El consejo de Luis Suarez
Brandon era un niño de 11 años que le encantaba jugar al babyfutbol. Su ídolo era Luis Suárez, el famoso delantero de la selección uruguaya y del Atlético de Madrid. Brandon soñaba con ser como él algún día, pero le faltaba confianza y habilidad.
Un día, después de un partido en el que su equipo perdió por goleada, Brandon se fue a dormir triste y desanimado. Esa noche, tuvo un sueño muy especial. Se le apareció Luis Suárez en persona, vestido con la camiseta celeste y sonriendo.
- Hola, Brandon - le dijo Suárez -. Soy tu ídolo y vengo a ayudarte.
- ¿De verdad? - preguntó Brandon, incrédulo -. ¿Qué haces aquí?
- He venido a darte unos consejos y a transformarte mágicamente en un niño superdotado en el fútbol - respondió Suárez -. ¿Te gustaría?
- ¡Claro que sí! - exclamó Brandon, emocionado -. ¿Qué tengo que hacer?
- Lo primero que tienes que hacer es creer en ti mismo - le dijo Suárez -. Tú tienes mucho potencial, pero te falta seguridad. No te dejes intimidar por los rivales ni por los errores. Aprende de ellos y sigue adelante. El fútbol es un juego de confianza y actitud.
- ¿Y lo segundo? - preguntó Brandon.
- Lo segundo que tienes que hacer es practicar mucho - continuó Suárez -. El talento no es suficiente si no se trabaja. Yo me esfuerzo todos los días para mejorar mi técnica, mi velocidad, mi resistencia, mi definición. Tú también puedes hacerlo. Dedica tiempo a entrenar, a jugar, a divertirte. El fútbol es un juego de pasión y dedicación.
- ¿Y lo tercero? - insistió Brandon.
- Lo tercero que tienes que hacer es disfrutar - concluyó Suárez -. El fútbol es un juego de alegría y diversión. No te presiones ni te frustres. Juega con ilusión, con ganas, con amor. El fútbol es un juego de felicidad y sueños.
Dicho esto, Suárez tocó la frente de Brandon con su dedo y le dijo:
- Ahora, despierta y verás el cambio.
Brandon se despertó al día siguiente con una sensación extraña. Se levantó de la cama y se miró al espejo. No notó nada diferente en su aspecto, pero se sintió distinto por dentro. Se sintió más seguro, más fuerte, más feliz.
Se vistió con su ropa de babyfutbol y salió a la cancha. Allí lo esperaban sus compañeros y su entrenador, que le dieron la bienvenida. Brandon se puso en su posición de delantero y empezó a jugar. Y entonces ocurrió el milagro.
Brandon jugó como nunca antes. Corrió, regateó, pasó, remató, marcó. Hizo todo lo que Suárez le había dicho. Creyó en sí mismo, practicó mucho, disfrutó. Y se convirtió en un niño superdotado en el fútbol.
Su equipo ganó el partido con facilidad, y Brandon fue el héroe. Sus compañeros lo felicitaron, su entrenador lo elogió, sus rivales lo admiraron. Brandon se sintió orgulloso y agradecido. Y recordó su sueño con Suárez.
- Gracias, ídolo - pensó Brandon, mirando al cielo -. Gracias por tu ayuda y tu magia.
Y sonrió, feliz de haber cumplido su sueño.
FIN
Aníbal Saramagio, escritor y guionista independiente. Email: [email protected]