Bloody Lover [Milkman]

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Summary

Si, estaba ovulando mientras escribía esto. Y si, esto es culpa de tiktok ʚĭɞೃ┈┈┈┈┈╮ ╭┄┄┄┄┄┄┄╯ ╰┄┄┄┄┄┄┄┄┄┄┄┄┄┄╮ ⌇⌦Protagonista femenino, aunque narré de la forma más neutra que pude. ⌇⌦Si, todos mayores de edad porque hay muchas escenas calientes. ⌇⌦Si, romantiza algo que no deberíamos, pero esto no es la escuela, es wattpad y nadie obliga a leer esto :) ⌇⌦No hay "T/N", ni "_____", ni OC. Usualmente si escribo con ese tipo de protagonista pero sentí que con esta historia no quedaba. ⌇⌦Las ilustraciones no me pertenece, los créditos estarán al final de los capítulos. Si hay alguno erróneo o no lo encuentro se agradece que lo comenten :) ╰───────────

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Primer encuentro

NARRADOR

En el basto mundo en el que habitamos, hay cosas que solo podemos presenciar en un lugar en específico. Numerosos misterios rodean la raza humana y uno de ellos pudo encontrarla.


Lo que para unos es el cielo, para otros el infierno.

Todo empezó como un sueño húmedo, uno extraño, pero que tira la primera piedra quién no ha tenido algún gusto o fantasía que alguien más lo describiría como “extraño”. Siguiendo lo característico de un sueño húmedo, la hizo sentir bien, muy bien. Hace mucho tiempo que no tenía uno así que fue grato que haya sido tan bueno.

En aquel sueño la tenían en 4, todo al rededor estaba oscuro, pero no había miedo o intriga al respecto, estaba muy concentrada en soportar el inmenso placer de eso deslizándose en su interior, golpeando el lugar preciso con firmeza. Era de esos placeres que se sienten tan bien que no importan los detalles; donde estás, qué dicen o cómo llegaron allí. Esa excitación no era usual y por eso mismo no lo cuestionó, qué va, ni siquiera se lo cuestionaba en el momento, realmente solo estaba disfrutando.

Era de la idea de “mientras esté disfrutando, ¿por qué debo preocuparme por los detalles?“. No es como si su vida estuviera llena de placeres para ponerse quisquillosa.

Los mismos movimientos la despertaron, abrió los ojos de repente y todo normal, su cuarto, de noche, todo justo como lo había dejado al ir a dormir. Los únicos detalles eran que su respiración estaba acelerada, su entrepierna sensible y las sábanas desordenadas, casi llegaban al suelo. Tenía calor y aún tenía espasmos placenteros. Se quedó sobre la cama recuperando la respiración mientras miraba el techo.



“Eso fue intenso...”

“Ay... creo que si estoy muy mojada”




Fue al baño y se limpió adecuadamente, se sentía muy cansada. No ocurrió nada del otro mundo después, nada que le extrañara al menos. Aunque hubo algo que si quedó en su mente, cuando volvió a recostarse, en su mente apareció la imagen de un torso con camisa blanca, fue como un recuerdo de algo recién visto, pero como te topó por sorpresa, ni siquiera puedes ver de dónde vino. Lo que si tenía claro es que... era agradable, no acogedor, pero junto a esa imagen se sentía a gusto.

Se durmió con esas vagas imágenes en su cabeza. Dejó su imaginación volar, ¿qué problema había con imaginar algunas cosas fantasiosas antes de dormir? No dañaba a nadie.


Aún con la rutina del día siguiente recordaba aquel sueño húmedo, hasta lo extrañaba. Cuando llegó la noche se masturbó teniendo en mente aquellos recuerdos. Se le venía a la mente esa respiración, esos jadeos, la forma en la que sentía que agarraban sus caderas y penetraban con firmeza en su interior. Se sentía demasiado bien como para cuestionar más allá.

Y su imaginación la sorprendió.

Mientras estaba entre sus sábanas, siendo la única despierta en casa y masturbándose, empezó a imaginar como aquel dueño del torso de sus recuerdos, quién usaba un traje y camisa blanca, le hacía un oral, succionando su clítoris a medida que ella se metía los dedos y los movía en círculos. Cerraba los ojos con fuerza, sometiéndose al placer. Ahí fue cuando estaba tan mojada que el movimiento de sus dedos se sentían como si una lengua estuviera pasando por ahí. Como si la estuvieran lamiendo con tal gusto que de solo centrarse en lo que estaba sintiendo le excitaba más.

Su imaginación la sorprendió, eso creyó.

Se sentía tan bien que tuvo que morder las sábanas para apaciguar sus gemidos. Abría más sus piernas y seguía moviendo sus dedos, aunque se sintieran cansados. En primer lugar estaba boca arriba, pero no era suficiente, quería recrear aquel sueño húmedo así que se dio vuelta y así siguió masturbándose. Con el rostro oculto por la almohada podía ocultar mejor sus gemidos y jadeos. La imaginación siguió, ahora ya no se imaginaba con estar recibiendo un oral, sino con de nuevo estar siendo embestida fuertemente por aquel misterioso personaje.

Movía e introducía sus dedos con la potencia que le gustara, se imaginaba viviendo aquel sueño de nuevo, estaba tan inmersa que en verdad se sentía como si la estuvieran penetrando. De nuevo se retorcía de placer y sentía como se llenaban sus interiores por completo, de nuevo todo razonamiento se bloqueaba de su cabeza y era una criatura que cedía ante el placer. No importaban más detalles que como la embestían con firmeza, usando la velocidad perfecta y golpeando aquel punto ideal sin parar, sus caderas se elevaban y sus piernas se abrían lo más que podían, entregándose por completo, internamente rogando que le dieran más, que no parara y que por favor siguiera.

Llegó al climax dos veces.

Tuvo que quedarse ahí unos minutos mientras recuperaba el aliento y podía volver a moverse. De nuevo se sintió muy bien. Había un dejo de vergüenza, pero se regañó de inmediato recordando que era su placer y sus preferencias, no había nadie más ahí y no lastimaba a nadie por pasarlo bien imaginando aquellas cosas.

Aunque de seguro podría haber gente que lo criticara de forma negativa, pero tal vez esa es justo a la gente a la que nunca califica para que le ocurran estas experiencias peculiares.











Estaba ovulando, apenas empezaba.


“Con razón...”


—Hija -dijo su madre abriendo la puerta de su cuarto- a tu tía le dejó de funcionar el auto así que con tu papá iremos a buscarla. Quedó ahí tirada cerca de la reserva forestal.

—Oh... pero ¿Y está bien? Digo, se le paró de golpe o...

—No, no. Estaba estacionada y el auto ya no encendió. Así que eso, ¿ya? Iremos a eso con tu papá, te quedas a cargo.

—Si... daré lo mejor de mi para no quemar la casa -bromeó, tendría casa sola y ya estaba grande, claramente nada malo pasaría-.

—Ya amor, cuídate, nos vemos -se despidió la mujer, sonriente y volviendo a juntar la puerta-.


Era tarde, ya había anochecido. Se le pasó por la cabeza masturbarse, eran eso de las 8PM, muy temprano, por un momento pensó en no hacerlo para no quedar como un pajero, pero al minuto siguiente recordó que al estar sola en casa, sería mucho más cómodo ya que podría gemir y moverse en su cama todo lo que quisiera.

Con eso en mente empezó a acomodarse, ya estaba tapada con una manta así que estuvo lista casi enseguida. Trató de buscar inspiración en twitter pero nada de lo usual le sirvió. De nuevo pensó en esos sueños vívidos y eso si empezó a motivarle. Esta vez empezó estando boca abajo, elevando su cadera y abriendo bien sus piernas, sin ropa abajo. Estaba tan caliente que se sentía como gata en celo, empezó tocando su clítoris y rápidamente se introdujo los dedos.


“si alguien me hablara y se diera la oportunidad de coger lo aceptaría de inmediato, solo para no parar y poder sentir más...”


Estaba tocándose descaradamente, jadeando sin procurar ser silenciosa, nadie escucharía esta vez. Usaba su imaginación y le daba personalidad al misterioso personaje de sus sueños con tal de seguir con el placer. Imaginaba como le hablaba, como la trataba, jadeaba con los ojos cerrados y se retorcía sobre la cama. Movía sus dedos en círculos y acariciaba las zonas más sensibles.

Desgraciadamente no era suficiente, sentía todo el placer, pero le faltaba más, le faltaba que alguien se lo hiciera, necesitaba no saber cómo se moverían o dónde tocarían, estar a la deriva del placer y tacto de alguien más sin saber qué vendría. Definitivamente sentía que estaba en celo, aunque modificara sus fantasías sexuales para que fueran más explícitas, no se satisfacía.


“quiero más...”

“...por favor”


Se movía, metía más dedos, imaginaba escenarios morbosos, pero seguía igual, ese placer que en otros momentos sería suficiente ya no lo estaba siendo. De tanto que se movía y alteraba su posición la mantita que la cubría ya se había caído.



—Agh... esto no sirve.

—¿Te ayudo? -abrió los ojos, congelada, pero siguió moviendo sus dedos dentro de si, escéptica a que si había escuchado algo-.


Estando en 4 hacia el respaldo de la cama, tuvo que voltearse para confirmar que si había escuchado algo y lo vio cuando miró por sobre su hombro. Balbuceó un “¿ah?” y sintió como los dedos se movían en su interior, la velocidad y el lugar perfecto, aún no llenaban lo suficiente como si fuera un miembro, pero hacían un buen trabajo. Su mejilla volvía a chocar contra la almohada, el único detalle era que ya no eran sus dedos los que se movían.

La necesidad de placer ganó. Enseguida volvió a sentir esa excitación de sus sueños, no hubo segundos para pensar. Metiéndole los dedos largos y cálidos moviéndolos en círculos, suspirando en su nuca y haciéndole sentir que estaba a la deriva. Ni siquiera se le pasó por la mente resistirse, estaba muy excitada.

De nuevo la misma sensación, no había miedo o curiosidad, de hecho se sentía acogida, como si su inconsciente supiera que estaba ahí para satisfacerla y solo eso harían. Tal vez la ovulación la llevó a otor nivel pero no se detendría. Ni le diría que lo hiciera.


—Lo haces mal... a ti te gusta así -le dijo e introdujo aún más profundo los dedos mientras le mordió el cuello por detrás, presionaba en la zona precisa para que su espalda se arqueara más y sus caderas se elevaran más para él automáticamente-.


Jadeaba contra el colchón, cerraba sus ojos y apretaba las sábanas. Cuando llevó sus manos al costado de su cabeza fue el momento decisivo. Mostró aprobación total a lo que estaba pasando y él no se contendría.

Agarrándole con firmeza las caderas, embestía sin dudar, al llegar al fondo de movía un poco en círculos para darle más placer. Y con cada gemido de ella con la forma que arqueaba la espalda, él se volvía loco, sentía que de a poco iban conectándose, era el lazo que se iba ajustando. Por otro lado, ella lo sentía entrar y era maravilloso, sentía como se deslizaba dentro de si y jadeaba alto, sentía como se aseguraba de llegar bien profundo y no lo podía agradecer más.

En un momento él se inclinó, pegándose a su espalda. Mordió su cuello mientras seguía metiéndoselo duro, mordió ese lugar tan sensible haciéndola correrse de nuevo. El agarre que sentía en sus caderas fue moviéndose hacia su cadera, era un toque que se deslizaba como si vistiera de seda. Todo mientras se movía profundo y en círculos. El tacto pasó el pecho y por sobre la ropa llegó a los pezones. Los apretaba leve y pasaba un dedo por encima. Empezó a succionar el cuello también, cerca de la nuca. Todas esas estimulaciones la hicieron correrse de nuevo, aunque sentía que ya llegaba a su límite no se rendiría.


—No... no pares -jadeó-.


Ella sintió que la escuchó, sintió como hizo esa breve pausa como cuando estas haciendo algo y frenas por unos milisegundos al escuchar aunque luego retomas la actividad enseguida. Sintió como el denso toque se deslizaba hacia las caderas de vuelta y empezó a embestirla con un ritmo duro y constante. En un momento sintió que ya no podía, estaba cansadísima, pero de la nada sintió como el placer volvía a subirle de nuevo y ahí sí que ya no podía controlar sus gemidos. Apretaba las sábanas con muchísima fuerza, la ropa de la cama ya estaba toda desordenada. Ella se abría más para él sinvergüenza alguna y eso hacía la vista desde atrás mucho más maravillosa.


—¿Sacaste la bolsa? -se escuchó por el pasillo, voz femenina-.

—Si, si amor. Aquí está -le respondió una voz masculina-.


“¿¡Llegaron!?”


Apenas alcanzó a moverse mientras reaccionaba y sintió como se alejaba.


—¡Esper...!


Al terminar de voltearse ya no estaba. Aunque alcanzó a ver la cortina de la ventana moviéndose levemente. La habitación volvía a tener solo una persona dentro, una bastante confundida, cansada y muy bien cogida.

El sueño le ganó apenas se cubrió con las sábanas.









Los humanos pueden ser muy predecibles. Sobre todo si has estado observándolos durante un tiempo. Son bastante egocéntricos y creen a lo que le pusieron nombre solo es para ellos. Eso le está la oportunidad de moverse entre ellos a diestra y siniestra. Muchos no te verán y a quienes sí, no les creerán.

El amor y el odio son cosas tan complejas, ¿qué se esperaba que hiciera? Concentrarse en un capricho no es nada nuevo y ganaba su energía de ello. Al acabar se sentía -como los humanos lo dirían- revitalizado. Lo inusual empezaba cuando ya estaba lejos, porque volvía. No lo entendía. La energía de aquel humano no tenía anda en especial. No sabía distinto, no se sentía distinto. Solo le servía y ya, pero ya hace un tiempo se encontraba asimismo volviendo una y otra vez a mirarla desde las sombras.

Siempre escondido a simple vista.

La noche ya acababa y una vez más se encontraba pensando en aquella criatura, ¿fue “eso” lo que dijo cuando se iba? ¿“espera”? ¿En serio? ¿Qué se cree? Como si pudiera darle órdenes... se molestaba bastante cuando hablaba de ella a solas. Un humano desagradable.

Eso debía pensar.

Los humanos son criaturas complejas y muchos no los entienden, ni siquiera los de su misma especie. Sobran las razones para detestarlos. Y aún así sólo podía concentrarse en ella.




—Qué criatura más cándida...