ੈ♡˳With u- Parte única 💝
—¡¿Qué mi Jungkookie qué?!
La pregunta resonó en toda la habitación, un poco más y a Taehyung se le bajaba la presión. Tenía que ser una broma.
¿Por qué justo ahora?
Maldito COVID.
El miembro del staff le explicó nuevamente la situación de su pareja, y el joven de piel canela suspiró un tanto aliviado cuando se enteró que los síntomas eran leves.
Su chico era muy fuerte. Pero igual no se salvaría de su regaño porque no le había comentado nada de nada.
¿Y cómo es que se enteró? Pues Kim lo primero que quiso hacer al pisar tierra americana fue ir a ver su lindo novio en su habitación de hotel.
Por varias razones lastimosamente no podían compartir una misma recámara, pero eso no impedía que tuvieran unos momentos juntos antes de estar cada quien por su lado.
No obstante, el staff le había cerrado el paso por completo, comentándole lo que sucedió de último minuto y que, por su seguridad, lo mejor sería optar por las distancias.
Primero pensó que fue una broma, pero al ver a todos tan serios, supo que no era así.
Ah, que mala suerte tenían. Pero confiaba en que saldría de esa situación, como él lo hizo hace un tiempo atrás.
Aunque para ser sinceros, lo que más caracterizaba al mayor cada vez algo así sucedía, era que su instinto de cuidador se activaba. Y por mucho que no pudiera acercarse, se encargaría de hacerle saber a su chico que estaba con él, incondicional como siempre.
Con una pequeña reverencia, se retiró hacia el cuarto que le designaron, en el cual anteriormente dejaron el resto de su equipaje y sin perder más el tiempo tomó su móvil.
Una mueca se formó en sus labios al ver el porcentaje de batería, por lo que a tropezones llegó hacia su bolso donde debía estar el cargador.
Lo tomó entre sus manos, y lo conectó a su dispositivo y al tomacorriente de la pared.
La pantalla de bloqueo desapareció cuando ingresó su huella digital, dando paso a la preciosa foto que los tenía a su novio y a él como protagonistas.
Sin evitarlo, sonrió con ese fuerte amor desbordando de su corazón.
Ese chico era lo mejor que le sucedió en la vida, y aunque fue de imprevisto que entre ellos dos naciera el amor; así fue y jamás se arrepentiría al arriesgarse tanto como lo había hecho.
Uno tan puro y sincero, uno por el que valía luchar, y así tuvieran que ocultarlo, lo que más les importaba es que ambos supieran lo que se profesaban detrás de las cámaras.
Entró a la aplicación de mensajería y rápidamente escribió el texto que desde que se subió al avión quiso escribir.
Por otro lado, Jungkook estaba descansando en su cama. Ya había comido lo suficiente para llenar su estómago y también tomó sus respectivas medicinas, después del diagnóstico que tuvo hace unas horas.
Solo estaba un poco cansado, pero de ahí en más, lo que más predominaba en él era el aburrimiento.
La suave música de fondo de sus artistas favoritos era lo único que invadía el silencio, y la luz de la lámpara que diseño unos meses antes dibujaba figuras en el techo blanco.
Su móvil vibró y de inmediato supo quién era. Aunque bueno, talvez eso se lo debía al tono predeterminado que compartía con esa persona tan especial para él.
Un fragmento de ”A daily song" fue el que se sobrepuso ante la canción que sonaba en uno de sus parlantes.
Ingresó a la conversación y sus ojos rápidamente leyeron el contenido del mensaje. Seguramente ya estaba enterado de todo, pero igual le conmovió que antes del regaño, tuviera la oportunidad de leer esas palabras tan dulces como la miel.
“Hola cariño, llegué hace un rato al hotel. Me encuentro muy bien, y los chicos igual. Te extrañé un montón durante el viaje. Fue raro no tener un brazo donde acurrucarme y dormir, pero bueno, de regreso a Corea no te salvas. Te amo tanto mi vida, espero tu mensaje”.
—¿Por qué tiene que ser tan dulce? —susurró con un puchero y comenzó a teclear en la pantalla de su Samsung—. Ugh... Me hace tanta falta.
“Hola amor, me alegra saber eso. Yo también te extrañé, no sabía que tus besitos en la cabeza para poder quedarme dormido durante el vuelo se volverían tan indispensables para mí, así que tú tampoco te salvas. Te amo hermoso, aquí estoy respondiendo a tu mensaje lo más rápido que pude <3".
Pacientemente esperó la respuesta que en un abrir y cerrar de ojos no tardó en llegar.
“Estaré esperando ese momento con ansias, Jungkookie, ¿pero no hay algo que debas decirme?”
Rayos, ¿tenía que decírselo?
“Es obvio que ya lo sabes Tae... Solo paso”.
“Lo sé, y no te culpó por ello. Saldrás de eso amor, pero hubiera querido saberlo por ti y no por el staff”.
“No quería agobiarte tan pronto. Quería que tuvieras un viaje tranquilo”.
Suficiente con el susto que le dio a su equipo. A Kim ni él ni nadie tenía que hacerlo colapsar de la impresión en medio de su vuelo.
“Si se trata de ti jamás me agobiaré, solo me preocuparé mucho más de lo que ya lo hago”.
“Por eso mismo Tae, esto no es como las veces anteriores en la que me dio un resfriado y tú me cuidabas sin importar qué“.
“¿Pero amas que lo haga o no?”
Claro que lo amaba, adoraba sus mimos, pero dada la situación tendrían que posponerlos hasta que se le pasara.
“Por esta vez no será posible y lo sabes. Tendrás que pasar por lo mismo que yo cuando te sucedió a ti”.
“Aunque esa vez no te importó contagiarte”.
Claro que no le importó, era su novio y aunque tomó ciertas medidas, la situación era completamente diferente a la que vivían en ese instante.
“Estábamos de vacaciones y sabes que soy impulsivo, pero jamás me perdonaría contagiarte a instancias de todo lo que tenemos planeado aquí en Las Vegas”.
“Solo por eso es que me contuve de ir y abrazarte con fuerza”.
“Gracias y lo siento”.
“No hay de qué agradecer, y tampoco te preocupes, Kookie, estás perdonado. Sin embargo, ¿cómo es que en esa linda cabecita tuya no se te cruzó que cuando llegará al hotel me iba a enterar?”
“Supongo que estar despistado también es otro de los síntomas”.
“Ay Jungkookie, eres un caso, pero así te amo”.
“No más que yo. Siempre quiero estar contigo”.
“No dudo de eso, y en el hipotético caso de que consiguieras que no me enterara de nada ahora, en los ensayos lo hubiera descubierto sí o sí“.
“Perdona a tu novio, solo quería que estuvieras tranquilo y te mantuvieras en paz cariño”.
“Perdóname tú a mí, sé porque lo hiciste. Pero de cierta forma, no me sentiré cómodo de ser el único que disfrute de esta maravillosa ciudad, mientras tú estás encerrado. Estas oportunidades son tan únicas para nosotros, ya que podemos sentirnos un poco más libres con respecto a lo que sucede entre los dos”.
Definitivamente lo eran. Porque era una forma de mantener su relación en privado, pero no en secreto.
—Justo ahora quiero besarlo tan mal—expresó el menor con un lindo puchero en sus labios, dejándose caer en la cama, para seguir escribiendo a toda prisa.
“Hazlo por mí, ¿sí? No te cohíbas Tae, sal y haz lo que te gusta, yo me sentiré feliz al verte disfrutar”.
Ver a Taehyung brillar cuando hacía lo que más le gustaba, era la mejor medicina para Jungkook.
“Con la condición de que cuando te encuentres mejor disfrutemos como teníamos planeado”.
“Será un placer. Lo esperaré con ansias”.
“Bien, pero no por eso voy a descuidarte. Estaré al pendiente de ti lo más que pueda, porque ahora tu salud me importa más que los mismos premios”.
“Tae... no me digas eso que lloro, y me dan más ganas de que estés aquí conmigo”.
“Siempre estaré contigo, me tienes en tu corazón, Jungkookie. Y digo lo de los premios, porque confió en que independientemente del resultado, romperemos ese escenario. Pero bueno, por ahora te dejó descansar, tienes que recuperarte pronto mi vida. Te amo, nos estamos escribiendo. Tú también trata de distraerte en algo”.
“Claro que sí amor, estás presente en mi corazón y pensamientos, no lo dudes. Y te tomaré la palabra, voy a ver si converso un rato con los fans, ellos son una gran fuente de energía y de paso se me va el aburrimiento. Te amo, gracias por todo. Cuídate, tigrecito”.
Y después el último mensaje que recibió, fue una carita enamorada y dos corazones, uno morado y uno verde, los cuales Jeon sabía muy bien que representaban.
A ellos dos.
El azabache dejó su móvil en la mesita de noche y se acomodó mejor en la cama. Tomaría una pequeña siesta y luego interactuaría por Instagram.
Sí, después de hablar con su pareja se sentía mucho más animado y eso nada, ni nadie se lo quitaría.
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Mientras tanto, Taehyung se sentía más tranquilo al haber intercambiado palabras con su chico. Por lo que más tranquilo, se dispondría a cumplir lo que estaba establecido para él con respecto a sus horarios de trabajo.
Comería algo y luego iría con los miembros al ensayo que duraría unas cuantas horas. Ya tenían todo listo para su suerte, entonces eso no sería mayor problema.
Y aprovechando, le daría una pequeña sorpresita a Jungkook cuando se desocupara.
Un gran plan, ¿no?
Taehyung iba de camino al lugar de ensayos, cuando su móvil vibró y llamó la atención suya y de Jimin que iba en el mismo vehículo que él.
—¿Qué pasó TaeTae? —cuestionó el joven de labios abultados—. ¿Es Jungkookie?
—Sí, pero no es nada por lo que tengamos que preocuparnos Jiminnie.
Kim le tranquilizó, mostrándole su móvil. El mayor simplemente le sonrió, haciendo desaparecer sus ojitos en dos tiernas medias lunas.
—Tomó tu consejo, ¿eh? Qué lindo, el chico de tus ojos es muy obediente con su adorado hyung cuando quiere.
—Estaba aburrido y, por lo tanto, también sabía que necesitaba un pequeño empujoncito para que no se encerrara en la situación que está viviendo.
—Tienes razón, lo mejor es distraerse y no ahogarse en las penas. La situación de por sí es desgastante, pero por ahora tendrá un gran entretenimiento.
—Así es, lo veo bien y eso me llena de paz—una sonrisa apareció en el rostro de Taehyung—. Pero, de todas formas, seguiré al pendiente.
Jimin asintió, tenían un largo día por delante, sin embargo, mientras la parejita siguiera de esa forma, nada podría salir mal.
💝
Horas más tarde, Jungkook estaba terminando la comida que le habían traído, se sentía más cómodo pues el dolor de garganta había cesado gracias a un spray que se estuvo aplicando cada cierto tiempo.
Luego de haber estado en Instagram, publicó un video y su pareja se lo comentó. Realmente amaba que Taehyung hiciera aquello, por eso si su castaño publicaba algo en esa plataforma, no se lo pensaría dos veces antes de repetir el gesto.
Y como si fuera por arte de magia, o por una conexión que traspasaba cualquier límite, el móvil de Jeon lo alertó.
El sonido de la notificación se hizo presente y no demoró en ver que de que se trataba.
Llevándose la sorpresa que también Taehyung estaba disfrutando de su tiempo libre. Era un video de él bailando esa música que tanto le gustaba. Supuso que si estaba en aquel lugar sería porque ya se desocupó de sus obligaciones, y pronto le llamaría o lo escribiría para contarle.
No obstante, él no contendría sus ganas de publicar un comentario que le hiciera saber al joven de piel canela que estaba pendiente de su persona.
Pero Jungkook no contó con quedarse hipnotizado viendo la silueta de Taehyung moverse al ritmo de tan suave melodía. Casi por inercia le escribió unas tontas risas al no saber que más poner, sin querer delatarse a sí mismo en el proceso.
Lo más probable es que terminara halagándole como siempre hacía. Diciéndole que era el más hermoso del mundo, y que sí antes pensaba que estaba más allá de su imaginación, lo volvía a pensar y terminaba con la respuesta de que superaba eso con creces.
Por lo que las risitas parecían ser su mejor escapatoria, así que no lo pensó dos veces antes de enviar el comentario y ver como los “me gusta” subían a una cantidad abismal en cuestión de segundos.
Un leve suspiro escapó de sus labios, sus fans eran increíbles al estar tan pendientes. Sin duda eran los mejores, le hacían sentir muy especial.
Pero, nada se comparaba a lo amado que se sentía por ese chico de mejillas de pan y espesas pestañas.
Y una vez más lo comprobó cuando alguien tocó la puerta, anunciando que le dejaban un presente en la entrada.
Jungkook tomó su cubre bocas, se lo puso y abrió la puerta cuando escuchó como la persona de servicio de habitación se alejaba del lugar.
Sus ojos se abrieron en grande cuando encontró un ramo de flores. Cuando lo recogió, se aseguró de que nadie más lo haya visto, y rápidamente ingresó con ellas entre sus manos.
Se sentó al borde de la cama, y notó la pequeña tarjeta que yacía oculta entre los pétalos.
La leyó y sonrió, con el corazón latiéndole a mil por hora, mientras un sonrojo se apoderaba de su rostro. De verdad Taehyung no mentía cuando decía que amaba que estuviera pendiente de él.
Y ese regalo era tan precioso y dulce como el remitente. Además de que las flores eran de diversos colores, una más bella que la otra.
En ese preciso instante, la otra canción que tenía predeterminada para cuando una llamada de Kim entraba, se apoderó del ambiente.
“Outlaws of love”.
El cual su cover nunca pudo salir a la luz, pero que siempre sería especial para ellos.
Sin perder más tiempo, respondió, pero el detalle era que no se trataba de una llamada de audio, sino de una de video.
Rápidamente comprobó en el espejo que no estaba tan despeinado o desarreglado. Y al estar satisfecho con su apariencia, pulsó el ícono que daba inicio a la videollamada con su novio.
Un precioso castaño se mostró frente a él, a pesar de la distancia que los separaba. Una sonrisa cuadrada adornaba esa etérea cara y su voz hecha de terciopelo acarició sus sentidos auditivos.
—Hola Kookie, ¿ya te llegó mi regalo?
—Sí, me encantó. El ramo es hermoso—halagó con ojos brillantes y con su tono de voz delatando su emoción, provocando una risita en el joven del otro lado—. Vi que te estás divirtiendo mucho, me alegra que me hayas hecho caso. Nada mejor que un poco diversión luego de una dura jornada de trabajo.
—Que bien bonito, lo tenía planeado desde la mañana—confesó—. Quería darte un poco de felicidad, así que me complace haberlo conseguido—Jeon asintió repetidas veces—. Y bueno, todo esto fue de último minuto, pero me alegra haber venido. Sin embargo, sé que lo disfrutaría más sí te tuviera entre mis brazos y bailáramos juntos.
—Cada vez más romántico... ¿No te cansas de enamorarme con el más mínimo detalle?
El joven de piel canela negó con un dulce ademan. Y en ese instante el susodicho pudo notar que su mayor estaba tan confiando conversando con él, porque se encontraba en una habitación privada en aquel club de jazz. ¿Pero cómo es que sabía eso? La respuesta estaba en que la música se podía seguir apreciando a pesar de no tener mucho volumen.
—Esa es una acusación muy severa, Jungkook-ah. Pero pensándolo bien, yo también podría acusarte de lo mismo. Ambos somos unos románticos empedernidos, aunque tú lo sepas disimular mejor que yo.
—Oh, maravillosa jugada—el azabache le observaba con fascinación, su chico siempre sabía cómo dejarlo sin palabras, ya fuera por su belleza o sus respuestas rápidas—. No puedo argumentar nada contra eso. Sin embargo, me siento un poco mal por ello. Es muy molesto estar sin ti o los chicos, que, aunque también están muy pendientes de mí, sabes que no es lo mismo...
—Lo sé, bebé. Por eso es que te llamé. Cuando nos volvimos pareja me propuse a mí mismo no dejar de hacerte feliz por nada del mundo. Sin importar las dificultades que se nos presentaran. Por lo que te propondré algo, ¿de acuerdo?
Una idea no tardó en llegar a su mente, luego de ver el estado decaído de su chico, Con esto definitivamente le alegraría el día a como diera lugar. Por fin serviría de algo haber leído ese artículo sobre lo genial que podía ser la imaginación, si era empleada de la mejor manera.
—Soy todo oídos, hyungie. A fin de cuentas, es la misma promesa que te hice, pero ahora estoy muy curioso, ¿así que se puede saber que se le ocurrió a mi ángel?
—Deja el móvil cerca de ti, levántate de la cama y cierra los ojos—pidió con dulzura y el tatuado acató la orden al instante—. Ahora imagina que estoy contigo. Estoy muy cerca de ti, casi que puedes sentir mi respiración sobre tu piel.
—Tae... Yo...
—No digas nada, Kookie. Aprecia este momento haciendo uso de tu memoria y sensaciones.
—De acuerdo. ¿Qué más debo hacer? —preguntó, sintiendo como la piel se le erizaba lentamente. De verdad se sentía como si el castaño estuviera con él.
—Bien, obediente como me gusta.
—A ti también te gusta serlo—le molestó Jungkook con una pequeña sonrisa traviesa que trajo muy buenos recuerdos a la memoria del mayor. Lástima que esta experiencia no iba de eso—. Y sabes a qué me refiero. Nuestras vivencias siempre han estado llenas de mucha adrenalina.
—Lo sé de sobra amor mío, pero justo ahora yo estoy llevando el control. Y sé que esto te ayudará más, porque sin pretenderlo estás recobrando tu sentido del humor—Taehyung lo observó asentir, de acuerdo a lo que decía por lo que prosiguió—. Ahora, siente como mis manos te toman de la cintura y enredas tus brazos en mi cuello.
—Por Dios...
—¿Lo sientes?
—Podrán llamarme loco, pero sí... Se siente real.
La sensación era mágica, perfectamente percibía la sensación de unas grandes manos en su fina cintura y como las propias estaban enganchadas del cuello que se suponía era de su amado.
—La imaginación puede ser muy poderosa Jungkookie—aseguró con convicción—. Y más si se trata de algo que has experimentado tantas veces. Al menos yo ya perdí la cuenta de todas las veces que bailamos juntos.
—Igual yo... Pero no por eso, han dejado de ser inolvidables.
—Estoy de acuerdo. Bueno, ahora comienza a moverte en un suave vaivén, como si yo fuera el que está guiando cada uno de tus pasos.
El joven de piel nívea hizo lo pedido, moviendo su cuerpo de un lado al otro, concentrándose en la música que apenas se lograba escuchar, pero que en su mente parecía estar intensificada gracias a sus sentidos. Sus pies daban pasos pequeños, como para no salir del lugar en el que bailaba completamente entregado a esa particular experiencia sugerida por su otra mitad.
—Eso amor, haces un excelente trabajo—Kim le halagó con una sonrisa sincera en el rostro. Con solo ver la serena expresión en el rostro impropio sabía que lo estaba disfrutando tal y como se lo había propuesto—. Sigue así, hermoso.
Estuvieron así por unos minutos, ambos completamente entregados a lo que estaban viviendo. Con unos cumplidos, y algunas risitas dulces que se les escapaban gracias a la complicidad que siempre tenían en cualquier cosa que probaran juntos, hasta que finalmente Taehyung le pidió parar.
—¿Qué te pareció cariño? —interrogó—. Sé que no es lo mismo, pero espero que haya apaciguado tu aburrimiento. Yo al menos si imaginé que estabas conmigo.
—Sí Taehyungie, muchas gracias. No sabía que necesitaba algo así, me tranquilizó más de lo que pude imaginar, te sentí conmigo y eso es lo más importante.
—Esa era la intención, me alegra que nos haya servido a los dos.
—Sí, por mientras con eso podré soportar estar lejos de ti—el tatuado aseguró con mucha confianza—. Solo espérame hyung.
—Siempre, debes recuperarte y volver a mí lo más pronto posible.
—Lo haré amor, no dudes.
Luego de una conversación en la que indagaron más acerca de su día, la pareja se despidió y llegada la noche, estando en sus habitaciones se durmieron con la promesa de que pronto volverían a estar en los brazos del otro.
Y así sería, tan solo debían ser pacientes.
💝
—Lo primero que quería hacer era abrazarte—expresó Jungkook, escondiendo su rostro en el cuello de Taehyung, mientras este besaba su cabeza con cariño luego de bajar un poco su cubre bocas—. Extrañe mucho esto, hyung.
—Yo igual, Kookie. Es bueno que hayas cumplido tu promesa. Mejoraste y estás aquí conmigo.
El mayor tomó el mentón ajeno, levantando su cabeza para hacer contacto visual, porque lastimosamente la mitad de su preciosa carita seguía cubierta por precaución. Los ojos oscuros del azabache brillaban como si contuvieran estrellas y los del contrario no se quedaban atrás.
Un obstáculo más había sido superado con éxito.
Y ahora nuevamente estaban entre los brazos ajenos, esos a los que ambos consideraban su refugio personal.
En la mañana de aquel día sábado, Kim se levantó un tanto exaltado y con nervios de que algo hubiera pasado mientras seguía en un profundo sueño.
Por eso sin esperar más revisó su móvil, y no contuvo un grito de emoción cuando leyó la buena nueva. El grupo de chat que compartía con sus amigos estaba repleto de muchos mensajes positivos también le confirmaban que no estaba soñando.
Su novio ya estaba bien, y podría verlo después tantos días separados.
Ni siquiera reparó en escribir algo por ahí, a pesar de que Jeon estaba respondiendo. No, Taehyung no quería hacer algo tan simple. Por eso se cambió, se arregló, tomó su cubre bocas y salió de su habitación con dirección a la de su pareja.
Llegó hasta el cuarto designado de Jungkook, y tocó la puerta. Su manager fue quien le abrió y le saludó cordialmente. Aquel hombre era de su total confianza, como un hermano mayor.
—Sabíamos que ibas a venir, solo ten cuidado por favor.
—Claro que sí, a pesar de que vine lo más rápido posible me aseguré que nadie me viera.
Sejin suspiró, ellos ya estaban acostumbrados y eso lo hacía más fácil. Lo que también le dejaba más tranquilo.
—Confiamos en eso. Pero si deciden salir, nos avisan y sería mejor si alguno de los miembros les hace compañía.
—De acuerdo. No tienen de que preocuparse.
—Puedes pasar—le invitó, dándole paso a que ingresara a la suite—. Aunque no lo diga en voz alta, desde que el doctor le dio los resultados, está emocionado por verte.
Una sonrisa se formó en su rostro, a pesar de tenerlo cubierto, pero para el contrario no pudo pasar desapercibido. Ese par se adoraba con locura.
—En un rato les vienen a dejar el desayuno, porque estoy seguro que no comiste nada Taehyung-ah—informó y el menor asintió un poco avergonzado.
—Gracias, Sejin hyung...
—No es nada. Diviértanse. Estamos conversando.
Kim asintió confiado, y en menos de un segundo ya había cerrado la puerta para ir en busca de su chico.
—¡Jungkookie! —le llamó—. Ya estoy aquí.
Su mirada escaneó el lugar rápidamente, tratando de encontrar al menor. Pero grande fue su sorpresa al sentir como le abrazaban con fuerza al punto de casi hacerle caer al suelo.
El tatuado había aparecido de la nada según Kim, pero lo cierto era que estuvo esperando el momento idóneo para sorprenderlo desde que su manager fue a abrir la puerta.
Por eso no lo culpen. Para él era inevitable no comportarse como un niño travieso cuando de su amado hyung se trataba.
Y ahora que estaba completamente recuperado, aprovecharía al máximo para ser el centro de su atención.
—Sí, TaeTae. Volví a ti y ahora no te dejaré tranquilo. Tenemos que recuperar nuestro tiempo perdido.
—Claro que sí. Eso es justo lo que haremos, pero primero debemos comer, así recuperamos energías.
—¿Vas a desayunar conmigo? —interrogó, acariciando el rostro impropio—. Me gusta la idea, supongo que Sejin hyung lo tenía previsto.
—Nos conoce muy bien, y sabía que ni bien yo me enterara de esto vendría a verte. Por eso estoy aquí, dispuesto a mimarte personalmente.
Jungkook estaba feliz, ya se sentía más que recuperado con la sola idea de compartir tiempo con el mayor.
—Será un gusto recibir los cuidados y atenciones del novio más bonito del mundo.
El tatuado podría afirmar que eso ero lo que más había estado esperando. Porque muchos podrían imaginarlo, pero solo él tenía aquel increíble privilegio de ser cuidado por un ángel que fue bajado del mismo cielo.
—Entonces prepárate.
💝
Como buen novio que era, Taehyung le llevo el desayuno a la cama a Jungkook. Y mientras él comía, de paso alimentaba a su otra mitad. Realmente adoraba consentirlo, y el azabache jamás se opondría a ser tratado con tanto amor.
El ambiente estaba inundado por aquel sentimiento tan bonito que compartían y que parecía mezclarse perfectamente con la música romántica que salía de los parlante del dueño de la suite.
Cuando la pareja estuvo satisfecha, decidieron limpiar y recoger todo. Para su suerte, era fin de semana, por lo que lo tenían libre. Jungkook había recibido una que otra llamada de sus amigos y compañeros de grupo, quienes al saber que se encontraba mejor y con una magnifica compañía, se quedaron más tranquilos.
Por eso ahora se encontraban en la habitación de Jeon, jugando videojuegos para matar el tiempo hasta que se les ocurriera algo que hacer. Sin embargo, luego de unas horas de una incesante lucha por un ganador, Jungkook terminó quedándose dormido en el suave regazo de Taehyung.
Kim esbozó una conmovida sonrisa, mientras enredaba sus largos dedos en ese cabello oscuro que tanto le gustaba tocar. La expresión ajena era tan plácida que hasta él se sintió adormecido. Pero este no era momento para dormir, por lo que el joven de piel acanelada dejó a un lado su joystick, y tomó el smartphone que descansaba en la mesita de noche, con el afán de distraerse un rato mientras su chico descansaba.
Estaba seguro que no dormiría por mucho tiempo, tan solo era una pequeña siesta luego del agotamiento por tantas partidas seguidas.
Taehyung se encontraba tan concentrado revisando el inicio de su Instagram, hasta que una notificación llamó su atención.
Era Hoseok.
Abrió el chat y leyó el contenido de aquel mensaje.
Su boca se abrió por la sorpresa. Dios, esto les caía como anillo al dedo, y a Jungkook estaría más que encantado con ese plan.
"Gracias Hobi. Eres el mejor”.
Fue lo que pensó, y no vaciló cuando envió su respuesta. La cual vale recalcar era positiva.
Ahora solo tenía que comunicarle esto a su bello durmiente, dejar que las horas pasaran y divertirse mucho en esa noche que prometía ser igual o más especial que la que vivieron hace unos meses atrás.
💝
—¿Hobi hyung los consiguió a último minuto?
—Sí, lo hizo—respondió, llevando un poco de ramyeon hacia su boca mientras el azabache le observaba anonadado. No se lo esperó para nada, y eso le dejó satisfecho.
—¿No estás jugando conmigo?
—Claro que no mi vida. ¿Qué ganaría con eso? —le cuestionó con diversión—. Ahora sigue comiendo o tendrás que comer fideos fríos.
El tatuado asintió con un movimiento de cabeza y siguió comiendo, pero Taehyung sabía que luego de eso seguiría con el interrogatorio, así que decidió sacrificarse para seguir con la conversación.
A fin de cuentas, no le faltaba mucho para terminar su comida.
—Si bien las entradas son difíciles de conseguir, porque la preventa fue hace a tiempo atrás. Tenemos mucha suerte al tener algunos contactos, pero tampoco se pueden hacer milagros, por esa razón es que Jiminnie, Namjoon y Yoongi hyung fueron los únicos que pudieron asistir al concierto de ayer. Sin embargo, Hobi no se quedaría con las ganas de no ver a Silk Sonic en vivo.
—Y cuando Hobi se propone algo, lo cumple—completó Jungkook y su novio estuvo de acuerdo.
—Exactamente, Jungkookie. Por eso cuando supo que estabas recuperado, decidió no rendirse y conseguir nuestras entradas, porque él mejor nadie sabe cuánto adoramos las canciones de ese dúo y que una oportunidad así, es única y no se la puede desaprovechar.
—Creo que voy a llorar. Tendremos la oportunidad de ver a otro de nuestros artistas favoritos juntos.
—Así es, y te juró que lo disfrutaremos tanto como en el de Harry—el joven de sonrisa cuadrada limpió la comisura de los labios ajenos con su dedo, robándole el aliento al menor que fue tomado por sorpresa—. Acabemos esto y veamos alguna serie en Netflix hasta que sea la hora, ¿bien?
—Sí, hyungie, ¿pero ya le avisaste a Sejin hyung?
—Yo no, Hobi me dijo que ya lo hizo porque sabía que no nos negaríamos.
—Por eso Hobi hyung es mi hyung favorito.
—Estoy de acuerdo, pero que Jin hyung no nos escuche o tendremos problemas—bromeó, y ambos no tardaron en estallar en risas de solo imaginar la indignación del susodicho.
Ah, la complicidad que compartían era única y especial como ninguna otra.
Porque solo bastaba una mirada y sabían lo que el otro quería decir. Y eso no podía ponerlo en duda.
💝
La noche cayó, y siendo completamente discretos salieron del hotel, siendo acompañados por Hoseok, quien estaba muy contento de poder ayudar a la pareja a divertirse en algo que a todos les gustaba.
No tardaron en llegar al lugar donde se daría el show, y lo mejor era que sería privado, por lo que en ese aspecto podrían sentir más libertad de ser ellos mismos.
Y los menores eran los que más literal se lo tomarían.
Porque cuando se ubicaron en sus respectivos lugares, y la música comenzó a inundar el ambiente, fue como si todo desapareciera a su alrededor.
Solo estaban ellos dos, y ese sentimiento que hacía latir sus corazones desenfrenadamente. Abrazándose por la espalda, porque de cierta forma eso les hacía sentirse protegidos por el otro.
Pero cuando esa canción en específico resonó, fue como si hasta olvidaran quienes eran. Porque a Jungkook y a Taehyung no les importó bailar pegados, sintiendo sus manos en el cuerpo ajeno, como si alejarlas del otro les quemara. Por obvias razones no podían besarse, pero con sentirse de esa manera, era más que suficiente.
Estaban más que pletóricos, y lo más fantástico era que la gente del lugar parecía ignorarles al estar tan ensimismados en la encantadora melodía de “Leave the door open”.
Aunque eso también se lo debían a que iban bien cubiertos, como para que nadie les reconociera. Pero no importaba la razón, lo único que les interesaba era seguir disfrutando ese momento que les supo a eternidad.
Y que se grabaría en lo más profundo de sus almas por lo especial que había sido. Con las luces apagadas y esa calma que los embargaba.
No obstante, uno que otro talvez tuvo el privilegio de apreciar tan íntimo momento, pero al saber que los dispositivos móviles o cámaras no eran permitidos, era suficiente para que ambos siguieran en calma.
Como siempre, todo lo bueno llega a su fin, y cuando dicha canción terminó todo volvió a la normalidad. Y siguieron gozando de tan increíble espectáculo, hasta que el dúo protagonista agradeció la presencia de las personas que se tomaron el tiempo de venir a verlos.
—¿Les gustó? —Hoseok preguntó, siendo delatado por la emoción que transmitía su voz—. Pero ahora que lo pienso mejor, tal vez la pregunta está de más—sus dongsaengs no pudieron evitar sentirse tímidos al comprender a la primera—. Los vi entrar a su propio mundo y eso también me llenó de satisfacción. Merecen tener más oportunidades como estas.
—Gracias hyung... Nada de esto hubiera sido posible sin ti—aseguró Jungkook y su pareja completó—. Jungkookie tiene razón, todo esto es gracias a ti, siempre les estaremos agradecidos al arriesgarse al apoyarnos en locuras como esta.
—Es un placer, pero la diversión no termina aquí.
—¿A qué te refieres, hyung?
—¡A que tenemos pase libre para ir a conversar y tomar una foto con Silk Sonic mi querido Jungkook! —exclamó—. Vamos, ya nos deben estar esperando.
La pareja compartió una mirada rápida, y no tardaron en abalanzarse contra Hoseok, quien muy dispuesto los recibió, correspondiendo al cariñoso abrazo, mientras le seguían agradeciendo sin parar.
Porque jamás se lo prensaría dos veces antes de ayudarlos a compartir un momento como cualquier persona normal.
💝
Luego de que intercambiaran palabras con sus artistas favoritos, y por supuesto, tomaran las fotos correspondientes, aquellos buenos amigos iban de regreso al hotel. Cuando llegaron a su destino, se despidieron de su mayor e ingresaron juntos a la habitación de Jungkook, para comer algo y luego dormir juntos.
Al menos un día debían darse el lujo de compartir habitación. Ya luego se preocuparían por los regaños, claro... Si es que los del staff se enteraban. Porque con el tiempo se volvieron muy cautelosos con eso, y rara vez fallaban.
Aquel día había sido perfecto de principio a fin. ¿Pero qué día no lo era cuando se trataba de ellos dos?
Ambos se acurrucaron el uno contra el otro, con Jungkook descansando sobre el pecho de Taehyung, mientras este acariciaba su ancha espalda.
—Gracias por todo Tae.
—Esto apenas es el comienzo, Jungkookie. Te mimaré mucho más. Por todos esos días que no lo hice.
—¿Todavía más? — inquirió con una sonrisa y el castaño asintió despacito.
—A menos que ya te hayas aburrido de que lo haga.
—Eso nunca, estar a tu cuidado me encanta—aceptó, jugando con uno de los botones de su pijama—. Te lo juro.
—Bien. Porque yo amo cuidarte. Tanto como te amo a ti.
—Aunque yo te amo más.
—Ugh, por una vez más te dejaré que creas eso—le dio un suave toque a su nariz, provocando una risita en el chico con tatuajes—. Porque solo yo sé cuál es el tamaño de mi amor por ti.
—Si a esas vamos, por siempre estaremos en mismas condiciones.
—Ya lo creo... —Taehyung dejó un beso en la frente del azabache y este le apretó más contra su cuerpo. Sin la mínima intención de dejar la mínima distancia entre sus anatomías—. Buenas noches cariño, te prometo que mañana será un nuevo día igual de bueno que este.
—Confío en que así será, mientras tanto te veré en mis sueños.
Taehyung como Jungkook se dedicaron una mirada llena de amor, y por el momento, juntaron sus narices en un beso esquimal, anhelando que pronto ese contacto fuera reemplazado por el de sus labios.
En la privacidad ellos se cuidaban libremente como si fueran el mayor tesoro del otro, aunque si lo eran y a pesar de que tuvieran que disimularlo, eran felices de esa forma.
Porque su relación no era para las cámaras.
Siempre en privado, nunca en secreto.
Fin💝
Espero les haya gustado y disfrutado de este one-shot hecho con la única intención de entretener, los leo en comentarios y como siempre me ayudan mucho dejando un votito.
-Shiro🌙