Traidor~ Takemichi Hanagaki (MaiTake/TakeMai) +18

Summary

Un crimen lo convirtió en el traidor de la ToMan. En adelante, Takemichi deberá convivir con la condena de ser un asesino entre los miembros de la pandilla donde alguna vez fue bienvenido. ¿Qué hará Mikey al respecto? Advertencias: ✔️Universo canon divergente ✔️What if? ✔️Drama Disclaimer: Los personajes pertenecen a Ken Wakui

Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Prólogo


“La traición es una mancha que jamás envejece.”


—Elena Anaya.


[...]


La lluvia era cada vez más copiosa, más quejumbrosa y molesta. Los truenos ensordecían y el eco de los rayos daban cuenta de cuán lejos se encontraban de allí.

Sin embargo, ni la tormenta podía atestiguar a favor suyo. ¿Quién hubiera imaginado una situación de esa magnitud y hubiese actuado igual que él?

Ni siquiera el más tonto de todos los miembros de la ToMan se le hubiese cruzado algo semejante. Pero el error ya estaba hecho.

Nadie, absolutamente nadie tenía las agallas de tomar un puñal para quitarle la vida a otra persona. Mucho menos si esa persona era nada más y nada menos que el mismísimo Ken Ryuguji.

—¿¡Qué carajo hiciste, Hanagaki!? —gritó Peyan, en medio de la euforia que suponía ese enfrentamiento.

¿Cómo podría responder esa pregunta cuando ni siquiera él mismo entendía nada de lo sucedido?

—¡¡Yo no fui!! ¡¡Les juro que no lo hic-

Las palabras se volvieron un recurso inútil para esas personas que sólo hablaban mediante golpes. Y no era para menos, pues era Mikey quien estaba frente a Takemichi, con sus ojos inyectados en ira y decepción. Él estaba totalmente cegado y no oía absolutamente nada. Lo único que podía notar era el puñal que Hanagaki tenía en su mano y a Draken tirado en el suelo, desangrándose más y más.

El agua de la lluvia se llevaba gran parte de ella, lavando las culpas que Takemichi pudiera cargar desde ese momento.

—¿¡P-por qué, Takemitchy!? —inquirió en un tono quebrado, aún utilizando el apodo que le puso el día que se conocieron.

Todo frente a ellos se quebró en segundos...

—¡¡Te juro que no fui, Mikey!! —La desesperación se adueñaba de su ser y no había prueba a favor que lo absolviera de ese crimen.

La pelea que se había armado con los miembros de Moebius se había detenido al ver cómo la pandilla Tokyo Manji rodeaba a uno de sus miembros. Junto a él yacía el cuerpo de Draken, el más importante de todos los presentes después de Mikey. Nadie podía creerlo, ni siquiera Manjiro.

—No hay caso, está muerto. —afirmó uno de los miembros de Moebius, quien se ofreció cortésmente para tomar el pulso de Ryuguji.

¿Qué carajo hacía ahí? ¿Es que acaso no conocía el respeto ni los límites?

—¿Mhm? ¿Eso es todo? —murmuró y respiró profundo. Tenía que tomar una drástica decisión. —Si aún valoras tu patética vida, vete —espetó Mikey, dándole la espalda a Hanagaki. —. Juro que si vuelvo a verte, te mataré sin piedad... —amenazó.

¿Qué más podía hacer si la trampa había tenido éxito? Mikey estaba devastado, sin lugar a dudas. Él no tenía idea de que todo lo que sus ojos estaban observando eran una cruenta mentira de alguien más y que Takemichi era un chivo expiatorio, una víctima más de una persona que había planeado todo con frialdad.

—Mikey...—murmuró y soltó el puñal.

—¡¡Vete!! —gritó y dio media vuelta, exhibiendo la mirada que tanto intimidaba a los demás.

Y sin poder argumentar nada a su favor, Takemichi huyó de la escena. Corrió a tanta velocidad, que sus piernas a doloridas ni siquiera tenían tiempo de manifestar su molestia.

Su corazón estaba destrozado y su alma, resquebrajada. No sólo la de Takemichi, también la de Mikey.

Su vínculo era profundo y la confianza que Mikey depositó en Takemichi era envidiable. Ningún miembro fundador tenía el privilegio que Hanagaki gozaba en tan poco tiempo y eso se debía a su nobleza, a su determinación y su alma pura.

Mikey no podía creer que Takemichi pudiera traicionarlo de esa manera y tampoco deseaba cumplir con esa amenaza.

—Me asombra que no hayas tomado el toro por las astas como lo harías con cualquier otro, Mikey —expresó alguien detrás suyo. Sus amigos se habían encargado de trasladar el cuerpo de Draken y él únicamente se limitó a observar la escena. —. Si bien ese chico se fue con la cola entre las patas, tarde o temprano las pruebas lo condenarán. Si tú no lo ejecutas, la justicia lo hará. —añadió.

Mikey dio media vuelta para ver a los ojos de ese joven que afirmaba con seguridad sobre el futuro que le deparaba a Takemichi.

—¿Cómo supiste que esto pasaría? ¿Quién carajo eres? —Manjiro estaba agotado y realmente no deseaba continuar la conversación.

—¡Ya te lo dije anoche! —exclamó y acomodó sus lentes mientras se acercaba a él. —Tetta Kisaki, miembro de Moebius que podría brindarte muchísima información no sólo de esta pandilla, sino de muchas más. Por eso supe que hoy matarían a Ryuguji justo en este solitario lugar, mientras tu pandilla se enfrentaba a la nuestra. —afirmó. —¿Ahora me crees?

Extendió su mano y esperó que Mikey respondiera a ello. Pasaron algunos segundos y así lo hizo, pero su rostro aún mostraba desconfianza y desconcierto.

»—La muerte de Ryuguji no quedará así. Si me permites ingresar a la ToMan, Mikey, yo puedo atrapar a Hanagaki y hacerlo pagar por su crimen. A cambio de ello, te daré los secretos más oscuros, los planes y los escondites de las pandillas que quieras; también te podría poner en contacto con personas importantes para que la ToMan crezca más y más. —propuso con seguridad.

—¿Tan seguro estás de que podrás encontrar a Hanagaki y traerlo a mí para ejecutarlo? —inquirió con recelo. El uniforme de Moebius lo inquietaba, pero la propuesta era realmente tentadora para esa ocasión.

—Poseo muchos contactos que me ayudarían a localizarlo. Eso es suficiente. —respondió con frialdad. Sus ojos se entrecerraron y una ligera sonrisa se formó en su rostro. —¡Piénsalo y luego me avisas!

Kisaki dio media vuelta para regresar con sus compañeros y Mikey se detuvo a pensar rápidamente en lo que acababa de oír. La situación era claramente compleja y Takemichi estaba muy comprometido en la escena del crimen.

—¡Kisaki! —exclamó. El aludido giró su cabeza. —¡En una semana como máximo quiero que traigas a Takemichi! Yo mismo lo condenaré por esto.

Tetta sonrió y afirmó con su cabeza. Caminó con sus manos guardadas en los bolsillos, victorioso y su corazón latía con euforia al imaginar los gritos de angustia de Hanagaki.

«Esto apenas es el comienzo...» pensaron al mismo tiempo.

Lo que ninguno podía imaginar era que, en lo más profundo de su alma, Mikey sabía que Takemichi era incapaz de asesinar a Draken. No obstante, él debía actuar con cautela para hallar al culpable detrás de todo.

O al menos eso quería creer, pues el amor y la admiración que sentía por Takemichi le impedía discernir entre la traición y el afecto; la rabia y la pasión...

Pero era un hecho: existía un traidor entre ellos y Mikey no descansaría hasta encontrarlo. Aún si se tratase de Takemichi Hanagaki...

❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️

¿ ¿Qué quieren de mí??

Les traigo una historia que se me acaba de ocurrir y que debía plasmarlo lo antes posible.

¿Qué les pareció? Francamente me gustó mucho y estaré fuera feliz de ver sus comentarios ❤️🥰

Muchas gracias😍