El Infierno de Yoongi

Summary

YoonGi soñaba con el día en que pudiera conocer a su pareja y establecerse. No tenía idea de que la mala suerte que lo había seguido toda la vida estaba por hacer una gran actuación. ¿Cómo el romance de cuento de hadas con el que siempre había soñado y tan apasionadamente había deseado se había convertido en el infierno en el que de repente se encontró? Jimin siempre había sido el playboy de la casa. ¿Con una oferta sin fin de hombres deseosos, quién necesitaba una pareja? Entonces YoonGi entró en el cuarto de baño del club y vio algo que Jimin desearía nunca hubiera visto. Ahora Jimin tiene dos semanas para convencer a su pareja que él no sabía que YoonGi existía y ganarse su amor o Chanyeol podría ejecutarlo. Hablando de presiones... YoonGi tendrá que luchar para superar las imágenes que queman dentro de su memoria y encontrar el perdón en su corazón antes de perder a su pareja para siempre. El único giro violento en ese plan es que los humanos descubrieron su existencia y ahora buscaban su sangre.

Status
Complete
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Eso es. Chupa mi pene. —Jimin rodó la cabeza hacia atrás. Esto era vida. Libertad para joder a quien quiera, cuando quisiera y sin pareja que lo atara. Agarró un puñado de cabello de quien estaba arrodillado frente a él mientras empujaba más profundo su pene en la garganta del extraño.

Comenzó a bombear hacia la caliente caverna de la boca. Jimin se subió el cierre y abrió la puerta del cubículo en el cuarto de baño. El chico era caliente y oh tan deseoso. ¿Quién era Jimin para negarse?

Bailó de regreso al centro de la multitud, amaba la manera en que los cuerpos se movían, como si los bailarines estuvieran teniendo sexo ahí en la pista. La música vibraba a través de él, haciendo que estuviera duro de nuevo. Había un sinfín de voluntariosos cuerpos y todo lo que deseaban era complacer a alguien como él. Todo lo que Jimin tenía que hacer era señalar a algún hombre, señalar el cuarto de baño, y eran suyos.

La parte donde ellos esperaban seguir durante más tiempo que una jodida apenas era registrada en el cerebro de Jimin.

Solo un hombre podría tener su cuerpo y su alma, su pareja. Y dado que aún no se aparecía, Jimin estaba disfrutando la vida.

—¿Quieres joderme?

Jimin sonrió cuando el chico presionó su pene contra su cadera. Lanzó sus manos al aire, permitiéndole al delgado hombre frotarse en él como un perro.

No le importaba quién lo viera. La privacidad era reservada para su pareja. Jimin tenía un buen cuerpo y a él no le importaba mostrarlo.

El club se sentía vivo, golpeando con un seductor ritmo tan intenso que él sólo podía contestar el llamado.

Cuando el chico se deslizó detrás de él, le gruñó y le dijo:—Yo estoy arriba no tú.

—Lo siento. —El chico movía su cuerpo alrededor, moviendo las caderas al ritmo de Jimin, pasando sus manos por el pecho de Jimin. Sus penes se sincronizaron con el ritmo del club. La fuerza de su lujuria aumentó.

El Alfa Chanyeol le había advertido que algún día sus hormonas vendrían a morderle el trasero. Jimin se carcajeaba. Eso aún no sucedía. Trataría con eso cuando eso llegara.

—¿Cuarto de baño?— preguntó el chico mientras se empujaba hacia Jimin. El hombre estaba todo sobre él, sus manos por todos lados como el de un pulpo.

—Ve allí —Jimin demandó. El pequeño putito estaba demasiado feliz corriendo en esa dirección. Jimin bailó un poco más, moviendo sus caderas de un lado a otro, dejando que la música sedujera su cuerpo y lo reclamara para la noche.

Lentamente caminó entre la multitud y abrió la puerta del baño. El chico estaba frente al lavabo con los pantalones en los tobillos e inclinado, oh tan encantador. Jimin no desperdició el tiempo. Sin besos, ni promesas o complicaciones. Todo esto era sexo anónimo. Sucio, sexo anónimo.

Jimin bajó sus jeans a las rodillas, no le importó quién pudiera entrar. Es más. Eran bienvenidos a la diversión. El chico ya estaba lubricado y estirado. Probablemente había acabado de ser jodido por alguien más.

No importaba, Jimin era un lobo, incapaz de atrapar enfermedades humanas. Jimin tomó su pene, le dio un ligero apretón por la emoción de eso, entonces guió su eje al interior del cuerpo del pequeño hombre. Le molestó que el chico ni siquiera preguntara sobre los condones. Aunque Jimin no podía trasmitir ni contagiarse de enfermedades, el hombre debería ser más cuidadoso con su jodida vida. Jimin nunca entendería por qué alguien era tan poco cuidadoso con la única vida que ellos tenían.

—Oh, joder, eres enorme. —El chico se subió más en el mostrador, levantando el culo al aire para que Jimin entrara más profundo. Jimin tomó sus caderas, empujando su pene dentro del chico. Sus ojos estaban cerrados mientras su mentón tocaba su pecho, dejándose ir.

Jimin había aprendido a ignorar la sensación de vacío que venía después de tener sexo anónimo. Él sólo se perdía en el acto. Quizás era por eso que tomaba a más de un amante por noche. Necesitaba alejar la sensación de soledad que amenazaba hundirlo en la desesperación.

—Más duro —gritó el chico apoyando las manos en el espejo y empujando su culo hacia el pene de Jimin.

La puerta se abrió y Jimin estaba demasiado perdido para importarle quién entraba. Si él quería unírseles, el chico podría chupar su pene. Se congeló en el momento, cada músculo fijo en su lugar. El sudor bajó por sus sienes mientras lentamente giraba la cabeza hacia la puerta.

Un hombre joven estaba ahí, de alrededor de un metro ochenta y cinco con un cuerpo delgado. Era hermoso, simple y jodidamente hermoso. Jimin lentamente cerró los ojos mientras trataba de bloquear la vista de las lágrimas que salían de los ojos del otro hombre.

«Esto no podía estar sucediendo».

El hombre lloraba mientras se daba la vuelta, tomaba la perilla de la puerta y salía del cuarto de baño. Jimin se salió, subió sus jeans y abrió la puerta, el chico gritaba detrás de Jimin que corría tras el hermoso hombre.

Jimin caminó entre la gente revisando a todos los que tenían el cabello castaño rojizo, pero el hombre parecía haber desaparecido. Chocando contra alguna gente, Jimin salió del club. Buscó en el estacionamiento pero su pareja no estaba a la vista.

¿Cómo pudo haberla jodido tan malditamente mal?

YoonGi tomó la autopista, apenas si era capaz de ver con las lágrimas bajando por sus mejillas. La imagen de su pareja jodiendo a ese hombre quemaba sus ojos. No había manera de que él pudiera haberse quedado porque no había explicación posible para disculpar lo que había visto.

Había soñado con encontrar a su pareja desde que era un niño pequeño, y sabía que su pareja podía ser un hombre. YoonGi había planeado una y otra vez la perfecta vida que podría vivir cuando lo encontrara. Ellos vivirían en una linda casa estilo rancho, como su padre había hecho. Quizás ellos podrían adoptar a un niño pequeño y vivir la vida que un shifter soñaba con su pareja a su lado. Esta noche había sido un golpe en su cara.

No habría casa estilo rancho. No habría niños. Y no podría tener una vida feliz. Un sollozo salió del pecho de YoonGi cuando se dio cuenta que su sueño había salido volando por la ventana del carro.

YoonGi dirigió el carro hasta la calzada y no le importó terminar subido en el césped. Dejándo el motor en marcha corrió hacia la puerta del frente la cual abrió de golpe mientras corría llorando hacia su recámara.

Al parecer su mala suerte aparecía de nuevo amenazadoramente. Incluso desde que YoonGi era pequeño, recordaba que las cosas malas le sucedían. Su padre decía que era solo coincidencia, pero YoonGi nunca creyó eso.

¿Por qué habría nacido con una nube negra sobre su cabeza?

Su madre probablemente lo sabía y por eso le dio el nombre de YoonGi, para darle una oportunidad de luchar. Muy mal que ella hubiera muerto a principios de su vida, llevándose todas las respuestas con ella.

—¿YoonGi?— su padre le habló, pero YoonGi lo ignoró. Su corazón estaba quebrado, y él no quería hablar de eso.

—¿Qué te sucede hijo?— Su padre se entrometió en su vida privada como siempre lo hacía cuando algo molestaba a YoonGi.

—N–nada —gritó mientras se acomodaba en una bola, mirando hacia la pared. La imagen de su pareja jodiendo a ese pequeño bastardo aun quemaba su cerebro. YoonGi quería lavar su mente con un estropajo. La cama se hundió cuando su padre se sentó y suavemente tocó su brazo, frotándolo mientras el corazón de YoonGi se quebraba en mil pequeños pedazos.

—Háblame, YoonGi. —La voz de su padre era suave, rogando.

YoonGi se rodó y se acomodó en los protectores brazos de su padre. Esto dolía malditamente tanto. —Conocí a mi pareja esta noche.

—Pero eso es algo bueno, ¿verdad?— Su padre se oía confundido.

—No cuando lo encuentras teniendo sexo con otro hombre. ―YoonGi sintió que otra parte de su corazón se quebraba. Esto era demasiado. Quería meterse bajo los cobertores y nunca salir de nuevo.

—¿Él qué?— su padre preguntó con un peligroso tono y sus mandíbulas tensas—. ¿Quién es él, YoonGi?

—No sé. No me quedé para tener una conversación mientras él empujaba su pene... —YoonGi comenzó a llorar de nuevo, los sollozos rasgaban su pecho. Su padre lo sostuvo más cerca, acariciando su cabello.

—Está bien, hijo. Lo entiendo. —Su padre lo mecía mientras su mano subía y bajaba por la espalda de YoonGi—. Nosotros arreglaremos esto.

YoonGi negó con la cabeza. —No quiero una pareja. Prefiero estar solo el resto de mi vida.

—Pero, hijo, son mil años. Piensa en lo que estás diciendo.

—No, no puedo quitarme esa imagen de mi cabeza. Nunca seré capaz de perdonarlo.

Su padre lo sostenía fuerte. —¿Por qué no vas a visitar a tu primo, Luhan? Aléjate un tiempo y quizás sea posible de que salga de tu cabeza.

—Está bien. No quiero estar aquí ahora, no en el cuarto en donde he pasado horas soñando con la pareja perfecta. —YoonGi se secó los ojos, se limpió los mocos y se enderezó.

Su padre lo miraba amorosamente. —Sabes que te amo, YoonGi. Solo quiero verte feliz.

YoonGi asintió. —Lo sé. También te amo.

—Ve a conocer a tu primo, pasa tiempo con él en la manada Park. Dale mis saludos, ¿está bien?— Su padre retiró su cabello de la frente, dándole un beso ahí, entonces dejó a YoonGi con sus pensamientos.

Empacó unas cosas, lanzó su bolsa con artículos de baño arriba de todo y lo llevó a su carro. Le tomaría algunas horas llegar al territorio de Park, pero eso le daría tiempo para aclarar su cabeza.

Había estado muy emocionado cuando su padre le habló acerca de su primo, pero había estado muy ocupado con el trabajo como para salir. Ahora que el invierno había llegado y la temporada de trabajo había llegado a su fin, su padre lo animaba a tomarse un tiempo libre y disfrutar el ser un lobo joven.

Entrando en su carro después de besar y despedirse de su padre, YoonGi se preparó para el largo viaje.

Era media noche cuando llegó a la Villa Park. Demasiado tarde o demasiado temprano, dependiendo de cómo se viera, para llegar a la residencia de alguien. YoonGi utilizó el tiempo para recorrer el pueblo.

Era encantadoramente conservador, se sentía hogareño. Tenía una cafetería, un taller, una oficina de correos, un pequeño restaurante, y una librería al final de la ciudad. YoonGi vio un parque con un quiosco y decidió esperar ahí. Estacionó el carro y caminó hacia la circular estructura. Había una banca y YoonGi se sentó.

Él veía la ciudad. No parecía un mal lugar para vivir. Había una gran área boscosa que rodeaba la ciudad, haciendo que se sintiera aislada.

YoonGi había pasado por algunas granjas de camino, e incluso por un centro recreativo que estaba justo en los límites del pueblo.

—¿Estás bien?

YoonGi levantó la vista y vio a un hombre con el cabello multicolor justo en el escalón inferior del quiosco. Se apartó, era cauteloso con los extraños.

—Solo te vi sentado aquí viéndote perdido amigo. Soy Leeteuk. ―El hombre se apoyó en el barandal y extendió la mano hacia YoonGi—. Voy a abrir el restaurante para los desayunos. Puedes venir y comer algo.

YoonGi estaba hambriento después del largo viaje. Poniéndose de pie, YoonGi siguió al propietario al pequeño restaurante, donde un joven asiático esperaba en la puerta.

—Él es Kangin —Leeteuk presentó al jovencito.

—Hola, Kangin. Soy YoonGi. —Él estrechó la mano del pequeño hombre.

—¿Tienes algún parentesco con Luhan?— Leeteuk le preguntó mientras sacaba las llaves del bolsillo.

YoonGi levantó la vista para ver al alto hombre. —Él es mi primo. Vine a visitarlo pero llegué demasiado temprano.

—Vamos, entra, el desayuno va por la casa. Le llamaré y le avisaré que estas aquí. —Leeteuk le quitó la llave a la puerta y dejó que Kangin entrara primero.

—¿Lo conoces?— YoonGi lo siguió al interior, tomando asiento frente al mostrador con Kangin.

—Sí, soy uno de los Centinelas que vive con el Alfa Chanyeol. ―Leeteuk encendió la cafetera.

—Mi padre, me envió a visitarlo. ¿Él es agradable?— YoonGi preguntó, pero su mente realmente no estaba en la conversación. Estaba tratando de olvidar cómo pasaría los siguientes nueve o diez siglos solo. YoonGi hizo los deprimentes pensamientos a un lado.

—¿Luhan? Es el chico más agradable que puedas conocer. Él trabaja en el restaurante, atiende las mesas. —Leeteuk le sirvió una taza de café a YoonGi, dejándola frente a él. Tomó la cuchara, le agregó un poco de azúcar a su café y lo agitó. YoonGi luchaba contra la urgencia de llorar. Él estaba aquí para alejarse de eso, no para ser un gran y llorón bebé frente a la manada de su primo.

—Entonces, ¿lo conoceré hoy en la mañana?— YoonGi se sintió relajado cuando el líquido de su bebida bajó por su garganta. Era un buen café. Agregó un poco de crema, endulzando el sabor.

—Sí, debe estar aquí dentro de una hora. Es cuando empiezan las prisas de los desayunos. Su pareja lo traerá antes para que ustedes dos se conozcan.

Las lágrimas comenzaron a formarse de nuevo cuando Leeteuk mencionó a la pareja de Luhan. Eso le recordó el hecho de que él nunca tendría pareja.

Su estómago se oprimió con el vacío que sintió en su interior. Las imágenes de la noche anterior estaban frente a él, como si su pareja estuviera justo aquí jodiendo a ese pequeño puto. Se frotó los ojos con las palmas de sus manos, rogándole a su mente que dejara de mostrárselo.

—Hey, ¿dije algo malo?

Sin importar por qué, las lágrimas no dejaban de caer. YoonGi se secó los ojos con una servilleta que Kangin le dio. —Lo siento, no. Conocí a mi pareja anoche. Descubrí que es un tramposo bastardo. —YoonGi miró hacia Kangin—. Lo siento por mi lenguaje.

—Eso es rudo. Siento oír eso. ¿Exigirás una retribución?

—No, ni siquiera sé cómo se llama. Solo me alejé como un cobarde asustado. —YoonGi se rió un poco mientras trataba de secarse los ojos.

—No como un cobarde asustado, como alguien con el corazón lastimado. Desearía saber quién es. Lo desgarraría por ti. —Leeteuk llenó otra taza de café y se la dio, sonriéndole tristemente a YoonGi.

—Gracias. Probablemente nunca lo vea de nuevo en mi vida. Probablemente tenga a alguien en la cama ahora. —YoonGi suspiró, cansado del tema. Tomó un trago de café, tratando de sacar las imágenes de su cabeza. Eso no podía seguir obsesionándolo.

—Bien, siempre serás bienvenido aquí —dijo Leeteuk firmemente.

—Gracias, Leeteuk. —La amabilidad no ayudaba mucho cuando el dolor era tan intenso. YoonGi realmente no quería estar aquí. Ahora no quería estar en ningún lado. ¿A dónde podría ir para escapar al dolor en su interior?

—No hay problema. Voy a llamar a casa. —Leeteuk lo dejó y fue a hacer la llamada. Una pequeña mano tocó su brazo. Se giró y le sonrió a Kangin.

—¿A quién tenemos aquí?— Un alto y rubio hombre cruzó las puertas dobles y cromadas que iban a la cocina. El hombre era atractivo, tenía suave cabello rubio mientras que sus ojos sonreían cuando él lo hizo.

—Soy YoonGi. —Extendió la mano.

—Zitao. —El hombre estrechó la mano—. ¿Estás relacionado con Luhan?

—Primos —YoonGi admitió. ¿Él era un lobo?

—Entonces te haré algo de desayunar, YoonGi. —Zitao regresó hacia las puertas.

—Él es amable. —Kangin comentó mientras YoonGi jugaba con el servilletero.

Veinte minutos después, YoonGi tenía un plato lleno de comida frente a él. No tenía mucho apetito pero comería un poco para no ofender a la gente que había sido tan hospitalaria con él. Kangin seguía acompañándolo hasta que su primo y su pareja llegaron.

Él y Luhan se quedaron de pie un momento, revisándose el uno al otro. El hijo de su tío tenía muchos tatuajes, aunque el chico era hermoso, y los rasgos de la familia eran fuertes en Luhan. YoonGi en cambio tenía los rasgos de su madre. Eso sería genial, excepto que él odiaba como sus ojos azules parecían dominar su cara.

—Se siente extraño conocer a otro miembro de la familia del lado de mi padre —Luhan admitió.

Bueno, al menos su primo era honesto. —Pienso lo mismo. —Ellos se quedaron así un momento luchando por encontrar algo qué decir. ¿Qué le dices a un primo que nunca has visto antes?

—¿Te vas a quedar un tiempo? —Luhan preguntó mientras registraba la entrada en el reloj.

—Si, si está bien para ti. —YoonGi se sentó y comió su desayuno. Aun se sentía un poco extraño aunque la tensión parecía desaparecer entre ellos.

—Eso es cool. Al menos no tendremos que esconder el secreto contigo como lo hacemos cuando nos visita el hijo de Vernon. ―Luhan rellenó la taza de café de YoonGi. Él iba a estar acelerado por horas si seguían haciendo eso.

—¿Vernon?

—Una de las parejas o ¿él es un guerrero? No estoy seguro, pero él es humano. —Luhan se encogió de hombros y bajó la jarra del café.

—Está bien. —La declaración confundió a YoonGi pero decidió que lo iba a dejar pasar. Ya tenía suficiente en su mente ahora.

—Sehun puede llevarte a casa, para que te instales. Cuando termine mi turno, nos veremos ahí. —Luhan se colocaba el medio delantal alrededor de su cintura mientras hablaba.

—Te veré ahí. —YoonGi se despidió de todos y siguió a Sehun fuera del restaurante—. Traje mi carro, así que te seguiré.

—Está bien, te veré en la casa. —Sehun subió a su camioneta.

Su primo no lo había hecho nada mal al encontrar a su pareja. El hombre era impactante con su cabello plateado, y era alto como un guerrero debería de ser.

Su pareja también era alto por lo que YoonGi alcanzó a ver antes de salir corriendo. Su pareja estaba construido como un guerrero, con lindos músculos cincelados, cabello negro o y ojos grises. Podía decir que su pareja mediría uno noventa. YoonGi sintió las lágrimas formarse de nuevo. Demasiados malos recuerdos que incluían el ver que jodía al chico que tenía inclinado delante de él.

El carro se movió un poco, la humedad en su ojos nublaba su vista haciendo que momentáneamente se borrara el camino, necesitaba controlarse. Sehun disminuyó la velocidad y lo miró por el retrovisor. Todo lo que necesitaba era un accidente de tráfico.

YoonGi sacó el brazo por la ventanilla indicándole a la pareja de su primo que él estaba bien. Realmente no lo estaba pero estaba lo suficientemente bien para seguir manejando.

Ellos llegaron frente a una gran casa, parecida a la casa en que vivía su Alfa. Bueno, las casas se veían totalmente diferentes, pero eran igualmente enormes. Estacionando el carro, YoonGi salió y sacó su maleta de la cajuela.

—Déjame ayudarte con eso. —Sehun tomó las cosas de YoonGi.

—Gracias. —Siguió al guerrero a las escaleras del porche y la puerta del frente.

Bueno, este era el lugar que llamaría su hogar por un tiempo. No quería regresar a sus malos recuerdos, a su cuarto en el que una vez tuvo esperanzas y sueños de una larga y feliz vida que compartiría junto a su pareja.

YoonGi suspiró. Él bien podría empezar a olvidar a su pareja. Empezar una nueva vida. Quizás el Alfa podría dejarlo quedarse aquí.

Uno podía solo esperarlo.

Siguió a Sehun por las escaleras, le agradeció al lobo y tomó sus cosas para instalarse. Había unos asientos en la ventana, yendo hacia ahí, YoonGi miró hacia el enorme patio. Vio un pequeño jardín y unos columpios. Se preguntaba si habría algunos niños aquí. Eso sería lindo. YoonGi amaba a los niños. Quizás debería salir a correr y aclarar su cabeza.

Decidió mejor tomar una siesta, YoonGi cerró los ojos y las imágenes de su pareja lo acecharon de nuevo, grandes ojos grises lo veían, burlándose de él. Golpeando el cojín debajo de él, cerró los ojos de nuevo.