01
— Príncipe Kim. Su carruaje está listo — avisó el guardia real mientras este era vigilado por la reina madre de Daegu. La mujer había preferido quedarse que acompañar a su hijo al reino vecino.
Su esposo, el rey Dongwook solo lo miró desafiante desde su lugar.
Hace unos días se había enterado que su único hijo omega estaba teniendo salidas sospechas con su guardia real. Como padre y rey tenía el deber de cortar los lazos de raíz ya que prontamente esa relación podría convertirse en una amenaza para su reinado.
Es por eso que recurrió a su mejor amigo, para pedirle un favor.
Para él, esposar a su hijo parecía ser la mejor opción para él.
Cuando llegaron al reino Min fue recibido por una tropa de guardias anunciando su llegada al rey. Su hijo parecía incómodo con ese recibimiento pero lo dejó pasar. No había vuelta atrás, ya estaban aquí.
Aunque las lágrimas desbordando de sus orbes de esmeralda, le tocó el corazón. Negó repentinamente, era eso o dejar que su reinado se destruyera de a pocos por un amor clandestino.
— ¡Rey Kim! — el hombre saludó a su amigo con una sonrisa y un abrazo — Sean bienvenidos.
Taehyung hizo una reverencia sin mostrar ninguna expresión en su rostro. Una ráfaga de viento hace que levante la mirada hacia una de las escaleras y es ahí donde lo ve.
Un joven muy apuesto, con el traje típico de haber pertenecido al ejército de su nación. Quedó impresionado al notar como sus cabellos danzaban en el aire de un lado a otro sin parar. Sus facciones perfectas y felinas hicieron que su corazón palpitara momentáneamente. Pero lo que más le confundió, fue encontrar rastros de un aroma extraño en él.
Un omega para ser exacto.
Eso enfureció a su lobo. No le gustaba. A él tampoco y no pretendía decirlo en voz alta.
— Príncipe Min YoonGi — pestañeó un par de veces, preguntándose internamente en qué momento caminó tan rápido para llegar hasta él — Es un honor tenerlos con nosotros — dice el príncipe con una sonrisa adornada en su bello rostro.
TaeHyung asintió, cohibido en su sitio. No hacía falta presentaciones directas porque todos sabían el motivo de la reunión entre los dos reinos más populares del país.
— La boda se celebrará en tres semanas aproximadamente.
Avisó el rey Minho al mismo tiempo que miraba a su primogénito.
— Me parece bien — habló Dongwook mientras abrazaba a su hijo por el hombro.
— Dongwook podemos hablar en privado, necesito comentarte algo acerca de una de las pautas que se tienen que modificar gracias a un inconveniente que tenemos en nuestro reino.
El nombrado lo siguió hasta el despacho real. Dejando a los futuros esposos, solos.
— Hueles a omega.
TaeHyung expresó su enojo sin titubear mirándolo a los ojos.
— Lo siento — YoonGi se sonrojó.
— Tuve un altercado con un omega antes de venir aquí — se rascó la nuca avergonzado.
— ¿Con cuál? ¿Con su coño? Porque también hueles a feromonas de sexo.
— TaeHyung… y-yo..
— No me debes explicaciones. Aún no.. pero cuando nos casemos las cosas van a ser muy distintas a lo que estás acostumbrado.
El platinado asintió.
— ¿Quieres conocer el castillo?
— Por supuesto — respondió cortante — pero antes quítate ese aroma. No lo soporto.
YoonGi asintió y rápidamente fue a su alcoba para darse un baño y posteriormente cambiarse de ropa.
Cuando logró por fin quitarse el aroma de omega, salió a encontrarse nuevamente con TaeHyung. El príncipe Min no esperaba encontrarlo hablando con la omega con quién antes se había acostado.
— ¡Haz arruinado mi traje! ¡Loca!
La doncella se rió bajito pero paró cuando de reojo vió al príncipe bajar apresurado hasta llegar a ellos. La pelirroja derramó unas cuantas lágrimas falsas y se arrodilló en el suelo para mostrarse más vulnerable ante los ojos de su príncipe.
TaeHyung estaba desconcertado por su acción. Rodó los ojos cuando el príncipe Min la levantó con cuidado.
— ¿Qué sucedió?
— Nada importante. Solo está loca me tiró mi cóctel encima.
— Príncipe.. le juro que no fue apropósito. Me tropecé — volvió a arrodillarse mientras lloraba sin parar. YoonGi la abrazó tratando de calmarla pero dicha acción sólo enfureció más a su prometido.
— Yo me largo.
— TaeHyung.. espera.
Alcanzó a escucharlo pero no se detuvo. Apresuró sus pasos hasta perderse por un pasillo.
Después de horas de merodear por los pasillos sin tener una noción por dónde se dirigía se encerró en una habitación. La mancha en su camisa seguía incomodandole, así que optó por quitársela. Dejando su desnudez expuesta. El brasier que encerraba sus senos, también fue quitado por simple comodidad en lo que relajaba sus músculos.
Pero justo al momento que lo hizo, la puerta fue abierta dejando a un YoonGi con los ojos abiertos recorriendo con ellos toda su figura, quedándose hipnotizado por el bonito color de su piel.
El rostro del príncipe Kim se enrojeció. Quiso taparse con algo pero sus manos no reaccionaban o no lo hicieron hasta que YoonGi se acercó y lo tomó por la cintura.
— Qué crees que haces.
— Es mi habitación — soltó sin dejar de sostener su cintura con una mano.
— Estoy cambiándome.
— Te ves mucho mejor así — desvió sus ojos a sus senos expuestos.
— ¡Eres un pervertido!
— Seremos esposos en algún momento — contraatacó.
— No pasará nada hasta después de la boda — gruñó. Y YoonGi se burló dejando un beso en uno de sus senos.
Una corriente eléctrica atravesó por la espina dorsal de TaeHyung, su lobo emocionado inconscientemente empezó a soltar sus feromonas.
El aroma dulzón llegó a las fosas nasales del alfa, mareando a su lobo. YoonGi empujó a su prometido a la cama y se subió encima de él. Restregandose por encima de la ropa.
TaeHyung jadeó cuando las manos del alfa tomaron uno de sus senos y lo llevaron a su boca.
— Príncipe..M-Min.
— Relájate — ordenó YoonGi con los ojos brillosos llenos de lujuria.
TaeHyung por inercia agarró los cabellos del contrario alejándolo, pero su lucha fue en vano cuando el alfa chupó y devoró toda su aureola como si se tratara de un bebé hambriento.
— Y-Yoon.. ¡Ah!
Gimió cuando el príncipe le mordió uno de sus pezones.
Su vulva empezó a reaccionar cuando sintió el miembro endurecido de su prometido. TaeHyung quería permanecer puro, al menos hasta el día de su boda, pero tener a YoonGi de prometido, quizás complicaría las cosas.
— Detente.. Detente.
Pidió a súplicas. YoonGi lo cayó con un beso. Un beso que se convirtió en uno profundo y húmedo. El alfa con astucia metió su lengua dentro de su cavidad bucal, impidiendo que se quejara. Y con su rodilla abrió las piernas del omega.
El omega se dejó nuevamente hacer, permitiendo todos los toqueteos del alfa. Encerrando a la pareja en una burbuja de placer que fue pinchada al sentir las pisadas de alguien cerca.
TaeHyung enfurecido, golpeó el rostro del alfa y salió disparado hacia una puerta que parecía ser el baño. Estando dentro, su corazón se aceleró quitándole parte del oxígeno. Lo que había pasado en la otra habitación no podía volver a repetirse.
Fue una combinación de emociones que aún le causaba estragos en su ser.
Meditó sus acciones, se enojó consigo mismo porque aún extrañaba a HyungSik. Fue su primera ilusión y estaba agradecido con él por todas las cosas que hizo en un pasado.
Sin embargo, en el fondo sabía que lo que tenían ellos o lo que empezaba a consolidarse, nunca iba a llegar a ser algo más.
Se volvió a poner su ropa sin dejar de mirarse en el espejo, se veía impecable. Estaba listo para salir pero se detuvo cuando escuchó la ronca voz del rey Kim. Congelando todos sus pasos.
— YoonGi, te estuve esperando para cenar. Incluso mandé a llamarte. ¿En qué carajos estabas metido? — regañó el mayor — No, mejor no me digas. Que tú alcoba está rodeado de feromonas de sexo. Joder… ten un poco más de respeto por tu prometido. Se van a casar pronto y eso no está en discusión.
YoonGi se mordió el labio, haciendo todo su esfuerzo por no reírse.
¿Qué diría el rey si se enterara que hace un rato, con quién estaba revolcándose era justamente con su prometido?
— Apropósito.. ¿Sabes algo de él?
La puerta del baño se abrió, sus ojos viajaron hacia ella. Con gran disimulo le hizo una seña a Taehyung, dándole a entender que aún no era momento de salir.
— Lo siento, padre. ¿Decías algo? No te escuché.
— ¿Qué demonios es lo que sucede contigo? — alzó la voz, revelando notoriamente su enojo — Carajo, te estoy hablando.
YoonGi suspiró. Tenía que calmar a su padre antes de que su comportamiento asustara a su prometido.
— Es cansancio, padre. Lamento si mis acciones te hicieron creer lo contrario. Me restringieron de mucho cuando estuve protegiendo a mi reino. Prometo moderar mis acciones, por el bien de mi matrimonio.
— Eso espero.
Cuando todo quedó en silencio, TaeHyung salió de su escondite pero al pisar un pie fuera de ella, nuevamente fue atraído a los brazos del platinado.
— En dónde nos quedamos, hermoso — susurró el alfa mordiéndole el lóbulo de su oreja derecha.
— En nada — se zafó del agarre con astucia, sin embargo el alfa fue testarudo y volvió a tomarlo con el triple de fuerza.
— Lo que pasó no volverá a ocurrir eso te lo aseguro.
El alfa se rió en sus labios antes de besarlo con pasión. TaeHyung no se apartó, como tampoco se apartó cuando Yoongi lo tiró a la cama, dejando la mitad de su cuerpo al aire mientras el príncipe se posicionaba en sus piernas
— ¿Hasta dónde quieres llegar?
Preguntó el príncipe perdiéndose en aquellos orbes de esmeralda mientras su mano astuta se perdía por debajo de su pantalón.
TaeHyung iba a responder pero no alcanzó a hacerlo. Debido a que alguien de voz chillona entró sin tocar. El omega revolvió sus ojos.
Yoongi tuvo que levantarse, sacando rápidamente sus manos de un lugar prohibido para cualquier omega.
— JiEun, qué demonios haces aquí.
Si.. el alfa estaba demasiado cabreado por la visita repentina de la doncella.
— Príncipe.. cuánto lo siento.
— No, no lo sientes — TaeHyung comentó a la vez que se acomodaba la camisa, descaradamente. Y YoonGi le lanzó una mirada de advertencia.
— Qué es lo que quieres, JiEun.
El pálido volvió a hablar.
— Nada.. solo pensé que estabas solo. Fue un error mío.
Agachó su cabeza de manera sumisa. TaeHyung enarcó una ceja curioso de los movimientos de la doncella.
— ¿Por qué pensabas que el príncipe estaba solo? Acaso.. ustedes dos ¿Se entienden? — Miró a su prometido, luego a la doncella y viceversa. Fingió no saber lo que claramente estaba más que claro.
La mujer no respondió.
TaeHyung chasqueó su lengua, cabreado. No comentó nada más y salió de la alcoba de manera rápida. Su lobo estaba molesto y él de cierta manera también lo estaba. No lo entendía. Recién acaban de conocerse. Pero sus acciones decían que se conocían de toda la vida y es por eso que su lobo se sentía traicionado. Sin embargo, este lo alentaba a marcar territorio contra cualquier amenaza.
Él se negaba rotundamente a cumplir con ese capricho, porque al igual que su prometido también tenía un amor clandestino con alguien que servía a su reino.