LA HIJA DEL TRATANTE

All Rights Reserved ©

Summary

Un romance improbable a través de las sombras y los sinsabores.

Status
Ongoing
Chapters
49
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prefacio

Ya sois solo sombras; cuerpos sin alma; almas que vagáis por los páramos y landas de nuestro pueblo, paisajes agrestes que ahora gimen bajo el yugo de un tirano indigno al que pronto arrojaremos al mar del que llegó hace ahora siete malhadados años.

Pero no sois sombras para mí. Permaneceréis vivos en mi recuerdo, y en el de mis hijos, que ahora se aprestan a embarcar para cruzar en armas las aguas gélidas a fin de restaurar ese país justo en el que vosotros crecisteis y nosotros permitimos que nos arrebataran; y mis nietos sabrán de mi boca quiénes fuisteis, cómo os amasteis contra cuantos obstáculos se interpusieron entre vosotros, cómo me trajisteis al mundo en tierras lejanas y me criasteis, me acompañasteis hasta convertirme en la mujer que soy; una mujer que os debe casi todo lo bueno que hay en ella.

Más, ¿por qué me mantuvisteis en la ignorancia de tantas cosas, de tantos capítulos de vuestra historia?¿Acaso os avergonzabais de algo?¿Era demasiado difícil recordar las partes más amargas de vuestro pasado? No me corresponde, desde luego, cuestionar vuestros motivos, y, si algo me ocultasteis, a buen seguro lo hicisteis pensando en que era lo que más me convenía. Pero ahora que ya no estáis, en esta hora de incertidumbre, me veo incapaz de correr el riesgo de que vuestra memoria caiga en el olvido; de que, desaparecidos aquellos que os conocimos y amamos, nada quede de vosotros salvo un nombre en una sepultura. Así, intentaré reconstruir al menos la parte de vuestros días de la que menos me hablasteis, pieza a pieza, tratando de mantener el orden cronológico dentro de lo posible, tomando vuestras palabras de las cartas que he podido conservar, y las de aquellos que os quisieron y protegieron, transcribiendo fielmente cada frase por respeto a todos vosotros, sin añadir nada de mi pluma, tratando de devolveros a la vida por unas horas para que puedan saber de vosotros aquellos que aún están por venir.

Que las musas me iluminen para poner en orden todos estos materiales en el poco tiempo del que dispongo. Y que los cielos nos den a todos coraje para afrontar esta hora decisiva con entereza y decisión, para conducirnos de forma que si podéis vernos desde más allá del puente que se cruza para no volver, nos reconozcáis y sonriáis, orgullosos de nuestros méritos y generosos con nuestras faltas.

Laida Beraint, cuestora provisional en el exilio del Departamento de los Páramos.

Cuarto día de la primavera del Año 94 de la Mancomunidad de Gentes Libres.