Hot and Cold [Chanbaek]

Summary

Byun Baekhyun, un respetado chef con más de diez años de experiencia, es dueño del restaurante más lujoso de Seúl y líder de un equipo de cocina que sirve en todos los eventos de lujo de la ciudad. Se dice que es alguien de carácter fuerte y autoritario, ser Omega no es un problema para él. Desde que comenzó en la cocina descubrió que no le gustaba que le ordenaran. Le gustaba a el mandar y regir el fuego de la cocina. Park Chanyeol un Alfa, organizador de eventos tenaz, frío, calculador y sumamente capaz de liderar a un grupo de mil meseros si es necesario. Para él, todo debe ser perfecto pues así se requiere en su trabajo. Siempre tiene la necesidad de mantener todo bajo control y a la perfección y no duda en echar a quien se atreva a contradecir sus órdenes. Baekhyun es tan ardiente como el fuego, y Chanyeol frío cuál hielo.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

1

Byun Baekhyun no estudió para ser cocinero, no tiene un título o una carrera que lo avale como “Chef”.


El solo se ha ganado ese nombre, con su sangre, sudor y lágrimas de años dedicados a la cocina.


Cuando tenía quince años sus padres lo corrieron de su casa cuando descubrieron que era Omega, sin el apoyo de nadie se vio en la obligación de abandonar la secundaria y conseguir un trabajo para poder comer y subsistir.


Cajero, ayudante de limpieza y empacador en una fábrica. Había pasado por un centenar de empleos antes de dar con el que sería su futuro.


Era una noche lluviosa de Octubre, lo acababan de despedir de su último empleo y la señora que le daba arriendo lo echó por falta de pago. Tenía varios días vagando por la ciudad sin rumbo fijo.


Iba arrastrando los pies por el asfalto, no le importo acelerar el paso pues no podía mojarse más de lo que ya estaba por la lluvia y además, no tenía un lugar donde tuviera prisa por llegar.


Pasó por un pequeño restaurante de comida china y vio un letrero de cartón que decía “Se solicita ayudante de cocina”.


Sin nada que perder se adentro al lugar sin saber lo que le esperaría.


Dicen que la fe mueve montañas, pero la ambición de Baekhyun lo impulsó a mover un continente entero.


El primer mes desde que comenzó a trabajar en ese restaurante se la paso únicamente pelando cebollas en todos sus turnos de ocho horas. En el segundo, partiendo y deshuesando toneladas de pollo crudo. Al siguiente lavando las ollas y trapeando pisos.


Y así siguió hasta que un día, después de un año de trabajar ahí tocó por primera vez un sartén.


Recuerda ese día con mucha felicidad, aunque en ese momento no se sentía de esa forma.


El señor Won, quien era el jefe de cocina, lo regañó por haber quemado el pollo de un platillo.


—¡¿Crees que la gente se va a comer esta porquería?! — gritaba con un acento chino muy marcado. —¡¿Tú te comerías esto?! ¡Está frito por fuera y crudo por dentro! ¡¿Cómo te atreves a tocar un sartén cuando no puedes hacer ni un pollo?!


El hombre le seguía gritando muy cerca de su cara.


Y Baekhyun se mantenía con la frente alta, escuchando atentamente el regaño. Sabía que no iba a arreglar nada llorando, ni mucho menos causarle lastima a su jefe.


Pero aun así, no le gustaba el trato del señor Won, sabía que se lo merecía, pero simplemente no le gustaba.


Desde un principio lo supo.


No le gustaba que le gritaran y mucho menos recibir órdenes.


¿Cuál fue su solución?


Volverse lo suficientemente bueno en la cocina para que nadie le vuelva a gritar como lo hacía el señor Won en ese momento.


Una vez el chef terminó su regaño, estaba dispuesto a irse pero la voz del Omega lo detuvo.


—Enséñeme, por favor.


El hombre se dio la vuelta encarando al adolecente de apenas dieciséis años en ese entonces.


—No sé nada sobre cocinar. Solo estuve pelando cebollas y trapeando pisos todo el año. Ya estoy cansado de eso, por favor enseñeme a cocinar — dijo con voz seria.


El señor Won vio en Baekhyun un brillo en su mirada. Esa luz especial que tiene alguien con ambición.


Se dio la vuelta y salió de la cocina dejando a Baekhyun solo. El Omega apretó las manos en puños con fuerza y dio un suspiro resignado.


Ya estaba a punto de marcharse cuando vio al señor Won regresar con un wok a la cocina.


El Chef prendió la estufa a la temperatura más alta y colocó la sartén ahí. Una vez se calentó puso un poco de aceite y comenzó a explicar sin apartar su mirada en lo que hacía.


—Así como tienes tus manos hechas puños, es como debes sostener el Wok… Porque este sartén es tu arma en la cocina.


Saco unas piezas de pollo y las colocó en el sartén provocando que una llama intensa saliera de este por unos segundos.


—Tienes que saltearlo con fuerza para que no se queme. Pero con agilidad para integrar correctamente todo. — Mientras explicaba iba agregando un sin fin de ingredientes a lo que preparaba. —No existen las medidas perfectas en la cocina, esas son estupideces. Debes encontrar tus propias cantidades y propio sabor.


Baekhyun miraba atento a todo lo que el hombre hacía y explicaba. Este se movía con agilidad y tomaba los utensilios como si fueran una extremidad más de él. Soltó una pizca de algo en el sartén y otra llama de fuego más grande que la anterior surgió de él.


—La cocción también es parte del sabor, por eso no debes quemarlo, sino sacarlo un segundo antes de que lo haga. Se le llama “el sabor del fuego”.


Y con eso sirvió la preparación en un platillo. Le pasó un tenedor a Baekhyun para que lo probara y este aceptó gustoso.


El Omega no solo lo probó, sino también se acabó completamente el platillo, estaba hambriento.


El señor Won le paso el Wok al Omega quien lo recibió sin flaquear. Intentó repetir lo mismo que el Chef había hecho pero apenas puso el pollo a cocinar el señor negó con su cabeza.


—Hazlo de nuevo.


Comenzó otra vez, pero ahora con el aceite.


—De nuevo — dijo el beta con voz seria.


Baekhyun repitio el proceso pero el chef le apagó la estufa esta vez cuando terminó de cocinarse el pollo.


—Otra vez.


Una, tres, cinco, diez, Baekhyun perdió la cuenta de las veces que repitió el proceso. Algunas ocasiones el chef le arrebataba el wok sin decir nada y tiraba el contenido a la basura.


Así fue toda la noche y madrugada. Estaba tan concentrado que no supo el momento en el que se había quedado solo y el mismo tiraba la comida a medio hacer y comenzaba de nuevo.


Ya se había quemado los brazos con el aceite caliente que saltaba del wok y hecho uno que otro corte cuando partía más vegetales para la receta que practicaba.


Estaba frustrado y cansado, pero no podía detenerse. Tenía hambre, ambición de mejorar, aprender y progresar.


El Omega soltó un grito de completa frustración, azotó con fuerza la espátula contra el piso, agarró el pollo directamente del wok ardiente y lo lanzó contra la pared en arrebato de completa ira.


Estaba bañado en sudor por las horas que había pasado de estar en el fuego directo, su cabello rubio se le pegaba a la frente y una que otra mancha de comida adornaba su cara. Le dolían los múltiples cortes en sus dedos, también las manchas oscuras en sus antebrazos a causa de las quemaduras por el aceite.


Sentía que se lo estaba llevando el mismísimo diablo al infierno.


Frustrado, exhausto, harto, pero sobre todo: hirviendo en cólera.


El señor Won que lo miraba desde el otro lado de la puerta que separaba la cocina y el comedor, sonrió de lado mientras asentía satisfecho con lo que veía.


Ese era el tipo de fuego que necesitaba la comida.


Baekhyun peinó su cabello con su mano desesperado, apretó la quijada con fuerza y trató de controlarse respirando un par de veces, pero no lo logró.


Iba de un extremo de la cocina al otro, como león enjaulado. Cuando noto que no podía dejar de lado su rabia, detuvo abruptamente su andar.


Camino con rapidez hasta el wok y lo agarró con fuerza del mango. Prendió el fuego a todo lo que daba la hornilla y agrego el aceite sin medirse, agarró las últimas piezas de pollo que le quedaban y las lanzó con violencia al sartén, provocando que fuego saliera de él, pero Baekhyun ni se inmuto ante ello. No le importaba, no podía quemarse más de lo que ya estaba.


Tomó otra espátula y comenzó a saltear el pollo con frenesí mientras la llama ardiente seguía saliendo de él. Agarro las verduras con su puño y las lanzó con rabia al wok, revolvió con más fuerza los ingredientes agregando los condimentos, dejándose guiar sólo por su instinto y la ira que lo gobernaba.


El Omega podía sentir el fuego rozar su cara y mas chispas de aceite caliente quemar sus brazos expuestos una vez mas, pero no le importo. Estaba tan concentrado que ni siquiera sintió sofocarse con el calor abrazador.


Una vez creyó que estaba listo, vació el contenido en el primer plato que encontró.


En ese momento entró el chef por la puerta y miró al Omega con una ceja alzada.


Baekhyun agarró el plato con furia y estaba a punto de tirarlo a la basura cuando el señor Won lo detuvo agarrándolo de la muñeca.


Le arrebató el recipiente y tomó dos tenedores.


—Pruébalo — le ordenó.


—Está quemado… —protestó Baekhyun pero el hombre le dedicó una mirada severa.


El Omega suspiro y probó su propia creación. Sabía completamente diferente a la del señor Won pero aun así no estaba para nada mal.


El hombre siguió comiendo del plato de Baekhyun.


—No está quemado, tiene el sabor del fuego. Al parecer tu enojo lo condimento bien. —Baekhyun se avergonzó, no quería que alguien hubiera visto su arranque de ira. —Nunca dudes de tus habilidades Baekhyun. El único quien puede criticar tu comida eres tú mismo… Y yo por supuesto.


El Omega soltó un bufido divertido por lo último.


Byun Baekhyun, el Omega que había comenzado como un simple chico de quince años que pelaba cebollas y trapeaba pisos, fue escalando poco a poco en la cocina de ese restaurante de comida china.


Entró sin saber cómo freír un huevo, pero al cabo de tres años ya podía preparar el menú completo del lugar a la perfección. Se había convertido en la mano derecha del señor Won en la cocina, quien le enseñaba todo lo que podía de ese mundo.


Cuando Baekhyun recién cumplio los diecinueve años, el señor Won le informo que debía regresar a China por cuestiones familiares y cerrar el restaurante, el mundo de Baekhyun casi se viene abajo.


Pero antes de irse, el Chef le entregó un sobre con dinero a Baekhyun, al principio el Omega estaba renuente en aceptarlo pero el hombre insistió.


—Baekhyun, ahora tienes algo con que defenderte. Ya no eres el niño tembloroso que conocí hace casi tres años, toma este dinero y forja un futuro con él. Tómalo como un regalo de cumpleaños — dijo extendiendo le un sobre con dinero.


El Omega que nunca había llorado frente a alguien, ni cuando lo corrieron de su casa, y mucho menos cuando se quemó la mano con aceite hirviendo dejandole una enorme cicatriz.


Ahora lo hacía.


Hizo una reverencia completa y miró a los ojos al hombre que consideraba ahora su propio padre. Lo cuido, alimento y sobre todo, le dio un lazo familiar en donde apoyarse.


El Alfa que lo engendró y después lo echó solo por ser Omega, no era su padre.


Era el hombre que tenía enfrente.


—Le prometo, que cuando nos volvamos a ver, estará orgulloso de mi — dijo limpiándose las lágrimas.


El hombre asintió con una sonrisa. —Espero que así sea.


Ambos rieron y con ello dieron fin a su despedida, prometiendo volver a encontrarse cuando la vida así lo quiera.


Con el dinero que el señor Won le dio se compró un puesto callejero de segunda mano, un par de utensilios y usó el viejo wok que le había heredado su padre.


Eso fue suficiente para abrir su propio puesto callejero de comida china/coreana. Eventualmente la popularidad de su comida subió rápidamente como la espuma y con eso, poco después pudo abrir su propio restaurante.


Un pequeño lugar que apenas tenía cuatro mesas viejas y paredes despintadas. Pero aun así las personas hacían fila por horas para lograr probar uno de los platillos del famoso “Chef Baekhyun”.


No todo fue bueno para el Omega, obviamente iba a tener sus altibajos, como la vez que casi lo clausuran los del gobierno, o cuando las ventas iban tan mal que había días donde no podía vender absolutamente nada. Pero nunca se dejó doblegar ante las adversidades, ya había avanzado bastante y rendirse no era una opción para él.


Cuando el negocio prosperó aún más, quiso darle un plus y decidió poner una barra de bebidas, sin embargo Baekhyun no tenía conocimientos de coctelería. Por eso, puso un cartel afuera de su establecimiento con la propuesta de trabajo como Bartender.


Fue en otra noche lluviosa de Octubre cuando llego un par que cambiaría su vida.


La campanita de la entrada sonó anunciando que había llegado alguien.


—Lo siento, hemos cerrado — dijo mientras seguía limpiando una mesa.


—Vine por el puesto de Bartender — dijo una voz suave.


Baekhyun alzó la vista y se topó con una pareja empapada por la lluvia en la entrada de su establecimiento.

El Omega estaba claramente embarazado pues se le notaba su enorme vientre abultado. Tenía ojos grandes y oscuros, una piel pálida y un aroma a fresa con un toque a leche materna.


El Alfa que estaba igual de mojado era alto y bronceado, tenía la ropa desgastada al igual que el Omega y unas notorias ojeras adornaban sus ojos de manera escandalosa.


Estaban tomados de la mano con fuerza mientras temblaban por el frío, tenían una apariencia terrible, como si hubieran bajado por un largo tiempo en la calle.


Baekhyun tuvo una especie de deja vu, extrañamente, se vio a sí mismo en ellos.


—Tomen asiento — fue lo único que dijo el Omega antes de desaparecer en la cocina.


La pareja se miró confundida pero acataron la orden.


El Alfa recorrió una silla para que su pareja se sentará primero y después lo hizo él a su lado.


Al cabo de unos minutos regresó Baekhyun con una charola repleta de diversos platillos que humeaban.


Los sirvió en la mesa y se sentó frente a la pareja.


—Adelante, coman. Mientras, los entrevistaré — dijo con una amigable sonrisa.


Ambos abrieron los ojos con sorpresa y agradecieron. El Alfa le sirvió primero a su pareja un plato con bastante comida y una vez se aseguró que este comenzó a comer lo hizo él también.


—¿Nombres?


—Yo soy Kim Jongin y él es mi esposo, Do Kyungsoo — respondió el Alfa con la boca llena de comida.


El Omega hizo una leve reverencia sin dejar de comer.


Baekhyun asintió.


—¿Cuánto tienes de embarazo? — preguntó con suavidad, no quería molestarlos con preguntas incómodas, pero a estas alturas quería saber todo lo posible de ellos.


—Tengo seis meses — respondió con una sonrisa y llevó una de sus manos al lugar donde crecía el bebe.


—¿Cómo puede un embarazado ser Bartender? —Baekhyun recargó el mentón en su mano. Estaba interesado en la respuesta que le daría el Omega.


El Omega dejó de comer y lo miró con esos ojos grandes. —Yo trabajé en Sky Gold. De hecho, mis padres son dueños del bar, pero en cuanto supieron de mi embarazo me echaron junto a mi esposo — dijo avergonzado.


Por encima de la mesa, el Alfa tomó la mano del Omega y depositó un tierno beso en ella como señal de apoyo.


El Sky Gold era el bar más exclusivo y lujoso de la ciudad, conocido por su excentricidad en las bebidas y por tener al mejor Mixologo del país, que presumen los dueños del lugar: era su hijo.


Baekhyun no sintió pena por la pareja, pues él también había estado en esa misma situación y hubiera odiado que sintieran pena por él.


Empatía, podía llegar a entender el sentimiento amargo de que tu propia familia te dé la espalda.


Pero ninguna relación familiar es absoluta, ni entre padres e hijos, y mucho menos entre hermanos.


—¿Qué hay de ti? — pregunto ahora mirando al moreno.


El Alfa trago con dificultad el bocado que estaba masticando y respondió. —Yo era mesero en el Sky Gold, tengo mucha experiencia. Creame que puedo ser útil…


Baekhyun los miraba comer, el cómo Jongin agarraba más comida con sus palillos y la servía en el plato de su esposo para que comiera más.


El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar. Y ellos, claramente no tenían dinero, pero se notaba a simple vista que se amaban demasiado.


Se vio reflejado en ellos por un breve momento, ¿será la lluvia otoñal? o ¿será la ambición que reflejan?


Baekhyun se levantó de su lugar. —Empiezan mañana, cuando terminen, suban al segundo piso para darles ropa seca. — dijo con seriedad mientras iba a la cocina.


Desde esa noche surgió una hermosa amistad entre los tres. Baekhyun no solo les dio trabajo, también los dejó hospedarse en su pequeño departamento que se encontraba en el segundo piso del lugar. Además se ofrecía a pagar por el tratamiento y las consultas de ultrasonido para el Omega.


Kyungsoo resultó ser realmente bueno en lo que hacía. A pesar de no poder probar las bebidas por su embarazo, sabía prepararlas a la perfección cada una de ellas, pues tenía memorizado todos los cócteles y tragos. Ofreciendo a la clientela, los mismos tragos que en el Sky Gold pero a un mejor precio.


Por su lado, Jongin resultó ser un as bajo la manga, el Alfa sacaba provecho de su atractivo y hacía que le dejaran buenas propinas, además se corrió el rumor rápidamente de que el mesero de ese lugar era sumamente guapo provocando que llegaran más clientes nuevos al lugar. Era habil, rapido y sobretodo: cordial con los clientes.


El tiempo pasó y con ello el nacimiento del bebe de la pareja. Ambos estaban tan agradecidos por la ayuda de su jefe que Kyungsoo se cambió el apellido por “Byun” convirtiéndose así en hermano y al pequeño Minho en sobrino de Baekhyun. Jongin también lo consideraba su hermano, de hecho lo cuidaba bastante de otros Alfas que solían acercarse le.


Ambos lo procuraban, pues a diferencia de su carácter duro y aura intimidante, Baekhyun era el menor de los tres. Veían en él un hermano menor, y Baekhyun veía en la pareja unos hermanos mayores (cosa que si llego a tener) pero a diferencia de su hermana de sangre, ellos sí lo amaban.


Cuando sus familias les dieron la espalda, automaticamente habian dejado de ser parte de ella. Ahora, tenían a su propia familia, que estaban en las buenas y en las malas.



.



Baekhyun cocinaba en su wok sacando llamas intensas de él, la gente tomaba fotos impresionada por el espectáculo. Miraban asombrados en como el Omega era capaz de meter la mano al fuego directo para voltear de lado la comida, o como la llama parecía rozar su cara sin lastimarse.


Ya estaba acostumbrado, él era uno mismo con el fuego.


Llevaba a su sobrino de un año con una cangurera en la espalda, parecía tranquilizarse con el sonido de la cocina y los movimientos de su tío. Por eso solía tenerlo cerca de él, al parecer daba indicios de querer ser cocinero al igual que su tío.


—¡Ugh, esto está salado! — exclamó alguien en una mesa.


Baekhyun deshizo su sonrisa y salió de su estación para encaminarse hasta la mesa donde estaba el hombre.


—¿Como dijo? —preguntó el Omega con tranquilidad.


Todo el mundo miraba atentos la escena. Jongin de inmediato se acercó a su hermano para ayudarlo, le quitó a Minho de la cangurera y se lo entregó a Kyungsoo, se puso justo detrás de él en caso de que la situación escalara más y las cosas se pusieran feas.


—Esta mierda está salada, no lo voy a comer. Preparalo de nuevo. — siseo el hombre lanzando el plato con comida lejos de él.


—Cariño… — Trato de intervenir la mujer que lo acompañaba.


Baekhyun agarro los palillos y se llevó un bocado a la boca para probar su comida. —Tiene razón… —dijo Baekhyun dejando los palillos en su lugar.


—¡Debes darme un platillo de cortesía. ¡Qué mierda de lugar! — respondió el hombre enojado golpeando la mesa y cruzando los brazos con enfado.


—Tiene razón… Es un completo idiota. — completo con voz dura el Omega.


—¿Disculpa? — preguntó incrédulo el cliente, abriendo los ojos sorprendido.


—No, no lo disculpo. Ahora largo de mi restaurante. —Baekhyun se reincorporó y apuntó la salida con su mano.


—¿Esta es tu forma de tratar a los clientes?


—Cariño, basta por favor — decía la mujer avergonzada.


—¿Y si no quiero irme? ¿Qué harás? — dijo retadoramente el hombre.


Baekhyun sacó un enorme cuchillo de su delantal y lo empuñó con fuerza, pasando un dedo por el filo. —Entonces, lo tendré que sacar yo mismo — dijo con suavidad sin despegar la mirada de su cuchillo donde se reflejaba la expresión de insania que tenía Baekhyun en ese momento.


El señor trago duro, recogió sus cosas y se fue del restaurante mientras jalaba del brazo a la mujer que lo acompañaba.


El Omega sonrió satisfecho y miró a los clientes que seguian ahí.


—Me disculpo por los inconvenientes. — Hizo una reverencia—. En compensación, daré un plato de cortesía a todos los presentes. Por favor sigan comiendo con tranquilidad — dijo con su amigable sonrisa de siempre.


Los comensales hicieron una ronda de aplausos y el ambiente volvió a ser el mismo de antes.


El señor Won, y Baekhyun eran las únicas personas que podían criticar su comida y habilidades en la cocina.


Eso lo tenía bien grabado en la mente.