijo su compañero. âPero es esa la razĂłn. âDio un paso hacia un lado, cambio y corriĂł hacia Jesse tan rĂĄpido como sus cuatro patas se lo permitĂan. Su compañero gritĂł llamĂĄndolo, pero no se detuvo. PasĂł por alto a los hombres que discutĂan, que incluĂan a su primo y se dirigiĂł a la casa de la manada.
Afortunadamente, en su forma de lobo, veĂa perfectamente. Sus mĂșsculos le ardĂan tan mal que se sentĂan como si estuvieran en llamas, pero se negĂł a detenerse hasta llegar a casa.
Cuando aterrizĂł en su puerta, apenas podĂa caminar. Cambio, abriĂł la puerta y se tambaleĂł adentrĂĄndose. Avery vino de una esquina, o al menos, pensĂł que era Avery. El tipo no era mĂĄs que un borrĂłn.
âÂżEstĂĄs bien, Munchkin ? âEra la voz de Avery. âParece que has visto un fantasma.
Estaba demasiado cansado para hablar. PasĂł por el vestĂbulo y se derrumbĂł en uno de los sofĂĄs de la sala, gimiendo, mientras cada centĂmetro de su cuerpo palpitaba. No habĂa corrido asĂ desde, bueno... nunca. Y ahora sabĂa por quĂ©. El ejercicio era demasiado agotador.
âNecesito... mis... gafas. âSe dejĂł caer de espaldas, deseando algo frĂo de beber, para aliviar su garganta seca. Estaba tan seco que su lengua se pegaba al techo de su boca.
Avery regresĂł un segundo despuĂ©s y toco algo contra su cara. TomĂł las gafas y se las puso. Todo se enfocĂł, incluyendo la hermosa cara de Avery. El hombre tenĂa un cuerpo para morirse. Sin embargo, se sentĂa atraĂdo por cada uno de los miembros de la manada de Jesse.
ÂżQuiĂ©n no lo estarĂa, cuando todos eran deliciosos?
âSerĂĄ mejor que te ponga algo de ropa â, le advirtiĂł Avery, mientras sostenĂa un cuenco de helado. OlĂa a fresas. âSabes lo loco que Jesse se pondrĂĄ, si te atrapa.
AgitĂł una mano, deseando que Avery se fuera. Jesse habĂa sido sobreprotector con Ă©l, desde que era un mero cachorro, siempre actuando como su padre en lugar de su primo. Cuando los cazadores habĂan matado a sus padres, Jesse lo habĂa acogido y lo habĂa criado.
EntendĂa que Jesse se sintiera obligado a cuidar de Ă©l, pero a veces juraba que querĂa que viviera como un monje.
Los shifters no pensaban nada de la desnudez, aunque tenĂa que admitir, que viendo a cualquier miembro de la manada de su primo desnudo volvĂa loco cada gatillo que poseĂa. Pero comerse con los ojos a un desnudo shifter se consideraba grosero, y Ă©l desviaba la mirada cada vez que uno de ellos se paseaba por la casa, mostrando cada pulgada de su cuerpo.
âTengo asuntos mĂĄs urgentes. âSe volteĂł, cuando Jesse aullĂł en algĂșn lugar en la distancia. Eso era una advertencia de que el peligro estaba cerca.
Avery dejĂł el tazĂłn y se dirigiĂł a las puertas francesas, donde mirĂł mĂĄs allĂĄ del cristal.
âÂżQuĂ© mierda? âAvery se volviĂł hacia Ă©l. âÂżTienes alguna idea de por quĂ© Jesse lo estĂĄn siguiendo los osos?
Sus cejas se alzaron cuando se alejo del sofĂĄ y corriĂł hacia su dormitorio. Se puso un par de pantalones, tan rĂĄpido que casi atrapĂł su polla con la cremallera. Su habitaciĂłn estaba en el segundo piso y en el lado opuesto de la casa desde la puerta principal, pero oyĂł gritos, mientras se deslizaba una camisa por encima de su cabeza.
Asustado, pero curioso, caminĂł de puntillas hacia el rellano y miro hacia abajo. Jesse y Namjoon estaban en el vestĂbulo discutiendo. El resto de los osos, no estaban a la vista.
ÂżDĂłnde estaba su compañero? De ninguna manera en el infierno no habrĂa venido con los otros.
âLa decisiĂłn es de jimin. âDijo Jesse. âSi Ă©l quiere ir, entonces no lo detendrĂ©.
Puso los ojos en blanco. Eso era una maldita mentira. Si iba allĂ y le decĂa a su primo que se iba con su compañero, Jesse le pondrĂa cinta adhesiva y lo meterĂa en un armario, para mantenerlo allĂ.
âEntonces llĂĄmalo â, gruñó Namjoon. âPorque confĂa en mĂ, jungkook no va a esperar otro minuto por su compañero.
Jungkook. ¿Ese era el nombre de su compañero?
MordiĂł su labio inferior, preguntĂĄndose quĂ© hacer. Jungkook era un maldito oso. ÂĄUn oso! Se sentĂa dĂ©bil sĂłlo de pensar en ir a vivir con un clan de osos, y mucho menos estar acoplado a uno. De las historias que habĂa oĂdo al crecer, los osos eran salvajes incivilizados. Nunca habĂa conocido a uno antes de esta noche, pero por la forma en que estos tipos estaban actuando, era difĂcil no creer lo que habĂa oĂdo.
Se sentĂł en el escalĂłn superior, con la esperanza de pasar desapercibido, pero la diosa fortuna no estaba de su lado. Uno de los osos atravesĂł la puerta principal, e inmediatamente supo que era jungkook.
Como si jungkook sintiera su presencia, sus ojos verde se alzaron hacia donde estaba sentado. Su corazĂłn se acelerĂł, mientras se mordĂa el labio inferior con mĂĄs fuerza. Sin embargo, jungkook no vino tras Ă©l. Simplemente se quedĂł mirĂĄndolo, como esperando a ver quĂ© harĂa.
Jesse se volvió y frunció el ceño. Namjoon también lo miró.
âVen aquĂ, jimin â, dijo Namjoon.
âNo des Ăłrdenes en mi jodida casa â, dijo Jesse. âTienes suerte de que incluso te dejara entrar.
Los dos comenzaron a discutir de nuevo. Se desconectĂł, mientras miraba a los ojos de jungkook. Entonces sus ojos vagaron hacia el sur. No estaba seguro de cĂłmo jungkook se habĂa vestido tan rĂĄpido, pero todavĂa veĂa un pecho ancho, grandes mĂșsculos, cintura estrecha y... tragĂł saliva. MaldiciĂłn, Âżel hombre estaba duro? Vio un contorno grueso en sus vaqueros.
Jungkook torciĂł el dedo, diciĂ©ndole sin palabras, que fuera hacia Ă©l. Su sonrisa diabĂłlica hizo que su piel se ruborizara. Se quedĂł congelado en su lugar, demasiado asustado para hacer algĂșn movimiento.
Jungkook pasĂł a los hombres que discutĂan y se dirigiĂł hacia los escalones. MirĂł con fascinaciĂłn y terror como avanzaba lentamente con la mano en la barandilla, mientras se le acercaba.
En lugar de sacarlo de la casa, jungkook se sentĂł a su lado, apoyando los brazos sobre sus rodillas dobladas. Le dio una sonrisa tan cĂĄlida y sexy que casi lo derritiĂł. âHola.
Una vez mĂĄs, se ruborizĂł. âHola.
Jungkook extendiĂł su mano fornida. âJeon Jungkook.
âPark Jimin. âSu mano fue tragada por la de jungkook, pero su compañero no la sacudiĂł. Jungkook simplemente la sostuvo, frotĂĄndole su pulgar sobre la piel.
âÂżQuieres volar de aquĂ e ir comer algo? âjungkook finalmente soltĂł su mano, e inmediatamente extraño el calor.
âÂżEn Howling Cavern?
âDonde sea que quieras ir, bebĂ©. âSu voz era baja, profunda y sensual, haciĂ©ndolo temblar.
Su estĂłmago se volteĂł ante la palabra bebĂ©. Nadie le habĂa llamado antes con cariño. A veces, Jesse lo llamaba Minnie, pero odiaba ese apodo porque Jesse solo lo usaba cuando estaba enojado con Ă©l.
Se acercĂł un poco mĂĄs, olisqueando el aroma maravilloso de jungkook.
Sus pĂĄrpados se cerraron, cuando la necesidad lo agarrĂł. Cuando abriĂł los ojos, jungkook sonreĂa. RetrocediĂł, sus mejillas calentĂĄndose a niveles nucleares. âLo siento.
âNunca te disculpes por querer estar cerca de mĂ. âjungkook golpeĂł su brazo contra el suyo. âÂżAsĂ que, estĂĄs listo para ir a buscar algo de comida?
MirĂł a Jesse y a Namjoon, que seguĂan discutiendo. Estaba aterrorizado por salir con jungkook, pero tambiĂ©n estaba harto de la sobreprotecciĂłn de Jesse. Si alguna vez iba a salir de debajo del pulgar de su primo, ahora era el momento. Empujando su miedo a los osos, dijo. âConozco una puerta trasera.
Se levantaron y caminaron por el pasillo del segundo piso, lo condujo a por los escalones de atrĂĄs, que terminaban en la cocina. Con una mirada por encima del hombro, abriĂł la puerta trasera.
âÂżPuedo sostener tu mano? âLe preguntĂł jungkook, mientras cerraba la puerta.
âUm... bien. âA pesar de su miedo, cuando sus dedos se entrelazaron, se sintiĂł mareado. Ăl nunca habĂa sostenido una mano antes, no de una manera tan Ăntima.
âÂżEntonces, quĂ© te hizo correr? âPreguntĂł jungkook mientras bajaban la montaña hacia la ciudad de Howling Cavern.
âSiguiente pregunta â, dijo. No iba a admitir que las historias con las que habĂa crecido le habĂan hecho ver a jungkook como un tipo malo.
Jungkook se riĂł entre dientes. Le gustaba el sonido. âBien, Âżpor quĂ© vives con Jesse?
âCuando tenĂa cinco años, mis padres fueron asesinados por un grupo de cazadores. De lo que me dijeron, los humanos cazaban osos, pero la presencia de mis padres los asustĂł. âSĂłlo tenĂa vagos recuerdos de ellos, pero Jesse se habĂa asegurado de mostrarle todas las fotos que tenĂa de su tĂo y su compañero.
Llevaba una de esas fotos en su cartera, pero las caras en ella eran extrañas, independientemente de las historias que Jesse le habĂa dicho. SintiĂł cariño cuando Jesse le hablĂł de Matthew y Gail, pero nada mĂĄs. Aunque las historias de Jesse eran maravillosas, se sentĂa como si hubiera oĂdo hablar de dos personas que no conocĂa.
Por supuesto, sentĂa la soledad que alguien sentirĂa al crecer sin una mamĂĄ y un papĂĄ, pero Jesse y el resto de la manada eran su familia, y habĂa llegado a aceptar que un pedazo de nunca se sentirĂa entero.
âSiento escuchar eso â, dijo jungkook. âÂżAsiquĂ©, Jesse te criĂł desde que tenĂas cinco años?
AsintiĂł. âĂl ha sido bueno conmigo. âAunque a veces Jesse enloquecĂa por su seguridad. Su primo estaba aterrorizado de que sufriera el mismo destino que sus padres. ComprendĂa los temores de Jesse, pero coartĂł su libertad. Tan espantoso como era a idea, se preguntaba si vivir con los osos le darĂa la libertad que habĂa anhelado.
Ahora que ya no estaba en pĂĄnico, mirĂł a jungkook y sonriĂł. âÂżNo tienes miedo de que Jesse vaya tras nosotros?
Jungkook gruñó. âConozco una gran receta para el estofado de conejo. SĂłlo sustituirĂ© al lobo para hacerlo.
Hizo una mueca. âEso no es divertido.
Su compañero riĂł entre dientes. âPensĂ© que lo era.
Llegaron a Howling Cavern en muy poco tiempo, y el ajetreo y el bullicio de la pequeña ciudad siempre lo sorprendĂa. Le encantaba venir aquĂ, pero Jesse habĂa limitado sus visitas.
TirĂł de la mano de jungkook, arrastrĂĄndolo a Swirly Treats. El puesto de helado tenĂa una larga cola, y Ă©l estaba muriĂ©ndose por un helado. El dĂa de verano era abrasador y odiaba sudar. Nunca se bronceaba. Su cuerpo empapado en calor y aguantando, hacĂan que enfermara cada vez que pasaba mucho tiempo al aire libre.
Jungkook se moviĂł detrĂĄs de Ă©l, envolviendo sus brazos alrededor de sus hombros, mientras miraba el tablero del menĂș. Esto parecĂa una cita, lo que hizo que se apoyara en Ă©l.
SuspirĂł y se estremeciĂł, cuando jungkook mordisqueĂł el lĂłbulo de su oreja. âÂżQuĂ© vas a escoger?
âUn cono de chocolate.
âÂżJeon Jungkook? No puedo creer que te haya encontrado.
MirĂł a su izquierda. Un hombre delgado de ojos azules y cabellos rubios, se quedĂł allĂ bebiendo a jungkook. Del modo en que su mirada recorriĂł a jungkook, supo que los dos habĂan sido Ăntimos.
âHey, Mike â, dijo jungkook con un tono indiferente.
âMatt â, corrigiĂł el joven. âÂżQuĂ© haces en Howling Cavern?
Matt ignorĂł completamente el hecho de que estaba acurrucado en los brazos de jungkook. Mantuvo los ojos clavados en jungkook, todo el tiempo que hablo.
âCon mi novio. âEl tono de jungkook dijo que no estaba interesado, pero eso no impidiĂł que Matt continuara la conversaciĂłn.
âHabĂa esperado que llamaras despuĂ©s de esa noche mĂĄgica. Supuse que habĂas perdido mi nĂșmero. âMatt corriĂł hacia el mostrador y cogiĂł una pluma de una taza, luego tomĂł un recibo caĂdo del suelo. EscribiĂł algo en el y le dio el recibo a jungkook. âTe lo darĂ© de nuevo.
Jungkook mirĂł el papel, luego a Matt. âEstoy con mi novio.
Matt lo mirĂł a Ă©l. âÂżPasando por un mala racha, jungkook? âEstaba tan sorprendido y mortificado, que se quedĂł sin habla. PodrĂa haber superado el hecho de que se encontraran con uno de los ex amantes de jungkook, si Matt no hubiese sido tan grosero e irrespetuoso.
Jungkook lo soltĂł y agarrĂł el brazo de Matt, arrastrĂĄndolo a unos metros de distancia. No podĂa oĂr lo que estaban diciendo, pero a juzgar por la expresiĂłn en la cara de Matt, no fue una conversaciĂłn agradable.
Se quedĂł aturdido, cuando Matt metiĂł el recibo en el bolsillo delantero de jungkook, y luego saliĂł corriendo.
Jungkook sacó el papel y lo tiró a la basura antes de regresar con él.
âLamento eso.
ÂżQuĂ© iba a decir? Nunca antes habĂa tratado con alguien como Matt y no sabĂa quĂ© decir.
âHey. âjungkook tomĂł su cara, su pulgar le acariciĂł la mejilla. âNo fue nada, Âżde acuerdo? Una sola vez. Ni siquiera podĂa recordar su maldito nombre.
Las excusas de jungkook sĂłlo hicieron que se sintiera peor. Mientras que Matt habĂa sido un pequeño twink atractivo, su cabello oscuro siempre sobresalĂa en todas las direcciĂłn, no importaba cuĂĄnto habĂa intentado domesticarlo. Llevaba gafas gruesas y demasiadas pecas salpican su rostro y cuerpo.
Viviendo con Jesse y su manada, ya se habĂa sentido como un patito feo, como si hubiera perdido la loterĂa genĂ©tica. Matt sĂłlo habĂa logrado demostrarlo.
âÂżPodemos irnos? âSonriĂł, pero era mĂĄs tensa que genuino.
âNo dejes que arruine nuestro dĂa. âjungkook le dio un beso rĂĄpido, pero suave. âOlvida de que incluso nos topamos con Ă©l.
Eso era mĂĄs fĂĄcil decirlo que hacerlo, pero forzĂł a su mal humor a un lado y decidiĂł disfrutar de su dĂa con jungkook.
Eso fue hasta que la camioneta de Jesse llegĂł a la acera. Su primo saliĂł, con el ceño fruncido en la cara. âÂżHas perdido la cabeza?
Jungkook gruñó, moviĂ©ndose para pararse delante de Ă©l. âTen cuidado de cĂłmo hablas con Ă©l.
Mientras Jesse y jungkook se miraban, levantĂł las manos y se alejĂł. HabĂa tenido suficiente de toda esta mierda. Entre su primo que actuaba como un idiota, su compañero que actuaba como un hombre de las cavernas, y Matt siendo un hijo de puta maleducado y grosero, Ă©l habĂa acabado con todo ello. CaminarĂa a casa solo.
Esperaba que Jesse y jungkook se divirtieran golpeando sus cabezas con un bate, como hombres de las cavernas. Malditos imbéciles.
Y si alguna vez volvĂa a ver a Matt, golpearĂa a esa pequeña perra en su grosero culo.
Se tambaleĂł y agarrĂł la parte trasera de una de las sillas de metal frente al puesto de helados. ApretĂł la mano contra su estĂłmago, mientras se estrujaba. Sudor estallĂł sobre su piel, mientras se inclinaba, sintiendo como si su cuerpo se hubiese prendido fuego.
Sus ojos se ensancharon, cuando se dio cuenta de que el calor de apareamiento habĂa comenzado.