Capítulo 1.
Un chico estaba en su pequeño apartamento tumbado en su futón mirando las noticias a la espera de que llegase la hora de ir a trabajar. Ahora en la televisión estaban hablando del tiempo, y ese chico de cabellos negros y ojos azules estaba de lo más tranquilo comiendo unas papas mientras que la mugre le rodeaba.
Ese azabache era muy desordenado, y eso era quedarse corto. Su pequeño apartamento estaba todo desordenado, con basura acumulada por todo el lugar. Él antes había sido más ordenado, pero con el tiempo se había hecho un cerdo que se había costumbrado a vivir entre basura.
- Siguiente noticia – habla el reportero de la televisión -. La creciente disputa dentro de la pandilla Tokyo Manji ha cobrado la vida de víctimas inocentes. Seis personas resultaron heridas.
- ¿Sí? – habla el azabache -. Que miedo...
- Una de ellas fue llevaba al hospital, pero falleció de un paro cardíaco – sigue hablando el reportero -. Quienes fallecieron en la escena son Tachibana Naoto, de 25 años, de Shibuya, Tokio, y...
- ¿Tachibana Naoto? – susurra Takemichi, el cual era el chico que estaba viendo las noticias.
- ...otra víctima de Shibuya, Tokio – el reportero seguí hablando -, la hermana mayor de Tachibana Naoto, Tachibana Hinata, de 26 años – tras oír eso Takemichi coge el mando a distancia para darle más voz y frunce el ceño al oír el nombre de Tachibana Hinata -. La policía metropolitana está en alerta máxima.
- ¿Tachibana Hinata? – susurra el azabache.
El haber escuchado ese nombre hizo que recordase a la chica. Tachibana Hinata, ella fue la única novia que tuvo. Con el tiempo se había olvidado de ella, pero el escuchar su nombre, el ver que ella ahora estaba muerta... Takemichi se había quedado un poco en shock.
No pudo pensar más en eso, ya que estaban llamando a su puerta. Se trataba de su vecina, la cual le decía que bajase el volumen de la tele. Hanagaki lo único que hizo fue salir y pedir disculpas. Con eso se preparó para ir a trabajar a la tienda de DVD, en la cual la encargada, que era una chica más joven que él, le regaña por no colocar los DVD en su sitio. El azabache se volvió a disculpar por eso.
Al salir del trabajo se encontró con unos niños que lo llamaron viejo y rallaron un coche frente a él. Eso lo sorprendió, pero lo peor fue cuando el dueño del coche apareció. Los niños ya se habían ido corriendo y Takemichi hizo lo mismo, pero mientras corría pidió disculpas.
Al fin llegó a la estación de tren y mientras esperaba tras la línea amarilla pensó que nunca se imaginó que su vida sería como lo era. Vivía en un apartamento mugroso con muros delgados, su jefa lo trataba como un idiota aunque él fuera mayor, unos mocosos buscaban pelea y termina disculpándose y la única novia que tuvo fue en secundaria. Y por si fuera poco, seguía siendo virgen a los 26 años. No sabía en qué momento perdió el rumbo.
Mientras se preguntaba eso estaba mirando sus zapatillas y ahí es cuando nota que alguien coloca una mano en su cabeza y le empuja. No tuvo tiempo a reaccionar, y terminó por caer a las vías.
Abrió mucho los ojos cuando ve el tren a escasos centímetros de él y se dijo que no podía ser posible, y aun así, con la muerte ante él, en lo único que pudo pensar fue en Tachibana Hinata. En ese segundo que le quedaba recordó como todos los chicos le decían que tenía suerte de que Hinata estuviera enamorada de él. Hina era muy popular en la escuela, era amable y siempre ayudaba a los demás en lo que podía. Ahí Takemichi se dijo que en retrospectiva, su segundo año de secundaria fue el mejor de su vida. Era el segundo al mando en una pandilla de chicos de segundo y fue cuando tuvo novia. Lo más raro de todo era que todo eso que había pensado lo había visto pasar frente a sus ojos y tras pensar eso sintió una corriente eléctrica pasar por todo su cuerpo.
Ahora Takemichi estaba mirando sus zapatos, tal y como había pasado antes de que el empujasen. Con eso miró a su entorno y no entendía nada. ¿Por qué estaba en un tren? Por la megafonía del tren pudo escuchar que habían llegado a Shibuya, aun así él no bajó.
- ¡Oi, Takemichi! – lo llama un chico de cabellos rojos.
- ¡Takemichi! – dice otro con gafas y cabello castaño.
El oír su nombre hizo que Hanagaki reaccionase y entonces miró a los cuatro chicos.
- ¿Qué haces? – pregunta el pelirrojo. Él era Atsushi -. Bájate.
Takemichi no entendía nada, pero corrió para poder salir del tren y lo logró por los pelos. Los cuatro amigos se lo quedaron mirando y Akkun le dijo que se apurase.
Hanagaki no se lo podía creer y sintió mucha nostalgia de ver ahí a sus cuatro mejores amigos. Makoto, el masturbador compulsivo, el idiota de Yamagishi, que se puso gafas para ser más listo, el líder de la pandilla, Akkun y Takuya, su amigo de la infancia.
Takemichi los siguió para salir de la estación y no prestó atención a lo que sus amigos hablaban, pero por el camino se topó con un espejo y se detuvo al ver su reflejo. No se reconocía a sí mismo. En lo primero que se fijó fue en que su cabello estaba teñido de rubio. Después se fijó en su ropa. Iba con el uniforme escolar, con la camisa blanca con el cuello abierto y pantalones bombachos.
Enseguida el teñido se llevó las manos a la cara mientras se preguntaba quién era ese delincuente patético del espejo. No quería creerlo, pero supo que era él y que así era como se veía en la secundaria. Se dijo que daba vergüenza ajena. Después de eso registró sus bolsillos para ver qué era lo que tenía encima. Solo tenía 500 yenes y un móvil.
- ¡Un teléfono plegable! – dice sorprendido al ver el móvil y se dispuso a abrirlo -. Que nostalgia.
Con una sonrisa bobalicona abre el móvil plegable y se encuentra con una foto con sus cuatro amigos, pero eso no es lo que le llama la atención, sino más bien la fecha. En el teléfono ponía que era 4 de julio de 2005.
Eso extrañó un poco a Takemichi y se puso a contar y se percata que habían pasado 12 años exactos.
Sus cuatro amigos se habían detenido al ver que el teñido no les seguía y es Yamagishi quien llama a Takemichi y le pregunta qué demonios estaba haciendo. El teñido se los quedó mirando pensando que era una experiencia muy realista.
Hanagaki pensaba que todo eso eran sus recuerdos y que estaba viendo todo eso porque estaba a punto de morir. Era como ver su vida pasar, pero le parecía muy extraño por lo real que parecía todo. Aun así sigue a sus amigos para salir de la estación de Shibuya y se dirigen a un restaurante de comida rápida. Todos se pidieron una hamburguesa con papas y su bebida, todos menos Takemichi, el cual solo se pidió una ración de papas pequeñas. Sus amigos le preguntan por qué ha hecho eso y el teñido responde que de haber pedido como ellos no le hubiera quedado dinero para el tren. Akkun rió por eso y le dice que se las hubiera apañado. Con eso cambiaron rápido de tema y el pelirrojo dice que se alegraba mucho de que el primo de Takemichi fuera el líder de la Shibuya 3. Eso hace que Takemichi frunciera el ceño, pero no dice nada y pone su atención en Yamagishi el cual dice que si alguien de tercero se metía con ellos solo debían de haberle de Masaru. Ahí Takemichi se quedó pensativo mientras se llevaba una papa a la boca mientras recordaba a su primo y lo mal que se lo hizo pasar de pequeño.
- Un momento – habla el teñido -. ¿De qué nos sirve Masaru? No entiendo a donde quieren llegar.
Ahí sus cuatro amigos se lo quedaron mirando como si se hubiera vuelto loco, lo cual causó que Takemichi se pusiera tenso y los cuatro al final le dicen si es que se había golpeado la cabeza. El teñido lo único que pudo hacer fue reír para liberar un poco la tensión, pero fue una risa nerviosa.
- ¡Hoy vamos a pelear! – dice Makoto con una sonrisa.
Eso hace que Takemichi abriera mucho los ojos y ahí recuerda que su primo Masaru le dijo que él era el líder de la Shibuya 3.
- ¡Estamos en guerra con los de segundo año de esa escuela! – sigue hablando el pelinegro.
- ¿Vamos a esa escuela para pelear contra ellos? – pregunta Takemichi más que sorprendido. No estaba entendiendo nada.
Sus amigos lo volvieron a mirar como si se tratase de un bicho raro, ya que el teñido no se estaba comportando como usualmente lo hacía.
Ahí Takuya, el amigo de la infancia de Takemichi, le dice que iban a pelear contra los de segundo año porque esos chicos se creían superiores.
Para Takemichi esa no era una opción válida. ¿Debían pelear contra ellos solo por qué se creían superiores? ¿Qué tontería era esa? No tenía ningún sentido, no para alguien que tenía 26 años y se había pasado la mayor parte de su vida huyendo y evitando problemas. Takemichi no era un chico que buscase pelea, por lo menos no su yo de 26 años, y era por ese motivo que estaba asustado. No entendía como es que sus cuatro amigos estaban tan decididos a pelear por esa estúpida razón. Si los de segundo año de la Shibuya 3 se creían superiores pues que siguieran creyendo eso, pues para Takemichi eso no era un problema. A él no le afectaba.
- Vamos, no finjas estar asustado – habla Yamagishi al ver a su amigo teñido -. Vas a saludarlos con un puñetazo de revés, ¿no?
- ¿De revés? – pregunta Takemichi aún con su cara de asustado y confundido.
- Seguro que estás entusiasmado – habla Akkun.
- ¡Dirígenos, comandante! – habla Makoto colocando una mano en el hombro del teñido.
Takemichi no estaba conforme con todo eso y al final terminaron de comer y siguieron con su camino hasta la escuela Shibuya 3, aun así había algo que a Hanagaki no le gustaba. Algo le daba mala espina y sentía que todo iba demasiado rápido. Así que con esa sensación comenzó a pensar lo que sucedería ese día, pues después de todo él pasó por eso.
Tras meditar un poco creía que fueron a hablar con su primo sobre la pelea con esa escuela, pero no pudo seguir con sus pensamientos ya que sus cuatro amigos se acercaron a dos jóvenes para preguntarles si ellos eran de la Shibuya 3. La cuestión es que lo preguntaron de malos modos y con la intención de intimidar a esos chicos de primero.
Ahí Takemichi se queda mirando a sus amigos y una tremenda preocupación recae sobre él. Hacía más de 10 años que no peleaba. Estaba aterrado y creía que se orinaría encima cuando comenzase la pelea.
Aun con el miedo que sentía volvió a prestar atención a sus cuatro amigos, los cuales seguían intimidando a esos dos jóvenes. Ahí el teñido no pudo evitar preguntarse si siempre se juntó con personas tan agresivas, y se dijo que no podía seguirles el paso.
Aun así intentó tranquilizarse mientras se decía que solo estaba viendo su vida pasar frente a sus ojos. Eso consiguió que se relajase un poco y ahora estaban en un parque esperando a que esos chicos de segundo de la Shibuya 3 llegasen, pero tal parecía que se estaban retrasando.
Los cuatro amigos de Hanagaki se estaban impacientando al ver que sus contrincantes no llegaban, en cambio Takemichi estaba mirando el parque. Él recordaba ese lugar y una mala sensación se instaló en su estómago.
Con eso los cuatro amigos de Takemichi lo miraron mientras le decían al teñido que los chicos de segundo de la escuela Shibuya 3 eran unos cobardes. Takemichi no les hizo mucho caso, ya que el chico está intentando recordar que pasó ese día. Es ahí cuando unas imágenes se cuelan en su mente. Se trataba de una pelea, en la cual los cinco de Mizo eran masacrados. Ahí Hanagaki empezó a sudar por el miedo y la preocupación.
- ¡Oi! – los cinco escucharon una voz grave tras ellos. Era una pandilla de chicos, los cuales parecían muy peligrosos y eso causó que el teñido se tensase de pies a cabeza -. ¿Ustedes son los que andan buscando a los de segundo? - Takemichi gira su cabeza más que preocupado, pues ya sabía lo que iba a pasar. Esos chicos que habían llegado se trataban de estudiantes de tercero de la Shibuya 3. Como el teñido había girado su cabeza ve como el que había hablado, y el cual pensó que sería el líder de esos chicos, estaba encendiendo un cigarrillo -. Los de segundo salieron de excursión.
Ahí Takemichi recuerda que ese grupo de chicos pertenecían a una pandilla de motocicletas. Esos chicos eran unos auténticos delincuentes.
Ahí fue cuando uno de esos chicos les informa a los cinco de Mizo que les partirían la cara de uno en uno y que por eso debían formar una fila.
Los cinco chicos estaban asustados, y el único que se atrevió a hablar fue Yamagishi, aunque no sabía de donde había sacado el valor. El chico de gafas le pregunta si ellos eran de tercer grado y también les dice que ya habían hablado con el jefe de ellos y menciona a Masaru.
- ¿Masaru? – pregunta Kiyomasa, el cual había sido quien había hablado nada más llegar.
Su mano derecha comenzó a reír de lo más divertido y se gira para mirar a Masaru, el cual estaba entre ellos. El chico lo mira con cara de sumiso y le dice educadamente que no tenía que gritar, pues estaba junto a él. La mano derecha de Kiyomasa lo mira con su cara de loco y le dice que fuera a comprar unas bebidas. Masaru agachó la cabeza mostrándose más sumiso y acata la orden, pero pregunta por el dinero. Ahí el amigo de Kiyomasa levanta un puño, lo cual causa que Masaru se pusiera tenso y que retrocediera un paso, y le dice al castaño que cada puñetazo equivalía a 100 yenes. Con eso comenzó a contar pero Masaru no se quedó ahí y se marcha diciendo que él pagaba.
Con eso los seis chicos, los cuales pertenecían a la 3ª división de la Tokyo Manji comenzaron a reír al ver como Masaru se marchaba a buscar sus bebidas.
En cambio Takemichi estaba más que tenso al ver como su primo se alejaba y notó que sus cuatro amigos lo miraron a él. Sus amigos no entendían nada. El teñido no dijo nada, y recordó que en verdad su primo solo era el chico de los recados de esos delincuentes, y que solo presumía delante de él porque era un año menor que su primo. No le esperaba nada bueno, pues ya sabía lo que estaba a punto de pasar: Ellos cinco se congelarían por el terror, perdiendo la oportunidad de huir.
Tras eso comenzó la paliza de sus vidas, y fue muy doloroso ser pateado y recibir puñetazos. No se defendieron, pues sabían que no tenían nada que hacer contra ellos. Solo se encogieron y rezaron para que sus vidas no terminasen ahí.
Ya estaba atardeciendo y cuando esos seis se cansaron de darles una paliza Takemichi y Akkun se pusieron de rodillas ante ellos e inclinaron sus cabezas mientras decían que lo sentían. Esos dos estaban bastante golpeados, pero los otros tres tampoco se quedaban atrás.
Kiyomasa mira a esos dos que estaban de rodillas y les dice que eran tan cobardes como patéticos.
- No se hagan llamar delincuentes – sigue diciendo Kiyomasa.
- A partir de hoy serán soldados de la Tokyo Majin Kai – dice la mano derecha de Kiyomasa -. Sudarán la gota gorda.
Takemichi estaba mirando al suelo viendo como la sangre de su nariz caía a este. Le dolía todo el cuerpo y era por eso que no entendía nada. Ahí los integrantes de la ToMan se marcharon y Akkun se levanta para ver si sus tres amigos estaban bien. Yamagishi estaba tirado en el suelo abrazándose a sí mismo mientras lloraba. Makoto estaba inconsciente tirado en el suelo y Takuya se acababa de sentar en el suelo. Todos estaban hechos una piltrafa por la paliza que habían recibido, y aun así Takemichi seguía de rodillas pensando en el nombre de la pandilla: Tokyo Manji Kai. Ahí recordó que en ese momento fue cuando comenzó todo. El infierno que pasaron haciendo la voluntad de esos chicos. Todos juntos. Fue por eso que Hanagaki dejó la ciudad en cuanto se graduó de secundaria y empezó a trabajar y a vivir solo, pero nada le salía bien. Se disculpaba una y otra vez. Y lo hizo por el resto de su vida.
El teñido maldijo para sus adentros mientras apretaba los puños y cerraba los ojos. ¿Por qué debía revivir la peor parte de su vida? ¿No tenía bastante ya con haber muerto, ahora debía revivir sus peores días en secundaria?
- ¡Ya te entendí, Kami-sama! – grita Hanagaki mirando al cielo -. ¡Sé que quieres decirme que mi vida es un asco!
Ahí aprieta sus dientes mientras lágrimas se acumulaban en sus ojos. Fue en ese momento cuando recordó a Hinata.
“Sé que tendrás éxito, Hanagaki-kun”.
Eso hizo que Takemichi abriera mucho los ojos. No recordaba la cara de Hinata, pero sabía que la quiso demasiado. Es ahí cuando recuerda lo que vio hace unos días en las noticias y supo que Hinata moriría en 12 años por culpa de la Tokyo Manji.
- Pero eso no tiene nada que ver conmigo – susurra agachando la cabeza e intenta recordar el rostro de la chica, pero su mente no cooperaba. Entonces frunce el ceño -. ¿Eh? ¿Tachibana no era...?
Ya había anochecido cuando los cinco regresaban juntos a sus casas, pero Takemichi seguía intentando recordar la cara de Hinata pero le era imposible. Por eso mismo le dice a sus amigos que él se marchaba porque tenía algo que hacer y sin más comenzó a correr en dirección contraria. Necesitaba ver a Hinata. Quería saber cómo lucía su cara. Necesitaba verla una vez más antes de morir.
Por fin llegó a un edificio de apartamentos y empezó a mirar los buzones para saber cuál piso era. No tardó mucho y al final llegó hasta la puerta de la casa Tachibana. Sin más tocó al timbre y esperó a que abrieran la puerta.
- ¿Sí? – dice una voz por el interfono -. ¿Eres tú, Hanagaki-kun?
- Sí – susurra él mientras se decía internamente que recordaba esa voz.
Él estaba muy serio y pudo escuchar perfectamente como alguien corría hacia la puerta. Aun así no se movió de donde estaba y ve como la puerta de la entrada fue abierta.
- Hanagaki-kun – ahí el teñido abre un poco los ojos, pues por fin tenía ante él a Hinata Tachibana -. ¿Volviste a pelear? – el chico se fue fijando poco a poco en ella y sus ojos fueron a la boca de la chica donde pudo ver el lunar que la chica tenía junto al labio inferior en la parte izquierda -. ¡No puedes seguir así! – tras eso Hanagaki posa sus ojos azules en los castaños de Hina -. ¡La semana pasada te peleaste por una idiotez! ¿Estás bien? Parece que te duele mucho – Hinata estaba preocupada por el chico y no le gustaba verlo todo golpeado -. ¿Ya te limpiaste? Tienes todo inflamado. ¿Voy a por unas curitas?
Takemichi se había mantenido en silencio asimilando que volvía a tener frente a él a la chica. No se lo podía creer. Nada más verla su corazón se había detenido, y se dijo que Hinata era hermosa. No sabía por qué no la recordaba, pero se alegraba mucho de tenerla frente a él. Podía hablar una última vez con ella antes de morir y eso lo apreciaba mucho.
- Tachibana... Hinata - susurra Takemichi aun conmocionado y no pudo evitar llorar mientas que en su cara se formaba una sonrisa -. ¿Eh? ¿Por qué estoy llorando? – tras eso se tapa un poco la cara con las manos -. Lo siento, no es nada. Ya me voy a casa.
- ¡Hanagaki-kun! – lo llama Hina al ver que el chico se marchaba. La chica no entendía el comportamiento de su novio.
- Solamente quería ver tu rostro – susurra él deteniéndose.
- ¡Mentiroso! – dice ella -. Te pasó algo. No eres el de siempre – con eso Hina se acerca a él con toda su determinación y coloca sus manos en la cara del teñido para acercarlo un poco a ella. Estaba preocupada, ya que normalmente Takemichi no se comportaba de esa manera -. ¡Dímelo! – pide muy seria mientras lo miraba fijamente a los ojos -. Quiero saberlo todo sobre ti. Soy tu novia, ¿no? Tonto.
- Perdón – susurra Hanagaki como pudo ya que no podía vocalizar bien pues la chica estaba ejerciendo un poco de fuerza pero sin llegar a hacerle daño.
Con eso Hina lo suelta y se apoya en la barandilla mientras mira a la ciudad. Takemichi también miró al frente y recordó que Hinata siempre le regañaba. Se dijo que la chica era pequeña pero atrevida.
Con eso se despidieron con una sonrisa mientras le decía que lo vería en la escuela y mientras Takemichi caminaba alejándose lo hacía llorando. Ya cuando salió del complejo de edificios pensó que siempre le gustó la forma en la que Hina se despedía, pues le encantaba el tono con el que decía “Bay-Bay”. Con ese pensamiento se detuvo para limpiar sus lágrimas y se regañó internamente por haber olvidado como era la chica. Con eso, y dado que no estaba de ánimo, se queda en un parque que estaba cerca de la casa de Hina. Estaba sentado en un columpio mientras miraba el suelo. Él pensaba que su tiempo estaba a punto de acabar y que dentro de nada dejaría de ver su vida pasar, ya que él seguía pensando que estaba a punto de ser atropellado por un tren. Aunque también estaba pensando en otras cosas y entre ellas estaba el por qué se había olvidado de Hinata, pero no pudo pensar mucho en eso, ya que empezó a escuchar a alguien a hablar y eso le estaba molestando.
El oír voces hizo que alzase la cabeza y vio a tres chicos mayores molestando a un chico más pequeño. Querían que el pequeño les diera todo el dinero que llevaba encima.
- Ya cállense – gruñe Takemichi de mal humor -. Me arruinan el ambiente – con eso se acerca a esos tres chicos -. ¡Oi! – los llama de lo más cabreado y se lanza a por uno de ellos y le da un puñetazo con el cual lo tira al suelo -. ¡Cierren el pico, imbéciles! – los demás chicos que estaban ahí, y eso incluía al pequeño, abrieron los ojos al ver lo que Takemichi había hecho. Parecía loco, pero eso no le importaba a Hanagaki -. Ya me tienen harto con su parloteo... - con eso recoge una botella de vidrio que había en el suelo y sin pensarlo dos veces le da un golpe rompiendo el culo de la botella. Eso hizo que los tres chicos que seguían en pie se asustasen más -. No podría estar de peor humor – con eso alza lo que quedaba de la botella con los virios afilados -. Lárguense o los mato.
Los tres chicos mayores no lo pensaron dos veces y se marcharon lo más rápido que pudieron mientras se disculpaban. Takemichi al ver que se marchaban dejó caer la botella y se marcha de nuevo al columpio para seguir con sus pensamientos, pero el chico que se había quedado, el cual era el pequeño, lo detiene.
- Es peligroso dejar eso ahí – dice el chico un poco nervioso.
- Sí, lo siento – dice Takemichi ahora mucho más tranquilo pareciendo una persona normal. Quien había hecho que se enfadase habían sido esos tres chicos, los cuales querían aprovecharse de un chico más pequeño que ellos.
Con eso el teñido se dispuso a recoger los trozos de vidrio y los metió en una bolsa, la cual dejó encima de una papelera. Con eso hecho el chico le agradeció a Takemichi por lo que había hecho por él.
- Muchas gracias – dice el pelinegro.
Takemichi estaba a punto de irse pero se detiene al oír al chico y suelta un suspiro.
- Escucha, cuando aparezcan chicos como esos, tienes que demostrar confianza – dice Takemichi aconsejando al chico -. Tal vez te lleves un golpe, pero no te retractes – con eso se detiene al ver que el chico buscaba algo en su mochila y enseguida el pelinegro lo miró muy serio con libreta y lápiz en mano -. No hace falta que lo anotes – Takemichi estaba un poco nervioso y se lleva una mano a la cabeza -. En resumen, hazles frente. Con eso espantas a los de su calaña.
- ¡Bien! – dice el chico de lo más impresionado por el teñido.
Takemichi se puso serio mientras en su cabeza se repetía las palabras “confianza” y “determinación” y se dijo que esas fueron cosas que nunca tuvo.
- Por cierto... - habla el teñido -. ¿Cómo te llamas?
- Tachibana – dice el pelinegro lo cual hizo que Hanagaki levantase ambas cejas al oír ese apellido -. Tachibana Naoto.
- ¿Eres el hermano de Tachibana? – pregunta sorprendido Takemichi.
- Sí, tengo una hermana – responde Naoto.
- ¡Pues debiste decírmelo antes! – dice Hanagaki con una sonrisa.
- ¿Eres amigo de mi hermana? – demanda el menor y el teñido le dice que sí.
Con eso ambos se sentaron en los columpios y mantuvieron silencio. Ahí Takemichi recuerda las noticias que vio y en la cuales se enteró que Hinata murió, pero no lo hizo ella sola, sino que su hermano menor, Tachibana Naoto, también murió en ese accidente.
- Soy Hanagaki Takemichi – habla el mayor mirando el cielo nocturno -. Puedes llamarme por mi nombre.
- Claro, pero no lo haré... - dice Naoto mirando el suelo.
- ¿Quieres a tu hermana? – pregunta el teñido de la nada haciendo que el pelinegro se pusiera nervioso y lo mirase.
- ¿Qué? ¿Por qué lo preguntas? – dice rápidamente Naoto mientras sus mejillas adquirían un tono rosado -. ¡Claro que no!
- ¿No? – pregunta Takemichi extrañado -. ¿Por qué?
- ¿Que por qué? – dice Tachibana -. Porque siempre está dándome órdenes y diciéndome que hacer.
- Ya veo – dice el teñido con una pequeña sonrisa pero en seguida se pone serio mirando al frente -. Aun así... tienes que cuidar de ella. Yo quiero mucho a tu hermana – con eso Takemichi mira al suelo suavizando su mirada -. La quiero tanto que no sabría que hacer sin ella. Acabo de recordarlo hoy – Naoto lo miraba atento y ahí el mayor lo mira con una sonrisa -. Seguro que no lo entiendes – con eso ambos miraron al frente y se quedaron unos segundos en silencio -. Te sonará a disparate, pero este mismo día, en 2017, me caí del andén a las vías del tren. En cuanto pensé que moriría, regresé a la secundaria. Me volví mi versión de hace 12 años. ¿Cómo se llama eso?
- ¡Un salto temporal! – responde Naoto rápidamente de lo más interesado.
- ¡Sí, eso! – dice el teñido y se mira las manos -. Puede que sea un sueño muy largo – con eso se levanta -. Aun así... Creo que Kami-sama me permitió venir a ver a Tachibana una última vez.
- ¿Eh? – susurra el pelinegro sin entender -. ¿De qué hablas?
- El 1 de julio de hace 12 años en el futuro... - dice Takemichi mirando al cielo -... tu hermana va a morir – Naoto abre mucho los ojos y se sujeta fuerte al columpio -. Y ese día tú también morirás – eso estaba poniendo mucho más nervioso a Naoto, el cual comenzó a temblar -. El 1 de julio de 2017 – con eso mira al chico de lo más serio -. Recuerda esa fecha, Naoto. Y protege a tu hermana – con eso se gira del todo colocando una sonrisa en su cara mientras se decía internamente que se había pasado al decirle todo eso al chico -. Aunque, claro, nadie se creería un cuento como ese.
Con eso vuelve a ponerse serio y pensó que si todo eso por lo que estaba pasando en verdad era real, tal vez podría cambiar el futuro. Ahí vuelve a recordar la cara de Hinata y se dice que había caído tan bajo que se había olvidado completamente de Hina hasta que supo de la muerte de ella por las noticias. Se sentía impotente, triste y frustrado, y quería empezar de nuevo.
- Te la encargo – dice Takemichi con una sonrisa mientras extiende su mano.
- Sí, de acuerdo – dice Naoto de lo más serio. En verdad el chico había creído todo lo que Takemichi le había dicho y estaba más que dispuesto a salvar a su hermana. Por eso mismo estrecha su mano con la del teñido.
En cuanto las manos de ambos se tocaron Takemichi sintió una electricidad recorrer de su brazo a todo su cuerpo. Se tensó por unos segundos sin entender el porqué de esa electricidad.
Cuando volvió a abrir los ojos vio unos alógenos y se da cuenta que estaba tumbado en una camilla. Sin pensarlo dos veces se yergue intentando comprender qué demonios había pasado.
- Despertó – dice un hombre al percatarse de que el azabache se había erguido.
- Disculpe, ¿dónde estoy? – pregunta Hanagaki.
- En la enfermería de la estación – responde el hombre acercándose -. Caíste del andén a las vías del tren.
Con eso Takemichi mira a su alrededor y ve un calendario el cual marcaba que era 4 de julio de 2017. Ahí se pregunta que todo por lo que había pasado había sido un sueño y ahí recuerda al tren acercándose.
- ¡¿De verdad salí vivo de eso?! – pregunta Hanagaki de lo más sorprendido mientras se miraba la palma de la mano y después de eso se palpó el torso -. ¡No tengo ni un rasguño!
- ¿Me permitiría hablar con él por un momento? – pregunta un hombre acercándose y eso hizo que Takemichi dejase de mirar su cuerpo para mirar al recién llegado.
- Claro – dice el trabajador de la estación de tren -. Él fue quien te salvó.
Takemichi no entendía nada y ve como el hombre se marcha para dejarlo a solas con el recién llegado, el cual se acerca más al azabache.
- Cuanto tiempo – dice el azabache menor. Hanagaki se lo queda mirando y le pregunta quién era, ya que no lo reconocía -. Tachibana Naoto – eso sorprende a Takemichi -. Cambiaste mi destino ese día.
- ¿“Ese día”? – susurra Hanagaki de lo más confuso -. Pero si habías muerto...
- ¡Viajaste en el tiempo! – dice Naoto de lo más serio -. Y conseguí sobrevivir gracias a ti. Cambiaste el presente con tu viaje a través del tiempo.
Takemichi estaba de lo más conmocionado y seguía sin entender nada. Vio como Naoto se sentó en una silla, la cual colocó frente la camilla en la que él estaba sentado.
- Takemichi, exactamente hace 12 años – sigue hablando Naoto. – me dijiste los siguiente... “Recuerda esa fecha, Naoto. Y protege a tu hermana”. Estudié para convertirme en agente de policía... y protegí a mi hermana.
- Entonces, ¿Tachibana...? – pregunta Takemichi esperanzado.
- Lo siento, Takemichi – dice el azabache menor agachando la cabeza y en su cara se podía ver la angustia y agonía que sentía -. Mi hermana... falleció. ¡Hice todo lo que se me ocurrió! Pero... ¡Pero...! – con eso alza la cabeza mostrando su rictus serio y ocultando su dolor y mira directamente a los ojos azules de Takemichi -. Necesito tu ayuda. Sé que podrás salvar a mi hermana.
- ¿Qué yo podré salvar a Tachibana? – pregunta Takemichi aun sin asimilar todo.