¡No me quiero casar! • [ boypussy ]

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Dónde taehyung no quería casarse con el hombre que su mamá escogió para él. ✰ boypussy ✰ yoongi top! - taehyung bottom!

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Único

— ¡Estoy enamorado de otro hombre! ¿Por qué no lo entiendes? ¡No te amo! ¡Nunca lo hice! Y en la mínima oportunidad me escaparé con él, oíste.


Yoongi estaba cabreado. Y tenía muchas razones para estarlo.


— ¿Crees que eso me importa? Igual vamos a casarnos, el matrimonio no es más que un estúpido contrato — escupió con coraje.


— ¡Te odio! ¡Te odio! — Taehyung golpeaba su pecho sin parar, con odio y mucha rabia.


— ¿Terminaste? — el pelinegro cogió sus manos y las alejó de sus pectorales, duros y firmes.


El magnate había perdido una reunión muy importante por culpa de una rabieta de su prometido que había llegado a la sala de la junta directiva de imprevisto, lanzándole un par de fotografías, donde su prometido se encontraba besando a su amante.


La última opción de Taehyung para anular su compromiso era revelando su aventura con otro hombre que si lo amaba y lo quería por lo que es.


Fallando en el intento porque Yoongi se mantuvo firme con su posición.


Esa noche, Taehyung llegó a casa colérico, discutió con su mamá y cuando pensó que ella estaba dormida, salió de puntillas de la casa con una maleta.


Pero no fue tan disimulado ya que ni bien puso un pie fuera de su casa, su mamá lo cogió desprevenido y lo llevó de regreso a su habitación a punta de jalones.


— No vas a arruinar este matrimonio, Taehyung. ¡Estamos en la quiebra! Y eres el único que puede sacarnos de esta miseria.


No refutó nada ya que a estas alturas todas sus acciones eran en vano.


Resignado, regresó a su cama y no salió de ella hasta semanas después para la prueba de traje.


— Te odio tanto, Min Yoongi.


— Tampoco estoy feliz de verte.


— ¡Me arruinaste la vida! — siguió llorando sin cesar, mientras su traje de bodas se estropeaba.


— ¿Nunca te enseñaron a comportarte? Estamos en un lugar público, Taehyung.


— Me vale una mierda.


Yoongi se desesperó y lo tomó del brazo, jalandolo hacia a él para después tomarlo de la cintura y callarlo con un húmedo y feroz beso, enfrente de la modista.


— ¿Mejor?


Taehyung no respondió, después de eso se quedó mudo y quieto en su sitio, sus expresiones eran neutras, pues aún seguía en shock por el beso furioso que le había dado su prometido.


Se negaba a admitir que le gustó, su mente era un lío en esos momentos, así que ni bien Yoongi lo dejó en la cafetería, donde uno de sus amigos trabajaba, buscó con la mirada al pelirrojo que atendía la caja, caminó hacia él y lo besó enfrente de todos.


No era igual


No se sentía igual


— Tae-


— No digas nada. Solo quería hacerlo — se encogió de hombros junto a una pequeña sonrisa.


— Pensé que no te gustaban las muestras de afecto en público, ya sabes.. por lo de tus padres.


— Lo sé.. lo sé. Pero ya no más — mintió.


— ¿Enserio? — Woobin preguntó sorprendido.


— ¿Dudas de mi palabra? Jamás te he dado razones para hacerlo — respondió serio. Jimin, que recientemente se había desocupado y tenía algo de tiempo libre, fue corriendo hacia él y lo abrazó por la cintura.


— ¡Te extrañé! — confesó el pelirosa con la mejilla recostada en su espalda. La diferencia de altura entre los dos amigos era muy notoria.


— ¡Jimin-ah! ¡Yo también te extrañé y mucho!


Se giró y lo abrazó como se debe.


Woobin también se le unió al abrazo, Taehyung agradeció su cercanía, su mente parecía querer atormentarlo con el beso que hace unas horas le dió Yoongi, no quería darle importancia pero ahí estaba, saboreándose los labios y teletransportandose una vez a la escena del beso. El beso que parecía perseguirlo por el resto de su existencia.


— ¿Pasa algo? Te encuentro un poco tenso — Taehyung negó.


— No es nada, Binnie.


— ¿Seguro?


— Muy seguro — le sonrió.


El resto del día se la pasaron jugando entre ellos, conversando de cosas triviales y por supuesto la pareja en cada cierto tiempo se robaban uno que otro piquito.


Cuando la noche cayó, Taehyung acompañó al pelirrojo a su casa, iban agarrados de las manos caminando por sitios no muy concurridos. Woobin estaba feliz con su compañía, no se habían visto hace semanas, su última vez fue cuando Taehyung le confesó que sus padres estaban enterados de su relación y le habían amenazado con esposarlo con alguien de su círculo social.


— Tae.. ¿Cómo va el asunto de tus padres? — preguntó Woobin.


— De mal en peor. Pero no importa, tampoco quiero hablar de ellos. Por un día quiero dejar de pensar en los demás y solo enfocarme en mi.. en nosotros.


— Tampoco podemos ignorarlos, son tus padres.


— ¡Lo sé, Bin! ¡Lo sé! Pero es complicado, toda mi situación es complicada. Y no sé cómo decirte esto sin dañarte.


Woobin hizo un gesto de confusión y Taehyung al verlo, suspiró fuerte. Supuso que ya no podía atrasarlo más, no cuando estaba a puertas de casarse.


— Me voy a casar, Bin. Y no puedo hacer nada para impedirlo.


— Q-Qué


— Lo siento mucho.


Al pelirrojo se le aguaron los ojos, quiso creer que todo era parte de una vil broma pero cuando volvió a mirarlo a los ojos, supo que no lo era.


Que Taehyung en ningún momento estuvo mintiendo.


— ¿Por q-qué? ¡¿Por qué Taehyung?! — gritó dolido. El mencionado solo pronunció un lo siento y se fue llorando como un completo cobarde. Para él también era difícil. Muy difícil.


Toda la noche no pudo pegar un ojo, amaneció con ojeras y los ojos rojos. Su cuerpo le dolía y su estómago se encontraba vacío. La noche anterior no logró cenar, se le fue el hambre al ver lo roto que le había dejado a su amante.


Taehyung al bajar de las escaleras se encontró con la horrible presencia de su prometido, quiso regresar a la planta de arriba pero un agarre fuerte lo hizo frenar.


— Tenemos rueda de prensa. Anunciaremos nuestro compromiso a los medios, cámbiate y por favor no me decepciones. De esto depende nuestro futuro.


— “ Di isti dipindi nuistri fitiri ” — se burló con total ironía.


— Estoy hablando enserio, Taehyung.


— ¡Ya lo sé! — gritó furioso, al mismo tiempo que subía a su habitación con la cara roja llena de coraje.


Una vez que los periodistas se fueron, Taehyung se alejó de Yoongi. Este volvió a su oficina y al platinado no le quedó de otra que seguirle sus pasos.


El día de su matrimonio, todas las cámaras lo enfocaban más a él que a su ahora esposo. Eso le ponía un tanto nervioso. Bailó el vals muy sonriente, el agarre de Yoongi que ejerció en su cintura, era suave como caliente.


Esa noche no midió cuantas copas llevó a su boca. Por un día no quería tener límites.


Cuando los invitados estaban retirándose del lugar de ceremonia, ellos hicieron lo mismo. Su limusina de bodas llegó para recogerlos, los recién casados estaban hasta las patas, si quizás habían exagerado un poquito.


La cama se le hizo inmensa una vez que llegaron al hotel.


— ¡Pido el lado derecho!


Taehyung corrió a pasos torpes hacia ella, cayéndose en el camino porque Yoongi lo jaló del tobillo.


— Ese es mi lado, mocoso.


— ¡No! ¡Ese es el mío! — refutó con el ceño fruncido.


— Será el mío, YoonGi.


El pelinegro rió.


— ¿Ahora, por qué te ríes? No dije algo gracioso — frunció el ceño molesto.


Yoongi le cogió la mejilla, tomándolo desprevenido. Su tacto se sentía caliente, llevando una electricidad en sus partes bajas, donde un flujo extraño estaba mojando su ropa interior.


— No se si es por el alcohol en mi organismo o de verdad eres alguien lindo — confesó, sin perder el contacto visual con su esposo.


— Soy lindo ¡Qué te pasa! ¡Tu eres el feo ogro que se cogió a la bonita princesa!


Sus labios estaban cerca del otro, generando una tensión entre ellos. Yoongi no supo en qué momento se habían acercando tanto o estar en esa posición tan íntima y peligrosa para ambos.


— Qué bueno que hablas en futuro porque eso pienso hacer si no te callas — dijo divertido.


— No tienes tanta suerte.


Yoongi se rió y lo tomó de las mejillas con delicadeza, sus labios chocaron en un movimiento suave, no hubo mucha presión o era así hasta que Taehyung lo cogió de la nuca y devoró su boca con mucho desespero, un hambriento beso que lo hizo jadear y mandar al carajo el autocontrol de ambos.


En cuestión de segundos sus trajes de bodas cayeron al suelo, no hubo preparación anticipada. Yoongi se lo folló duro y fuerte en diferentes posiciones, el alcohol nublaba su juicio.


Taehyung por su lado había perdido la cuenta de cuántas veces se había corrido, su coño estaba rojo, adolorido y lleno de tanto semen.


— ¡Ahh!.. Yoongi.. ¡Más fuerte!


Gemía sin parar con las piernas abiertas, los pezones mordidos y su cabello hecho un completo desastre.


— Cuando te conocí, no sabías que eras una puta necesitada de polla.


Taehyung lloraba con esas palabras pero de puro placer.


Yoongi siguió penetrandolo con fuerza, sus embestidas habían pasado de un ritmo suave a salvaje. A estas alturas todo el hotel estaban enterados de lo que pasaba en esas cuatro paredes.


— ¡Sigue Yoon-gi! ¡No te detengas! ¡Ahh! — jaló sus cabellos, Yoongi solo se dedicaba a besar y marcar toda su clavícula y parte de su cuello.


La cama era un desastre, las sábanas en el suelo junto a sus ropas. Ellos también estaban fuera de sí.


Yoongi volvió a correrse en su interior y se recostó a su lado, tratando de respirar regularmente. Suspiró extasiado, con una gran sonrisa.


— Joder


— Me s-siento tan lleno — comentó Taehyung con algo de dificultad.


Yoongi lo miró, Taehyung siguió su misma acción. No pasaron muchos segundos para que nuevamente juntaran sus bocas en un exquisito y jadeante beso.


Al día siguiente la pareja no habló sobre lo sucedido. Ni los días después, se enfocaron en aparentar ser el matrimonio perfecto.


Cada noche Taehyung lo esperaba en casa con la cena lista, Yoongi lo acompañaba pero no hablaban. Las semanas siguieron pasando y Taehyung estaba harto de eso, se sentía nuevamente caliente y su esposo aún no llegaba.


Enfurecido se metió a la ducha y comenzó a tocarse, mientras miraba la foto de su esposo desnudo. Foto qué fue tomada al día siguiente después de su primer encuentro sexual.


— Mmgh..


Jadeó Taehyung al jugar con su clítoris mientras se peñizcaba sus pezones. Con los ojos cerrados metió un dedo en su agujero, imaginado que era los de su marido. Siguió arremetiendo duramente hasta dar con su punto dulce.


Taehyung iba gemir otra vez pero de pronto sintió como una mano desconocida agarró la suya y quitó sus dedos de su coño. Iba a protestar pero no le dió tiempo de hacerlo ya que su marido se había metido esos dedos sucios llenos de su fluido a su boca.


Volvió a gemir fuerte


Su coño empezó a hormigear no solo por la inesperada presencia de su marido sino también por el pene erecto de Yoongi que estaba a pocos centímetros de su coño.


Joder


La cabeza de la polla de su marido se insertó fácilmente en su hendidura, golpeando sin cesar su apretado coño.


— Siempre tan apretado — dijo con voz gruesa, alzando ambas piernas a la altura de sus hombros para un mayor acceso.


A Taehyung no le toma mucho tiempo empezar a chorrear y Yoongi sonríe triunfante por lo de bajo. Le encantaba ver a su esposo en esa faceta. Desde el día de su boda no pudo desaparecer ningún recuerdo de esa noche. Y ahora menos que lo encontraba con el coño dilatado, la boca abierta y sus pezones rositas erectos.


Yoongi vuelve a martillar dentro de él como un sádico, sintiéndose en las nubes mientras que Taehyung gemía sin parar su nombre. Más que gemir, gritaba de puro placer.


— Me voy a correr


— Qué te detiene, cariño — Taehyung se quedó helado al escuchar el apodo mimoso de su esposo, acelerando su orgasmo.


Cuando terminaron, decidieron darse una oportunidad, dejando atrás sus diferencias.


El resto del mes fue maravilloso para ambos, empezaron a conocerse, tener citas y sobre todo, el sexo diario tanto mañanero como nocturno era increíblemente bueno.


Hoy era uno de los días que visitaba a su esposo a dejarle la comida en su oficina. Se volvió una rutina después de la segunda semana. Yoongi encantando lo recibió junto a un ramo de orquídeas blancas. Las favoritas de Taehyung.


Tuvieron sexo en el sofá de su oficina y después de eso, Yoongi le confesó que tenía que asistir a un viaje de negocios. El platinado solo se dejó acariciar por su esposo, tenía una sensación extraña en el pecho, como si ese fuera su último encuentro sexual.


El día que Yoongi viajó, Taehyung decidió visitar a su amigo, tenía un poco de miedo porque sabía que iba volverse encontrarse con su ex. Últimamente los pies le dolían mucho, su apetito evolucionó y junto con ello una que otras náuseas.


Nada fuera de lo normal.


Cuando llegó a la cafetería, Jimin lo recibió con uno de sus postres favoritos, lo había extrañado tanto. Al darle el primer mordisco, su estómago se revolvió y se fue corriendo al baño. Jimin acarició su espalda y estuvo con él hasta que se recuperara dejando su puesto de trabajo.


— No entiendo.. si ese postre es uno de tus favoritos.


— Está bien, Jim. No es culpa tuya, desde hace unos días ando con el estómago sensible, supongo que algo debió de caerme mal. De todas maneras iré al doctor, mañana en la mañana.


El rubio asintió más tranquilo pero cuando volvieron, Woobin los esperaba en un asiento apartado, quería hablar con Taehyung. El platinado asintió un poco avergonzado, ya que los sentimientos que tenía por el chico ya no eran los mismos que hace meses atrás.


Pasaron el resto de la tarde hablando o más bien el pelirrojo atraves de lágrimas le recrimaba cada maldita acción que fue tomada por él. Taehyung no pudo más con la culpabilidad y le dijo que haría cualquier cosa para no verlo así, total, Woobin era su primer amor, su primer novio y el dueño de sus primeros besos.


Aunque su corazón estuviera confundido por el cambio del comportamiento de Yoongi, Woobin seguía siendo especial para él.


— Quiero una noche contigo, solo pido una. Después de eso prometo no joderte más con este tema.


Taehyung no respondió al instante ya que muchas cosas pasaban en su cabeza, entre ellas, la escenas de amor que tenía con Yoongi.


— Sé que ahora eres un hombre casado.. pero me lo debes — volvió a hablar y Taehyung aceptó sin rechistar. Esa noche la pasaron juntos, fue un encuentro robótico con cero de pasión. A diferencia cuando hacía el amor con su esposo.


Yoongi le habia demostrado un millón de veces, las diferentes posiciones de como llevarlo al cielo, con tan solo un pequeño toque.


Al otro día regresó a su casa y se alistó para ir a la clínica. Su corazón dolía, se sentía mal por haber traicionado a Yoongi, aunque quiso pensar que mientras el no se enterara, todo iba a estar bien.


Qué equivocado estaba


Cuando los resultados llegaron a sus manos, lloró porque estaba embarazado. Apenas tenía un mes y medio. Se alegró por eso, siempre quiso un bebé. Y ahora que su sueño se estaba cumpliendo, lloró hasta el cansancio. Porque gracias a eso por fin había aceptado tener sentimientos por su marido.


Preparó una cena romántica para el regreso de su esposo, pero todo se echó a perder cuando Yoongi le tiró el celular a la cara, sus lágrimas volvieron, pero esta vez de tristeza.


Un vídeo donde él estaba teniendo sexo con Woobin se reproducía sin parar. Todo fue parte de un plan y él cayó redondito en su trampa.


— Desde hoy no volveremos a dormir en la misma cama, ahórrate las explicaciones. No quiero saberlo.


— Yoong-


El pelinegro con los ojos rojos volvió a interrumpirlo.


— ¡Te dije que no quiero explicaciones! Si quieres puedes irte a revolcar con tu amante, me da igual. Porque desde ahora no te debo nada y no creas que voy a derramar una lágrimas por ti, no lo vales. Solo eres más que una zorra que le abre las piernas a quien tenga enfrent-


Taehyung lo abofeteó dolido.


— ¿Te molesta que te diga tus verdades? Porque eso es lo que eres — lo empujó en el sofá, antes de caminar furioso a la segunda planta.


— ¡Estoy embarazado!


Gritó Taehyung, esperanzado por una reacción de su marido pero este solo paró por unos momentos su caminar y después se encerró en una de las habitaciones para invitados.


Después de eso, Yoongi evitó a Taehyung por el resto de la semana. Estaba atareado con algunos proyectos y prefería dormir en su oficina o en algún hotel que regresar a su casa.


Esa mañana, Taehyung lo visitó a su oficina, sorprendiendolo.


— ¿Qué haces aquí?


— Vengo a traerte tu almuerzo — se excusó con una mirada tímida.


— No tengo hambre.


Yoongi volvió a mirar sus papeles, haciendo un gran esfuerzo por ignorar su presencia.


Los meses se pasaron volando y Taehyung siguió con la misma rutina. No perdiendo las esperanzas, su pancita estaba más pronunciada. Cruzaba los cuatro meses y ayer tuvo que ir a su control para ver el estado de su bebé en compañía de su mejor amigo. No quería ir solo.


— Taehyung deja de perder tu tiempo, nuestra relación no va ser la misma que antes.


El mencionado asintió con las lágrimas desbordando de sus orbes, se levantó solo a entregarle un sobre y volvió a su sitio, acariciando su vientre abultadito.


Cuando Yoongi abrió el sobre, no esperó encontrarse con la ecografía de su hijo. Se sorprendió un poco y luego la guardó, sin antes chequear el tiempo de gestación que tenía su esposo. No había dudas, era su hijo.


— ¿Te provoca comer algo?


Taehyung levantó la mirada sorprendido por el cambio en su tono de voz. Asintió sin dudarlo.


— Un pastel de limón con avellanas.


Yoongi le extendió su tarjeta, Taehyung negó.


— ¿Quieres que te acompañe a comprarlo? — Taehyung asintió — bien.. déjame desocuparme con esto.


Una pastelería se encontraba enfrente de la empresa, Yoongi con cuidado lo sostuvo de la cintura. Debía aparentar que estaban bien enfrente de todos. Taehyung al sentir su tacto, se emocionó pero al mirar la mirada seria de su esposo, se dió cuenta que solo estaba fingiendo para no atraer malas miradas de los demás.


— Ahora por qué lloras. Estamos en público.


— A ti se te da bien fingir pero a mí no. Yo realmente te quiero Yoongi — cogió su mano y el pelinegro no lo apartó.


Horas después, antes de irse, la mesera que estaba a cargo de su mesa, le dió una servilleta con su número a Yoongi sin antes coquetearle descaradamente.


Taehyung no quiso mirar más y se fue furioso del lugar.


¿Para qué seguir intentandolo?


Cuando llegó a su casa, cogió su manta favorita y se cubrió hasta la cabeza para después romper en un llanto.


Lloró mucho más cuando Yoongi no llegó a dormir.


Tampoco se había acercado a la oficina, solo salió de la cama para prepararse algo y mirar netflix antes de quedarse dormido.


Su sueño desapareció al oír unas pisadas cerca y el sonido de unas llaves. Taehyung volvió a su habitación, no quería verlo.


Después de un rato, Yoongi entró a su habitación, se acostó en su cama sin decir ninguna palabra, él tampoco lo hizo. Durmió un tanto feliz por tenerlo cerca.


Al amanecer una luz incómoda se coló por sus ojos, despertandolo junto a un leve jadeo. Uno de los brazos fuertes de su esposo estaban enroscando su cintura, se hizo el dormido y no los abrió hasta que sintió como un par de dedos traviesos jugaban con su clítoris.


Él no recordaba haber dormido desnudo. Pero se sentía como si lo estuviera. Incluso la erección de su marido se movía por toda su raja. Se mordió el labio para no jadear fuerte.


Yoongi siguió masacrando su perla hasta mancharlo con sus jugos — Sé que estás despierto — el platinado abrió la boca cuando lo escuchó y metió toda su extensión de una sola estocada.


— También te extrañé y con respecto al tema de la mesera, no me acosté con ella.


Taehyung sonrió feliz y se giró. Ahora Yoongi se encontraba debajo de él, mientras el platinado lo montaba con cuidado.


— ¡A-Ah!.. ¡A-Ah!


Gemía cerca del oído de su esposo. Habían cambiado de posiciones.


— Estoy cerca — avisó Yoongi acariciando con amor por primera vez la pancita de su marido.


— Mmm.. ¡Ah! ¡Yoongi!


Ambos se corrieron al mismo tiempo. Sus pezones duros e hinchaditos estaban siendo atendidos por la boca de su esposo.


— Joder..


— ¿Extrañaste esto?


Taehyung asintió frenéticamente


— Nadie logrará llevarte al paraíso como yo lo hago — tomó su mandíbula, haciendo algo de presión en ella, sin lastimarlo.


— Solo soy tuyo, Yoon. ¡Solo tuyo y de nadie más! Estoy enamorado de ti.


— También lo estuve de ti.. ¿Por qué hiciste añicos mi corazón cuando te lo entregué? — preguntó sin dejar de embestirlo.


— Caí en su trampa. Ese día me sentí tan confundido, no sabía lo que sentía por ti, por él. No lo sabía con certeza. Erróneamente pensé que si me acostaba con él, mi cabeza iba a estar mejor y darme una mejor visión acerca de mis sentimientos.


— ¿Lo disfrutaste?


Taehyung negó rápidamente.


— Ninguna de sus caricias se igualaban a las tuyas, porque siempre, en todo momento, estuviste en mi mente — confesó con las lágrimas desbordando. Yoongi no necesitaba escuchar más, así que lo besó con amor.


Había dejado su orgullo atrás y concentrarse en reparar su matrimonio, en unir a su familia.


Cuando Youngoo nació, fue como ver la luz de sus ojos. Había heredado su piel blanca, sus ojos felinos y el cabello rizado que tanto amaba de su esposo.


Unos dos años después, Taehyung volvió a quedar en cinta de gemelos. Lo descubrieron en víspera de navidad. Fue uno de los mejores regalos que pudo haberle dado su esposo.


Su familia estaba creciendo y los negocios, en su totalidad, estaban yendo por un buen camino, cumpliendo las expectativas de sus inversores.


Se tuvieron que mudar a una casa más grande, con más habitaciones y un patio gigantesco con juegos para niños y flores hermosas que eran cultivadas por las espectaculares manos de su esposo, el amor de su vida.


END