𝐃𝐀𝐑𝐊 𝐒𝐎𝐔𝐋 |𝐂𝐀𝐑𝐋𝐀𝐍𝐃𝐎|

Summary

Su relación era pasional, toxica, obsesiva, dañina, manipuladora, compuesta por dos almas atraídas desde la penumbra del mal. Eran dos almas en pena que se camuflan en personalidades inocentes que no le pertenecen ante el ojo publico. pero en la oscuridad de sus corazones se conocen perfectamente y saben que están hechos el uno para el otro de una manera retorcida y repulsiva.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐔𝐍𝐈𝐂𝐎

Ira era lo que sentía, no podía pensar con claridad. había tenido que abandonar su maldita carrera de casa por un maldito problema en la unidad electrónica.

Maldita sea.

El británico se bajó de su auto, quitándose de un jalón su casco y sus guantes, los tiró con furia hacia algún parte del garaje. con pasos rápidos de metió a su cuarto de descanso y cambió su racing suit por su uniforme de la escudería.

Aun con la ira brotando por sus venas salió a ver lo que quedaba de la carrera, su ceño estaba fruncido y sus ojos verdes estaban oscurecidos. Mientras más avanzaba la carrera su vista se fijaba en el líder por medio de la pantalla, su lindo y sexy novio había rebasado al idiota de Verstappen.

Un sentimiento de orgullo se instaló en su pecho, pero eso no quitaba el hecho de que estuviera furioso, en sus brazos se marcaban las venas y su mandíbula estaba apretada. Faltaban dos vueltas para determinar quien se coronaria ganador de este gran premio y el monoplaza rojo Ferrari con el numero 55 seguía en la delantera, su novio se llevaría la victoria en su casa y eso no le gustaba. Llámenlo egoísta, pero él tendría que ser el que estaba en ese podio, no el español, esta en su país, con su gente, y a tenido que abandonar por el incompetente trabajo de sus mecánicos.

—El matador, Carlos Sainz es el campeón del gran premio de Gran Bretaña, que manera de cerrar este fin de semana..

Escucha como los comentaristas alaba a su novio, hablan pura porquería, cierra sus ojos con fuerza, suspira y se acerca al podio para ver la premiación. No celebra, solo se fija en el lindo español de piel canela que lo mira incrédulo.

{..}

—L-lando, ¿Qué te pasa?

El menor lo empuja hacia una de las oficinas del motor home de Ferrari y cierra la puerta, no le importa que alguien los pueda escuchar, no le importa lo que puedan decir y tampoco le importa la reprimenda que les puede dar Vasseur. Cierra la puerta con seguro y se vuelve para ver a su pareja que lo miraba con esos ojos llenos de incredulidad y miedo, lo miraba con sus ojos bien abiertos y expectantes a una respuesta.

—¿Sabes que me pasa?, lo que pasa es que estoy molesto, contigo Carlos, ¿Y sabes porqué?— el español negó aun con su atención puesta en su pareja. Pero no lo escuchaba, solo pensaba en lo sexy y malditamente caliente que se veía su novio estando enojado. Su relación no era bonita, no se basaba en palabras bonitas ni en salidas a citas románticas donde te regalaba un ramo de flores chocolates eh iban a cenar a un restaurante lujoso.

Su relación era pasional, toxica, obsesiva, dañina, manipuladora, compuesta por dos almas atraídas desde la penumbra del mal. Eran dos almas en pena que se camuflan en personalidades inocentes que no le pertenecen ante el ojo publico. pero en la oscuridad de sus corazones se conocen perfectamente y saben que están hechos el uno para el otro de una manera retorcida y repulsiva.

No presta atención a lo que el menor le dice, solo se enfoca en mirar como sus brazos llenos de venas que se resaltan cada vez más cuanto más aprieta sus manos poniendo blancos sus nudillos, en como sus ojos se oscurecen cada vez más cuando la molestia más se desarrolla en el británico.

Dios, su coño se a comenzado a mojar...

Se muerde ligeramente el labio superior, pensando en cada una de las cosas que quiere que le haga su pareja. Siente como su panti se comienza a empapar y solo le reza a alguna deidad para que su pareja no se entere que no le está prestando atención y en vez de eso se está excitando de solo verlo.

El fuerte agarre de la mano grande y callosa del moreno y el duro golpe de su espalda al chocar contra una de las paredes de la oficina lo hacen soltar un gemido de dolor, pero eso solo hace que su coño se come más.

El rostro del menos está a escasos centímetros del suyo, puede sentir su cliente respiración y si se mueve un poco más podría rozar sus labios.

—Pequeña puta, pensaste que no me iba a dar cuenta que no me estas prestando atención, ¿No es así, zorra?— Una sonrisa torcida se deja ver en esos labios tentadores que lo llaman a pecar. — Y no te atrevas a mentir, te conozco muy bien Carlos...Siente que el agarre en su cuello se hace más fuerte y el solo puede gemir en petición de que lo maltrate más, está tan excitado.

—Lando... por favor...— Suplica, no sabe por que está suplicando, solo siente que morirá si su novio no lo toca, necesita sentir esa intensidad con la que se caracteriza su impulsivo novio, necesita que se descargue en él, que se quite todo el enojo que trae en sus venas.

Sus manos suben hasta el cabello rizado y lo toma con fuerza acercándolo aun más a su rostro, su mirada se vuelve retadora, lo está retando, tiene claro que no tiene permitido retarlo, pero Carlos siempre a sido fiel a quebrantar sus ordenes.

{..}

Siente sus piernas temblar, la lengua larga y caliente se pasea entre sus pliegues, su clítoris palpita de la excitación, cierra sus piernas alrededor de la cabeza de su pareja empujándolo más cerca a su coño empapado en sus fluidos que salen a borbollones de su interior.

Está seguro que sus jadeos y gemidos se pueden escuchar hasta fuera de la oficina, pero no le importa, solo se dedica a sostener sus piernas y abrirse para su desequilibrado novio. Baja sus manos y con sus dedos toma sus pliegues el mismo abriéndose más.

Puede sentir en sus dedos las largas lamidas y movimientos de lengua que se intercalaban entre gratificantemente rápidas y tortuosamente lentas, el nudo en su vientre se hizo presente cuando el moreno comenzó a maltratar su clítoris con sus largos dedos expertos.

—Esto querías, ¿no, Ricura? Mírate, tan mojado y abierto solo para mi, listo solo paraDaddy..— Sin dejar de tocarlo se alzó en toda su imponente altura, el aura oscura y malvada desbordaba del menor. Carlos adoraba al maniático que tenia de pareja, le excitaba de sobremanera cuando en sus noches de aburrimiento salían a jugar por la cuidad.

Verlo lleno de sangre, con esa sonrisa lobuna y su mirada insana hacia todo mi ser retumbar. Su cuerpo tembló y un grito se le escapó cuando dos de sus falanges se adentraron sin aviso en su intimidad.

No lo dejó respirar, las embestidas comenzaron duras, rápidas, no perdían el ritmo, sabia donde tocar, donde presionar para hacer masilla al español el cual se dedicaba a gemir el nombre de su pareja.

—¡Ahí! ¡Ahí! ¡Ahí!, papi, más.

—¿Quieres más, puta?— Sabia que el mayor estaba apunto de correrse, pero el rizado no lo iba a permitir, sacó sus dedos del cálido interior mojado, sentándose en uno de los sofás individuales de la oficina y le ordenó al moreno a sentarse en sus piernas.

Pegando su espalda con el pecho fuerte y trabajado del rizado, sus piernas bien abiertas, expuesto ante el espejo donde podía ver su rostro rojo, sus torneadas piernas abiertas y su coño rosita y palpitante ante la recién ola de placer. Su pareja pasó sus grandes manos por su pecho agarrando sus pectorales con fuerza, aprisionándolos y maltratándolos con brusquedad.

—Quiero que te toques mientas miras como mis manos juegan con esas ricas tetas que tienes, ¿Entendiste?— El madrileño solo asintió perdido entre su subciencia.—Escucha muy bien, zorrita, no tienes permitido correrte hasta que yo te lo ordene.

—Si, daddy...— Su temblorosa mano se abrió paso entre sus piernas, abriéndose un poco más, una punzada recorrió sus piernas cuando sus dedos se posaron en ese botoncito sobre estimulado y mojado.

Con la mirada fija en los movimientos del moreno se comenzó a masturbar lentamente dejándole una exquisita imagen a su pareja.

{..}

Ya estaba gritando, no se acordaba de su nombre, sus extremidades estaban entumecidas, temblando de placer. Su garganta irritada por la intensidad de los gemidos, de las plegarias gritadas donde se deshacía por más.

Sus nalgas dolían por los azotes que le propinaba el menor, el pene gordo y largo se enterraba en sus apretadas paredes, llegando al limite de su canal y forzándolo a más, rompiéndolo.

—Que rico me aprietas bebé, sigues igual de apretado como la vez en la que te tomé en aquella sucia habitación del motel donde cometimos nuestra primera travesura, donde bañados en sangre te entregaste a mi.— Para este punto, su espalda estaba pegada a una pared siendo sostenido con fuerza por su pareja, sus uñas rasgaban la piel de la espalda donde se podían sentir y apreciar algunas cicatrices.

Las palabras obscenas que le eran susurradas al oído solo lo hacían perderse más en su oscuro hoyo profundo de placer. Sentía su próximo orgasmo arremolinarse en si vientre, no bastó mucho para que su chorreante orgasmo escurriera por sus cuerpo y mojara todo el piso.

La boca caliente de su perturbada pareja se cerraba en uno de sus pezones chupando con fuerza. Juraría que si segua chupando de esa manera lo que saldría de ahí seria leche.

—Te llenaré tanto que lo próximo que tendrás en tu vientre serán a mis bebés y esas ricas tetas se llenaran de leche para mi y mi hijo.— gruñó — T e follaré todos los días, estarás tan llenito de mi semen, haré que rebotes sobre mi verga a todas horas.

Dios de nuevo estaba cerca, las embestidas se volvieron erráticas, estaban cerca, no podía esperar más para sentir el caliente semen de su pareja llenar su interior, y luego escurrir por sus lindas piernas.

—Harás que esas lindas y grandes tetas que tienes reboten en mi cara, las morderé y chuparé hasta cansarme— movió sus caderas con más fuerza persiguiendo ese hilo tenso de placer que lo tenia guindando de un hilo.

—¡Ah! Daddy, más, estoy cerca— Estaba hecho mierda, incoherencias salían de sus labio — Lléname, Daddy, lléname, te quiero todo adentro.

Comenzó a sollozar y gruesas lágrimas corrían por sus mejillas rosadas, un brusco beso comenzó, mientras ambos se corrían.

El español se sacudió en medio de su orgasmo, volviendo a mojar sus pieles de su humedad, perdido entre la bruma y cansancio se desmayó. Cuando despertó no estaban en la oficina, estaba en su cómoda cama gimiendo y siendo embestido por su novio.

Maldito hijo de puta.


AG💖