Mi primera misión

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John Walker, el nuevo Capitán América, ya tiene designada su primera misión: conquistar, sanar y amar a Tony Stark

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Mi primera misión

Cuando Tony Stark se juró a sí mismo no volver a enamorarse lo decía totalmente en serio, pero la vida es una perra y cambia el destino de las personas a su antojo.

Tras la separación de Steve después de la Civil War, y por ende su noviazgo finalizado, se dijo a sí mismo que ningún otro súper soldado ni capitán entraría a su vida... Que equivocado estaba, pues el nombramiento del nuevo Capitán América, llamado John Walker, le hizo revivir y sentir de nuevo las mariposas que creía muertas, y ahora se hallaba cenando con el mencionado en la terraza de un restaurante de alto lujo, en uno de los edificios más altos de Nueva York.

- ¿Sucede algo, señor Stark?

La voz de Walker lo devolvió a la realidad. Se había perdido en sus pensamientos otra vez, y al mirar al rubio y ver su gesto preocupado solo pudo maldecirse internamente; lo estaba estropeando todo, como siempre.

-Lo siento Walker, no ando muy bien... Debí decírtelo. Será mejor que pague la cena y nos vayamos, lamento haberte hecho pasar un mal rato...

A punto estuvo de llamar a uno de los camareros para pedir la cuenta cuando la mano de John lo detuvo, haciendo que lo mirara.

-Ya le dije que puede llamarme John, y siendo sincero yo también, no me gusta ver esos hermosos ojos chocolate tan apagados y sin brillo. No es propio de usted, señor Stark.

-Ok, ya deja de decirme así, me siento viejo. Dime Tony, ya te lo dije muchas veces...

-Si acepta llamarme John, entonces yo le diré Tony y le trataré de tú ¿Hecho?

Walker le dedicó una hermosa sonrisa, haciendo que el corazón de Tony latiera veloz de nuevo. Se sonrojó ligeramente y desvió la mirada.

-Está bien, tú ganas... John.

-Suena mucho mejor cuando sale de tus labios, Tony~ -lo dijo de una forma que el castaño sintió escalofríos- ¿Y ahora me dirás por qué tenías esa cara tan larga? Aunque... Creo saberlo.

Era más que obvio que lo sabía, todo el mundo lo sabía. Suspiró y volvió a mirar por la cristalera de la terraza la iluminada ciudad de Nueva York.

-Entonces no me hace falta explicarlo. Simplemente todo lo que está a mi lado no dura, soy una fuente de problemas...

El genio empezó a hablar sin darse cuenta, sacando todo lo que lo carcomía por dentro mientras John solo lo miraba en silencio, captando cada gesto, palabra y expresión. Le gustaba, le encantaba ese castaño de ideas locas, narcisista y sarcástico. No dejaba de pensar en cómo Rogers dejó escapar a un diamante en bruto como él, y una cosa tenía clara: no cometería el mismo error ni dejaría que el corazón de Tony volviera a romperse. Esa sería su primera misión: Sanar a Tony Stark.

-Realmente no lo entiendo...

- ¿Que no entiendes?

-Como Rogers te dejó ir... Si fuera yo-

-John, ya hablamos de esto. No quiero a nadie más en mi vida. Se acabó, no merezco amar ni ser amado, y tú eres un hombre joven que debe vivir su vida y encontrar el amor de alguien tan valioso como tú, no de un desastre andante llamado Tony Stark.

-Una noche. Entonces solo dame una noche para estar contigo... Por favor.

Tony suspiró. No quería involucrar a Walker con sus mierdas, pero decir que no había caído por ese rubio era mentirse a sí mismo. Solo una noche, luego todo se acabaría, como siempre pasaba con Tony Stark...


El calor fue aumentando en la habitación de aquel Penthouse, mientras las ropas de ambos comenzaban a estorbar y los besos en el cuello se hacían cada vez más húmedos y apasionados.

-Mghh... John...

- ¿Si, Tony?

-Aun estás a tiempo... De irte...

Walker le abrió la camisa y siguió besando su cuello, bajando por su pecho hasta el reactor Ark, su fuente de vida, el cual besó repetidas veces.

-Me prometiste una noche y la pienso aprovechar al máximo... Luego no querrás que me vaya y hasta me rogarás por más.

-Eres un presun- Ah~ -el castaño alzó el rostro y gimió cuando la traviesa lengua de John empezó a pasearse sobre su pezón izquierdo- ... Presuntuoso...

-Y tu un testarudo -mordisqueó el pezón sintiendo a su dueño temblar- Ya cállate y déjame hacer.

Tony lo miró molesto por darle órdenes. Nadie le daba órdenes, así que apartándose agarró al rubio de la camisa, lo arrojó al sofá y tras quitarse los pantalones se subió a su regazo, todo ante la atónita mirada del nuevo Capitán.

-Que te quede en claro una cosa, soldadito: A mi nadie me da órdenes ni me dice lo que hacer -empezó a frotar su trasero contra la pelvis contraria, notando como un bulto se iba formando de a poco- Soy un Stark y a los Stark no se les ordena, únicamente en la cama ¿Te quedó claro?

Walker solo pudo aferrarse a la cintura de Tony, mordiéndose el labio mientras sentía su erección cada vez más grande.

-S –Si…

Asintió a duras penas, ganándose una sonrisa de triunfo de parte de Tony.

-Muy bien, ahora quietecito ahí -Se incorporó sobre el sofá para terminar de quitarse la camisa, seguido de los bóxers y quedar de esta forma completamente desnudo frente a John, quien lo miraba con los ojos como platos y la boca abierta- ¿Te gusta lo que ves?

-Gustarme es poco... Si con trajes te ves bien, sin ellos eres una jodida obra de arte, Tony. Sigo sin entender como Rog-

Un dedo se posó en sus labios.

-Por favor, no estropees el momento.

Y Walker entendió. Además ¿por qué carajos iba a mencionar al ex de Tony, cuando tenía al sexy castaño desnudo solo para él? Decidió olvidarse del renegado y concentrarse en el maravilloso cuerpo que tenía frente a él, viendo como volvía a sentarse en su regazo y le empezaba a quitar la ropa. Mientras le desabrochaba la camisa, los ojos del rubio fueron a parar a los labios de Stark; humedeció los propios, muriéndose por besar los contrarios, pero no quería hacer ningún movimiento y enojar al genio. Sin embargo, este se dio cuenta y sin previo aviso tomó a John de la nuca y lo acercó a su rostro, uniendo los labios de ambos en un pasional beso que en cuestión de segundos subió de intensidad, uniendo sus lenguas a la fiesta. Cuando se separaron, Walker respiro hondo mientras Tony se relamía.

-Dios mío…

-Sé que te dije que nada de besos, pero me di cuenta de cómo mirabas mis labios y decidí dártelos a probar. Y admito que los tuyos también se veían apetecibles~

Eso fue el detonante para que el rubio volviera a besarlo de manera fogosa, acariciando todo su cuerpo, grabando en sus manos cada curva y en sus oídos cada gemido del castaño.

-Podemos... ¿Podemos ir a la cama, señor Stark?

-Vaya... Aprendes rápido -atrapó el labio inferior contrario y tiró de el ligeramente- Adelante, no perdamos tiempo...

Apenas terminó de hablar, el rubio lo pegó a su fornido cuerpo haciendo que cruzara las piernas tras su cadera y los brazos tras su cuello para no caerse, y sin perder tiempo lo llevó a la habitación donde sin soltarlo lo dejó sobre la cama, quedando encima de él. Las ropas de John no tardaron en desaparecer y quedar de esta forma en igualdad de condiciones que Tony, quien jadeaba excitado viendo el escultural cuerpo del rubio.

-“Maldita sea” -pensó- “Solo me atraen soldados y rubios...”

Walker volvió a la carga, besando con intensidad los labios del castaño quien se frotaba contra la cadera contraria necesitado de atención. Las ganas que tenía John de follarlo contra la cama eran inmensas, pero también le gustaba verlo jadear y pedir por más, por lo que volvió a deslizar sus labios por el cuello de Tony hasta llegar a su pecho, apresando sus pezones de nuevo mientras se deleitaba con los nuevos gemidos del genio.

-John... Mi trasero tiene picazón y quiere morder algo... O metes a tu amiguito o-

Se sorprendió cuando esta vez fue él quien tuvo uno de los dedos de John sellando sus labios, callándolo.

-Shh… Dijiste que a un Stark no se le da órdenes salvo que esté en una cama ¿Adivina dónde estamos?

El castaño parpadeó varias veces, dándose cuenta que John lo había engañado y de esta forma tragándose sus palabras pues no podía retractarse de lo que dijo. Sonrió.

-Eres un vil traidor –le dijo con burla mientras se incorporaba ligeramente y apoyaba su peso en los codos- ¿Y qué piensas hacerme, Capitán?

-Todo lo que se te pase por la mente y más.

Se relamió gustoso y volvió a retomar su tarea, torturando al genio nuevamente en su pecho, alternando entre los pezones que ya estaban duros de tanta atención y el reactor, una parte bastante sentible para Tony. Una vez sintió que ya había saboreado bastante el pecho de Stark, bajó sus labios por su abdomen, llegando a la pelvis y abriéndole las piernas para acto seguido dejar ligeras mordidas tanto en los huesos de la cadera como en el interior de los muslos y las ingles. El genio jadeaba, dando un respingo cada vez que los dientes de Walker se clavaban en su piel seguido de una lamida, agregando una marca a las que tenía por todo su pecho.

-Joder… John…

-Esa boquita Tony~

-Esta boquita te va a mandar a la mierda si no haces algo ya...

-Ya lo hago: saborear al genio, billonario, playboy y filántropo Tony Stark. Además, te recuerdo que solo me diste una noche, así que tengo que aprovecharla y grabarme tu sabor y aroma.

Y antes de que Tony pudiera protestar de nuevo le dejó otra mordida en el muslo derecho, notando como el castaño se tensó reprimiendo un gemido. Hecho esto y sin perder tiempo se detuvo en la erección del castaño; relamiéndose de nuevo alzó la mirada mientras con una mano empezaba a acariciar su miembro.

- ¿Te pone que te muerda y te marque? No le conocía esas mañas, señor Stark.

El mencionado alzó la mirada mientras fruncía el ceño; tenía unas inmensas ganas de golpear a ese rubio idiota que tenía entre las piernas ¿por qué tuvo que enamorarse de otro soldado rubio e idiota igual que el anterior? Quizás era un fetiche.

Apenas iba a responder cuando sintió la lengua del rubio recorrer todo el tronco de su miembro desde la base hasta la punta, dejando escapar un jadeo de sus labios. Seguido a esto, John jugueteó de nuevo, dejando pequeños mordisquitos por todo el glande seguido de varios besos y lamidas. Tony se sentía en su límite: quería gritarle que se dejara de juegos previos y lo penetrara, mas recordó lo que había dicho de que en la cama podían dominarlo, y se mordió la lengua, maldiciéndose por esas palabras.

-Dios santo, Walker… Por favor…

El rubio alzó la mirada sorprendido ¿Tony Stark le estaba rogando?

- ¿Acabas de pedirme algo por favor?

-Si… Te estoy pidiendo que lo hagas ya y dejes de torturarme…

Nunca creyó que Stark le rogaría. Se sentía poderoso, y el sentirse así lo puso más cachondo de lo que ya estaba. Bien podría torturarlo un poco más, pero cierto era que tampoco aguantaba la dolorosa erección que él mismo tenía así que sin más devoró de una el miembro del castaño, chupando despacio y cargándolo en saliva a la vez que la habitación empezaba a llenarse de los gemidos y jadeos del millonario.

- ¡Oh joder! Así John… Nghh…

Las manos de Tony se aferraban a las sábanas con fuerza mientras John hacía sus tareas allá abajo. Arqueaba la espalda y respiraba agitado al sentir como una corriente eléctrica invadía todo su ser desde el cabello hasta la punta de los pies con cada succión que el rubio le daba a su polla, sintiendo como además la lengua de este jugaba traviesa cuando mantenía durante unos segundos su pene en el interior de su boca. Su lengua junto a la calidez de su boca y el roce de dientes por todo su tronco lo estaban llevando al límite, jadeando excitado y notando como a cada segundo que pasaba el orgasmo se iba acercando.

Por otro lado, Walker disfrutaba de los gemidos que salían de la boca de su amante; eran música para sus oídos y de ser por él lo tendría gimiendo, jadeando y pidiendo por mas todo el día. Retiraba el miembro de su boca para dejarle un par de lentas y tortuosas lamidas y bajar luego a sus testículos, también dándoles atención durante unos segundos y sin perder tiempo retomar las chupadas en su miembro. Tony se retorcía y alzaba la cadera, deseoso de más, sintiendo un cosquilleo ya conocido en su bajo vientre.

-John… E-Estoy a punto de… Mghh…

El rubio retiró el pene del castaño de sus labios, dejándole una última chupada, y comenzó a masturbarlo al mismo tiempo que se incorporaba y se masturbaba a si mismo también.

-Adelante, mi bello Tony… Córrete para mi…

No pasó mucho cuando el tan conocido escalofrío recorrió toda la espina dorsal del castaño, llegando a su parte baja y cerrando los ojos soltó un fuerte gemido a la vez que arqueaba del todo su espalda, liberando su esencia y manchando su abdomen y la mano de John. De la misma forma, este también alcanzó el clímax, eyaculando también sobre el vientre del castaño a la vez que alzaba el rostro, satisfecho de su trabajo.

-Diablos… -bajó la mirada y se vio el desastre sobre la piel canela del multimillonario, jadeante en aquella cama- Eso fue… Wow…

-Perfecto –Tony abrió los ojos y miró directo a los del rubio, cargados de lujuria y deseo- Ahora date prisa y ponlo dentro…

- ¿Tan pronto…? –Walker se sorprendió- ¿No quieres recuperarte un poco primero…?

-John Walker, estoy más caliente que un horno. Si no pones tu cosa ahí dentro ahora mismo te largas de mi casa en este momento…

-De acuerdo, de acuerdo, ya voy... Solo no quiero lastimarte... ¿Tienes lubricante y condones?

-En la mesa de noche, el segundo cajón de la derecha... Date prisa...

Y tan rápido como se fue a buscar las cosas regresó, untando sus dedos de bastante lubricante. Tony abrió sus piernas y John casi se desmaya ante semejante vista.

-Cristo...

-Cállate y mete algo ya, maldita sea... ¡Ah! Demonios...

Primero metió un dedo, acostumbrando la entrada y deleitándose con los jadeos del castaño, quien se retorcía otra vez sobre las sábanas. Luego un segundo y finalmente un tercero, sintiendo la entrada lo suficientemente floja para no provocar un desgarro. Retiró sus dedos y tomó un condón, se lo puso y antes de que el genio protestara de nuevo acercó su miembro, entrando de a poco.

-Oh Dios... ¡Nghh!

Los gemidos de ambos no tardaron en aparecer nuevamente, al igual que el sonido de la carne golpeando la una contra la otra junto al rechinar de la cama. Tony se aferró a la espalda de John, arañándola mientras jadeaba pidiendo por más a medida que John aumentaba las estocadas, y el rubio por su parte mordisqueaba y chupaba el cuello del castaño, dejando más marcas a su paso. Quería dejar en claro que ese sexy castaño ya le pertenecía, de igual manera que él le pertenecía a Tony.

-John... J-John... Nghh... Me vengo...

-Adelante Tony... Quiero oírte gritar mi nombre...

-Joder... Mghh... John... Ahhh~ ¡¡John!!

-Tony… ¡Nghh!

De una última estocada el rubio alcanzó el orgasmo seguido de Tony, quien acabó manchando su vientre. Se miraron jadeantes y sudorosos, pero con ganas de más.

-Esto apenas comienza, señor Stark...

-Ahh... No esperaba menos, Capitán Walker...


El sonido de los pájaros le dio a entender que ya era de mañana. Suspiró. Intentó levantarse, pero una horrible puntada en su espalda baja le hizo quedarse en la posición en la que se encontraba; fue cuando recordó todo lo ocurrido en la noche anterior, donde casi hacen el Kama-Sutra al completo.

-Maldita sea... Estúpido Walker...

Iba a hacer el intento de levantarse nuevamente cuando unos fornidos brazos lo rodearon y lo apretaron contra un fuerte pecho. No negó que se sorprendió, cuando al voltear estaba John Walker acostado y mirándolo con una sonrisa boba.

-Buenos días, Tony ¿A dónde pensabas ir?

-Lejos de ti. Eres una bestia en todos los sentidos... Y a todas estas ¿qué haces aquí?

- ¿Cómo que qué hago? Despertar junto a mi hermoso amante luego de toda una noche de increíble sexo.

- ¿Amante? No querido, no te confundas...

- ¿Novio, entonces?

- ¡Diablos, no! ¡Solo fue sexo!

Walker aflojó un poco el agarre para incorporarse ligeramente y mirarlo directamente a los ojos, esos ojos chocolate que lo cautivaron desde la primera vez que lo vio.

-No me voy a rendir Tony. Voy a lograr salir contigo y voy a presumir el maravilloso novio que tengo.

El genio lo miró arqueando una ceja: definitivamente su tipo eran los soldados rubios y tercos.

-Me pediste una noche y eso te di. Se acabó...

-Por algo se empieza... Sé que te gustó lo de anoche, y a mí me encantó, pero quiero más. No sólo para esto sino para poder conocerte bien, estar a tu lado, sanarte y amarte.

El genio suspiró. Sabían de sobra que si le daba una oportunidad el rubio acabaría cansándose de él y el terminaría de nuevo con el corazón roto. Walker pareció darse cuenta de lo que pensaba, porque lo estrechó contra sí y le dio un profundo beso en los labios.

-John…

-Deja de pensar lo que sea que estés pensando. No soy Steve Rogers, no te voy a juzgar por lo que haces, no te voy a dejar ir. Voy a quedarme a tu lado a cuidarte, porque se lo que es que duden de ti y te señalen... Una oportunidad Tony, dame una oportunidad para demostrarte que yo no te fallaré y nunca te negaré.

- ¿Cómo sé que no lo harás, así como él hizo?

-Porque caí enamorado de ti desde la primera vez que te vi. Y no sólo de tu físico sino también de tu inteligencia... Eres increíble, Stark, y quien diga lo contrario se las verá conmigo.

El genio sintió calidez en su corazón. Podría darle una oportunidad al hombre, pero siempre estaba esa espinita de “¿Y si...?” Por el momento se acurrucó en los fuertes brazos de John y cerró sus ojos.

-Me lo pensaré... Ahora volvamos a dormir si quieres empezar a conquistarme.

-A sus órdenes, señor Stark.

Walker sonrió, le dejó un beso en la frente y se acurrucó junto a Tony, abrazándolo con fuerza y teniendo en mente cuál era su primera misión: no sólo sería un gran Capitán América, también sería el mejor novio y posible futuro esposo para Anthony Edward Stark.