VENDETTA

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Summary

La preparatoria estatal de Olean, una escuela que se caracteriza por los valores con los que educa a sus estudiantes. Jóvenes preparados para el futuro, con un carácter excepcional, enfocado en la solidaridad e iniciativa. Estos jóvenes son el orgullo de la escuela, la generación que saldrá a cambiar el mundo para bien, o al menos eso es lo que se dice. Lo que se dice no puede estar más lejos de la realidad. Esta es una escuela donde la mezquindad, la discriminación y la violencia son los valores que se imparten en los pasillos. Sus jóvenes estudiantes están formados con un carácter fuerte, preparados para un mundo real donde el débil es comido por los más fuertes. En esta preparatoria tu puesto en la jerarquía es decidido desde el momento en el que pisas sus pasillos. Una vez que caes en lo más bajo de la cadena alimenticia, es imposible levantarse. Confiados en su sistema, nadie espera que un día los eslabones más débiles decidan levantarse. Nadie ve venir una calamidad que comienza con una misteriosa fiesta anunciada para el 31 de octubre, un evento que nadie piensa perderse. Esta es una fiesta que nadie jamás olvidará, marcará por siempre a la preparatoria. Porque la venganza es un plato que se come mejor frío y hay personas que llevan mucho tiempo esperando para probarlo.

Status
Complete
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝕀

Amberly caminaba apresurada hacia la preparatoria estatal de Olean, llevaba veinte minutos de retraso y sabía que el resto de las chicas ya estarían ahí. Su largo abrigo gris la mantenía caliente en el helado clima de ese día, ocultando debajo el elaborado disfraz que llevaba puesto para tan importante ocasión. El ambiente había sido gélido desde que despertó. Al abrir sus ojos y mirar por la ventana no la recibieron los habituales rayos del sol dándole la bienvenida a un nuevo día, en su lugar solo había nubes y tonalidades de grises anunciando una tormenta, como si de alguna manera el clima supiera lo que iba a ocurrir ese día. Los nervios llevan acompañándola desde que despertó.

Le había parecido una locura total desde el comienzo cuando Silena les hizo aquella propuesta y aun entonces, después de aceptar formar parte de ello, seguía pensando que era una locura y no estaba bien hacerlo. Continuaba buscando justificar sus actos, se repetía a sí misma que con lo que ellos le habían hecho, se merecían lo que les iba a pasar y más. Cuando todos ellos la lastimaron sabían que estaba mal hacerlo, pero aun así lo hicieron y lo disfrutaron. La lastimaron de la manera más humillante y dolorosa en la que pueden lastimar a una mujer y no únicamente a ella, también lastimaron a personas que eran muy importantes para ella.

Este día, Amberly por fin podría deshacerse de esa dolorosa culpabilidad que habitaba en su pecho desde aquel suceso que aún la atormentaba en sus peores pesadillas. Finalmente, podría vengarse por todo lo que le habían hecho. Este día era su oportunidad de hacerle un bien al mundo, personas como ellos no deberían existir. Ella se encargaría de eliminar su existencia de la tierra.

Este 31 de octubre sería uno que nadie en su escuela olvidaría, uno que sería recordado por mucho tiempo y que le haría un gran bien a sus compañeros, saldrían en todos los noticieros y periódicos.

Desde que aceptó hacer parte de esto, solía imaginarse a menudo como una justiciera. Solía decirse a sí misma que todo lo que estaban planeando hacer era por una buena causa. Que esto no era solo por venganza. Que había algo mucho más profundo que la venganza, más puro. Que algo bueno iba a salir de esto.

Esos pensamientos le daban un poco de consuelo cuando su consciencia decidía hacerle los días difíciles. Gracias a ellos sobrevivió los últimos meses preparándose para este día, y para este momento. Había tenido una lucha interna muy grande y tuvo muchas oportunidades de abandonar todo esto, pero no lo hizo. No importaba que tan loco sonará, cuantos traumas le generarán los entrenamientos, o cuanto miedo le generará Silena, no se echó para atrás en el momento que pudo y ahora ya era muy tarde.

Amberly estaba tan sumida en sus pensamientos que no noto cuando llegó a la escuela. Para cuando volvió a la realidad ya se encontraba allí en la puerta trasera, tocando en la secuencia que Silena les enseño para comunicarse. La puerta se abrió y el rostro de Rebecca se hizo visible, sus ojos azules brillaban en alivio. En cuanto abrió la puerta por completo, tomo a Amberly entre sus brazos y la estrecho en un abrazo, uno que solo hizo los nervios de Amberly aumentar. Todo se sentía más real, ya no eran solo pensamientos o planes, ya se encontraba allí, y al mirar por encima del hombro de Rebecca vio que todas también estaban allí, al parecer la única que faltaba era ella.

Estaba preocupada, pensé que te habías arrepentido— Rebecca susurro aun abrazando a Amberly.

No podría, ya acepté. No me puedo echar para atrásAmberly respondió también en un susurro, pasando sus manos con suavidad por el cabello rubio de su amiga.

Todas la miraban con algo de reproche por haber llegado tarde, y probablemente todas pensaron que se había arrepentido, pero eso era algo que no se podía permitir, y que estaba segura, Silena no la dejaría hacer. Aunque Silena les hubiera dicho muchas veces que eran libres de irse cuando quisieran Amberly nunca se tragó esas palabras, los ojos de Silena cuando lo decían enviaban una clara amenaza de que algo malo sucedería si decidían retirarse y ninguna de las chicas quería averiguarlo.

Silena se había presentado en un principio como una chica amable, con una fortaleza que todas terminaron por admirar. Pero, con el paso del tiempo, en aquellos entrenamientos que les dio, pudieron vislumbrar lo poco que realmente la conocían. Para algunas, la admiración creció al presenciar aquellas nuevas partes de Silena, hasta el punto de casi convertirse en adoración. Para otras como Amberly, lo que creció fue el miedo y la sensación de peligro. La comprensión de que Silena no era más que un lobo disfrazado de oveja, y que una vez que te involucrabas con ella no había marcha atrás.

Todas ya lucían listas y tenían sus disfraces puestos. Amberly les dio una rápida mirada mientras se quitaba su largo abrigo gris y dejaba su disfraz a la vista. Era una réplica del traje de combate de su personaje favorito en el videojuego ❞𝕸𝖆𝖌𝖎𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖔𝖗𝖓: 𝕶𝖚𝖇𝖗𝖎𝖔𝖙𝖘❞, mandado a hacer especialmente para ella, cortesía de Silena, junto a dos hachas de tamaño real, con una muy afilada cuchilla.

Amberly paseo sus ojos mieles observando los disfraces de las demás. Su acción se vio interrumpida cuando la pequeña pelirroja que se encontraba recostada en la pared, mirando a todas con claro aburrimiento, camino hasta detenerse en frente de Silena.

—Bien, ahora que estamos todas, comencemos de una puta vezApuro, la pequeña de no más de doce años.

Sonreía como una niña a punto de hacer una travesura. La escena estrujaba el corazón de Amberly, ella siempre se opuso a que la pequeña Lena hiciera parte de ese plan. Era muy joven, tenía toda una vida por delante. No estaba en edad de ensuciarse las manos, ni ahora, ni nunca, merecía conservar la poca inocencia de niña que le quedaba, tener una vida feliz y sin preocupaciones, sin embargo, eso no era posible, porque Lena no era inocente, ni tenía una vida feliz.

Era un secreto a voces en la escuela, que la madre de Lena vendía su cuerpo para vivir y algunas veces lo hacía en su casa, con la pequeña Lena encerrada en el cuarto de al lado. Muchos alumnos molestaban a la pequeña por esto, todos los días se burlaban de ella por su madre. Amberly sentía que debía protegerla, y siempre que podía lo hacía, aunque a veces era imposible. Había días en los que no podía ni protegerse ella misma. Lena había sido una de las razones por las que acepto estar en este plan.

Esa pequeña niña de piel nívea que la hace parecer una muñeca de porcelana, de hermosos rizos pelirrojos, de un rojo oscuro, uno que realmente se puede asemejar al color de la sangre, y unos hermosos ojos dorados. Lena tenía un aspecto increíblemente angelical, con solo verla, deseabas protegerla y evitar que le hicieran daño, y esa era justo una de las razones por las que Amberly había decidido hacer parte de este plan, para evitar que algo malo le sucediera a la pequeña Lena. No dejaría que esa pequeña manchara sus manos, ella mataría a todo el que se le pusiera enfrente con tal de que Lena no tuviera que hacerlo.

Las chicas ya habían comenzado con las preparaciones, y la mayoría de las decoraciones de Halloween ya se encontraban colgadas por los pasillos de la escuela, solo faltaban algunas más. Ya habían cerrado con llave la mayoría de los salones y lugares en los que alguien se pudiera esconder.

No les darían oportunidad de esconderse, ese día acabarían con todos ellos sin importar qué.

Amberly las miro a todas de nuevo. Rebecca iba disfrazada de enfermera. Julia llevaba un disfraz de bailarina de ballet. La pequeña Lena llevaba un disfraz de ángel, con unas pequeñas, pero hermosas alas a su espalda, dándole un aspecto aún más etéreo. Hanna llevaba un disfraz de policía. Hayle usaba un disfraz de bruja. Silena llevaba un disfraz de colegiala y su cabello negro recogido en dos coletas altas. Sage su extraño novio llevaba también un disfraz de uniforme escolar.

Silena y Sage eran una pareja sumamente extraña a los ojos de Amberly, en lugar de actuar como pareja, era más como si fueran amo y sirviente, con Sage desviviéndose por cualquier cosa que saliera de la boca de Silena. Incluso había momentos donde Silena lo trataba con frialdad y lo que Amberly solo podía describir como crueldad y él siempre volvía a ella. Como si ser tratado de esa manera fuera todo lo que deseaba.

Amberly no entiende como alguien puede sentirse a gusto con ser tratado de así, sin embargo, nunca dijo nada. Porque, si ya de por sí Silena la intimidaba y le daba un poco de miedo, el novio de esta no se quedaba atrás. Con una sonrisa de amabilidad que nunca llegaba a sus ojos y una presencia que de alguna manera siempre se sentía amenazante.