Una nueva vida.
siempre fui el tipo de chica reservada, la cual sentía que tenia tantas tragedias vividas, aunque en ese momento apenas y sabia que era la vida.
Cuando tenia diez años mi mamá de improvisto nos dijo.
-Chicas desde el próximo año, vivirán conmigo.
En ese momento quede fría, se que en este pueblo nuestras condiciones de vida no eran la mejores, pero era feliz, bañándome en un rio cuando había calor, cargar agua y arena, comer fruta a diestra y siniestra, no usar zapatos, jugar hasta las siete de la noche, ver de vez en cuando televisión, etc. No deseaba empezar a vivir en otra parte. Lejos de allí y la vida indigna que ella decía que teníamos en ese momento, vivíamos en un pueblo muy alejado de la aglomerada vida de la ciudad, era tranquilo, alejado del estridente ruido de las ciudades y el afán de progreso, ¿Qué pasaría con mis amigos?¿tendría tanta libertad donde iría a vivir?¿que pasaría conmigo? Por mi parte aceptaría sin dudar el irme hasta ese momento, extrañaría todo lo demás, pero de todos modos era mi mamá y mi admiración, nunca espere que preguntara si deseaba quedarme, no me quería ir y con toda honestidad le dije que no deseaba irme e incluso llore. Ella a pesar de saber mi decisión la ignoro; su error no fue ignorar mi elección, fue preguntar que deseaba cuando no tendría en cuenta mi opinión. Se cayo la cortina de admiración.
Empecé la vida en mi nuevo hogar, era mucho mas de lo que esperaba. lo afronte, no tenia ningún derecho a renegar sobre la oportunidad dada. Pero mi mente y vivencias diferían de si ese era mi hogar, lo odiaba.
Sali de estar en medio de la nada a estar en el centro de los sucesos, todos los niños de mi edad sabían cosas que yo no, hablaban tan diferente a mi, las redes sociales, las ultimas series, los juegos mas recientes, etc. Estaba tan perdida.
Era principio de año y llevaba dos meses en ese lugar, aun no podía entrar a la escuela, faltaba un montón de papeles que llenar como toda escuela pública, mi mamá se encargaba de ello. la primera vez que salí de mi casa me perdí, este no era pueblo muy grande, pero aqui todo se movia con demasiada prisa, era un mundo diferente a lo que yo estaba acostumbrada, estridente y las personas nunca cesaban.
Llevaba una semana allí y todos esperaban que me supiera las calles y direcciones como si hubiera vivido toda mi vida allí, tenia diez.
Al principio siempre andaba abriga, una chaqueta azul que nunca me quitaba, donde vivía antes era tierra caliente y donde estaba ahora era tierra fría, un cambio muy brusco, por lo cual siempre estaba agripada; tampoco ayudaba mucho la mala relación que tenia con mi hermana y el hecho de que mamá nunca estaba en casa. Cada uno estaba por su lado.
Empecé a pensar mucho las cosas y ya de nada servía lamentarme por el lugar donde estaba. conseguí de amigas a dos niñas de mi vecindario y sus padres me querían mucho, así que pasaba la mayor parte del tiempo en casa de ellas.
Cuando mi mamá soluciono todo el papeleo de la nueva escuela, no quería ir, estaba atrasada y me tocaría reescribir un montón de cosas que al final de año no servirían para nada. Aun así lo hice. Yo empezaba en sexto grado y mi hermana en noveno grado, la primera vez nos fuimos juntas hasta la escuela, la cual quedaba al final de una loma muy empinada. Al llegar parecía una cárcel, de esas que vez en las peliculas que solo es ladrillo y nada mas, así era la entrada, eran dos pisos, una entrada y un muro gigante con un pequeño balcón en la parte de arriba y el ruido era horrible. cuando llegamos estuvimos esperando media hora hasta la asignación de nuestro salón, mi hermana se fue primero y yo me quede esperando allí de pie, hasta que por fin llego el profesor. muy desaliñado, algo amable y un ligero olor a alcohol.
Al entrar al salón todo era ruido, al ver al profesor todos guardaron silencio y yo detrás de el como perrito regañado, hice una breve presentación. -mi nombre es Andy, mucho gusto. me senté en el puesto que me había asignado el profesor, la ultima fila. Lo bueno de todo ello fue encontrarme a Leidy una de las chicas de las que me había hecho amiga del vecindario, estaba sentada a mi lado. nos saludamos y seguimos en lo que estábamos. La primera clase era matemáticas, yo odiaba matemáticas, casi me duermo, fueron dos hora de tortura, hasta el recreo. No sabia con quien hacerme, todos tenían su grupo de amigos e incluso Leidy, me senté en una esquina, pero una niña y su amigas se sentaron a mi alrededor, realmente esa niña no me daba buena espina, era nueva, lo acepte, un grave error mío.
Los días siguientes solo medio veía a mi hermana y le intentaba hablar y ella solo me ignoraba, mi mamá le había dado un celular, se supone que era para compartir entre ella y yo, pero no me interesaba tocarlo, prefería ir a la papelería y pagar para consultar mis tareas. Mi hermana hacia el almuerzo y luego se iba, no sabia para donde iba, supuse que donde algunos amigos. a mi mamá la veía una vez por semana, no sabia nada de ella, solo que era mi mamá y mi hermana se desaparecía todo el día y yo solo me quedaba en casa; en algún punto todo se volvió una incesante luz negra, faltaba mucho a la escuela me la pasaba viendo series en internet, lloraba mucho, salía de vez en cuando con mis amigas y siempre era el tercero en discordia, no dormía, me saltaba las comidas y estuve a punto de perder sexto de secundaria, esperaba que mi mamá me regañara y pegara por ello. No, no dijo nada, hizo la vista gorda nada mas.
Me decepcione un poco, mis pensamientos se basaban en que nadie me quería y no merecía amor, le agradecía tanto por todo lo que teníamos, así que nunca dije nada, me trague mis emociones.
Paso otro año. perdí ese grado, ella no dijo nada. todos preguntaban porque sucedió siendo yo una chica tan inteligente, pero ella solo me miraba y su respuesta era siempre la misma;
—la pereza, se relajo demasiado.
ese mismo año viajamos a visitar a la abuela, donde vivíamos antes, todo había cambiado, yo había cambiado mis amigos ya no estaban y ese ya no era mi hogar.